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Reseña: Verano Indio, de Hugo Pratt y Milo Manara

Se para el mundo para los lectores de cómics, justo en esos momentos en que dos grandes maestros del noveno arte deciden juntarse para colaborar en una obra. Hugo Pratt y Milo Manara…, buah, ¿he dicho algo? Magnífico narrador y magnífico ilustrador juntos en Verano Indio, esa misma obra que Norma Editorial acaba de rescatar en una nueva y portentosa edición.

Verano Indio fue el primer trabajo conjunto del maestro Manara con el creador de Corto Maltés. Fue en 1983 cuando la editorial italiana Milano Libri estrenó una revista llamada Corto Maltese que incluía en el sumario el primer capítulo de Verano Indio; que se convertiría en una de las dos únicas colaboraciones que se daría entre estos dioses del noveno arte. Y qué decir… Pues que me duró nada. Lo devoré y tras leerlo, supe que volvería a leerlo una y otra vez. Aquella misma noche cayó otra vez, por ejemplo. Virtudes varias. Variados los elementos a destacar en este álbum. Pero lo principal es que uno goza admirando unos dibujos excepcionales y una trama que te mantiene activo durante casi ciento cincuenta páginas. Si no lo sabíais ya, Manara es sobre todo un dibujante de personajes, es maestro en la interpretación de actitudes y expresiones humanas y en Verano Indio (creado inmediatamente después de su famoso El Clic), vuelve a tocar techo con su don. Además, en esta obra agrega un cuidado particular a los detalles, decoraciones, plantas, ropa o esos extras que le dan una riqueza gráfica diferente a un álbum de época. Hace una cosa maravillosa: toma la decisión de colocar al lector en postura de “voyeur” para su posterior disfrute.

Verano Indio narra una historia de pasiones y enfrentamiento racial ambientado en esa conflictiva América del siglo XVII, años de colonialismo. Como no podía ser otra, encontramos un relato cargado de libertinaje, poderoso erotismo pero también lleno de acción en lo que fue un verano teñido de sangre, venganza y muerte. Con personajes conseguidos y dominantes que se muestran a través del dibujo y sus llamativos diálogos. Véase el reverendo Black, tan oscuro como su nombre, Abner, sombrío y violento, Jeremy, el imbécil perfecto, Eliah, lúcido y valiente, Phillis el sulfuroso y su madre Abigail, víctima de la apasionada locura de los hombres. Indios y colonos que lucharán hasta la muerte. Choque de culturas, coraje, amistad y pasión, con esos momentos que todo ser humano necesita vivir.

Pratt, que parecía conocer a Manara de memoria, inventó un guión hecho a medida para que el maestro italiano desarrollara su poder ilustrativo centrado en fuertes interacciones entre personajes. Ofreciendo variadas escenas sensuales, eróticas, que suben el libido de forma transgresiva y que además, esa transgresión, es positiva con el tema de la emancipación de la mujer y negativa con la bajeza del padre y el hijo del reverendo Black, bastante omnipresente en la historia. Pratt cuestionando con deleite la religiosidad de algunos, las costumbres de otros, la interacción de todos, reflexiones en casi cada una de páginas…

Verano Indio es esta maravillosa colaboración entre dos leyendas del cómic italiano. Premio al Mejor Álbum Extranjero en el Festival Internacional de Angoulême 1987. Una obra cautivadora, que ofrece momentos de lectura inolvidable.

Reseña: El Príncipe de las Tinieblas (Integral), de Jean-Pierre Pécau, Fred Duval e Igor Kordey

Ayer mismo fue 11 de septiembre y como cada año se celebró el aniversario de aquel terrible acto de terrorismo que puso no solo a Nueva York, no solo a Estados Unidos, sino al mundo entero en vilo. Para el que no lo sepa (¿existe alguien?), los atentados del 11-S fueron una serie de cuatro atentados terroristas suicidas cometidos la mañana del martes, 11 de septiembre de 2001 por la red yihadista Al Qaeda. Mediante el secuestro de aviones comerciales con el objetivo de ser impactados contra diversos objetivos, causaron la muerte de más de tres mil personas (incluidos los 19 terroristas y 24 desaparecidos) y dejaron además, más de seis mil heridos. Un par de esos aviones destruyeron todo el complejo de edificios del World Trade Center… Pese a las miles conspiraciones que se cuentan, nunca dejé de imaginarme a los cabecillas terroristas bastante asustados, pues sin duda, y en el caso de las Torres Gemelas, sobre todo, el plan les había salido «demasiado» bien.

