Archive for Editorial Planeta

Reseña: Sweet California. El Despertar, de Magí Torras e Ilustraciones Chou Chou

el-despertarTengo diez años y esta es mi primera reseña. Estoy acostumbrada a ver a mi padre haciendo reseñas de libros y cómics y pensé… ¿Yo también tendré que hacerlo algún día?

Soy una amante de Sweet California, sobre todo, de Sonia. Por eso me ha encantado este cómic. Es muy divertido, está muy bien pensado y son graciocísimas las caras que ponen las cantantes cuando les pasa algo de miedo…, jejeje.

En Sweet California: El Despertar, Sonia, Alba y Tamy, están cantando en un concierto. Cuando termina, dicen que están muy cansadas y en el camino a casa, ven caer muchos meteoritos. Uno de ellos muy cerca. Alba lo toca y les toma el pelo a sus amigas como si le hiciera daño. Poco después, sale como una brisa de color rosa claro y cuando desaparece, comienzan a sentirse muy raras. Y todavía mas cansadas que antes. Así que cada una se marcha a su casa.

A la mañana siguiente sienten algo especial. Tienen unos poderes muy extraños. Se asustan, pero poco a poco van controlándolos… Y deciden actuar cuando descubren que un par de chicos están robando en los bancos más grandes de la gran ciudad.

el-despertar02Ya me diréis que sucederá sabiendo que Sonia puede mover cosas a distancia, Alba puede volverse invisible y Tamy tiene el don de controlar el agua…

¡Así comienza todo! Y ya tenemos a Sonia, Alba y Tamy convertidas en superheroínas de la noche a la mañana. Luchando por nuestro bienestar contra los malvados villanos que nunca descansan.

Para terminar me gustaría decir que ojalá Libros Cúpula decidiera sacar más aventuras de estas súper cantantes de éxito. De este trío musical tan especial para mí.

Reseña: Los que sueñan, de Elio Quiroga

los-que-sueñanLa cabaña donde vive Dante, su esposa, Dana y su hijo, Justin, tiene ni más ni menos que ciento cincuenta metros cuadrados por cada una de las tres plantas. Su interior es acogedor, pues dispones de todas las comodidades habidas y por haber y sus vistas parecen un lugar de ensueño, como si el edificio fuera fruto de la imaginación de un escritor de fantasía: ubicada en las cercanías de una ladera de la montaña donde se puede disfrutar de un paisaje verde durante gran parte del año, salvo cuando, durante un par de veces al año, la nieve cubre el manto de hierba.  Un hermoso camino conduce hacia un sombreado bosque de castaños y otros árboles, el cual se encuentra separado por dos cordilleras. Otra bifurcación se abre paso hasta una fuente natural de agua. Al lado de la montaña hay una pequeña cueva. Vivir en este precioso lugar es un regalo cada día para los ojos. Es el lugar idóneo para todo aquel que disfrute del silencio, la paz y el campo.

Dante es ebanista y disfruta de su trabajo, de su familia y de todo lo que lo rodea. No le puede pedir más a la vida. Todo marcha sobre ruedas hasta que cierto día su hijo tiene una pesadilla y, a consecuencia, todo va cuesta abajo… y sin frenos.

Cierto día, poco después del sueño de Justin, Dante descubre una pequeña grieta en la cocina, allí donde ambas paredes y techo se unen. Y, como la curiosidad mató al gato, Dante se decide a inspeccionar qué es lo que hay detrás de esa concavidad… y, entonces, será demasiado tarde, pues lo que ven sus ojos es un abismo que escapa a su comprensión y tanto él como su familia sufrirán las consecuencias…

Esta es la primera de las tres partes de las que constan Los que sueñan. Podría decirse que es la parte más escabrosa de la novela. A partir de aquí empieza la ciencia ficción que es realmente al género al que pertenece la obra. Y es desde este punto donde todo comienza a volverse un tanto confuso para el lector, que se preguntará qué está pasando, el por qué este giro argumental por parte del autor, si bien, ansioso por conocer más detalles y aclarar todo el asunto, verá pasar las páginas a velocidad vertiginosa, deseando, como digo, conocer el desenlace. También es a partir de este momento donde la prosa se vuelve más técnica, algo a lo que me tiene acostumbrado el señor Quiroga, quien parece haberle cogido gustillo por retorcer la trama, para bien, siempre para bien, no me malinterpreten.

