Daniel acaba de comprar la casa de sus sueños en una idílica urbanización llamada El Edén. Recién instalado en su nuevo hogar, el joven programador recibe un encargo sumamente importante que le permitirá ganar un buen dinero y afrontar con mayor seguridad los pagos de la hipoteca. La atmósfera reinante en el lugar es muy tranquila y silenciosa, y Daniel trabaja a buen ritmo sintiéndose más feliz de lo que lo había sido nunca. Hasta que llega Mario.
Mario es un pastor alemán propiedad del vecino que vive justo debajo de Daniel, un abogado que tan sólo aparece por casa cada dos o tres días para rellenar los cuencos del agua y la comida de su perro. El animal, encadenado y frustrado por la ausencia de su dueño, hace lo único que puede hacer para poner de manifiesto su malestar: ladrar. Y lo hace a todas horas, con un volumen ensordecedor y desquiciante que, poco a poco, va minando el ánimo de un Daniel que, a pesar de recurrir a las autoridades y a todo organismo oficial que se le ocurre, comprende finalmente que la solución a su problema depende de él mismo. Pero toda decisión tiene sus consecuencias…
Carlos Sisí es el autor de la trilogía de Los caminantes, una saga que, junto a los libros que narran el Apocalipsis Z de Manel Loureiro, contribuyó enormemente a popularizar las historias protagonizadas por zombis en nuestro país. A lo largo de las tres novelas de la serie, tuvimos la oportunidad de ver como un escritor talentoso iba puliendo su estilo hasta encontrar una voz narrativa personal, voz que aporta un sello de calidad garantizada a todo cuanto nace de su figurada pluma. Y Edén interrumpido es buen ejemplo de ello.
Sisí nos ofrece en esta novela corta, sólo disponible en formato electrónico (a un precio más que asequible, por cierto), el particular descenso a los infiernos de un hombre que pasa de tenerlo todo a ver cómo su vida se va transformando en una pesadilla de la que no parece haber escapatoria posible. La evolución mental de un Daniel cada vez más desquiciado logra que nos estremezcamos, al tiempo que compartimos su angustia y su indignación ante el desamparo en el que se ve inmerso. En la tradición de Stephen King (cuya obra me da la impresión que Sisí conoce bien), el horror surge de lo cotidiano, y su efecto en los lectores se magnifica en el momento en que comprendemos que lo que le ocurre al protagonista de Edén interrumpido podría sucedernos a cualquiera de nosotros.
En definitiva, nos encontramos ante una nueva muestra del buen hacer de un autor que hace tiempo que conquistó el mercado patrio, y que ya ha puesto alguna que otra pica en Flandes (entendiendo “Flandes” como México y los Estados Unidos, por poner un par de ejemplos). Ahora sólo nos falta confiar en que La hora del mar, su nueva novela, no tarde demasiado en aparecer.










