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Entrevista a Javier Martos

Foto Javier MartosDesde New York-Crónicas Literarias tiene el placer de presentar a sus lectores a Javier Martos, un sevillano que vio la luz al inicio del otoño de 1982. Conocido por ser uno de los traductores de Stephen King al castellano y de otros autores de renombre, hace unos años decidió poner en práctica todos sus conocimientos para convertirse, además, en escritor. Bajo estas líneas podrán conocer buena parte de su vida artística: sus traducciones, sus obras y, en primicia, sus futuros proyectos. Comenzamos.

Crónicas Literarias: Ha traducido al castellano algunos títulos de la obra de Stephen King. ¿Podría decirnos qué libros ha traducido del maestro y cuál le resultó más complicado?

Javier Martos: En solitario me he encargado de la traducción de Blaze y la antología Después del anochecer. Pero lo más difícil de traducir quizá haya sido la adaptación al cómic de La Torre Oscura (trabajo realizado junto a José Óscar H. Sendín). No solo por la limitación de espacio en los bocadillos y los paneles, sino porque el lenguaje de los personajes de la saga es muy peculiar, al punto de que hay dialectos diferentes, términos inventados, juegos de palabras… Trasladar a las viñetas el universo que ideó Stephen King resulta un trabajo complejo, la verdad. Pero a la vez es muy satisfactorio e instructivo.

CL: ¿Ha cambiado algo en su vida debido a ser el traductor del “Rey”? Me refiero a sus miedos o percepción de las cosas, porque sabido es que el mundo del señor King es muy “particular”.

JM: En realidad, no. Ya desde pequeño mis gustos por la lectura se inclinaban por el terror. Recuerdo que en el colegio siempre escogía los libros de “El barco de vapor” en tono naranja oscuro, el que indicaba que era para «los niños mayores». Shhh!, esos muertos que se callen, de Miguel Ángel Mendo, Asesinato en el Canadian Express y Terror en Winnipeg de Eric Wilson o El misterio de la cripta embrujada de Eduardo Mendoza… ¡Qué recuerdos! ¡Me encantaban esos libros!

Mi primera novela para adultos, para colmo, fue Apocalipsis, del propio Stephen King. En el supermercado, dando una vuelta por la sección de libros, me llamó la atención ese mamotreto rojo con las palabras enormes del autor; tendría yo unos doce o trece años. Mi madre puso muchas objeciones a la hora de comprarlo: no creía que fuera a leerme un libro de mil doscientas páginas. Juré y perjuré que lo terminaría y mi madre cedió. Lo acabé y luego fueron llegando los demás: La zona muerta, Cementerio de animales, It, La larga marcha… de modo que traducir los libros de King ha sido para mí una gozada, todo un camino repleto de satisfacción y disfrute. ¡Además los he podido leer antes que los demás Lectores Constantes!

CL: Además de a King, ha traducido obras de Adam Nevill y Shaun Hutson. ¿Hay algún autor que le gustaría traducir por alguna razón en especial?

JM: Lo cierto es que el mundo de la traducción me ha dado la posibilidad de encontrarme con autores que de otra forma no habría leído nunca, por falta de tiempo o por desconocimiento. Al traducir el relato «Manos de muñeca» de Adam Nevill (Antología Postales desde el fin del mundo, Ed. Universo, 2013) descubrí un autor que me ha terminado fascinando (de hecho, he acabado leyendo todos sus libros).

Si pudiera elegir algún autor para traducir, escogería a Jeffrey Archer —mi autor favorito, incluso por encima de King—, Bentley Little y Dean Koontz, escritores que por algún motivo u otro han dejado de ser traducidos al castellano y que personalmente a mí me hacían disfrutar de lo lindo.

A finales de octubre (2014) saldrá a la luz mi última traducción, Ángeles robados, de Shaun Hutson, que auguro una muy buena aceptación entre los lectores. Es una historia muy interesante.

CL: Como a muchos otros autores, ¿fue la lectura y la traducción las que le condujeron a convertirse en escritor?

JM: Más la lectura que la traducción. Quizá la traducción haya sido una consecuencia de mi adicción a la lectura y la escritura, otra manera de darle salida a la creatividad, al igual que los guiones de cómics, las reseñas, o los poemas y cartas que dedicaba a mis novias cuando era niño. Cualquier excusa era buena para coger una hoja de papel y ponerme a escribir.

Recuerdo haber leído y escrito desde siempre, desde pequeño. Cada vez que pasaba la última página de un libro, necesitaba sentarme delante de una libreta o un ordenador para escribir mis propias historias. Y hasta hoy.

CL: Es moderador de la página web del Ka-tet Corporation y colaborador de la revista digital Insomnia. En ambas ha escrito varios relatos que, a la postre, fueron publicados en diversas antologías. ¿Fueron estos sus inicios como escritor?

JM: Definitivamente sí, al menos fueron mis inicios como escritor «serio». Administrar la web Ka-tet Corp (dedicada a Stephen King y a la literatura de terror) me sirvió para abrirme las puertas del mundo de la traducción. Primero con la publicación de las noticias del autor de Maine, luego con la corrección de las galeradas de P&J (Cell, La historia de Lisey, Las dos después de la medianoche, Salem’s Lot…) y posteriormente con la traducción completa de los cómics y los libros. Paralelamente, conocí a gente que también escribía, que se presentaba a concursos, que lo intentaba en antologías… y ahí me di cuenta de que todos los relatos e historietas que tenía guardados en el cajón, y que no había enseñado a nadie, quizá podrían ver la luz de una manera u otra. Y así empecé a enviar mi obra a editoriales. Y la respuesta fue abrumadora, ¡a los jurados y editores les gustaba mi trabajo, y poco a poco iban publicando los relatos en distintos formatos!

