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Reseña: Tristán e Isolda, de Eilhart Von Oberg y Gottfried Von Strassbrurg

tristneisoldaEilhart Von Oberg fue un poeta alemán de finales del Siglo XII. Se le conoce exclusivamente por su glorioso romance escrito, la fabulosa Tristán e Isolda. De todos los escritos, el más antiguo que sobrevive en su versión original y completa, y en cualquier idioma. El nombre de Tristán procede de la rama común o primitiva de la leyenda. Más conocido a través de su original lengua normanda como Béroul Tristán. Por ello, se cree que el autor consiguió una fuerte inspiración o adaptó parte de su trabajo de alguna fuente francesa, ya que la utilización de Béroul como nombre y otros fragmentos de su versión así lo dan a comprender.

Tristán e Isolda es un relato muy popular. Una bellísima historia de amor al nivel de Romeo y Julieta, de Shakesperare, aunque se podría decir que al no contar con un creativo de renombre mundial, el relato no ha tenido la misma repercusión que la obra del inglés. Sin embargo, cuenta como una de los máximos estandartes de la poesía medieval francesa. Y como todo lo medieval, y todo lo bueno y atractivo, se le atribuyen cientos de comparaciones y fuentes inspiradoras. La más acérrima, se piensa que proviene de una leyenda celta aunque le sigue de cerca también la historia persa del Siglo XI, de Vis y Ramin.

A su vez, Tristán e Isolda se ha convertido en un romance de influencia para obras posteriores. Como buena historia de amor cuenta con el trasfondo de tragedia y con cantidad de numerosas fuentes y variaciones. El argumento en sí, se centra en el amor adúltero entre el caballero Tristán Cornish (Tristram) y la princesa irlandesa Isolda. Siendo anterior, el reflejo y la comparación con el romance artúrico de Lancelot y Ginebra, está servido. Se hace inevitable, pues dicha trama tuvo un impacto sustancial en el arte occidental. La idea del amor romántico y la literatura publicada desde que apareció por primera vez en el Siglo XII (si bien los detalles de la historia difieren de un autor a otro), refleja una estructura general de la trama casi idéntica.

A Gottfried Von Strassburg le pertenece también una versión de Tristán e Isolda. La que más me gusta a mí con diferencia. La obra de Gottfried es considerada, junto a Parzival de Wolfram Von Eschenbach y el mundialmente conocido Cantar de los Nibelungos, como una de las grandes obras maestras de la narrativa altomedieval alemana.

Su trabajo y no otro es el que tomó como inspiración Richard Wagner para realizar su ópera de Tristán e Isolda.

Algunos episodios y detalles que aparecen en algunas versiones, Oberg las altera o las omite por completo. Como soy un lector que ama los detalles y si alguien hace un juramento, no sólo quiero saber qué está haciendo sino por qué lo hace…, me decanto más por la versión de Von Strassburg. Además que mola descubrir escenas de Tristán que no han sobrevivido a los fragmentos conocidos franceses, y que te llevan a una notable conclusión sobre el personaje.

Indispensable se hace entonces (si no lo era ya) hacerse con este titulazo que todo el mundo debiera leer al menos una vez en la vida. Ediciones Siruela saca esta nueva edición que contiene las vesiones de Eilhart Von Oberg así como la de Gottfried Von Strassburg, todo en un buen tomito con el que podrás sacar conclusiones por ti mismo. El volumen incluye además una sección de Notas al final, maravillosamente documentadas, que abrirán tus ojos a todo lo que en un principio parece una historia llana pero que rápido se observa que había mucho tras ella.

No obstante, la versión de Eilhart von Oberg resulta una pieza clave para reconstruir fielmente una de las novelas de amor más originales y complejas de la literatura universal. La de Gottfried Von Strassburg constituye una visión del mundo global, codificada en sus aspectos filosóficos y teológicos, y a través del culto y la pasión erótica desarrolla diversas concepciones místicas medievales. Donde al tratarse estos temas de forma tan natural (sí, lo son, no se os olvide) más de cerca; obviamente gozó de numerosas polémicas y necias interpretaciones que, lejos de producir un consenso entre los estudiosos, no hacen sino sugerir la inagotable vigencia que anima a esta historia de extraña e intensa belleza, a plantear un buen debate o discusión a media tarde, con té o café en mano.

