Reseña: La Desaparición de Annie Thorne, de C. J. Tudor

Comienza fuerte ya en el Prólogo con un asesinato y unas letras grandes garabateadas en la pared: NO ES MI HIJO. Arhill es un pueblo inhóspito y siniestro al que regresará nuestro protagonista Joseph Thorne, veinticinco años después de haberse marchado. Siempre en primera persona nos relatará el pasado cuando su hermana pequeña de ocho años desapareció. Aunque cuarenta y ocho horas después volvió, ya no era la misma; cantaba una extraña canción:

Bajará por la montaña y vendrá,

bajará por la montaña y vendrá.

Joseph recibirá un correo: «Sé lo que le pasó a tu hermana. Está volviendo a pasar». Pero en sí el correo es lo de menos, Joseph siempre supo que volvería, tenía un asunto pendiente que resolver. A partir de entonces, una siniestra tensión envuelve todo el libro. Una vieja mina que esconde una leyenda, los sucesos sobrenaturales y la atmósfera opresiva de esta historia irán creando inquietud en el lector. Mezclando el mundo real y el mundo del misterio, la autora dejará muchas cosas para que nosotros las reconstruyamos. Como tal, nos convertirá en una especie de socio juzgándolo todo según nuestras propias creencias o escepticismos. Un tema a lo largo de toda la historia es el karma y eventos del pasado que vuelven a castigar a los que deambulan tras cada página. Entre el presente y el pasado Joseph no es un narrador muy fiable, primero relatará lo que va recordando, para luego decirnos: Bueno, igual no fue así como ocurrió… Pronto entenderemos que juzgar e idealizar a algunas personas puede cambiar muchas circunstancias que teníamos por ciertas. Por eso nunca estaremos seguros de ir controlando la historia, deberemos esperar a que en verdad quiera sincerarse.

Un protagonista increíble de esos que dejan marca: profesor de literatura, alcohólico y ex jugador de cartas. No tiene suficiente con resolver lo que cree que ocurrió, encima debe hacer frente a un problema de acoso escolar y a una tal Gloria, una torturadora contratada para que pague sus deudas de juego. Los diálogos son maravillosos, nunca unos diálogos llenaron tanto una historia. Nos miente inconscientemente, pero lo hace. No son mentiras piadosas, simplemente se niega a recordar la verdad. Su personalidad se parece a la del doctor ese de la serie House, en su cojera tomando codeína para el dolor con el mismo sarcasmo. Pero hay algo más que me recordó este libro y es a Stephen King . Sí, se parece mucho a uno de sus primeros libros, es inevitable no pensar en ello cuando llegas al punto clave. Hay trozos de otro conocido libro de Terror, pero eso ya os lo dejo para que lo encontréis vosotros, amigos lectores. ¿Pero sabéis qué? No me importó, cuando me di cuenta ya estaba rendida ante la calidad narrativa de esta escritora. Creó tantos momentos de esos que te ponen el vello como escarpias, que no podremos evitar escuchar si hay algo que rompe el silencio de nuestro alrededor mientras leemos. No deberíamos temer a los muertos si no a los vivos, pero es en la oscuridad donde acechan los monstruos, y C.J. Tudor lo sabe. Ese cementerio antiguo donde no hay ni un solo niño enterrado… un viaje atrás en el tiempo junto a una investigación actual de su antigua pandilla de amigos, ellos sí saben la verdad… La parte del interior de la mina tiene una de las mejores escenas de Terror que he leído en mucho tiempo. Es de esa clase de libros que deben leerse de noche. Espeluznante, no hay otra forma de catalogar esta narración, sabiendo fusionar lo inexplicable con la realidad.

Qué decir del final, cuyo protagonista nos ha estado escondiendo la verdad en todo momento… Pues magistral. A veces lo que regresa no es lo mismo que se ha ido. «Si te gustan mis cosas, te gustará esto», dijo Stephen King. No puedo más que darle la razón. Los amantes del Terror nos merecemos libros como este. Creo que con esta frase mía ya lo he dicho todo.

Reseña: Ilión (Edición Completa), de Dan Simmons

Dan Simmons (1948) es uno de mis escritores preferidos. Me gustan mucho sus personajes y la manera de transmitir los sentimientos de los mismos. Pero no empecé con él como muchos lo hicieron, con su obra maestra la reconocida Hyperion. Fue curiosamente con un libro de Terror. Un Verano Tenebroso, una historia muy a lo It, de Stephen King, un novelón difícil de conseguir desde hace tiempo, y para mí al mismo nivel. Aunque creo que se publicará en breve. No os la perdáis. Bien, eso quería decir, la principal razón por la que adoro a Simmons es por lo maravilloso que es escribiendo CF y Terror a la vez. Esos dos géneros en particular. Su obra no es mega-prolífica comparada a su alabado amigo Stephen King. Pero Simmons cuenta con más de un titulo (en especial, los escritos entre finales de los 80s y los 90s), obras que nadie debería perderse en el resto de su vida lectora si aún no le ha dado oportunidad. 