CL: Además, publicaste Espantapájaros, escrita junto a Jesús Gordillo, con quien posteriormente volverías a trabajar en otro proyecto del que hablaremos después.

JM: Sí. Conocí a Jesús en la web y desde el principio conectamos. Me encanta la prosa cadente que tiene y sus relatos me gustaban muchísimo. Nos planteamos hacer Espantapájaros, pero sin ninguna pretensión ni expectativa. Seis relatos suyos, seis míos y lo subiríamos todo en un pequeño librito a Bubok. Nos sorprendió que se vendieran en papel una veintena de ejemplares de Espantapájaros y que la versión en digital se descargara más de mil veces. Eso nos hizo plantearnos trabajar juntos en otro proyecto más ambicioso, ya en formato novela y con la intención de enviarlo a editoriales tradicionales.

CL: He observado que tiene una gran cantidad de cuentos circulando por varias antologías, ¿veremos en un futuro alguna recopilación de todos ellos en un solo volumen?

JM: Sí, sí. El problema de las antologías de varios autores es que suelen ser tiradas bajo demanda o muy pequeñitas en cuanto a ejemplares, de modo que terminan agotándose relativamente pronto. Las revistas digitales y las webs de literatura en muchas ocasiones acaban cerradas y esos relatos se pierden. Así que decidí reunir una veintena de relatos —las historias a las que más cariño les tenía y un par más de relatos inéditos— y lo envié a Tyrannosaurus Books. Finalmente verá la luz a finales de este año (2014).

ojosdecircoCL: Me encantó Ojos de circo, escrita junto a Jesús Gordillo y publicada por Tyrannosaurus Books el año pasado. Háblenos un poco del proceso de creación de la novela.

JM: El proceso de escritura de Ojos de circo no fue demasiado complejo. Sí fue un embrollo el montar el argumento desde el principio hasta el final para que ningún cabo quedara suelto. Escribir a cuatro manos implica la necesidad de conocer al dedillo lo que va a ocurrir en la trama, porque no podíamos permitirnos caer en el error de que cada uno comenzara a inventar por separado: si lo hacíamos, el libro sería un desastre. De modo que, antes de ponernos a escribir la novela, tuvimos que enviarnos cientos de mensajes y correos electrónicos para dejarlo todo aclarado. La clave del éxito es tener claro que había que ceder en cuanto a las peticiones del compañero y ser sinceros hasta la médula: si algo no funcionaba, no valía ser melodramático ni pelota, se quitaba y punto. O se arreglaba si el pasaje era aprovechable.

Una vez que tuvimos atado el argumento, nos intercambiábamos el manuscrito cada pocas palabras (así ninguno de los dos perdía el hilo de la novela) y nos corregíamos el uno al otro con bastante dureza y sinceridad los pasajes que íbamos añadiendo a la narración. Una vez terminada la novela completa, nuestra mayor inquietud era pulir el estilo, que el lector no descubriera en ningún momento qué parte estaba escribiendo qué autor en concreto. Y, bueno, al parecer el resultado fue bastante bueno, al menos las críticas no han sido malas.

CL: Queda demostrado que la química entre ustedes funciona. En el transcurso de esta novela aparecen seres fascinantes, tanto que pido a gritos una segunda parte. ¿Tengo alguna posibilidad de volver a encontrarme con una nueva aventura circense escrita por ambos?

JM: Ojos de circo no tendrá segunda parte. La historia tenía un final concreto, y forzar una secuela sería estirar un argumento que ya está cerrado. Quizá en un futuro saquemos a la luz algún relato protagonizado por alguno de los personajes de la novela, a mí me apetece hacer algo así, pero no habrá una novela completa como continuación de la primera.

No obstante, Jesús y yo quedamos tan satisfechos del trabajo realizado que tomamos la decisión de escribir otra novela entre los dos. Ya está terminada, en proceso de revisión, así que pronto empezaremos a enviarla a editoriales. Se titula Cuando el lago habla.

CL: ¿Podría anticiparnos (en la medida de lo posible) sus futuros proyectos?

JM: Bueno, ya he comentado bastantes cositas, aunque puedo desvelar algunos proyectos más. Como he dicho, la antología de relatos saldrá a finales de año, y la traducción de Ángeles robados también. Antes, a mediados de julio, saldrá mi primera novela en solitario, titulada Promesas de que algún día, editada en la línea Z de Dolmen. A esta novela le tengo muchísimo cariño, y espero que sea bien recibida por los lectores y la crítica.

En curso está la novela de la que hablaba antes, Cuando el lago habla, coescrita con Jesús Gordillo. También estoy inmerso en los guiones de un libro-cómic, en el que Iván Ru-So me acompaña como ilustrador. Por último, y ya con mucha calma, quiero terminar otra novela en solitario, titulada La aldea. Está muy avanzada, pero no quiero precipitarme con ella.

CL: Desde Crónicas Literarias le agradecemos el tiempo que nos ha prestado en esta entrevista y le deseamos mucha suerte con todos sus proyectos.

JM: ¡Ha sido un placer hablar con vosotros!