Jour-J (Día D) es una serie de álbumes de la BD, donde cada titulo es una ucronía. Tratan un tema, argumento o hecho histórico pero enfocado desde el punto de vista de otra alternativa, a lo que realmente ocurrió. La ucronía especula sobre realidades alternativas ficticias, en las cuales los hechos se han desarrollado de diferente forma de como los conocemos. Esa línea histórica se desarrolla a partir de un evento histórico extensamente conocido, significativo o relevante, en el ámbito universal o regional. Para que nos entendamos, esos famosos What If…? que tanto éxito tuvieron en otros cómics. Pero con hechos reales. Bien, pues cuarenta y un álbumes contiene esta serie ya desde que emprendió su marcha allás por el 2010.

Ponent Mon publica El Príncipe de las Tinieblas de forma integral. Una historia que fue editada en Jour-J en tres de sus álbumes (#29,#30,#31). Donde se habla de John O’Neill, uno de los mejores agentes del FBI, constantemente vestido de negro y apodado el príncipe de las tinieblas. Este perspicaz tipo señala que un mismo explosivo se utilizó en los ataques de Khobar, Islamabad, Nueva York (en 1993) y Addis Abeba. También existe un rumor sobre ciertos aviones que… En fin, para el principe de las tinieblas todo empezó en 1996 en Arabia Saudí cuando oyó por primera vez el nombre de Bin Laden. Época en la que fue el único que sospechaba del peligro mortal que Al Qaeda representaba para USA. Por lo tanto, sus reflexiones le llevan a creer que esta banda tiene suficientes ramificaciones para atacar en cualquier parte del mundo. Está convencido de que el próximo objetivo será el Word Trade Center y que el cerebro de las operaciones es ese tal Osama Bin Laden, anteriormente conocido como contratista de confianza para poderosos gobiernos. Alguien que cumple los plazos. Pero como todos saben, el 11 de septiembre de 2001, no pasó nada de especial relevancia en la mayor metrópolis del mundo, ¿no? ¿O sí?

La ucronía propuesta por Jean-Pierre Pécau y Fred Duval mantiene un ritmo trepidante. Aunque en esta ocasión los cambios en el marco temporal son sutiles y las consecuencias algo espectaculares. En las primeras páginas además, la historia disloca un poco al lector para que no comprenda qué es verdad, qué es ficción y cuál es esa reacción violenta de la reconstrucción ficticia. Pero al final, no importa. Todo parece coherente, los vínculos, lugares y personajes conocidos son lo suficientemente importantes como para sientas curiosidad por saber un poco más. Veremos al agente John O’Neill estresado, fuera ya del FBI, demandando la captura de Osama Bin Laden, convencido de que Arabia Saudí patrocina “el disparo de aviones». Tanto en Tel Aviv como en Nueva York, se investiga, O´Neill tiene contactos, algunos están en deuda con él y entregan la información buscada. Y por supuesto, el príncipe de las tinieblas no duda en torturar a los que no aportan nada. Hace ya tiempo que Jack Bauer demostró que el fin justifica los medios…

El ilustrador Igor Kordey sabe cómo componer páginas dinámicas y una estructura variada. Gozamos aquí de unos diseños hiperrealistas: sombras omnipresentes, una línea a veces áspera, especialmente cuando representa las caras que no aparecen en primer plano. Enormes decoraciones elaboradas con poca delicadezay otras tantas virtudes.

Una lectura entretenida, como pocas.

Reseña: Thorgal. Edición Integral 1, de J. Van Hamme y G. Rosinski

Todo llega. Con el paso de los años, los hechos, la vida pasa y también pasan los malos momentos ante ti. Pero también otros buenos, si sabes valorarlos cuando llegan. Los adictos a los cómics habrán tenido malos momentos como todo el mundo, pero sin duda uno de sus sufrimientos es o habrá sido haber querido comprar o leer muchos de los títulos que salen y no poder por la economía más o menos solvente que hay que tener para adquirir tanta joyita. Pero no me cansaré de decir que hoy en día, el que quiere, siendo selectivo y dentro de un margen, será perfectamente capaz de adquirir lo mejor de lo mejor. Y en cantidad, por que gracias a esta gloriosa época de los integrales que estamos viviendo de unos años acá, por un módico precio uno puede leer/vivir/tener lo mejor de lo mejor.

Thorgal es ese indispensable que siempre se me escapó. Que una vez quise y no pude. Que una vez pude y por circunstancias de la vida…, no quise. Digamos que no era el momento. Es curioso como el subconsciente de muchos de nosotros parece esperar al momento adecuado para ciertas cosas. Bueno. Deciros que Thorgal vio la luz por primera vez en la edición belga del semanario Tintín, de marzo de 1977. Bendito año. Dicen que fue un debut discreto, pero de esas veces que una historia llega al gran público como si de una enorme avalancha de aceptación se tratase.