Reseña: Los tres evangelistas, de Fred Vargas

lostresevangelistasExisten grandes autores que para el público no-nato lector pasan de tapadillo. Autores que no alcanzan “el nombre” como para salir publicitado en la caja tonta y que en países extraños como el nuestro, sólo puedan gozar de la mínima publicidad del boca a boca… en internet. Una de ellas es Fred Vargas. Una genial autora, maestra en todo lo que escribe, que el lector asiduo conocerá, sobre todo, si es entendido en novela policíaca.

Fred Vargas, seudónimo de Frédérique Audoin-Rouzeau (1957), es una escritora francesa, autora de cantidad de novelas policiacas de gran renombre en el globo. Escogió el seudónimo de “Vargas”, por el personaje de María Vargas, interpretado por la actriz Ava Gardner en La condesa descalza. Fred, arqueóloga e historiadora de formación, recibió el premio del “Festival de Cognac” en 1986 por su primera novela.

Desde entonces, ha creado grandes personajes como el comisario Adamsberg, personaje principal en la mayoría de sus novelas. Aunque Adrien Danglard, inspector metódico de saber enciclopédico, adjunto al anterior; divorciado, padre de cinco hijos y gran consumidor de vino blanco y cerveza, es otro de sus personajes más emblemáticos.

No obstante, los tres tipos a seguir, los que gozan de protagonismo en este titulo de hoy, son los apodados Los tres evangelistas. Marc Vandoosler, “San Marcos”: hombre de familia durante el día, medievalista por la noche, le encanta llevar pesados anillos de plata. Lucien Devernois, apodado “San Lucas”: historiador, especialista en la I Guerra Mundial, utiliza al hablar muchas expresiones de esa guerra. Un personaje inspirado en el hermano de la autora. Y el último, aunque no menos importante: Mathias Delamarre, apodado “San Matías”, arqueólogo, especialista en Prehistoria. A menudo, pasea en sandalias y rara vez va vestido decentemente.

Menuda cantidad de años de experiencia comprenden, ¿no?

Siruela Editorial, encargada de traernos todas estas joyitas que son los textos de la Vargas, publica así un genial tomo que comprende la denominada trilogía de Los tres evangelistas. Recogido en un solo volumen y a un precio genial para la cantidad de diversión lectora que contiene.

Estos tres personajes, apodados los evangelistas viven en la misma casa. Cada morador ocupa un piso entero, determinado en función de la época que estudia. En Que se levanten los muertos (Debout les morts, 1995- Ediciones Siruela 2005), una mañana, la cantante Sophia Simeonidis descubre en su jardín, un árbol que nunca ha visto antes. Ella se pregunta sobre su origen y está preocupada, sin embargo, su marido le es indiferente. Se dirige a sus vecinos un tanto atípicos para comprobar si las raíces de que el árbol haya aparecido allí de buenas a primeras, pueda significar algo. Los tres evangelistas son esos tipos raros que viven enfrente. Por lo pronto, no hay motivo de preocupación, no, hasta que Sophia desaparece…

Más allá a la derecha (Un peu plus loin sur la droite, 1996 – Ediciones Siruela 2006), es la primera aparición del personaje Kehlweiler. El cual descubre un fragmento de hueso humano entre los excrementos de un perro mientras vigila la ventana del sobrino de un diputado. Con el apoyo de los evangelistas el caso empieza a convertirse en algo cada vez más extraño y más… escatológico.

Sin hogar ni lugar (Sans feu ni lieu, 1997- Ediciones Siruela 2007), cuenta nuevamente con Kehlweiler, apodado el “alemán”. Es el tercer caso de la serie (y espero que no el último). Una bestia salvaje ha matado ya dos mujeres jóvenes en Paris. Al parecer, algún loco con unas tijeras. El joven discapacitado Clèment Vauquer busca refugio en casa de Marthe, la anciana exprostituta amiga de Kehlweiler, que de pequeño le atendió como una madre. El depredador anda suelto, y las teorías de “todos los buenos” apuntan al lugar más sencillo. Pero, ¿de verdad es un caso tan fácil? Antecedentes de sufrimiento mental. Una historia que no dejará indiferente a nadie.