Entrevista a Luz Olier

Luz Olier ha estado presente en los televisores de los hogares españoles desde que tan solo había dos canales en España. Sus comienzos son en el teatro. En Estados Unidos, en la década de los ‘80, obtuvo varios premios como protagonista de La Dama Duende de Calderón de la Barca, La Discreta Enamorada de Lope de Vega y Don Gil de las Calzas Verdes de Tirso de Molina. Uno de sus primeros trabajos como actriz fue en la serie Novela, en los años setenta, pero el papel por el que todos la recordamos es el de Matilde, la horchatera de Barrio Sésamo. Además de guionista, en su haber cuentan más de cien adaptaciones de teatro, novela y cuentos para radio. Luz es también directora de doblaje de películas como Alien, e hizo el doblaje de personajes de Harry Potter o Creepshow 2. Ha sido galardonada con dos premios literarios: el de la AETIJ (Asociación de la Infancia y la Juventud) en 1971 por la obra de teatro El País de la Ilusión y el Premio Margarita Xirgú en 2006 por el radioteatro Mujer del Sombrero con Flor. Además ha publicado dos libros: La Conjura de los Sabios (2004), y la antología Cuentos del Otro Lado (2010).

Conversamos con ella sobre su carrera como actriz y su obra literaria.

-Sus primeros pasos como actriz fueron en la serie Novela y en La Cometa Blanca, pero el personaje más memorable para el público fue el de Matilde, en Barrio Sésamo. ¿Qué ha significado este personaje para usted?

-Barrio Sésamo es uno de los pocos intentos que ha habido en televisión de realizar una programación directamente enfocada a los más pequeños. Se contaba con psicólogos, educadores sociales, pedagogos y se cuidaba al máximo el mensaje que iban a recibir los niños. Para mí fueron cuatro años de juego, pues había también actores infantiles en los repartos, que nos acercaban a los adultos a nuestra propia infancia.

-Desde que se dejó de emitir la serie y hasta el 2003, con la llegada de Los Lunnis, hubo un largo paréntesis en cuanto a programas infantiles educativos se refiere, ¿por qué cree que se tardó tanto en volver a televisar programas de este tipo?

-En parte esta pregunta está contestada en la anterior. No hay voluntad de acercarse al público infantil porque la televisión, salvo honrosas excepciones, es un vehículo de atontamiento para el público en general, más que otra cosa. Cuando no transmite ideas y mensajes francamente perniciosos.

-Recientemente volvió a actuar como invitada especial en capítulos de El Comisario, Hospital Central y Cuéntame. ¿Qué significó para usted volver a programas de gran audiencia?

-Mi abandono de la gran pantalla se debió a mi entrega a la dirección de doblaje, que no me dejaba tiempo para nada más. Pero nunca dejé del todo mi tarea como actriz de imagen.

-Suma más de cien adaptaciones entre teatro, novela y cuentos de radio y ha sido galardonada en dos ocasione. ¿Qué le gustaría conseguir?

-Empecé como guionista cuando estudiaba periodismo y, aunque siempre he compaginado guiones e interpretación, ahora tengo más tiempo para dedicarme a lo que me llena totalmente y que nunca consideré un trabajo: escribir. Así que creo que lo único que necesitaba era dedicarme casi por entero a la narrativa y eso lo he conseguido ya, al margen del dinero o el éxito profesional.

-A mediados de los ochenta se centró en la dirección de doblaje de películas, series y adaptaciones literarias de los guiones. En series infantiles trabajó en Los Teleñecos o Los Fraguel entre otras y en series como Dinastía, Falcon Crest, Mc Gyver o Anatomía de Grey… ¿Existe mucha diferencia entre la preparación de un personaje real y uno animado?

-Claro que hay diferencias. Cuando doblas a un actor o actriz de carne y hueso tienes que amoldarte del todo a su interpretación. Tienes que olvidar tu propia personalidad, ceñirte a sus gestos y tonos, al margen de cómo interpretarías tú el personaje. Estás al servicio de otro actor. Sin embargo en los dibujos animados el ochenta por ciento, si no más, de que el muñeco “viva” se esconde en la voz, los matices y la intención que el actor que lo dobla aporta a la situación.

-¿Qué es más importante, una buena técnica o una buena locución?

-La técnica es algo que hay que conocer, sin duda, uno no puede conducir un coche si no sabe manejar pedales y volante. Es algo que se aprende. Pero para mí lo más importante es la calidad del actor. También se aprende, está claro, pero a veces la sensibilidad, la capacidad de captar intenciones y ser capaz de reproducirlas, solo con la voz, está más cerca de algo innato.

-Como gran referente, ¿sabe si el doblaje ha evolucionado mucho desde que empezó?

-La técnica desde luego ha evolucionado. Al principio los actores de doblaje llevaban el texto casi aprendido porque era sonido fotográfico y el material no permitía repeticiones. Actualmente el sonido digital permite distintas bandas, adelantar y retrasar el sonido y hasta expandirlo o contraerlo si es necesario. En cuanto a la interpretación en algunos casos ha empeorado porque las necesidades de producción exigen que el tiempo dedicado al doblaje de una película sea mucho menor, sobre todo en doblajes para televisión.

-Ha doblado más de treinta películas entre las que destacamos Dos Vidas en un Instante, You Are The One o El Crisol, además de algunas de género fantástico de las que hablaremos. ¿Tiene algún género preferido?