En aquellos años, Van Hamme era un escritor y guionista novel y Rosinski un dibujante afincado en la Polonia comunista que trataba de abrirse camino en el mercado de la historieta europea. El éxito de Thorgal, los consolidó profesionalmente y el título se convirtió en punto de referencia del cómic de aventuras gracias a su peculiar combinación de fantasía, folklore, sagas vikingas, mitología escandinava y ciencia ficción. Y sí, es que esta maravilla lo tiene todo, friends. Hablamos de un cómic que cuenta con cuarenta y dos años de existencia y no ha envejecido nada mal. Donde se puede resaltar los colores un poco chillones y expresiones faciales a veces un poco extrañas, pero el dibujo de Rosinski va mejorando a pasos agigantados con cada álbum. Y las historias… Uff, qué decir de las historias. Ya el segundo titulo La Isla de los Mares Helados es cualitativamente superior a su antecesora. Por la que pongo la mano en el fuego que George R.R. Martin se fijó en uno de sus personajes para crear a su Melisandre de Juego de Tronos.

Las aventuras de Thorgal comienzan en La Maga Traicionada. Ya es un guerrero adulto pero está siendo sometido por Gandalf el Loco, rey de los vikingos del norte. Atado a una roca para que muera ahogado cuando suba la marea y en castigo por verse a escondidas con la hija del rey, Aaricia, poco después es liberado cuando está a punto de morir por Slive, una hechicera extraña a la que tendrá que servir durante un año en agradecimiento. Un escenario efectivo pero que se hace corto. Aunque sirve como base para el lanzamiento de personajes clave de la serie. Por suerte, este integral trae más.

En La Isla de los Mares Helados tenemos el placer de encontrarnos con Thorgal quien nuevamente se enfrenta a sus raíces y tendrá que hacer todo lo posible para encontrar a su amada desaparecida. Es una especie de secuela de la anterior, aunque con una fuerte evolución en guión y dibujo y donde se nos sumerge de todas-todas en el universo de los vikingos, y “sus orígenes”. Podría contaros algo más sobre lo que va entre comillas, pero sería un spoiler como una casa.

Los Tres Ancianos del País de Arán cierra lo que se dio en llamar ciclo de Primeras Aventuras. Recordad que hablamos de álbumes de cómic europeo que iban directo al grano, sobre todo, en aquellos años. Por lo que con muy poco, se cuenta mucho. Pero algo tendé que contar, ¿no? Bueno, aquí Thorgal y Aaricia, ya casados, llegan al país de Arán, donde sus gobernantes, tres ancianos, secuestran a Aaricia con la excusa de hacerla reina. Se deshacen (en principio) de Thorgal y convocan un concurso para encontrar marido a Aaricia.

El cuarto álbum que trae este primer integral es La Galera Negra, que ya se encuadra como primera historia de la denominada Saga de Brek Zarith (esto parece ir de trilogía en trilogía, friends); donde los protagonistas continúan su viaje y se instalan en una comunidad campesina. A causa del falso testimonio de la adolescente Shaniah, cuyo amor fue rechazado por Thorgal en su día, este es confundido con un cómplice de Galathorn, rebelde de Shardar El Poderoso, Señor de Brek Zarith, y condenado a remar en la galera del príncipe Veronar. Tras varias peripecias, Thorgal tiene que vérselas con el nuevo rey de los vikingos, Jorund el Toro.

Esta esperadísima edición integral es una de las grandes joyas del cómic, a la que confieso, me uní como total fan con apenas pocas páginas leídas. Pues Thorgal es de esas obras que irradian, te engullen, que desprenden gusto por el noveno arte, de las que provocan una sonrisita de gusto por saber de la maravilla que tienes entre manos. Podría deciros mil y una sensaciones. Mil y un halagos con apenas cuatro álbumes leídos. Pero seremos cautos y esperaremos al siguiente integral. Aunque de momento, me parece puro mithril.

Reseña: Vincent. Un Santo en la Época de Los Mosqueteros, de Jean Dufaux y Martin Jamar

Un amante de la originalidad tiene un paraíso cercano dentro del cómic europeo. Lugar donde encontrar historias diferentes, bien sean con entorno histórico o donde prime la ficción. Pero siempre-siempre con una selección de guión cuidada y por supuesto, un dibujo tremendamente bueno en la mayoría de los casos. Por eso, uno busca y elige entre el cómic europeo historias que le puedan aportar ese sentimiento gustoso que uno tiene…, fácil. La sensación de haber leído un buen cómic. Una de esas historias que le gusta comentar con los demás.

