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Reseña: A martillazos, de Andreu Martin

A martillazosSegunda entrada dedicada a recordar algunas de las mejores obras de Andreu Martín, el gran maestro del género negro patrio, aún en activo. En esta ocasión os hablaré de otra novela imprescindible: A martillazos.

Hay novelas que empiezan como una traca desde la primera página. Esta es una de ellas, y dice: “Cuando Sánchez ganó cuatrocientos veintiséis millones de pesetas en la Lotería Primitiva, creyó que se volvía loco”. El capítulo se llama “Loco de contento”. Ya podéis imaginar de qué trata el libro.

El protagonista, el tal Sánchez, es un personaje de los que se quedan grabado a fuego en la mente de cualquier lector. Habréis conocido a gente así, seguro: son individuos rencorosos, que odian a todo y a todos, incluso a sí mismos. Nunca está conforme, quiere cada vez más, ansía mostrar superioridad ante los demás para que no noten que él se siente inferior. Un tipo descerebrado, lleno de prejuicios, paranoico y sí, con un punto peligroso. Imaginaos lo que puede llegar a hacer con el dinero suficiente para toda una vida.

Porque a Sánchez nadie se la juega. Que los del bar de siempre piensan que es un mindundi y no se merece la pasta, él concede una entrevista a una revista del corazón por unos pocos billetes. Que su casera, esa que le postergaba el alquiler y le cocinaba, le saluda al entrar al hostal: que se joda, es una bruja. Que piensa que le van a robar el dinero: contrata a una agencia de detectives que le expolia. Sánchez es así. Él sabe lo que hace, como comprar una mansión donde sentirse más solo todavía, o hacer amigos miserables en una taberna miserable a base de invitarlos a todo. O jugando al “A que no”. ¿A que no te tragas esta moneda por cinco mil? ¿A que no bebes un vaso de aceite por otras dos mil? ¿A que no te masturbas delante de todos por diez mil?

El problema viene cuando aparece alguien sin personalidad como el Rodri, un borracho que no es un desgraciado, que no, que no es un desgraciado, que lo repite constantemente. Porque al Rodri le ha jodido la Carmen, su mujer. Y le dan ganas de matarla a hostias. Sánchez lo oye y dice “A que no”.

A partir de aquí empieza realmente la novela. Sánchez no es el asesino, sino el que empuja a otro al crimen. No mata a la familia del Rodri, pero le pone el martillo en la mano. Un juego psicológico donde los más desgraciados de la sociedad (sí, Rodri, eres un desgraciado aunque lo niegues tanto) dan palos de ciego sin saber hacia dónde van.

Novela durísima, con un sentido del humor más que negro, paranoica y demencial. Una obra maestra sin fisuras, un diamante en bruto y brutal.