-No me inclino por ningún género en particular. Pero por supuesto prefiero aquellas historias, que aparte de entretener, hagan pensar y aporten algo positivo al espectador. Por ejemplo la dirección del doblaje de El crisol fue muy satisfactoria, ya que está basada en la magnífica obra Las Brujas de Salem de Arthur Miller y estaba muy bien interpretada.

-Por nombrar algunas de las películas de género fantástico, trabajó en el doblaje de Alien, Pesadilla en Elm Street, Beetlejuice, Harry Potter o Creepshow 2, esta última conocida entre nuestros lectores por estar basada en una obra de Stephen King. ¿Podría contarnos que recuerdas del doblaje de Creepshow 2? ¿Cual de los tres es su cuento preferido?

-Siento decir que el doblaje de Creepshow 2 fue en mis comienzos y recuerdo poco de aquel trabajo. Sin embargo tengo una anécdota sorprendente que me une a este escritor. Al final de los años sesenta colaboré con distintos guiones para la radio en un programa que se llamaba Suspense. Eran historias de media hora de ciencia ficción o terror y estaban interpretadas por actores de teatro y de radio. Uno de los guiones escritos por mí era sobre un atajo fuera del tiempo, que titulé El Atajo de Calgary, otro sobre el patriarca de una familia que moría y volvía a la vida para llevarse a uno de sus deudos cada vez que se ponía en marcha el reloj averiado que les había dejado en herencia; se llamaba El Reloj. Años después me regalaron La Niebla, de Stephen King. Eran tres relatos. Uno de ellos, El Atajo de la Sra. Todd, era un atajo fuera del tiempo. Otro, El Mono, era un muñeco roto que cada vez que se ponía en marcha moría alguien. Curioso, ¿verdad?

-¿Ha leído algo de Stephen King? ¿Es fan o conoce su obra? Si es así, ¿cuál es su opinión?

-Stephen King fue un auténtico descubrimiento para mí y he leído muchas de sus novelas. Las más impresionantes para mí: Cementerio de Animales, Cujo, El Resplandor, Carrie… Ese mundo de pesadilla que es capaz de recrear es digno de un Poe o un Lovecraft.

-Ha publicado dos libros: La Conjura de los Sabios en el 2004, ya disponible en formato digital, y Cuentos del Otro Lado en el 2010, una antología de catorce relatos. ¿Cual ha sido la dificultad más grande que se ha encontrado en su labor de escritora durante el proceso de creación?

-Cuentos del Otro Lado es un conjunto de historias surgidas de una vivencia o de un personaje que se ha cruzado en mi vida. Su elaboración ha sido rápida y relativamente sencilla. Sin embargo La Conjura de los Sabios ha requerido un trabajo de campo sobre la Cábala y las tres religiones abrahámicas para acercar leyendas y personajes a nuestros días. Ha sido un trabajo mucho más complejo, y tengo la sensación de que en este caso los personajes de la novela me han llevado por donde ellos han querido. Como si alguien me estuviese contando esta historia al oído.

-En La Conjura de los Sabios nos habla de una leyenda hebrea donde treinta y seis hombres sabios cuidan del desarrollo de la humanidad. Viendo el panorama actual en España, ¿podría decirse que es el momento idóneo para leer el libro?

-Cuando lo escribí en 2003 no tenía ni idea de que fuese un libro premonitorio. Sin embargo todos los lectores actuales apuntan que parece escrito justo para este momento.

-La prosa de La Conjura de los Sabios posee mucha inteligencia, al igual que sus personajes, cuyos diálogos por momentos dan pie a la reflexión, comparados a grandes escritores como Umberto Eco, Gabriel García Márquez, Paolo Coelho, por citar algunos. ¿Quiénes son sus escritores más influyentes?

-No pretendo compararme con esos escritores, desde luego. Ahora mismo me apasiona Murakami, Paul Auster. Y siempre Cortazar, Rulfo, Borges… Me encanta la narrativa latinoamericana.

-¿Qué filosofía le gustaría que le quedara reflejada al lector de sus obras?

-Me gustaría que ayudase a los lectores a comprometerse con sus semejantes y con la naturaleza en general. Que les ayudase a olvidar un poco ese individualismo feroz que impone esta sociedad y que hace que nos sintamos solos y divorciados de todo. Si nos miramos en los ojos del otro, nos damos cuenta de que cualquiera de nuestros actos, buenos o malos, recae sobre nosotros mismos.

-Viendo su impresionante currículo, ¿le queda algo por hacer a Luz Olier?

-Justo lo que he contestado en la pregunta anterior. Sentirme siempre comprometida con todo lo que vive. No es tarea fácil.

-¿Qué proyectos tiene a la vista?

-Estoy escribiendo Cuando Regresa el Tiempo, una novela sobre la rueda cíclica de la existencia. Y tengo un proyecto de audio sobre poetas en lengua castellana.

-¿Qué consejo le daría a quiénes se inician en el arte de escribir?

-Leer, leer, leer. Mirar a su alrededor “viendo” en profundidad. Y siempre ser sinceros.

Gracias por el tiempo que se ha tomado en hacer esta entrevista. Desde INSOMNIA le deseamos muchos éxitos.

En las líneas que vienen a continuación repasamos la impresionante biografía.