Toda esta parrafada va en relación a mis buenas sensaciones después de haber leído Vincent: Un Santo en la Época de Los Mosqueteros. Un bonito álbum que trae como novedad este mes Norma Editorial, una bella historia sobre San Vicente, genialmente contada por el siempre recomendable Jean Dufaux y muy bien representada por Martin Jamar. Aunque aquí está algo lejos del nivel mostrado en The Thieves of Empires. ¿Y qué propone Vincent: Un Santo en la Época de Los Mosqueteros? Nos trasladamos: Abril de 1643, finales del reinado de Luis XIII. Caminando vigorosamente por el pavimento de París, el sacerdote Vincent cura almas de ovejas perdidas. El joven Jerome, a quien ha estado hospedando por poco más de un año, se le va la vida después de un intento de asesinato. En su lecho de muerte, el pequeño moribundo le hace una revelación, esa misma que perturba a este hombre de iglesia hasta el punto de considerar que el destino no deba evitarse. Así que sale en busca de su asesino. Rezará por el chico y sólo descansará una vez que dicha tragedia salga a la luz…

Emancipando su biografía, Jean Dufaux propone que conozcamos al «santo de los pobres» pero inmiscuido en una investigación personal. Uno de sus protegidos ha muerto y tiene la intención de descubrir qué demonios y por qué. Embarcados en sus pasos, vamos descubriendo a un hombre tan cercano a los que viven en la calle como a poderosos sentados en sus acogedoras salas de estar. Un personaje increíble, creíble, un abad que se revela con poderosa caridad y fe infalible: siempre medido, siempre tranquilo, nuestro protagonista es capaz de desarmar situaciones incluso antes de que todo se vaya al traste. En Vincent: Un Santo en la Época de Los Mosqueteros vamos a encontrar un personaje principal carismático pero también un marco, una ambientación bien representada. Evocadora. La trama al principio es algo lenta pero creo que está hecha adrede. Me da que los autores decidieron recrearse en “la búsqueda” aportando cantidad de detalles. La fluidez de la trama no está en duda, la falta de acción y obstáculos en la progresión del héroe, se introducen con ciertos giros inesperados. Pese a todo, en la que es su tercera colaboración, Martin Jamar muestra un estilo realista de la época, diseñando un París del siglo XVII más creíble que nunca. Los marcos son variados, el paisaje es espléndido y detallado…, aunque recuerdo mucho mejores los gráficos de The Thieves of Empires, la verdad. Dónde el dibujante belga lo bordó.

En definitiva, una historia apasionante del siempre sobresaliente Dufaux (Djinn, Rapaces, Barracuda), un cómic que por momentos nos hace pensar en el Padre Brown, el mítico sacerdote detective creado por G.K. Chesterton, como dice la sinopsis editorial.

Muy recomendable.

Reseña: Blue Note (Integral), de Mathieu Mariolle y Mikael Bourgouin

Blue Note es de esas historias que no esperas que te sorprendan, sin embargo, a pesar de enmarcarse en un escenario cien veces visto: un idealista perdido, superado por sus viejos demonios, un ambiente de blues y jazz excelente, todo narrado en una sinuosa oscuridad… La verdadera y atractiva idea es mostrarnos todo lo que hay tras el corrupto mundo del boxeo. Enseña sangre desde la primera viñeta, fluyen los golpes en todos sus significados posibles, con un héroe que rechaza todo compromiso y que se convierte en un empático perdedor, muy al estilo del Toro Salvaje de De Niro y Scorsese. Un álbum integral extraordinario que recién publica Norma Editorial, una lectura ideal para el verano. Una inmersión en un mundo gangrenado a través de la prohibición, a través de la vida de un hombre en busca de un pasado glorioso, queriendo escapar de las manazas de uñas largas de los círculos mafiosos. Con un patrón de lado oscuro perfecto para el ambiente que Mathieu Mariolle y Mikael Bourgouin desean proponer y que sin duda consiguen.

Jack Doyle es pura malta irlandesa. Un boxeador que da más de lo que recibe. Pero un tipo demasiado recto para tener éxito en el medio. Estamos en la Nueva York de los años 30, en medio de mafias, organizadores de combates amañados, estafadores y pequeños buscadores de vidas. Doyle, regresa para una última pelea en una ciudad que odia y juró abandonar para siempre. Si el escenario os parece un déjà vu, todo se compensa con un diseño hermoso y una atmósfera apretada. Una línea realista impecable y tinta y colores oscuros subrayando el tono que gobierna la trama; sentimientos de desilusión y melancolía acompañando a cada personaje.

Mathieu Mariolle ofrece un escenario clásico pero profundo, colocando un guión paralelo entre el final de la Ley Seca y el crepúsculo pugilístico de una antigua gloria. Cuenta los últimos momentos de ambos antes del último gong. Se alía con Mikael Bourgouin que propone un gráfico sombrío y violento que, como un buen gancho, va directo al sitio. Líneas que representan un mundo de compromiso donde casi el único color es el negro, un negro-azulado de pantalones cortos, guantes o sangre pútrida recorriendo pómulos agrietados o huesos fracturados.

Con algunas incursiones cinematográficas en ciertos personajes que me recordaron al gran Coburn, proclamo que Blue Note es uno de los mejores álbumes de género negro leído en mis años de vida. De principio a fin, solo tenía halagas en mente: ¡Maravilla, maravilla! Desde la portada hasta la última página, desde la delicada línea hasta el coloreado, las escenas de acción y los momentos más íntimos, con una gracia inusitada, ha despertado nuevamente en mí el deseo de volver a leer a los mejores del género negro; me hizo recordar lo bien que lo pasé cuando empecé con Hammett, Chandler o Ellroy. Y recordar que aún tengo pendiente, cositas de los mejores de la conocida American Noir.