En esta segunda parte, el autor amplia su imaginación y nos obsequia con toda una serie de detalles y conocimientos acerca de experimentos programados por ordenador, memorias relacionadas con el espacio-tiempo y una nueva forma de vida que no tiene desperdicio. Una pena no poder hablar un poco más de todo esto, pues me temo que caería en los temidos spoilers y más de uno se me lanzaría a la yugular. Y si no puedo obsequiaros con una sola palabra sobre la segunda parte, de la tercera mejor ni hablamos. Pero me voy a mojar con algo que a usted, querido lector, tal vez pueda interesarle. Algo que yo no he hecho. El autor brinda un pequeño homenaje a la novela de John Updike, La versión de Roger. Pese a haber leído varias obras de él, esta no fue una de ellas y, aunque no es necesario leerla, puede que sea bastante recomendable hacerlo. Lo que no me ha extrañado ni un pelo es que la editorial Planeta haya concedido a este Los que sueñan el Premio Minotauro 2015. Muy, muy merecido.

He tenido la suerte de haber seguido los pasos de este director/productor/escritor canario y poseer en mi estantería varios DVD y novelas suyas. Sé, por decirlo de alguna manera, con quién estoy tratando, a quién estoy leyendo o viendo sus películas. ¡Si hasta el mismísimo Stephen King le felicitó por su Dollar Baby (cortometraje para quienes desconocen el término) Servicio a domicilio, el cuál está basado en un relato del maestro de Maine, producido por Guillermo Del Toro y cuya banda sonora es ni más ni menos que REM! ¿Y qué decir de sus films? Fotos, La hora fría y No-Do. ¡Espectaculares!  Así como sus novelas El despertar, Los códices del Apocalipsis e Idyll… Sin palabras, gente. Elio Quiroga es otro de esos genios que parece convertir en oro todo lo que toca, como sin duda me ha vuelto ha demostrar con su obra más actual, Los que sueñan.

Genio y figura.

Léanla… y después hablamos.

Reseña: La chica del tren, de Paula Hawkins

la_chica_del_trenOtro ejemplo de que cuando el río suena, agua lleva es La chica del tren. Son títulos que casi pasan desapercibidos de no ser porque los lectores (que son los que verdaderamente tienen voz y voto), el boca-a-boca, empieza a promocionar dicho libro en redes sociales… Hypeados como seguimos algunos hoy en día con Perdida (Gone Girl). Parece que todavía quedan thrillers que aún pueden hacer frente este año a ese pedazo de novela que se marcó Gillian Flynn.

Estrechamente escrita y hábilmente estructurada, La chica del tren tiene todos los ingredientes para completar en su totalidad un thriller psicológico satisfactorio. La misma premisa principal de la historia, te captura, te teletransporta a esa rutinaria vida del trabajador que vislumbra diariamente las líneas de ferrocarril, caminos del duro día a día que ve desde el suelo como pasan los años por nosotros.

La creación de vidas imaginarias para esta novela ha sido totalmente encantadora. Atractivo, cuanto menos. Es cierto que no soy el único que compara La chica del tren con Perdida, pero también veo referencias y varias similitudes con Diario de un escándalo, de Zoe Heller, en especial, por el entorno contemporáneo de la Londres suburbana, la atmósfera opresiva y excepcionalmente amarga de un narrador cínico y obsesivo.

La chica del tren cuenta la vida de Rachel Watson, la cual coge todos los días el mismo tren de cercanías hacia Londres. El tren se detiene siempre en una señal roja en la que se puede observar a una pareja aparentemente perfecta, ella llamada Jess y él Jason. Los ve salir de una casa, que casualmente es donde ella vivía con su ex marido, Tom. Pero todo cambia un día cuando Rachel ve algo impactante, o al menos algo que no le cuadra en su rutinario viaje en tren: Jess, la chica de esta extraña pareja, desaparece de repente.