ACTRIZ:

  • En Barrio Sésamo encarna a Matilde, la horchatera
  • Primeros pasos en la serie de los 70 titulada Novela
  • La Cometa Blanca
  • El Comisario (invitada especial)
  • Hospital Central (invitada especial)
  • Cuéntame (invitada especial)
  • La Vida en Rojo, película de Andrés Linares
  • Don Juan, película de Antonio Mercero basada en la obra de teatro Don Juan Tenorio, de José Zorrilla
  • En la obra de teatro Sé Infiel y No Mires Con Quien

ADAPTACIONES DE TEATRO, NOVELA Y CUENTOS PARA RADIO (más de 100 adaptaciones):

  • Derrumbe en la Estación Norte, de Ugo Betti
  • Los Tres Etcéteras de D. Simón, de Pemán
  • Entreacto, de Vicky Baum
  • Relatos de Poe, Gogol, Maupassant

GUIONES DE RADIO ORIGINALES (más de 30 guiones):

  • Unidos por el Crimen
  • Lucrecia Borgia
  • Sucedió en Catanzaro
  • El Reloj del Abuelo
  • El Hotel de Mister Hawkins
  • El Atajo de Calgary
  • Detroit 67
  • Sólo Soy Una Mujer

GUIONES ADAPTADOS A LA TV:

  • La Niña de Luzmela, de Concha Espina
  • Cada Día Tiene Su Secreto, de Luisa María Linares

GUIONES ORIGINALES DE TV:

  • El Ascensor
  • La Zarpa
  • El Tesoro de Daniel

TRABAJOS DE DOBLAJE (bien como directora o como intérprete):

Cine: Alien, Dos Vidas en un Instante, You are the One, Camino al Paraíso, Kolia, El Crisol, Pickett Fences, Harry Potter, Nip/Tuck, Fama, Tiempos de Gloria, Anatomía de un Asesinato, Un hombre Lobo Americano en Londres, 1997: Rescate en Nueva York, El Pelotón Chiflado, Tener y No Tener, Fanny y Alexander, Amarcord (de Federico Fellini), Nairobi, Pesadilla en Elm Street, Creepshow 2 (de Stephen King), Beetlejuice (de Tim Burton), Cocktail, La Novia de Frankenstein, La Resurrección de Frankenstein (de Roger Corman), Seis Grados de Separación, La Verdad Sobre Perros y Gatos, La desaparición de García Lorca, Un Indio en París, El Resplandor de un Genio. Hasta 30 películas.

TV y Video: Derrick, Un Chapuzas en Casa, Yo y el Mundo, Malcolm, La Aldea del Arce, Los Teleñecos (The Muppets), Los Fraguel, El Cuentacuentos, Jack y las Judías Mágicas: La Historia Real, Dinastía, Falcon Crest, Mc Gyver, La ley de Los Ángeles, Anatomía de Grey, Las Chicas Gilmore. Hasta 500 episodios y películas.

PREMIOS:

  • Premio de la AETIJ (Asociación de la Infancia y la Juventud) en 1971 por la obra de teatro El País de la Ilusión.
  • Premio Margarita Xirgú 2006 por el radioteatro Mujer del Sombrero con Flor.
  • En la década de los ‘80 consiguió los premios a la mejor actriz en obras de teatro clásicas como La Dama Duende, de Calderón de la Barca, La Discreta Enamorada de Lope de Vega y Don Gil de las Calzas Verdes de Tirso de Molina.

LIBROS PUBLICADOS:

  • La Conjura de los Sabios (2004)
  • Cuentos del Otro Lado (2010).

Entrevista publicada originariamente en Insomnia Revista Digital.

Reseña: Pergamino, el hijo del cazador de libros, de Sergio A. Sierra y Meritxell Ribas

Pocas obras de este tipo me han gustado tanto como Pergamino. Es un libro contenedor de gran cantidad de detalles certeros y que si sabes valorar el conjunto de la obra, sabes que esta historia podría llegar muy lejos si alguien del mundo del cine apostara por ella. Posee un argumento original, trata las leyendas eslavas de un modo apasionante. Llegan al lector ignorante (como yo) y hace que te interese más por ellas. Es más, se pueden encontrar cantidad de referencias a ciertas obras, y deduzco tras las aventuras del personaje y sus encuentros y paisajes que transita, que el autor siente un gran amor por la literatura fantástica clásica.

Pergamino es un niño, hijo del bibliotecario del reino An, que a su vez es bastante conocido por ser el mejor cazador de libros que ha existido. Por situaciones del destino, el padre de Pergamino es sometido a una terrible maldición por un malvado ser que le impide disfrutar de la lectura y la palabra. Pergamino urgentemente busca una opción entre la desolación de ver sufrir a su padre; decide luchar por liberarlo y parte en busca de su enemigo, acompañado de dos compañeros: Susurramales, un diablillo librero que ayudaba a su padre en su famosa biblioteca. Y Cabrunillo, una cabra que puede hablar. Lanzados de lleno a la aventura, se van cruzando con cantidad de personajes de la más diversa índole. Pero Pergamino sobrevive a cuantas pruebas quiera ponerle el destino. Tras las páginas de Pergamino, el hijo del cazador de libros, hay una búsqueda, una lucha y un conjunto de sentimientos de odio dirigidos a un malévolo vampiro que por su cuenta, decidió cambiar la vida de un padre y un hijo. Pergamino se convertirá en un héroe después de todo pues, ¿quién no lo es si defiende a su familia por encima de todo?