En su día, había leído de la infelicidad de ciertos lectores de CF con las primeras ediciones de Ilión publicadas en nuestro país. En esencia, por su publicación en dos partes. No sé si fue esa polémica o por otros motivos, que la historia escapó de mi mente y no la leí en su día. La colección Nova de Ediciones B (desde hace años la mejor editorial donde encontrar CF de la buena), por fin recupera esta obra en un solo volumen como se merece. Ilión, una inolvidable novela en la que Dan Simmons recrea uno de los grandes mitos literarios de la humanidad. Como bien dice la sinopsis: «Una obra única e irrepetible que ha maravillado a millones de lectores en todo el mundo».

Me incluyo. Ilión nos lleva a poco más de dos mil años en el futuro. La humanidad tal como la conocemos se ha ido. Tras una serie de catástrofes, cuya naturaleza solo oímos con insinuaciones y rumores, algunos miembros de la raza humana se han convertido en posthumanos, estableciendo residencias en anillos artificiales alrededor de la Tierra. Algunos humanos «antiguos» permanecen en la superficie, pero en números bastantes reducidos; con una vida estrictamente regulada a los cien años, al final de los cuales esperan poder ascender a los anillos y convertirse en posthumanos. Mientras tanto, Júpiter y sus lunas son el hogar de una gran cantidad de cyborgs de diferentes variedades, mientras que Marte parece ser el lugar donde realmente hay movimiento de todo el Sistema Solar. Pues aquí es donde residen los dioses, en la cumbre del monte Olimpo, donde se va gestando una guerra en la sombra y donde comienzan sucias batallas entre los seres más vengativos. En la Tierra, los pocos humanos que quedan persiguen un pasado perdido y una verdad devastadora. Mientras tanto, cuatro máquinas sensitivas parten del espacio jupiterino para investigar e intentar acabar con las emisiones potencialmente catastróficas que emanan de la cima de una alta montaña en el planeta rojo, donde se levanta una enorme humareda roja demasiado de vez en cuando…

Ilión es una inolvidable trama en la que Dan Simmons parte de una epopeya clásica para llevarnos a una historia donde una máxima rige como trasfondo de toda la historia principal: ¿Son los dioses de Marte realmente los posthumanos poderosos de la Tierra, que con su arrogancia se miden para ver hasta dónde son capaces de llegar? Simmons insinúa eso, al menos, pero si le conoces como autor, sabes que hay algo más. Pistas falsas por doquier. Y nuevos ramales argumentativos que profundizan en lo que no esperas: ¿Qué hay de la afirmación de ese otro personaje que ha conocido a los póstumos, y que habla de los seres que residen en los anillos? ¿Y todas esas mujeres? ¿Y qué demonios son los voynix, esos extraños bípedos que obedientemente sirven y protegen a los humanos en la Tierra, aunque nadie parece saber de dónde vinieron o por qué? Simmons arroja todo esto a un ritmo impresionante. Logra de forma encomiable eludir los clichés. Y fue entonces cuando descubrí que el verdadero placer de leer Ilión estaba en su eje central. El poder, el verdadero corazón de cada gran civilización reside en su arte y su literatura. Y que al carecer de eso, toda la tecnología apenas es sinónimo de cultura. Si queréis saberlo, Simmons termina la epopeya con un poco de burla engreída, sarcasmo hacia lo que inevitablemente deparan las guerras y los anhelos de superación.

Un autor a seguir siempre. Premio Hugo, Locus, Bram Stoker y docente y director de programas de enseñanza para jóvenes superdotados. Ahí es nada. Dan Simmons, uno de los pocos grandes escritores que siguen en el candelero.

Reseña: Depredador vs Juez Dredd vs Aliens. Corta y Empalma, de John Layman, Chris Mooneyham, Michael Atiyehde y Glenn Fabry

Y como uno a veces no tiene suficiente con la lectura anterior, sigue montando la misma tematica como si del mismo caballo una hectárea más se tratara. Más quería. Y como más quería, le tenía echado al ojo a una novedad en la que también había Predators en primera plana. Una miniserie de tan sólo cuatro numeritos que Norma Editorial traía en mayo y en tapa dura, donde no sólo están esos temibles e implacables alienígenas, sino al parecer, también con algo que decir por parte de otros temibles e implacables seres que bien conocemos los fans del cómic del bueno; un tipo chulo, receloso y duro como pocos. Depredador vs Juez Dredd vs Aliens. Creo que la cabecera ya lo dice todo. Aunque el subtitulo Corta y Empalma también parecía estar prediciendo lo que tenía que meterme en vena después de la lectura de anterior.

