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Reseña: Todas son buenas chicas, de Néstor Belda

Todas_son_buenas_chicas_Nestor_BeldaSiempre que voy a leer algún libro de no ficción (con historias que podrían ser tan reales como la vida misma), intento mentalizarme de alguna manera. ¿Y por qué? Porque estas historias siempre suelen afectarte más que las de ficción. Por una sencilla razón: son cercanas, cotidianas, reales; y pueden dejarte vulnerable o desarmado/a en algún momento. Así que mejor prepararse para ello aunque, para no mentir, muchas veces fallan esas “defensas”.

Como en este caso.

Hay historias que me han noqueado sin poder evitarlo. Que me han herido y me han hecho daño. Pero esta es una de las maravillas de los libros: hacerte SENTIR (eso que me gusta tanto que me haga un libro), y con estas historias he sentido pena, tristeza, rabia, dolor, alegría, esperanza. Me han hecho creer que las cosas pueden cambiarse, que hay que ser valiente para hacerlo, pero que puede ser POSIBLE.

En otras, en cambio, no. Pero en eso consiste la vida, ¿no? Pelear e intentar enfrentarnos a todo lo que se ponga en nuestro camino, a veces siendo los vencedores y otras los vencidos. Por eso puedes sentirte identificado con los cuentos que aparecen en este libro, donde las protagonistas son las mujeres: intensas, humanas, valientes, lectoras, las que nos hacen sentir tanto, en tan pocas líneas. Y para nada es un libro feminista o que discrimine al hombre, no. Solo son historias sencillas, desgarradoras, esperanzadoras, donde siempre aparece una mujer, sea protagonista o no.

Este libro se compone de diez relatos, donde la mujer siempre está presente:

“Una buena chica”: Sonia es una chica inteligente y luchadora que vive con el Erre, gandúl y sin aspiraciones. Atrapada en una vida de la que lucha por salir desesperadamente.

“Lirios amarillos”: José le trae a Laura, su mujer, lirios amarillos del río donde va cada día. Un río que marcó su vida para siempre.

“Estaríamos mejor”: Julia y Claudia son dos amigas que comparten, desde hace años, al mismo hombre.

“La noche del pollo frito”: Ivana e Isaac han perdido a July, amiga y esposa respectivamente. Se suicidó. Cosa que extraña mucho a Ivana y que piensa averiguar si realmente fue así o no.

“Que no, papá”: Mario está en el cementerio hablando con su padre por teléfono. Le ha sido infiel a Laura con María. Estando allá, ve a la familia de María…

“¿Por qué ha dicho eso?”: Dana y Jordi, Débora y Pau. Dos parejas amigas en una cena en casa de la segunda. Unas palabras dichas por Débora a Jordi, y todo cambiará para siempre entre ellos.

“ Vale, Paula”: Raquel está a punto de suicidarse cuando recibe la llamada de su amiga Paula. Va a ir a verla. Sus planes tendrán que esperar.

“¿Y usted le cree al Cacas?”: Hurtado va a un bar donde un cliente ha interpuesto una demanda judicial. Allí puede que se convenza de que la demanda sea falsa.

“Un geranio no se seca ni dándole patadas”: Carlos recuerda como conoció a Cecilia, su mujer, y a Lili, la madre de ésta, que casi rompe su relación.

“A Constance, con emoción”: Un profesor recuerda su encuentro con Constance Belavoir, una profesora de educación infantil y escritora, que cambió su futuro.

Relatos que a medida que relees te van gustando más y más, porque las emociones que desprenden siguen ahí. Un libro que puede parecer sencillo en apariencia, pero con un corazón que alberga miles de emociones. ¿Una de sus claves? Quizás que las protagonistas no son heroínas. Solo son buenas chicas.

Como tú o como yo. O como vuestra madre, novia, amiga, hermana…

Reseña: Ciudad humana, de Carlos J. Llunch

ciudadhumanaDicen que si hubiera un ataque bacteriológico de enorme magnitud, el único país que sobreviviría a la epidemia sería Corea del Norte, pues sus fronteras (terrestre, marítima y aérea) están cerradas a cal y canto debido al estricto régimen político impuesto por el gobierno de este país. Nadie sale ni entra a este país sin previo permiso. Pero, ¿sería suficiente para afrontar un Apocalipsis? ¿Estarían a salvo de sí mismos? No lo creo, pues el orgullo de la humanidad  conseguiría acabar con todo lo que hemos creado. ¿Acaso la raza humana no ha nacido para autodestruirse a sí misma? Pensadlo bien. No voy a entrar en este tema, pues a buen seguro haya diferentes opiniones y pueda herir la sensibilidad de alguno de ustedes, pero esto es, a grandes rasgos, el tema que plantea la novela de Carlos J. Lluch, titulada Ciudad Humana y publicada por la editorial Círculo Rojo en el 2012. Es una novela con mensaje y a mi me encantan estas cosas.

Vayamos con la trama de  novela. Es el año 2040, imagina que eres uno de los cien mil supervivientes de la población mundial, que has conseguido escapar a la muerte y refugiarte en una ciudad milenaria como Cartagena, donde te encuentras a salvo sin más preocupaciones que  tratar de volver a repoblar la especie y crear una nueva sociedad.

Ciudad Humana es una clara repulsa hacia la avaricia del ser humano, que está dispuesto a conseguir lo que haga falta a cualquier precio aunque perjudique a los demás. Cuando los vecinos de Ciudad Humana, (nombre que se le ha dado a la localidad murciana), logran asentarse en su nuevo hogar, comienza la tarea de reconstrucción. Recuperar la electricidad, el suministro de agua potable, los viejos valores culturales como los conciertos musicales, las procesiones de Semana Santa…, son de primordial importancia entre quienes han logrado mantenerse en pie, pues les ayuda a sentirse vivos en un mundo despiadado. Quieren, a toda costa, formar una nueva sociedad, empezar de cero con la ventaja de tener un sólido conocimiento para no cometer los errores del pasado, todo esto sin olvidar que tras la atrincherada ciudad hay una horda de muertos que ansían sus carnes. Pero hay opiniones diferentes y esto dará lugar a serias disputas entre los supervivientes. Los asesinatos perpetrados por un grupo conocido como los Thanos o el tráfico ilegal de drogas por alguien que se hace llamas “El Príncipe” serán las principales preocupaciones de Gonzalo Gutiérrez, el hijo de quien hizo posible la supervivencia de la ciudad y actual mandatario de la misma.

Me encanta el género apocalíptico, me da igual la causa que lo provoque, pero me fascina la forma de pensar de sus personajes, sus intentos de volver a tener una vida parecida a la de antes de la catástrofe que originó el desastre. Por esta razón, Ciudad Humana me enganchó desde el principio, era otra de esas novelas que pensaba que iba a ser un “matazombis”, algo que me gusta mucho, pero volví a equivocarme. Y ya van unas cuantas.

Mientras lee estas líneas, Ciudad Humana va ya por la tercera edición. Yo le auguro unas cuantas más, pues aborda un tema, a mi juicio muy interesante. Es una novela de género Z, pero totalmente diferente a lo que había leído hasta ahora. Es una historia humana, como reza el título, cruel y despiadada. Excelente el eslogan, la mejor forma de resumirla: “Tras la plaga, el mundo cambió. La humanidad, no”.