Reseña: Lobezno Honor, de Chris Claremont y Frank Miller

lobeznohonorParece casi imposible imaginar una época en la que Lobezno no fuera una de las fuerzas dominantes en el Universo Marvel. Uno de los personajes iconos, uno de los más seguidos y alabados. En la actualidad disfruta de varias series en solitario, así como protagonizar papeles secundarios en otras muchas obras. Tiene el don de Spiderman o de Batman allá donde aparece: hay reclamo por parte de los comiqueros. Todo viene de un cuarto de siglo atrás, se puede decir que Lobezno es la razón por la que innumerables lectores entraron en los cómics en los 90s. Pero ya os digo que no siempre fue así. Después de aparecer por primera vez en la alineación de los Uncanny X-Men en 1975, moló tanto el personaje que siguió siendo titular como uno de los Factor X. Y eso que por entonces casi nada sabíamos acerca de su pasado, nada o detalles tan básicos como el hecho de que sus garras formaban parte de su cuerpo y eran imposibles de lobeznohonor00encerrarlas dentro de sus guantes.

Y así Lobezno permaneció en la sombra durante los primeros siete u ocho años de su vida, hasta que en 1982 el guionista Chris Claremont decidió sentarse finalmente a imaginar una historia de procedencia para el personaje. Darle una profundidad real. El resultado fue una miniserie de cuatro números titulada simplemente Wolverine, que con los años pasó a llamarse Lobezno; Honor; un humilde y pequeño proyecto que resultó ser el primer comienzo de un personaje que resultaría ser una de las puntas de lanza de Marvel Comics.

Mientras que Lobezno era hasta el momento un matón y un buscalíos de narices, en Lobezno: Honor se le otorgó una dirección diferente. Un propósito. Más sensibilidad. Y Claremont que siempre tuvo visión de futuro para prometedores autores, ofreció el dibujo a un joven Frank Miller, pues decidió que al menos para él, Lobezno era en el fondo un ronin; ya sabéis, un samurái desatado, con mucha rabia, sin señor al que servir. Una historia sazonada con amor (las bestias tienen su parte tierna), una miniserie donde Lobezno viaja a Japón para recuperar a la mujer que ama y destruir al hombre que los mantiene lobeznohonor04separados…

Una trama a la que por su brevedad y calidad, poco más desvelaré. Tenéis que disfrutarla al cien por cien. Una mirada sorprendentemente única a un personaje de cómic allá por los 80s, con un efecto que se prolonga treinta y cinco años después. Y eso que la reputación de Claremont en ciertos sectores (desagradecidos o novatos sin criterio) con los X-Men es una cosa que molesta. Durante décadas este magnífico autor tuvo la primera y última palabra en Marvel. El que tenga dos dedos de frente, tendrás a este maestro ampliamente considerado como el único escritor que moldeó a gran parte de los personajes, carácteres, ideas y prototipos que permanecen a dia de hoy. La misma gran consideración que hay que tenerle a Jack Kirby, John Byrne y Dave Cockrum, por ejemplo. Y me da igual si son o fueron tíos antipáticos o duros con el medio. Al César lo que es del César. Aunque se hable de ellos como “vinagres”, sus obras nunca dejarán de ser grandes obras. Magníficas obras. Sólo el que es artista en algún medio sabe lo durísimo y lobeznohonor02dificilisimo que es estar en el candelero o mantenerse en lo más alto con el paso de los años.

Disculpad esta ira (a lo Lobezno), pero es que me indigna ver como en estos días, cada vez que Claremont toca un “X-Book”, los resultados son mucho menos bonitos. Y eso que nunca fui muy seguidor de los mutantes. Un estilo de escritura revolucionario en su época. Realmente no hay excusa para el excesivo uso excesivo lobeznohonor03del diálogo y la narración en esta historia. Es algo que a día de hoy cierto público lector no lo lleva muy bien. Quizás algunos no hayan leído un libro en su vida y no saben que para profundizar en una historia se necesitan letras que forman palabras que forman frases que forman párrafos que… En fin, es algo que la gente no lleva muy bien. Hoy todo son prisas. Hay que leer mucho y rápido: comida rápida que engorda rápido que no se mastica que no se paladea que… en realidad, no disfrutas. Ya los mismos editores pensaban así por entonces. O hubieran dejado que Lobezno: Honor hubiera tenido algo más que cuatro números…

En fin, lo que nunca me cansaré de alabar es a las editoriales que se paran un momento a pensar en el aficionado entre tanta novedad y le dedican un tiempo a la recuperación de clásicos, obritas de arte en buen formato y económico como Lobezno: Honor. Panini Cómics es una de ellas. Obra indispensable a leer.

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