Con portadas más que ideales para carteles de cine o camisetas frikis que se precien, abre cada número de este tomo que recopila las grapas de Depredador vs Juez Dredd vs Aliens: Corta y Empalma. El denominado último crossover de personajes de ficción donde se enfrentan el legendario hombre de ley Juez Dredd contra los llamados (por todos los que sabemos de sus habilidades) cazadores supremos del universo. Predators y Aliens. Escrito por el ganador del premio Eisner, el creador de la serie Chew (¡qué ganas le tengo!), uno de los autores más vendidos del New York Times, el maestro John Layman. Y con portadas de otro Premio Eisner como es Glenn Fabry. Bien, ¿quieres un buen estofado de apocalípsis? Agrega cuatro jueces, un científico genético demente, un buen puñado de cultistas, una pizca de Depredador y otra pizca o esencia de xenomorfo. Removemos, removemos bien, un poquito más y ahora, sin perder tiempo, retirémonos rápido al búnker más cercano…

El Juez Dredd y la Juez Anderson han seguido a una secta criminal a través de la Tierra Maldita hasta la Ciénaga de Alabama. Por otro lado, una tripulación de Predators llega a la Tierra para rescatar a un compañero secuestrado. Ambos, sin saberlo, se adentran en el territorio de un científico obsesionado con la venganza y el hecho de empalmar genes de diferentes especies. Gozando de la posesión de un cráneo de xenomorfo…

Sin duda, el ADN más letal del universo en sus manos. Y es que el Dr. Reinstöt está organizando una fiesta, ¿no? Jajaj… ¡La fiesta del Apocalípsis! Un sueño hecho realidad para un científico genético loco que ya ha conseguido construir un clan de híbridos a cuál más temible. Aunque un viejo conocido del majara, el Juez Dredd nada menos, ya está llamando a su puerta. Pero todo sale a pedir de boca. Cuando las cosas salen bien, caña de azúcar, de chocolate o lomo. Caña de la buena. Ahora que sus nuevas creaciones ya están aquí y listos, lo único que queda por hacer es enviarlos a la ciudad, ¿no? ¡Qué continúe la fiesta a Mega-City Uno! ¡Desatar un poco de infierno!

Una coedición de IDW y 2000 AD que Norma Editorial edita en un tomito ideal. Un viaje de cómic por que este guión es sin duda, puro viaje. El Dr. Reinstöt, está teniendo el mejor verano de todos los tiempos y nosotros podemos disfrutarlo. Una panda de xenomorfos de cosecha propia para arruinar esa vida de tantas sonrisitas y felicidad que algunos tienen. Además de guardarse un arma secreta para el fin de fiesta…

Cómic cañero como pocos.

Reseña: Superman contra Depredador, de David Michelinie, John Ostrander, Alex Maleev y Nolan

Superman contra Depredador es una lectura con más intringulis del que parece. No es una batalla campal directa en la que se sufren daños colaterales a cascoporro. Su guión al completo tiene más profundidad de lo que uno espera. No sé si eso es bueno o malo, depende de lo que uno busque supongo. Uno a veces se pone a leer embrutecido después de ver una portada donde todo son mascás en cara y patadas voladoras. Resulta que después se encuentra con un guión currado y con más chicha de lo que esperaba. Eso descoloca, pero si está bien hecho, te pone en tu sitio y terminas disfrutándolo. Metiéndote en la trama de todas-todas. Superman y el Predator, no ocupan en este caso el centro de atención, eso lo dejo claro ya. Y los igualan en importancia representativa todo un elenco de personajes que gusta conocer. El aspecto «versus» se limita a dos escenas de confrontación en todo el tomo. Pero oh my god, ¡qué encuentros!

Escrito de forma muy competente por David Michelinie (The Amazing Spider-Man), y tras el delicioso Batman contra Depredador que no hace mucho publicara también ECC Ediciones en nuestro país, Superman contra Depredador es un atractivo tomo que recopila todos los enfrentamientos dados en el mundo DC entre el Hombre de Acero y uno de estos temibles guerreros del espacio. Donde los dibujos de Alex Maleev son buenos en su mayor parte, aunque tengo que decir que especialmente cuando trata a Superman no me gusta a nada. Bien, vamos al lío. En los densos bosques de América Central, una expedición científica de S.T.A.R. descubre una astronave sin sospechar el peligro que hay dentro: una nave espacial de origen desconocido, que podría llevar a la humanidad a descubrir nuevos avances tecnológicos. Por lo que el Hijo de Krypton se une rápidamente al equipo, solo para descubrir poco después que la nave agota de algún modo sus súperpoderes. Y mientras Superman se esfuerza por enfocar su poder menguante, el dueño de la nave regresa… Además de enterarnos que una organización terrorista, planea usar la nave para cometer asesinatos a escala global.