Las historias de Fred Vargas son siempre sorprendentes. Tienen un comienzo arrollador donde una nimiedad, cualquier suceso del día a día, se puede convertir en un caso de lo más extraño. Los diálogos de sus personajes están llenos de sarcasmos y de grandes evocaciones al paso de los años por gente que una vez vivió la vida a tope. Otros, son simples lacayos del destino diario.

Leer a Fred Vargas es siempre recomendable. Cantidad de premios tiene en su haber. Ya es hora de que vayáis descubriéndola. Los tres evangelistas es un modo ideal de empezar con tramas que os tendrán atrapado/a de principio a fin. Y eso, con la cantidad de obras sin sentido que se publican hoy en día, es decir bastante.

Reseña: Crimen en la colina, de Carlo Flamigni

En todas las partes del mundo, en cualquier rincón del planeta, por muy desconocido que nos resulte, hay disputas entre familias que dan lugar a unos sucesos de violencia que terminan en tragedia y con rencores que se transmiten de generación en generación y que de vez en cuando hacen saltar alguna chispa entre los afectados a tan complicada e irremediable situación. Y es así como da inicio Crimen en la colina, narrando el turbulento pasado que tuvo lugar en la familia Casadei, cuyo protagonista es Primo, un escritor apodado Terzo casado con Maria, una inmigrante china con quien comparte dos hijas: las gemelas Beatrice y Berenice. Junto a Pavolone, su guardaespaldas y Proverbio, alguien que le socorrió hace tiempo cuando las cosas iban mal en su vida, componen el rol protagónico principal de esta novela policíaca.

Como dije, esto es solo el comienzo de la historia, pues la verdadera trama donde la novela va ganando enteros a medida que vamos avanzando en la lectura, es la sucesión de unos escalofriantes asesinatos que están teniendo lugar en el pequeño pueblo del escritor. El asesino parece cebarse en los niños de la localidad adonde Primo Casadei ha decidido volver después de varias décadas sin pisar ese suelo para que su hija Beatrice se recupere de una tuberculosis. Cuando la pequeña sufre el intento de rapto de este maníaco, el escritor decide investigar por su cuenta, aunque a veces con la estimable ayuda del subcomisario Macbetto. No hay que quitarles el ojo a la larga lista de personajes secundarios que se nombran en esta obra: el aparej. Adamo, el padre Vittorio, el padre Michele, el conde Campi, el maestro, el pintor, el veterinario, el médico, el farmacéutico…, pues todos ellos serán los principales sospechosos en ***. Llama la atención el hecho de que no se facilite el nombre del pueblo ni de los lugares que lo componen, Carlo Flamigni lo deja a elección del lector con unos asteriscos, de esto modo cada le da su nombre particular, crea su propia historia en su propio entorno. Tan sólo se sabe que se halla ubicado en la región de la Romaña, que a su vez está situada en la provincia de Rávena. Hay que destacar la manera en la que Carlo Flamigni separa estas dos historias, la del pasado de Primo y la del presente, para obtener un resultado final formidable.

Le he dado la oportunidad a un escritor italiano, (no recuerdo si he leído algo que se haya escrito antes en ese país), y tengo que decir que para mi leer esta novela ha sido un gran descubrimiento y eso que Carlo lleva mucho tiempo escribiendo cuentos y novelas policíacas y que en el 2011 recibió el premio Sarantini precisamente por esta novela, primera entrega de esta serie protagonizada por la familia Casadei. La editorial Siruela tiene previsto publicar la siguiente, que llevará por título Sentido común y que un servidor la espera como agua de mayo.

A la hora de elegir una novela, siempre me he guiado por lo típico: ir a lo seguro, elegir la obra de un autor reconocido. Desde hace ya un tiempo, me llevo “arriesgando” con nuevos autores (o al menos desconocidos para mi) y estoy disfrutando con ello. Desde luego a Carlo Flamigni voy a tenerlo muy en cuenta en sus próximas publicaciones. Muy grata sorpresa.