La narración principal es contada desde el punto de vista de Rachel y está directamente interrelacionada con otros capítulos que se cuentan desde los ojos de Megan (alias “Jess”) y una tal Anna. Rachel no tiene una alta autoestima desde que su vida dio paso a la soledad. Tiene constantes capítulos en los que se sumerge en el alcohol. Con frecuencia se despierta en sitios sin recordar nada. Divorciada, considerada a sí misma una media alcohólica con ligero sobrepeso, desempleada, después de haber perdido su último trabajo debido a las discusiones repentinas con gente de la oficina, ella continúa su viaje a la estación de Euston todos los días para evitar que su compañera de piso Cathy descubra que está en paro.

La desaparición de Megan parece estar de alguna forma relacionada con ese viaje. El destino o quién sabe… Pero no es el único personaje imperfecto de la historia. Mientras que la historia de Perdida se centraba alrededor de dos narradores nada fiables, parece que aquí ocurre lo mismo. No se puede confiar en ninguna de los protagonistas pues todos y cada uno parecen ocultar algo al lector. Las pistas que creía que me llevarían a algún lugar resultaron que al final me dejaron con el culo torcido.

El desenlace final es una verdadera sorpresa.

La chica del tren es otro de los pelotazos de este año. Un libro al que seguirás pegado todo el verano. Ni el calor que nos sobrepasa estos meses podrá separarte de tan intrigante historia. Una muestra de ingenio literario de una autora que viene pisando fuerte.

Reseña: Las cuatro torres, de Leandro Pérez

lascuatrotorresCuando se ha leído mucha, quizá demasiada, novela negra, esta pierde parte de su fuerza. Salvo apariciones esporádicas de genios como Víctor del Árbol o Alexis Ravelo, capaces de reformular los paradigmas del género, no suelen surgir grandes obras que sorprendan y entusiasmen. Al final, el lector cansado de bestsellers del montón o de la enésima trilogía “a lo Larsson” termina refugiándose en los clásicos con la certeza de que Andreu Martín o Julián Ibáñez nunca decepcionan. Por ello, entre tanta paja y sucedáneos baratos, sorprende y alegra encontrarse con novelas como la que a continuación les presentamos: Las cuatro torres (Planeta, 2014).

Leandro Pérez no ha reinventado el noir, pero ha hecho algo más difícil en estos tiempos: escribir una buena novela. Así, sin más. Ha sabido usar a la perfección los resortes del género para crear una obra sólida, coherente y honesta. Que el lector no espere grandes giros inesperados e inverosímiles, ni absurdas muestras de heroicidad suicida. Esta es una novela canónica pero muy, muy bien construida.

El argumento de Las cuatro torres es ambicioso: un detective es contratado para descubrir quién es el topo que filtra informaciones a la prensa en el Madrid de Mourinho. A partir de ahí se urde una trama de secretos, maletines y mucho dinero sucio. No es nada fácil incorporar personajes reales a un libro, pero Leandro Pérez pasa la prueba con nota. De hecho, es uno de los grandes aciertos de la novela. Las referencias a Cristiano Ronaldo, Florentino, Casillas e incluso Pérez Reverte dotan a la historia de un toque fresco y divertido.

Decía al principio que es una agradable sorpresa encontrar autores sinceros con el género y sus lectores. Leandro Pérez es uno de ellos. Y lo mejor de todo es que esta novela no es sino la punta del iceberg. Al llegar a su última página uno no puede sino sentir que ha leído el comienzo de algo más grande. Algo que, seguro, dará mucho que hablar en los próximos años. Porque, más allá de un potente argumento muy bien llevado, nos encontramos con un personaje de una fuerza impresionante: Juan Torca, la perfecta mezcla entre detective y mercenario. No puedo sino envidiar a quienes vayan a conocer a este personaje por primera vez, su historia y su grupo de compadres.

Se dice que este libro es el debut de Leandro Pérez. Yo no lo creo. Si me dejan apostar, diría que es la primera que publica, pero no la primera que escribe. Y, por favor, que no sea la última. Juan Torca tiene mucha vida (literaria) por delante. Los lectores necesitamos oasis así para saciar nuestra sed de buen género negro.