El guión es poderoso, ya os lo dije. El hecho de que El Hombre de Acero esté peligrosamente debilitado por un virus de origen alienígena, mola. También el doctor Ward, médico paranoico, empeñado en un genocidio mundial, hurgando más en la herida abierta. Después de un violento encuentro con el asesino alienígena que lo deja aún más debilitado que antes, Superman regresa a la guarida del médico para rescatar al equipo de investigación y a Lois Lane, su dulce niñita que nunca se puede estar quietecita un rato. Ni aún teniendo a un temible depredador mortal de otro mundo acechando.

ECC Ediciones incluye además un numerito en el que la misma Liga de la Justicia también sufre de estos seres. Donde ahora sí, el dibujo es totalmente degustable. John Ostrander (Escuadrón Suicida) y Graham Nolan (Batman: Legado) tienen la culpa de ello. Con una idea curiosa que no conocía: los Meta-Depredadores, seres adquiriendo los mismos poderes de la JLA, y atacando. Pues han cazado al Caballero Oscuro, han ido tras el Hombre de Acero y se preparan para perseguir y someter al grupo entero. El deporte definitivo: intentar matar a los héroes más poderosos que se hayan conocido.

Si eres fan de estos iconos del mundo friki como lo soy yo, Superman contra Depredador es indispensable para ti.

Reseña: La Balada de Halo Jones, de Alan Moore y Ian Gibson

Es importante (mucho, y no me canso de cantarlo) rescatar los que son considerados por muchos, títulos indispensables de leer en cómic. No sólo los que han llegado a ser tan famosos que hasta el público no comiquero los lee. También otras joyitas que pese a su fama son como diamantes que con el paso del tiempo, el fango se cierne sobre ellos ocultándolos…, hasta que una editorial nuevamente los rescata. La Balada de Halo Jones, una de las primeras obras maestras del dios del noveno arte Alan Moore y que Norma Editorial tiene el detallazo de traer este mes en un volumen integral a todo color. La Balada de Halo Jones fue publicada originalmente en 1984 de forma serializada en la famosa revista inglesa 2000 AD. Dos nuevos autores que empezaban a despuntar como lo eran el guionista Alan Moore y el artista Ian Gibson. En tiempos, por supuesto, en el que muchos pensábamos que el futuro año 2000: gobiernos, sociedad, el día a día, estaríamos gobernados por naves surcando los cielos; llevaríamos trajes de colores llamativos de telas no inventadas, patinetes voladores y coches que circulaban solos. El año 2000 era un mundo de ensueño para los que fuimos niños o grandes lectores en los 80s. La Balada de Halo Jones triunfó entre los que tuvieron oportunidad de leerla entonces. Ofrecía “sueños”. Partía además en una revista donde brillaban joyas como Juez Dredd, Rogue Trooper o Perro de Estroncio, por lo que debía ofrecer originalidad para no caer en el olvido. Destacar, o ser abandonada en galaxias perdidas donde pocos lectores llegan.

Halo Jones es un chica absolutamente normal que vive en El Aro (The Hoop), una gigantesca estructura que flota en el mar, cerca de Manhattan, en pleno siglo L. Los Municipios Aliados de América trasladan a estas estructuras a los llamados «ciudadanos del ocio», pobres y desempleados hacinados en una ciudad claustrofóbica y violenta, en la que hay escasas oportunidades de progresar: el nivel de paro en el Aro es prácticamente del 100% y los ciudadanos del ocio sobreviven gracias a una especie de subsidio mínimo. Bandas y grupos callejeros causan altercados constantes y la escasa policía (formada por delincuentes lobotomizados) mantiene un precario orden gracias a la represión indiscriminada. En este escenario, incluso ir de compras puede ser una aventura peligrosa. Cada individuo busca su propia cápsula de escape: unos tratando de desarrollar un talento como artista (y sobrevivir el tiempo suficiente como para que una gran compañía se fije en ellos), otros evadiéndose de la realidad, como es el caso de «los tambores» humanos que se han implantado un receptor en el cerebro que les transmite música hipnótica, una especie de drogadicción. Halo, cuando una de sus mejores amigas sea asesinada y otra ingresa en Los Tambores, sentirá que ya no aguanta más y emigra. Encuentra trabajo como camarera en un crucero especial llamado Clara Pandy, el principio de sus aventuras por toda la galaxia.