El boxeo está en el punto mira de este cómic, y como se va entreviendo, el jazz y su evocadora música se apoderan del final con una narrativa más densa y pegadiza, personajes más asentados y una construcción inteligente de la historia que da lo que se pide. Una trama de eventos comunes contados en casi ciento cincuenta páginas, un genial díptico recogido en un sólo volumen que si  lee cómics, no me cabe duda que Scorsese lo tiene en su estantería.

Reseña: Rosko, de Zidrou y Alexei Kispredilov

Zidrou es uno de los grandes autores del momento. Un autor además que se dedica a la diversidad de géneros con un éxito que no debe nada al azar. Norma Editorial sabe muy bien donde y con quien se mete, y suele traernos los mejores títulos de este considerable autor del noveno arte. Así que recién publica Rosko, una nueva producción, donde el autor abandona Venecia o las tramas thriller de Oriente Medio para aportar algo diferente. Lo que antaño llamábamos una historia de anticipación y hoy denominamos Ciencia Ficción mixta con género negro.

Zidrou transforma en Rosko, un tema social en un thriller efectivo. En apenas cuatro secuencias característica de novela negra establece el marco, introduce los protagonistas, todo sin convicciones inútiles. Por un lado, un ángel negro que, lejos del corazón de una niña, esconde una perversidad inusitada. Y por otro un viejo asesino que busca exorcizar sus demonios tras un pasado sangriento.

Asesino, vicioso, desilusionado con la policía, la confrontación no es original, pero sin duda es un guión atractivo cual film de Sam Peckinpah. Ciudades gobernadas por los medios de comunicación y el ultraliberalismo, un alivio particular que libera la incomodidad oculta del ser humano. Es decir: que las filigranas contadas en los noticiarios no se las creen ni ellos y que la sociedad, es obviamente culpable y creadora de estos criminales que brotan de cada esquina.

Esa es la idea.

Con una premisa terriblemente interesante: Rosko Timber, un antiguo capo alega no haber terminado aún con Per Svenson, el asesino en serie y enemigo público número uno, empecinado en matar a la pequeña Epiphany Kendricks. Lo intentó la primera vez hace siete años y ahora ha escapado de la prisión de alta seguridad donde se encontraba dispuesto a reanudar su caza…

Un escenario que puede recordar a ochenteras y recomendables pelis como El Precio del Peligro o Persegido (Running Man). Pero Zidrou, autor con muchos registros, es capaz de llevarnos con Rosko aún más lejos en términos de violencia y cinismo. Ofreciendo una historia cruda, cruel, como raras veces vemos en el mundo del cómic europeo.

Acompañado de un joven dibujante como es Alexei Kispredilov -unos trazos que quizás pueden no gustar a los exquisitos del dibujo-, sin duda, cuenta con un dibujo que es totalmente relacionable a las obras del guionista belga.

Rosko es lo nuevo de Zidrou en nuestro país.

No pensaba perdérmelo.

Satisfecho me hallo.

Reseña: El Veterano (Integral), de Frank Giroud y Gilles Mezzomo

El Veterano es un thriller histórico ubicado en la época de la Restauración cuya acción tiene lugar en Ruan (Francia). Su trama muestra a un héroe que ha perdido su identidad, oscilando entre la sospecha de usurpación y la patología psiquiátrica. Maxime Danjou, herido en la cabeza durante la batalla de Waterloo y antiguo capitán del 7º de Húsares, sufre en prisión, a la que llegó tras una trifulca con unos realistas. Una trama que poco a poco nos lleva a ver un tema poco transitado como fue la usurpación de identidades en los campos de batalla durante las conquistas de Napoleón I.

Ponent Mon trae entre sus novedades el integral de este buen díptico histórico del cómic francés. Con sus secretos familiares, sus esposas seductoras, sus peleas recurrentes y sus personajes entrañables, El Veterano (El Vétéran) es un volumen que comienza y desarrolla una historia emocionante. Arcos que se abren y se cierran, las hipótesis se formulan y se desvanecen, la teatralidad compite con los eventos y mantiene el guión de partida. Teniendo en cuenta que contamos con una historia del reputado guionista Frank Giroud (Adelante, El Decálogo), en El Veterano nos muestra una trama a la altura de su fama. Todos los elementos narrativos se configuran con precisión y los diálogos se proporcionan de manera muy hábil para enganchar al lector.