Reseña: La pirámide inmortal, de Javier Sierra

lapiramideinmortalJavier Sierra, autor premiado en numerosas ocasiones por sus novelas históricas y de aventuras, con una meticulosa documentación nos presenta una novela escrita hace doce años, corregida y replanteados sus enigmas.

No es un misterio que La pirámide inmortal, sea una revisión de la ya publicada en 2002, El secreto egipcio de Napoleón, pero como mis conocimientos sobre la “original” se limitan a lo que cuenta Javier Sierra en su nota de autor y sobre lo que añade la Editorial Planeta en la contracubierta, me limitaré a hacer la reseña de esta novela y no una comparativa.

Cuando leí el nombre de la novela quedé prendado; La pirámide inmortal. Me pareció que sonaba muy místico, tanto como para satisfacer mis gustos literarios. Cuando vi la portada, anaranjada con las tres pirámides y leí la sinopsis, simplemente lo quise.

La premisa que presenta la novela, es la de un joven Bonaparte que pasa la noche del 12 al 13 de Agosto de 1799 dentro de la pirámide de Giza, y así lo venden, pero es más que eso. Cuando lees la sinopsis, esperas que el libro entero verse sobre la noche que pasó Napoleón dentro de la majestuosidad egipcia, pero va más allá. La verdad es que no son excesivas las partes en las que se narra al general dentro del monumento, haciéndose más hincapié en la historia de por qué acaba encerrado allí a voluntad, entre misterios alquímicos, hechiceros que soportan una guerra que lleva siglos sucediéndose y dioses que transmiten secretos a la humanidad.

Cogí el libro con muchas ganas porque, como habéis podido observar tiene muy buena pinta. Si bien esperaba más presencia de la pirámide en sí misma y de la famosa noche de la que se habla, según avanzaba en la lectura, dejé de ver necesarios más detalles de la noche y me resultó más interesante la historia que giraba alrededor.

La narración de Sierra hace que el texto sea fluido y rápido de leer, sin importar exceso de descripciones ya que se está tan inmerso en la lectura que te dejas llevar por ella. Los personajes están muy bien definidos, aunque se nota que se ha dedicado más tiempo y cariño a unos que a otros. El personaje de Napoleón está bien cuidado, así como el de la misteriosa bailarina que se nos presenta y al que se le da un papel cuasi protagonista.

Durante toda la novela hay un ansia viva –que personalmente me devoraba por dentro y seguro que al que lo lea también le surgirá –por resolver los enigmas que se nos presentan en la misma y que poco a poco toman forma hasta un desenlace final bien logrado.

El hecho de que los personajes sean reales dentro de la historia, así como fechas y sucesos, le da un punto de credibilidad a esta que, una vez finalizada la novela, te hace plantearte su veracidad. Al terminar el libro, siendo tan detallado y dejándote más pistas en el epílogo y las notas del autor, no he podido parar de pensar en si eso pudo suceder de alguna manera.

Uno de los puntos importantes donde que hay que tener cuidado durante la lectura, son las fechas. En algunos capítulos encontraremos fechas de las que tenemos que estar pendientes para no perdernos en el tiempo de la narración que va saltando entre días, meses o años, indiscriminadamente.

He aquí, por lo tanto, una novela histórica de aventuras que nos tendrá inmersos en la lectura durante poco tiempo, no solo por ser una novela corta -350 páginas-, sino por la fluidez y la intensidad de la narración.

Reseña: Todos los buenos soldados, de David Torres

todoslosbuenossoldadosDavid Torres (Madrid, 1966) ficciona la realidad. En Todos los buenos soldados (Planeta, 2014) lo que importan son los niveles de lectura. A simple vista, tenemos una novela detectivesca ambientada en una época histórica casi olvidada y en una zona, Marruecos, de la que poco se sabe.

Por otro, estamos ante una obra reflexiva, donde prima el retrato del marco sociocultural sobre la acción. Y tratándose de una novela en principio bélica, es una agradable sorpresa.