La Balada de Halo Jones lo consigue. Atrapa desde la primera página, con una splash-page a doble página que abre la trama en la que visualizamos una caótica y abarrotada Tierra del siglo 50. Acompañada por una narración llena de jerga en lo que parece ser una retransmisión de noticias, ya estás enganchado a un mundo maravillosamente ideado. Nos lleva a un universo de cientos de detalles en los que es fácil perderse. Personajes individuales, algunos de los cuales solo aparecen brevemente (y en los que te gustaría profundizar), insinuación de vidas enteras y secretos ocultos. Momentos narrados magistralmente como cuando la anciana Brinna recuerda una reunión en su adolescencia o un oficial de seguridad rememorando su amor perdido hace mucho tiempo. Sin lanzar demasiada información, historias que dan trasfondo. Se nos proporciona un mundo convincente lleno de personajes interesantes, pues en realidad, nada aquí es aleatorio, o carece de pensamiento. Los que conocéis las obras de Moore, sabréis que este es uno de sus fuertes. Nada es coincidencia. Aunque aquí el tandem hace tandem completo (valga la redundancia) también en esa virtud. Grandes aportes encontrados en esta balada como los carteles que vamos viendo en la serie que aparecen en un dialecto alienígena, y que son en realidad un lenguaje completamente ideado por Ian Gibson.

La Balada de Halo Jones fue una trama conjunta aunque sin terminar tal como la tenían pensada sus autores. Vuelven a estar disponible estas tres etapas de la vida de Halo Jones reunidas en un solo tomo, por primera vez a todo color, formando una de las publicaciones indispensables a conseguir este año.

Reseña: Vuelo 19, de José Antonio Ponseti

5 de diciembre de 1945. La Segunda Guerra Mundial ha terminado. Cinco aviones TBM Avenger despegan de la base de Fort Lauderdale para una sencilla misión de entrenamiento en el océano. Aunque llegaron a tener contacto, incluso hay grabaciones, ya nunca más volvieron a saber de ellos… El autor es un enamorado de los misterios. Hace muchos años leyó un libro sobre el Triángulo de las Bermudas donde se comentaba el caso del Vuelo 19. Algo quedó dentro de él para siempre lo que le llevaría años más tarde a escribir este libro.

Nos encontramos en una historia de ficción, ya que seguiremos a un supuesto superviviente del vuelo que nunca pudo demostrarse que lo fuera. Se basa para ello en una tumba vacía, así como unos supuestos testigos, junto con hechos reales documentados que sí ocurrieron. George Paonessa, protagonista principal, le envía un telegrama a su hermano Joseph: «Te han informado mal sobre mí, estoy muy vivo». A partir de aquí su hermano seguirá su búsqueda. Vamos leer una minuciosa narración que nos mantendrá el pulso acelerado. José Antonio Ponseti crea un thriller lleno de acción de un libro que arroja luz sobre lo que vivió el Vuelo 19. Con una escritura fluida, historias llenas de lealtad personal, pero sobre todo de supervivencia y ganas de vivir. El misterio va aumentando según nuestro protagonista va recordando los sucesos de ese cinco de diciembre. Lo que más nos aterrará es ese recuerdo de un hombre con voz quebrada arrastrándole por el agua… ¿Quién era? Es para mí la mejor parte del libro. Cuando con sus recuerdos regresa al pasado. No sólo ahí sabremos que ocurrió en realidad, sino que entenderemos su propio miedo. Entre guiños a batallas reales como la de Tarawa o el famoso bombardeo de Pearl Harbor, el personal de tierra comenzará la búsqueda y con ellos irán apareciendo más personajes que le darán vida a la trama. Muchos arriesgarán sus vidas para encontrarlos. Otros incluso la perderán. Jamás en la historia de los Estados Unidos participaron tantos barcos y aviones en una misión de rescate.

La mente humana está diseñada para el misterio, nuestro autor lo sabe y deja una historia tan inquietante en lo ficticio como en lo real. No dejará de lado la tragedia de cuando las familias reciban el telegrama de que la búsqueda se dio por finalizada; hay partes verdaderamente desgarradoras. El interrogatorio de los testigos será la clave para ir entendiendo que ocurrió. Aunque existen grabaciones y nadie duda que todo se debió a un error humano, no por ello esta historia sigue siendo un misterio más del Triángulo de las Bermudas. Misterios siempre hay. Podemos recordar también la desaparición de un regimiento británico en la guerra del 1914 o ya en la antigüedad un ejército persa completo con el rey de reyes desaparecido en el desierto… Jamás se les encontró. Pero en este caso hay poco de sobrenatural, se supo que ocurrió, aunque no por eso los amantes del misterio siguen buscando otras explicaciones. En este drama existe una versión de ciertos ufólogos donde comentan de una puerta abierta del espacio-tiempo que se los tragó. Un libro entretenido sin más, pero me ha parecido interesante comentarlo y que lo conociérais.

Reseña: 13, de Steve Cavanagh

Aunque este es el cuarto libro de la serie de Eddie Flynn, se puede leer de forma independiente. Estamos ante un espectacular thriller de asesino en serie ambientado en la ciudad de Nueva York. Mas, hay que destacar a los dos protagonistas principales. Eddie Flynn, ex-estafador que decidió cambiar el rumbo de su vida para hacerse abogado. siempre en primera persona nos irá narrando el caso del que debe ocuparse. Salomón, un actor de Hollywood, está siendo acusado de asesinar a su esposa y al guardaespaldas en un crimen extraño donde una de las victimas apareció con algo dentro de la boca. Aunque no parecen haber dudas de la culpabilidad, Eddie cree en la inocencia de su cliente. Por otra parte, Joshua Kane, un asesino en serie con un «modus operandi» a seguir, en vez de sentarse en el banquillo de los acusados, estará en el jurado del popular juicio. Sus movimientos serán contados por un narrador.