No obstante, y es cosa extraña que ocurra en la BD, El Veterano es de esos cómics que la historia supera con creces al dibujo. Aunque nada se le puede reprochar al dibujo de Gilles Mezzomo (Mexicana, Nuevo Mundo) pues cumple aunque no está súper cuajado como suele ocurrir con los títulos que nos llegan desde el otro lado de los Pirineos. En definitiva, todo queda en el hecho de querer estar en la estela de Jean Giraud asimilando características de su héroe para crear una fusión de Blueberry y Largo Winch, sobre todo, en los rostros. De todos modos, sí que se encuentran virtudes en estos diseños: caras muy expresivas, conjuntos y accesorios de época y vestimenta de principios del XIX muy logrados… Todo conforma al buen coloreado de Céline Labriet, que ofrece profundidad y ambiente a los gráficos, promoviendo la inmersión.

El Veterano nos lleva a la historia de un hombre que ha vuelto de entre los muertos y ahora se encuentra perdido entre los vivos. Un tema que ha sido tratado en el cine en diferentes versiones, pero muy poco en el mundo del cómic. Una crónica de la historia que nos muestra el regreso de los soldados desubicados después de la caída de Napoleón. Llevándonos a momentos tan impactantes como el despertar del protagonista y ver con asombro el cuerpo sin vida de su esposa Mathilde y todos los demás acusándole de asesinato y él mismo sin estar seguro de la verdad. ¿Asesino? En pánico, decide huir antes de que la policía llegue a la escena. Esta es la potente trama que dará comienzo a una doble búsqueda en la que Maxime Danjou y Théodore Brunoy, será perseguido por su presente, en pos de su pasado.

Lo dicho: Frank Giroud desdibujando la realidad y tejiendo los hilos de una trama inteligentemente construida. Un verdadero placer encontrar un final como el que cuenta esta historia. Incluso llegándome a gustar de algún modo el dibujo de Gilles Mezzomo que con sus diferentes trazos me llegó a engatusar al final.

Un buen título, digno de su huequito en una buena colección de cómic europeo que se precie.

Reseña: Un Lobo es un Lobo, de Michel Folco, Pierre Makyo, Fédérico Nardo y Antoine Quaresma

En la BD -o dentro del cómic europeo para que nos entendamos-, se hace últimamente una cosa tremendamente bien: la adaptación de novelas al formato cómic. Ocurriendo algo curioso además; no siendo estas novelas bestsellers fuera de su país, en formato cómic sí que consiguen más expansión. Y después de leerlas a uno le queda cierto quemazón por dentro y ganas de buscar y leer (como sea) la fuente de donde proviene, por ejemplo, Un Lobo es un Lobo. Pues sí buscas un poco, todos son buenos comentarios y más de uno suelta un ¡Bravo! a los autores por dicha adaptación de la novela de Michel Folco.

Dos volúmenes que Ponent Mon rescata y trae en un único integral donde devorar la historia de principio a fin. De esas historias que sorprenden cayendo casi accidentalmente en mis manos, para llevarme una agradable sorpresa. Sin duda, atraído muy-mucho por los quintillizos malhumorados de la portada. Clodomir, Pepin, Dagobert, Clotilde y… el más alocado de cinco, Carlomagno. Un pequeño adelanto ya incluído en la sinopsis donde se nos promete «un destino de pesadilla esmaltado con períodos a veces brillantes y divertidos». Un cómic que tiende mucho al estilo clásico de la BD: hermosas ilustraciones con colores hermosos durante el día para caer en lo tenue amigo de lo nocturno cuando algo malo va a suceder. Pero Un Lobo es un Lobo no carece de cualidades. Su fuerza radica en la representación súper realista de personajes, animales, lugares y vestimenta… También en la exageración de las expresiones humanas. A veces, la caricatura está cerca, lo que no deja de evocar el humor más exaltado que dicen que rebosa, sobre todo, en la novela.

La trama nos lleva a 1763. Clovis Tricotin es una mujer feliz por dar a luz. Pero no será uno ni dos, sino que parirá un total de cinco hijos, atrayendo la curiosidad de toda la región. Por otro lado, en los alrededores, en el bosque, los lobos son masacrados por los cazadores. En el primer volumen veremos a los niños crecer hasta cierto drama que tiene lugar el año de su séptimo cumpleaños. Un inicio con dibujos potentes e historia interesante, donde Pierre Makyo aborda una fuerte adaptación, traslación de un libro que contaba con más de seiscientas páginas, convirtiendo el cómic en un tema directo haciéndote muy fácil entrar.

Sin saber a donde nos llevan los autores, de algún modo sabemos que tarde o temprano llegaremos a ese trágico destino de la familia Tricotin. Y llega. Y voy a contar algo más por que si no, se me hace imposible avanzar. Se descubre en esta segunda parte a Carlomagno como el megaprota de la trama. Este pequeño pedazo de hombre con ebullición angelical y rebelde, dotado de un encantador atractivo. Los quintillizos quedan huérfanos y son separados. El destino lleva a Carlomagno al castillo de la región. Se abre así un futuro brillante para él. Pero a Carlomagno no le importa. Lo que él quiere es encontrar a sus hermanos y hermanas y es gracias a la complicidad de los animales con los que tiene el don de comunicarse, con los que huirá de ese puesto que los hombres le habían reservado.