La historia parte de una visita de varios artistas de renombre, como Carmen Sevilla o Miguel Gila, a Sidi Ifni, el enclave español en Marruecos en la guerra del Sahara. Allí aparece un legionario muerto y entre los sospechosos está el propio Gila, que se ve atrapado en una segunda mili que ni le va ni le viene. Ayudado de Esnaloa, un detective militar, Gila ayudará a aclarar lo sucedido. Se recomienda al lector que quiera acercarse a esta obra que evite leer la contraportada, porque da indicios de por dónde van a ir los tiros, nunca mejor dicho.

Como decía al principio, a David Torres no le preocupa demasiado la trama. Quien espere leer una historia de detectives se encontrará con que, en efecto, hay una investigación, pero priman otros intereses sobre saber quién es el asesino o por qué. La novela rueda por la memoria histórica, presentando a soldados que van a morir, que esperan su turno para ir al frente, que pasan el rato borrachos, comiendo turrón duro, contando historias escabrosas (y reales), sin nada que hacer salvo mirar las dunas. Un conflicto olvidado por los españoles, silenciado por el franquismo, donde mandaron a la muerte a soldados mal equipados, con rifles anticuados y defectuosos…

El propio Gila se da cuenta de eso: sus chistes hablan de cañones sin agujeros.

Con apenas un puñado de personajes Torres monta una tragedia griega: Gila, Esnaloa, un par de mandos, cuatro legionarios, un alférez enamorado de una chica desquiciada, un americano que regenta un burdel y el misteriosos Fox bastan para contar una historia más coral de lo que aparenta.

Un libro que se lee en dos sentadas, ameno, divertido, con mucho humor negro y con una prosa sencilla y ágil, lo cual es un lujo en los tiempos que corren. Quizá la resolución de los asesinatos sea algo precipitada y Esnaloa y Gila no dejen de ser meros testigos de la tragedia griega que comentaba antes, pero esto no ensombrece los puntos fuertes de la novela: ser testigos en primera mano de las miserias de una guerra olvidada. Una que jamás debió suceder.

Reseña: El último pasajero, de Manel Loureiro

El último pasajero, publicada por la editorial Planeta en el presente año, es una novela de terror que nos lleva por alta mar, en pleno océano Atlántico a bordo del Valkirie, un trasatlántico que navegaba a la deriva en el año 1939 con una tripulación de ciento cincuenta marineros y doscientas diecisiete personas, las cuales desaparecieron misteriosamente cuando, cinco días después, el Pass of Ballaster, un buque carbonero que en aquel preciso instante surcaba los mares entre una misteriosa y gélida niebla en pleno mes de agosto, halló el barco con tan sólo un superviviente: un bebé de apenas unos meses de edad que se encontraba en la que un día fue la pista de baile del barco.

Este triste suceso pasó inadvertido para la prensa mundial debido a que, poco tiempo después del acontecimiento, las tropas de Hitler invadieron Polonia, dando origen a la Segunda Guerra Mundial. Ahora, setenta años después, Kate Kilroy, una prestigiosa periodista de Barcelona, es la encargada de retomar las investigaciones y hacer un reportaje para el London New Herald, el periódico para el que trabaja y cuyas oficinas están situadas en pleno corazón de Chelsea, su lugar de residencia en la actualidad. Sin ser consciente del peligro que le espera, Kate Kilroy, cuyo verdadero nombre es Catalina Soto, se embarca en el enigmático Valkirie, en cuyo interior no sólo se enfrentará a los terribles fantasmas de la tragedia que tuvo lugar el pasado siglo, también a los suyos propios: la repentina muerte de su novio, Robert, quien fue atropellado hace apenas unos meses por un conductor borracho. Acompañada de una urna que contiene las cenizas de quien un día fue Robert, Kate Kilroy tendrá que lidiar allí dentro con la oscuridad más densa que puedas imaginar, unas espeluznantes sombras opacas que han sido invocadas como una especie de magia negra, un rito judaico llamado la Pulsa Denura, una malévola fuerza que hará estragos entre los nuevos tripulantes de un renovado Valkirie, que pertenece a un magnate llamado Isaac Feldman. Un horror indescriptible es el dueño del barco. Nadie parece inmune a los extraños sucesos que se originan en su interior. Nadie está a salvo.