Las personas más peligrosas son las que no notamos. Caminan entre nosotros, cazando a la intemperie. Esta es la base del intenso thriller de Cavanagh. Como un mago, controla de forma magistral su historia con unos giros verdaderamente magistrales. El asesino en serie que crea es inteligente, manipulador y tiene una capacidad casi sobrenatural para asumir otras personalidades. Se mezcla sin esfuerzo, toma la vida de otros a su antojo sin ningún remordimiento, incapaz de sentir dolor físico, se siente intocable. Aunque no está sólo.

Una historia con una trama que nunca descansa, pero los últimos capítulos son ya de una tensión insoportable casi de infarto. No pude, ni creo que podáis ahí detener la lectura. Un libro inteligente lleno de personajes secundarios muy bien cuidados. Un fiscal impecable que nunca ha perdido un juicio y ese agente del FBI que sabe que existió hace ya años un asesino en serie al que apodaron Dollar Bill, que dejaba la misma marca de presentación que el actual asesino. Nunca lo atraparon. Pero si el autor escribió algunas partes con una calidad que asusta, fue la interpretación del abogado Eddie. Al haber sido antes un estafador profesional, utiliza esa habilidad para manipular las preguntas para con los testigos, los embauca con su charlatanería, hay trozos que de por sí valen casi el libro completo.

Las circunstancias irán cambiando a gran velocidad. De tener el asesino todo a su favor gracias a sus trasformaciones, a verse acorralado por un abogado del que no esperaba tanta astucia. No dejará de parecerse a un duelo de titanes. Dos mentes se enfrentan entre sí ¿Quién ganará? Steve Cavanagh no se dedica tan solo a sus protagonistas, también deja un poco de esa manipulación para el lector. No creías al pie de la letra todo lo que se dice, que controláis, Cavanagh hace un trabajo brillante jugando con el lector. Casi nunca sabremos qué esperar.

Una historia retorcida que te atrapa de un asesino en serie que se hace preguntas a sí mismo. ¿Cambiaría su mirada en el momento de abandonar este mundo? Solo con pensarlo, un escalofrío de placer recorre su cuerpo. Recomiendo este libro sí o sí. Recordad: el asesino no está en juicio, él está en el jurado… Un asesino, un abogado y un sueño americano que en sí siempre fue una gran mentira.

Reseña: El Inquisidor, de Gianfranco Manfredi y Antonio Lucchi

Se abusa con frecuencia del término cómic visionario, y sin embargo, aún no lo he oído de títulos que verdaderamente lo merecen. El Inquisidor, la nueva publicación que trae Panini Cómics dentro de su sello alternativo con el acuerdo de publicación que hizo con Sergio Bonelli Editore con el fin de editar las mejores novelas gráficas de la editorial milanesa en español; es un buen ejemplo. Sin duda, de cómic visionario. Por que parte de un prolífico autor también portador de dicho término. Gianfranco Manfredi (1948) es un cantautor, actor, escritor y guionista de cómics italiano, el cual suele incluir elementos quiméricos en sus historias en contextos históricos meticulosamente estudiados. Y ha tratado casi todos los géneros posibles. Con El Inquisidor, por ejemplo, el guionista nos traslada a la Galicia de principios del siglo XVII, para contarnos una historia de magia negra, brujería y amores truculentos.

También demuestra su valía en este cómic Antonio Lucchi (1978); diseñador gráfico y fotógrafo que trabajó varios años en el mundo 3D para videojuegos. Aunque dentro de lo que nos interesa, actualmente forma parte del grupo de trabajo para el personaje de Adam Wild, la más famosa creación del maestro Manfredi. En El Inquisidor, Lucchi se mueve como pez en el agua; desde las ya espectaculares ilustraciones en blanco y negro, a una obra totalmente en color, en la que cada viñeta es prácticamente una pintura. Leyendo El Inquisidor, uno tiene la impresión de estar avanzando en un viaje extraño junto a los protagonistas. De vivir un sueño, que en algunos momentos adquiere la categoría de alucinación. Y tan bien conseguido está el guión para con el dibujo, que se llega a tener sensación de vértigo. Es increíble cómo Lucchi logra obtener al mismo tiempo originalidad, belleza en ciertos paneles y variedad de atmósferas (gradualmente oscura, soleada, gótica, de ensueño). La expresividad de los personajes y también el dinamismo de las escenas de acción, con duelos a espada viva, brillan.