Pierre Makyo al guión, Fédérico Nardo al dibujo y Antoine Quaresma a los colores; proponen una conclusión que deja con ganas de más. Una trágica historia que se convierte en aventura. Niños que que no nacen precisamente bajo una estrella. Después de la muerte del padre, es la madre quien cae enferma y los obligan a separarse. El lado rebelde del más pequeño es sin duda lo que seduce al lector. Así como el empeño de volver a reunir a una familia rota.

Os invito a descubrir este excelente guión que tiene lugar a finales del siglo XVIII, en el pequeño pueblo de Racleterre. Con un uso del lenguaje de antaño que refuerza aún más el realismo histórico y aumenta el encanto de la vida de aquellos años. Y un dibujo que es una delicia. Una lectura obligada, una oportunidad para descubrir una historia que parece que en formato novela jamás llegará aquí. Con una máxima en su haber: «Nada es más fuerte que los lazos de sangre».

Reseña: Siete Caballeros (Integral), de Jean Raspail y Jacques Terpant

Y vuelvo a caer en una adaptación literaria en formato cómic. Pero de una novela reciente. Con una idea apocalíptica de las buenas y situada en un entorno poco común: el invierno es duro a finales del siglo XIX y la vida parece haber abandonado la ciudad fortaleza donde reina el heredero margrave. Su Alteza parece muy superada por los últimos acontecimientos. Su país está en declive: trenes detenidos, puertos vacíos, telégrafos cortados, gente huyendo… Un mal desconocido los está devorando. Y la salvación parece venir solo de un puñado de hombres. Siete jinetes nombrados para resolver un enorme dilema como es encontrar un reino, restaurar una vida perdida…

Después de su exitosa serie Piratas con Philippe Bonifay, Jacques Terpant quiso ampliar su paleta de diseños y convenció al novelista Jean Raspail para que confiara en la idea de convertir a sus personajes y su mundo apocalíptico en viñetas. Y debo deciros que Terpant encuentra el tono correcto para instalar el misterio de esta oscura historia en la mente del lector. Su narración, rica en citas tomadas de la novela, mantiene un ritmo adecuado para con la trama. El lector se asienta gradualmente en la incomodidad de lo que parece ser un fin de un mundo anunciado. Y es Ponent Mon quien nos trae esta joyita que me ha sorprendido tanto, en un formato integral ya que originalmente se resolvió en tres álbumes. El margrave heredero, El precio de la sangre y El puente de Sefarea, tres títulos que forman un todo, pero que diseccionaré como siempre sin spoilear demasiado pues la historia lo merece.

Siete Caballeros es de una de esas joyitas que suelo encontrar en mi año lector, que me sorprenden de la nada. El margrave heredero es el primer álbum que establece claramente la escena que engancha. Deja un misterio flotante, que esperas, se explique cuanto antes. Siendo especialmente conscientes de la misión que se les ha confiado, los siete jinetes con caracteres muy marcados, cada uno tiene su propia personalidad y situados en un ambiente muy original; campos nevados, diálogos de calidad, la ciudad medieval, el ambiente y el finito reinado de este heredero Margrave, quien da título al álbum. Se desarrolla en un estado ficticio de la Europa del siglo XIX en la frontera entre eslavos y alemanes. Una catástrofe que ha aniquilado a la civilización. Un buen inicio que pone en situación, un regreso de Terpant por todo lo grande que ilustra y colorea esta historia.

El precio de la sangre es donde se demuestra de verdad que el mundo se apaga. El heredero Margrave lo sabe bien, confinado en su fortaleza, es asaltado por bandas de infieles devorados por el odio. Ha enviado al coronel Pikkendorff y seis jinetes más, en busca de información y de su heredera atrapada en algún lugar. Sometiéndose y dando a estos hombres una última esperanza para el éxito de su misión, una esperanza para vivir, dejando atrás a su príncipe caído, la pequeña tropa se sumerge en un depravado país, evitando en el mejor de los casos las ciudades devastadas y los edificios religiosos profanados. Cruzando el campo con los estigmas de horrores indescriptibles, los siete jinetes más aislados que nunca… En un viaje desesperado. El estado de alerta constante de los miembros de la expedición incomóda te meten en situación de manera brillante.

El puente de Sefarea cuenta como después de cruzar montañas e incluso países, los jinetes descubren la destrucción de los reinos tras más de doscientos años. La tropa de élite margraviana se dirige a las fronteras del Reino buscando la mejor ruta, adoptando un camino que corresponde a los gustos y orígenes de cada uno. Abai propone el gran bosque, visitar al obispo de la abadía de Zurfenberg y es cuando se detienen en St. Gallen, donde se encuentran con un joven Arno Valric, autoproclamado civil y militar mandatario. Tras la anarquía y la destrucción, parece que cierta organización está comenzado de nuevo…, aunque todos sabemos que aquí hay algo que aún no se ha contado.