Pergamino es un tomo. pero en realidad un conjunto de detalles que lo muestran como joyita del género fantástico. Se ve a leguas que es un tomo muy mimado. La historia incorpora leyendas y personajes de los cuentos eslavos que aportan bastante madurez al argumento, pero lo que lo encumbra en mi opinión, son las ilustraciones elaboradas en un porcentaje muy alto, únicamente con los tonos necesarios. Aún así, resultan envolventes como pocas. Todas, y cada una de las ilustraciones de Meritxell Ribas, te sumergen en la historia y ayudan a tu imaginación como si alguien estuviese inyectando magia a tu cerebro.

Es un libro rico en detalles, Sergio A. Sierra debe ser un devoto de grandes búsquedas al estilo de La historia interminable, virtud que comparto. En Pergamino el ritmo de lectura es bastante rápido y hace la lectura amena, de tal modo, que en ocasiones, parece como si alguien te lo estuviese “contando”. A esto súmale que cada pocas páginas encontramos una de estas bellas imágenes a modo de cuadro. Pergamino es una muestra de lo que los grandes clásicos de literatura fantástica pueden aportar a nuestros autores de hoy.

Entrevista a Javier Pellicer

Hoy, en Crónicas Literarias, tenemos el placer de entrevistar a un autor que estamos seguros que va a dar de qué hablar. Él es Javier Pellicer Moscardó y acaba de salir en el mercado su primera novela: El espíritu del lince. Iberia contra Cartago. Hemos querido acercarnos un poco a él con una tanda de preguntas. Antes de nada, háblanos un poco sobre ti, Javier. A qué te dedicas, qué haces en tu tiempo libre, cuáles son tus aficiones…

Pues trabajo, como todo el mundo, para pagar las facturas. Soy ebanista, y en mi tiempo libre me gusta… escribir (risas). Normalmente la mayoría de autores, incluso los que ya hemos publicado, seguimos dedicándole el tiempo libre a nuestra gran afición, escribir. Muy pocos son los autores que pueden decir que viven de esto.

Me parece inevitable hacerte esta pregunta: ¿en qué momento, y cómo, te diste cuenta de que querías ser escritor?

Creo que fue algo progresivo. Siempre sentí admiración por el oficio de escritor, especialmente a raíz de leer por primera vez “El Señor de los Anillos”. Todas esas lecturas acabaron por llevarme a un interrogante: ¿podría yo hacer lo mismo, crear una historia en mi cabeza y plasmarla en papel? Así surgieron los primeros intentos, hace ya más diez años, pero que no fueron nada serio hasta hará seis, más o menos, cuando empecé a tomármelo más en serio.

¿Has tenido algún maestro?

En el sentido estricto no. Jamás he asistido a un taller literario ni he tomado clases de ningún tipo. Pero he recibido muchos consejos de autores amigos que han sido vitales para aprender y progresar. En el plano de influencias, obviamente Tolkien me marcó y aún sigue siendo mi autor favorito.

Has participado en concursos, en diversas antologías… Haznos un resumen, por favor.  Y dinos cuál fue el inicio de tu carrera. ¿Qué sentiste?

La verdad es que he participado en tantas antologías (algunas más profesionales que otras), que sería muy largo enumerarlas todas. Las que más me han marcado fueron “Su universo a través”, donde se trataba de convertir las canciones del músico Shuarma en relatos; y por supuesto la serie de “Crónicas de la Marca del Este” (por ahora dos volúmenes). La primera con la que publiqué, si no recuerdo mal, fue en la antología “Cryptonomikon”, que aglutinaba los relatos finalistas del certamen Cryptshow Festival, donde fui ganador en la categoría de relato fantástico. Aunque se trataba de un concurso muy humilde, fue una inyección de moral impresionante, que me vino muy bien para darme cuenta de que iba por buen camino. La sonrisa me duró varios días (risas).

Acaba de salir a la luz tu primera novela, El espíritu del lince. Iberia contra Cartago. ¿Ha sido muy difícil llegar hasta aquí?

Sí, mucho. Algunos autores tienen la suerte y el talento para lograr publicar su primera novela escrita, pero yo, como tantos otros, he tenido que luchar durante mucho tiempo. “El espíritu del lince” no es mi primera novela escrita. Antes que esta historia han habido como poco ocho, aunque obviamente algunas no tienen la categoría para ser publicadas (a no ser que las reescriba). Hay mucho trabajo detrás de esta primera publicación en solitario, mucho tiempo de aprendizaje. Y el que me queda.

Yo, que he leído otros trabajos tuyos, me sorprendí gratamente al saber que tenías intención de publicar una novela histórica. En mi opinión, es de los géneros más difíciles. Cuéntanos las dificultades con las que te has encontrado a medida que has ido realizando la obra…

El principal problema es la documentación, sobre todo cuando el autor no tiene nociones avanzadas del tema. Fue un proceso de estudio largo pero al mismo tiempo muy satisfactorio, ya que aprendí mucho. Os aseguro que en la escuela jamás estudié con tantas ganas (risas). Una vez acostumbrado a este proceso de documentación, el resto no deja de ser igual que cualquier otro género: se trata de contar una historia, en este caso teniendo un trasfondo real que no puedes modificar a tu antojo, como en la fantasía. Es más restrictivo, pero a la vez un reto más apasionante.