España, 1610. La bella Amanda es acusada de usar la magia negra. Por causas del destino (o no), irrumpe en la vida de Luis de Santiago, un inquisidor que odia la brujería, hombre de fe, sin prejuicios, pero sobre todo un hombre de mente abierta que sabe llevar falsedades y abusos. Es un hombre que ejerce el poder (y puede hacerlo terriblemente), pero no es un esclavo del poder ni se mueve solo por la lujuria de poseerlo. Lo que también subordina a la hermosa Amanda que pasea su corazón alrededor de Santiago… Una historia llena de giros, traiciones, detalles históricos e ingreso a lo sobrenatural (como la hermosa portada de Aldo Di Gennaro) que ya lo anticipa. Es una de esas historias de las que contar poco, es spoilear mucho. Aun así, el propio Manfredi la describió muy bien en una reciente entrevista: «La historia se desarrolla en España en el siglo XVII. Protagonistas: Santiago (un inquisidor disidente), Gonzalo (un espadachín a su servicio), Amanda (una morisca acusada de brujería y provisión de aborto), Barbàn (un niño gitano con poderes misteriosos), Vasco (un amigo de la infancia de Santiago, pero un seguidor de la Espada Blanca, un culto dedicado a la pureza de la sangre), Djiin (la versión horrenda del genio de Aladin) y las horribles criaturas hechas de odio y viento, traídas de la más popular tradición oriental. ¡Una buena ensalada!».

Una historia que goza de personajes genialmente creados y realistas. El pequeño Barbàn, un niño descarado con dones y misterios en su interior, es sencillamente brillante. Un contexto histórico y religioso preciso… Obras que se esperaban hace tiempo, muy buenos títulos que brotan de la tierra de la pasta y la pizza. El buen cómic europeo que uno debe leer para ser objetivo con todas las lecturas que le rodean. Lo realmente bueno, cuesta encontrarlo.

Reseña: Deathstroke contra Batman, de Christopher Priest, Marv Wolfman y VVAA

Me pareció curioso como después de que se estrenara el film de Escuadrón Suicida, a algunos les sorprendían ciertos comentarios despectivos que hacía Will Smith (Deadshot) hacia Batman. Como si eso no fuera algo normal. O como si algunos creyeran (más esto segundo creo yo) que el atractivo para todos Will Smith no estuviese interpretando a un francotirador experto y asesino. Ah esperad, esperad…, ¿pero de quién demonios estoy hablando? Que no me ocurra como a ciertos fans que los confunden. Esperad, no se puede confundir a Deadshot con Deathstroke, aunque sea fácil hacerlo… Cierto es, que existe mucha confusión con ciertos secundarios en esto de los superhéroes, ¿o no? En cómic, lo último leído que recuerdo donde hacía aparición Deathstroke, el súpervillano mercenario, fue aquella historia suelta que ECC Ediciones incluía en el recopilatorio Batman Versus. Una gran Batalla Campal cuyo titulo presagiaba, entre Deathstroke y Batman (con Harley Quinn de por medio), una pelea intensa y brutal que se desarrollaba dentro de Los New 52. Recuerdo que disfruté viendo la de toñas que se daban. Pero bueno, vamos a hacerlo bien, vamos a hablar de quién verdaderamente os deseo hablar. Pues la reseña de hoy va de un reciente tomito publicado por ECC llamado Deathstroke contra Batman. Un buen arco donde un simple robo en un banco desencadena una guerra abierta entre Batman y Deathstroke con una trama familiar detrás. Una mini saga que fue publicada entre los números #30 y #35 de la serie regular de Deathstroke.

Deathstroke contra Batman se puede resumir en un ejemplar que reúne una atractiva trama, la que puede ser el enfrentamiento definitivo entre dos rivales súper feroces. Comienza cuando Batman descubre un paquete misterioso que contiene los resultados de las pruebas de ADN que demuestran que no es él, el padre biológico de Damian Wayne. El Caballero Oscuro fija su mirada entonces en el verdadero padre de su hijo: ¿Deathstroke? Pero Damian Wayne no puede ser realmente el hijo de Slade Wilson, ¿verdad? Y entonces, ¿quién diablos envía ese paquete, y por qué ahora? En el horizonte, una batalla por la custodia definitiva. Comenzando la contienda cuando Batman frustra un intento de asesinato que Deathstroke está llevando a cabo. No obstante, el paquete misterioso se planta ante la puerta del comisario Gordon y Adeline Kane, la ex de Slade Wilson, apunta su dedo hacia el orejas picudas…

Cuando un superhéroe retirado se ve atrapado en el fuego cruzado entre el mayor detective del mundo y el asesino más letal de DC, uno empieza a preguntarse si los legados realmente se llegan a verificar por siempre. Así que, forzado a formar equipo con Deathstroke, un hombre al que odia, Damian Wayne decide descubrir la verdad sobre su linaje. Y mientas Batman los busca, Deathstroke decide completar un golpe, y por supuesto Robin va en pos de él.