Una epopeya en un mundo imaginario que nos permite cuestionar nuestro mundo contemporáneo. Qué buena idea tuvo Jacques Terpant en adaptar esta novela de Jean Raspail. Gracias a eso y a Ponent Mon, ahora podemos disfrutar de esta inmersiva historia digna de una gran producción fílmica. Pues Siete Caballeros no deja indiferente, con un dibujo extraordinariamente poderoso, con colores precisos y perfectamente adaptados a un escenario muy bien representado al que tu propia cabeza crea banda sonora. Recomendable total.

Reseña: El Viaje de Marcel Grob, de Philippe Collin y Sébastien Goethals

La vida sigue tras el Salón del Cómic de Barcelona. ¿Y cómo sigue? Pues devorando-leyendo-disfrutando de buenas historias escritas en papel, como lo viene haciendo el ser humano desde que aquella chispa brotara en su cabeza y se volviera “algo” diferente al resto de seres vivos. Tan bueno como malo, pues es el mismo tipo éste con la inteligencia se volvió codicioso, dañino, inventor de guerras. Conseguir el poder, guerras que no solo afectan a su especie además, sino al resto de un planeta que NO LE PERTENECE. ¿Y por qué me pongo tan melodramático? Por que lo vivo, lo vivo y me indigno, especialmente cuando disfruto de una obra bien contada y que representa uno de los posibles muchos casos que se debieron dar durante la II Guerra Mundial. El Viaje de Marcel Grob, una de las últimas novedades de Ponent Mon, uno de esos tomos que nunca dejan indiferente.

Apasionado por la historia y por la temática (para algunos muy trillada) de la Segunda Guerra Mundial, cada poco me gusta inmiscuirme en una de muchas de esas tramas que se dieron; dónde si sabes buscar, siempre encontrarás una historia diferente o como en el caso de El Viaje de Marcel Grob también un modo de contarlo no visto anteriormente. La idea de contarle a un juez lo ocurrido se vuelve interesante, y además, en este caso, bien documentado. Es muy fácil juzgar después del hecho, no obstante, habría que ver a algunos en dichas situaciones y cómo actuarían si hubieran estado allí. Como lo estuvo Marcel Grob (ahora un anciano octogenario) intentando convencer a un tribunal, que pese a haber sido reclutado por las Waffen SS en junio de 1944, no se prestó voluntario para combatir.

Pero tampoco tuvo elección.

Insistir en que un joven e inocente soldado Grob (como otros muchos) no fue exactamente un criminal. Sino también una víctima en cierta manera. Como dijo alguien que conocí una vez que sabía de lo que hablaba, y no soportaba a los que gustan de dar lecciones: «El que nunca tuvo un arma en su sien, no puede hablar de lo que no sabe». Marcel Grob, pese a todo, deberá convencer al tribunal de que no fue un criminal nazi. Entonces, se sumergirá de nuevo en sus dolorosos recuerdos, obligado a luchar en el seno de una de las divisiones más siniestras de las SS. Un viaje que le llevará de vuelta a Marzabotto, o mejor dicho a los confines del infierno…

Ponent Mon edita este genial álbum en el que perderte en una historia dramática por momentos. Un volumen de cubierta sólida, una trama de contexto histórico interesante. Un testimonio con el que se arriesga a la cárcel…, por los pocos años que le quedan por vivir. Un álbum que hizo mucho ruido en el país vecino por su tema. Philippe Collin y Sébastien Goethals a la más terrible de las últimas guerras que el mundo ha conocido. Y con la idea en mente de la incorporación más o menos forzada de los alsacianos al ejército alemán. Con unos dibujos además ideales para el género.

Uno de los cómics que estuvo bastante en el candelero, como os decía, a finales del año pasado pues el guionista (conocido columnista de France Inter) fue invitado al exitoso programa de TV francés Quotidien poco antes de la Navidad de 2018. Donde declaró que la historia de La Vida de Marcel Grob, en porcentaje muy alto, estaba basada en hechos reales. ¿Historia de trabajo o testimonio familiar? Que Collin desee rehabilitar la memoria de su tío abuelo era comprensible. Que el público en general esté interesado en ello, también. Grob se presenta como una víctima, pero está en el lector opinar sobre lo que acontece.

Después de haber leído este titulo asumo y añado, otro desasosegante peldaño a ese horrible acontecimiento en el que se sumergió nuestro mundo. Uno de los períodos más oscuros de nuestra historia. Para muchos el que más. Una obra bastante bien narrada. Por cierto, una historia dinámica, más que documental.