¿Cómo te preparaste? ¿Tuviste que estudiar mucha historia? Je, je…

Muchísimo. En el blog oficial de la novela podéis encontrar la extensa bibliografía que leí. Cuando empecé no podía creer que hubiera tanta información sobre una época y una cultura tan poco conocida por el público en general. Y como podéis ver si visitáis el blog, son un montón de libros y artículos. A eso habría que sumarle las varias visitas al Museo Prehistórico de Valencia. Pero como digo fue tan entretenido que no supuso un sacrificio insalvable. Llegué a disfrutarlo.

Tú que te has movido sobre todo en el género fantástico, ¿son los recursos literarios muy distintos respecto a los que debes utilizar para escribir una novela histórica?

En realidad no. De hecho, los primeros lectores que han leído la novela señalan que precisamente “El espíritu del lince” sigue muchas premisas básicas de la fantasía épica. Como he dicho, se trata de narrar una historia. Lo que cambia es el escenario y la libertad del autor a la hora de crear sucesos (que no pueden contradecirse con lo que se conoce históricamente). Pero el resto puede llegar a ser idéntico. Siempre pongo el ejemplo de Javier Negrete, nuestro mejor autor de género fantástico e histórico: igual es capaz de hacerte una novela de fantasía épica como “La espada de fuego” como una histórica del estilo de “Salamina”.

Di a los futuros lectores de la novela qué es lo que se van a encontrar en ella.

Mucha épica y emotividad. Grandes batallas y sucesos dramáticos, porque no olvidemos que estamos hablando de un momento muy movido de nuestra historia antigua. La acción transcurre durante un conflicto, la invasión cartaginesa a la península ibérica en el siglo III a.C., que daría a conocer nuestras tierras por primera vez. Hasta el momento, Iberia solo había sido un rincón sin importancia del mundo conocido. A partir de entonces, cobró una relevancia que ya no abandonaría jamás. Ese momento álgido quise que quedara muy reflejado en la trama, incluso a nivel de personajes.

¿Cómo te sentiste cuando supiste que ediciones Pàmies iba a publicar tu novela?

Te lo puedes imaginar. Al principio me costó hacerme la idea, pero la alegría fue enorme, sobre todo porque estamos hablando de una editorial que, aunque joven, ya es referencia en el género (sólo hay que visitar los foros de novela histórica para darse cuenta) gracias a sus ediciones cuidadas y el ojo con el que elige Carlos Alonso Pàmies, el editor. Vamos, que era entrar en la literatura profesional a lo grande.

¿Crees que las editoriales son más reticentes a la hora de publicar novela histórica respecto a otros géneros?

No lo creo. Hay que tener en cuenta que cada editorial tiene sus propias colecciones. Algunas no publican género histórico, pero otras sí. De hecho, la novela histórica siempre suele tener mucha presencia las listas de ventas. Es un género muy demandado por los lectores, solo hay que ver el éxito de autores como Posteguillo, Carlos Auseranz o Blas Malo. ¿Cómo no van a querer las editoriales apostar por un género tan demandado?

Es sabido que, en ocasiones, las novelas históricas se hacen pesadas en cuanto a los hechos contados. ¿Cómo has solucionado tú estos posibles inconvenientes?

Puede llegar a ocurrir cuando el autor se obsesiona por demostrar que sabe mucho de la temática, convirtiendo un texto en más didáctico que literario. Nunca hay que perder de vista que la novela histórica es ficción, y por tanto por encima de cualquier otro aspecto busca el entretenimiento del lector. Yo decidí escribir una historia en primera persona, para que el lector pudiera meterse en la piel del protagonista desde la primera frase. Además, aderecé la narración con el estilo épico típico de la alta fantasía, y busqué que siempre hubiera algún conflicto en la trama, que es lo que hace moverse a cualquier historia. Quise otorgarle un ritmo adecuado intercalando batallas, combates y momentos dramáticos, que cada capítulo contuviera algo significativo para el personaje, la historia y el lector.

Hablando ya en un contexto más general: ¿cómo ves la situación actual para la publicación en España?

Publicar siempre ha sido complicado, no nos engañemos. Pero es cierto que el panorama actual está cambiando gracias al tema de las plataformas digitales como Amazon. Se están abriendo nuevos caminos para todos, lectores, autores y editoriales, con sus ventajas y desventajas. Todavía es pronto para sacar conclusiones, y yo soy un recién llegado que aún tiene una visión muy general del mercado. Eso sí, me da la sensación de que estamos en unos momentos vitales para el futuro de la literatura.

¿Se está perdiendo la afición por la literatura?

No lo creo. Todavía hay mucha masa lectora en este país, y quizás se consigan nuevos lectores gracias a la facilidad de las plataformas digitales. También ayudan fenómenos juveniles como las sagas de “Crepúsculo” y compañía (tengan más o menos calidad, incentivan a nuestros jóvenes a leer). El problema más grave es la crisis económica: la cultura no es una necesidad básica, de ahí que cuando hay escasez sea lo primero en resentirse.

Volviendo a ti, Javier, ¿estás metido en algún otro proyecto?

Siempre. Como bien sabes, estoy, junto con otros autores e ilustradores, en el segundo volumen de “Ilusionaria”, la antología benéfica de cuentos infantiles que organiza Juande Garduño. Es un proyecto muy emocionante por lo que significa. Y en cuanto a proyectos en solitario, estoy revisando una novela con la que me daré una pausa de la novela histórica para volver al fantástico.

Para acabar, Javier, ofrece algún que otro consejillo a los posibles escritores noveles que estén leyendo esta entrevista.