El último pasajero es una novela que tiene una narración espectacular, muy descriptiva, con pasajes cuyas imágenes se quedarán grabadas en tu memoria para siempre. Algunas muy tiernas, despiadadas otras. Ahora, la editorial Planeta te lo pone fácil para que te la lleves a casa y disfrutes de su lectura. Con la garantía de estar escrita por Manel Loureiro, uno de los autores de terror más internacionales de nuestro país. Sus obras copan la lista de los más vendidos incluso en el mercado estadounidense y han sido traducidas a una decena de idiomas y publicadas en más de una veintena de países. Todo esto es un aval más que suficiente para que des un paso más allá, te hagas con ella y comiences a leerla. A bordo del Valkirie vivirás una historia aterradora, inquietante y adictiva. Párrafos y párrafos que desgranan exuberantes letras.

Si eres un apasionado del terror no deberías pasar por alto El último pasajero, pues te estarás perdiendo una de las mejores obras del género que se publicarán en este año.

Reseña: Bioko, de Marc Pastor

Nos encontramos ante la cuarta novela de Marc Pastor. Tenía ya ganas de hincarle el diente a algo escrito por este policía catalán al que conozco de hace mucho por twitter y de hace menos personalmente, cuando coincidimos para firmar en Sant Jordi, en la caseta de la librería Gigamesh. Supongo que nos pasa a todos que hay novelas que por su temática nos llaman mucho la atención, y nos obsesionamos con ellas antes de leerla. Eso me pasó con Bioko, que quería leerla sí o sí. Y no me digáis que este argumento no es atrayente:

Fernando Po, la antigua colonia española del golfo de Guinea es, a finales del siglo XIX, la cárcel natural en la que confinar a todos aquellos a los que se les niega el futuro. A esta remota isla será destinado el soldado Moisés Corvo, un joven bravucón, libertino, tramposo y bebedor. Nada hace pensar a nuestro intrépido protagonista que su estancia en Bioko, nombre con el que conocen los nativos la isla, se convertirá en la peor de sus pesadillas.

Bueno, la novela ha sido toda una caja de sorpresas, no me esperaba para nada lo que me iba a encontrar en ella. No sabría muy bien cómo ponerle etiqueta, de hecho, creo que no le hace falta. Bioko es thriller, es aventura, es ciencia ficción (sí, como leen), es entretenimiento puro y duro, ni más ni menos. Ya lo he dicho con algunas novelas, pero lo repito, como escritor que soy me cuesta perderme en las páginas de una novela porque en vez de leerla me pongo a estudiarla, ¿por qué usa este recurso narrativo? ¿Por qué divide así la narración? ¿Este personaje lo ha introducido para explicar esto? Pues bien, novelas como Bioko hacen que me olvide de estudiar lo que tengo entre manos para leerlo y divertirme sin más pretensiones. La novela tiene una capacidad de inmersión que me ha hecho olvidarme de todo para seguir las aventuras de Moisés Corvo.

Personaje chulo y rebelde donde los haya, muy Bukowskiano, de los que no les importa recibir una paliza (o algo peor con tal de no callarse), y no solo Moisés, sino que todos los personajes me han parecido muy elaborados. Y uno de los personajes principales es sin duda Fernando Poo, o como los nativos la conocen, Bioko. Una isla selvática inhóspita, tanto para los turistas españoles, ingleses, holandeses o alemanes, como para los propios militares que tienen que custodiarla. Me ha gustado, también, que la trama se divide en varias ramificaciones. Es así como conoceremos varias aventuras más, como la de Surgate y los soldados que van a parar a un lago muy especial.

Y es aquí donde más de uno se encontrará en una disyuntiva. Podrá entrar en el juego de Marc Pastor, que como en Indiana Jones, nos presenta una parte de la historia que rompe con la realidad que traía detrás para presentarnos un hecho increíble. Por experiencia propia con El camino de baldosas amarillas sé que hubo gente a la que le chocó mucho que en una historia tan real ocurriese un hecho fantástico. Es cuestión de los gustos del lector tomarse esto de una u otra manera. A mí, personalmente me ha encantado y ha hecho aún más atractiva la historia. Cerrando que es gerundio, una gran historia, con una ambientación extraordinaria. Deseando ver qué es lo próximo que se le ocurre al amigo Pastor.