Además de este curioso guión, esta novedad de ECC Ediciones contiene del #6 al #9 de Deathstroke, the Terminator. Tres numeritos clásicos donde Marv Wolfman (Crisis en Tierras Infinitas) y Steve Erwin (Checkmate) idearon el primer enfrentamiento entre estos dos formidables adversarios que basan su mutuo odio en lo físico. Después de leer Deathroke contra Batman, una cosa me queda clara: las mejores patadas voladoras, las mejores trompadas y castañazos a mano abierta, puñetazos y mascás en cara; se las han dado estos dos. A estos cuadriláteros callejeros le añadís una trama dolorosa y familiar (que es con lo que normalmente la gente se embrutece) y como consecuencia, un tomito súper palomitero.

Reseña: American Monster, de Brian Azzarello y Juan Doe

Planeta Cómic dio una gran noticia para el aficionado al cómic comunicando que a partir de marzo de 2019 comenzarían a publicar los cómics de Aftershock en España. Los títulos de Aftershock, independientes entre sí pero con una línea editorial común, van desde miniseries hasta series regulares que cubren todo tipo de géneros: serie negra, sobrenatural, espías, fantasía heroica, ciencia ficción…; cada una de estas colecciones suele aportar un tono único de inicio. Y por lo que he podido leer hasta ahora, un inicio fantástico. El plan editorial de Planeta Cómic comunicó también que cada mes se lanzarían uno o dos tomos de las distintas series, por lo que la continuidad mensual de Aftershock en nuestras librerías está garantizada. Series atrevidas, revolucionarias e interesantes del panorama actual norteamericano y con autores de renombre. Desde entonces, series como Animosity o Jimmy’s Bastard han visto la luz. En abril le siguió Insexts y ahora nos llega esta chulada de Brian Azzarello y Juan Doe, la exitosa en USA, American Monster.

Un buen tomito en tapa dura que recopila los primeros cinco números de la serie. La cuarta serie publicada de Aftershock en nuestro país viene de la mano del gran Brian Azzarello, del que eternamente recomendaré su serie 100 Balas. Como buen cómic de Azzarello, las primeras páginas de American Monster son impactantes: el asalto a una casa donde una mujer recibe un tremendo golpe en la cara, dejándola lista de papeles. Momentos fuertes que te desafían a seguir enganchado para perseguir el porqué de todo. Y entonces descubres que la trama se abre en tres frentes: traficantes de armas llevando a cabo su propia justicia, una chica llamada Snow aprovechándose de un mirón para ganar dinero, y finalmente, el personaje central, un tipo lleno de cicatrices regresando a la ciudad. Pero a ver, os cuento un poco del guión en general, que a veces me embalo cuando algo me gusta mucho: En una pequeña ciudad del medio oeste, un tipo enorme de cara horriblemente rajada se baja de un autobús y toma una habitación. Asusta a los lugareños, nadie lo conoce, ¿o sí? Es imposible decirlo porque aparentemente no tiene rostro. Las intenciones del hombre siguen siendo desconocidas, hasta que se enfrenta a un sheriff corrupto y al grupo de traficantes del pueblo. Tras esto, la opinión de los lugareños cambia. Ahora se le ve como un héroe. Hasta que sus verdaderas intenciones salen a la superficie… Pues este hombre no parece estar aquí para acabar con la mafia. Más bien para estar haciéndose cargo de ella. Bien, esto solo acaba de empezar: un veterano estadounidense quemado, desfigurado y cabreado tras pasar por el infierno. Theo Montclaire tiene muchos agujeros que tapar. Y afortunadamente, sabe diferenciar a sus víctimas. Las que merecen desatar más su furia y las que menos. Eso sí, aquí no se libra ni el tato.

Brian Azzarello hace en American Monster lo que mejor sabe hacer. Saca a relucir su don: violencia, desprecios, estupidez de jóvenes, decisiones clave y vidas que se alteran por mínimas decisiones tomadas. Que el lector se sienta cómodo tras presenciar personajes de cómics que tienen mucho parecido con gente real. Ignorantes y otros que no lo son tanto. Gente que acepta el sacrificio de vivir. Cada escenario parece programado para provocar una respuesta emocional y hacerte pensar. Con unos dibujos maravillosos de Juan Doe, que le vienen que ni pintado. Un dibujo que se intuye a mano alzada, con un estilo de gráficos vectoriales que simplemente molan. Limpio y nítido, combinado con una paleta de colores oscuros y tenues que te absorben en bastantes primeros planos.

American Monster es una lectura sombría, el género negro bien tratado en cómic que contiene también las buenas bases del género de acción de las pelis de los 70s a lo Walter Hill. Además, deja el poso de saber que Brian Azzarello solo está calentando motores para un golpe de los gordos en un breve futuro.