Que escriban y lean mucho, que no dejen de formarse, de aprender, de mejorar. Que no tengan prisa y se tomen su tiempo, que busquen esa historia que convencerá a las editoriales (si es el camino que deciden seguir). Que escuchen (si quieren) a los que ya tienen un trecho recorrido, porque de ellos aprenderán mucho. Y sobre todo, esfuerzo, constancia y mucha paciencia.

Muchas gracias, Javier. Esperamos sinceramente que tengas suerte con tu primera novela publicada, que vendas mucho y llegues a muchos lectores. Esperamos tus futuros trabajos con ilusión.

Elena Montagud para Desde New York, Crónicas Literarias.

Entrevista a Juande Garduño, creador del proyecto Ilusionaria

Juande, háblanos un poco sobre el proyecto Ilusionaria. ¿Cómo surgió la idea?

Pues todo empezó cuando viviendo yo en Valencia mi madre me llamó para decirme que iban a acoger a una niña bielorrusa durante este verano. Me sorprendió mucho, pero sabía que mis padres siempre habían querido tener una niña o una nieta y no habían tenido aún ni lo uno ni lo otro. Picado por la curiosidad me vine a pasar unas semanas a Córdoba con ellos y la niña y fue así como me enteré de la existencia de la asociación Matrioska Fons Mellaria, que es la que se encarga de organizar las acogidas. Fue así como conocí a la pequeña Nina, que ya es mi hermanita, y a Pilar Benítez, presidenta de la asociación Matrioska Fons Mellaria. Ella de vez en cuando se pasaba por casa y en una de estas veces tuve una larga charla con ella y me comentó los problemas económicos a los que se tenían que enfrentar. Los padres se hacían cargo de todos los gastos, ya sea de transporte, de papeleo como de vivienda y comida. También se pretendía que los niños viniesen dos veces al año para sanearse más, una vez en verano y otra en navidad, pero que debido a que la crisis nos estaba afectando tanto, algunos padres (que querían que los niños vinieran) no se lo podían permitir. Al poco de tener esta charla se me ocurrió la idea de crear una antología benéfica cuyos fondos fuesen a parar a esta asociación, y así nació Ilusionaria.

En esta antología habrá relatos de escritores ya consagrados, pero también de otros noveles… ¿Cuáles son las expectativas?

Bueno, las expectativas eran buenas. Muchos medios se hicieron eco de esta iniciativa, llegamos a ser noticia en EuropaPress, en Yahoo noticias o MSN noticias. Nos llamaban y llaman mucho de la radio y la gente con sus blogs, muros de facebook o twitter nos ayudó muchísimo con el tema de la publicidad. Muchos famosos retuiteaban el proyecto, fue increíble. Antes de salir la antología (decidimos tirar 500 libros) ya se habían hecho unos 200 prepedidos. En fin, ahora con la antología en la calle desde hace unas dos semanas puedo anunciar que nos quedan unos cien libros por vender, y que hay varias presentaciones pendientes. Por suerte, las expectativas se cumplieron.

Además de cuentos, también encontraremos en este bonito libro ilustraciones y dibujos de cada uno de esos relatos. ¿Cómo ha sido el trabajo entre los escritores y dibujantes?

Bueno, todo ha sido muy cordial y emocionante. Además, tuvimos que acortar el plazo que tenían para entregar el trabajo porque queríamos presentar el 17 de diciembre en Fuente Obejuna y tuvieron que trabajar casi a destajo. Pero no les leí una queja, han sido muy altruistas al esforzarse tanto sabiendo que esto no era un trabajo remunerado. Ahora están todos encantados con el resultado y emocionados de haber podido hacer felices a tanta gente estas navidades. Pero bueno, no solo han estado ellos, eh. También hemos tenido correctores, como Fer y Susana, publicistas como Olga Delgado, Athman, o el propio Fer, y un maquetador de lujo, David Prieto. Además, el editor, Jorge Ortiz, nos ha ayudado muchísimo, y qué decir de la familia Colucci, Alejandro y su encantadora esposa Daniela nos hicieron la portada y la cubierta del libro totalmente gratis.

Una vez hecho todo el trabajo, ¿cómo habéis conseguido que las editoriales se interesen por el proyecto?

Bueno, desde el principio Ricardo Esteban, el editor de Dibukks se interesó mucho en la antología y nos ayudó con los trámites del ISBN y el depósito legal. Es por eso que la antología lleva el sello de su editorial. No lo hemos movido por más sitios, no ha hecho falta.

Ilusionaria es un título que le viene ni al pelo. ¿Crees que la ilusión que provocan unos cuentos en los niños debería también ser traspasada a los adultos?

Y así ha sido, he visto a los autores e ilustradores muy emocionados, a la presidenta de la asociación, a esos padres que acogen a los niños, a libreros, en fin, a todo el mundo que ha estado en contacto con Ilusionaria. Muchos padres nos están mandando fotos con los niños leyendo la antología, y bueno, en Fuente Obejuna, durante la presentación, llenamos un teatro y vendimos más de cien libros. Fue impresionante.

¿En estos cuentos vamos a encontrar reflexiones morales?

Hay un poco de todo. Mi idea era una antología con cuentos como los clásicos, pero hay algunos que son para el mero disfrute de los niños. Otros, sin embargo sí que tienen reflexiones morales, positivas, claro.

¿Cuándo podremos gozar de la antología?

Pues como no se dé prisa la gente en pedirla no podrá gozar de ella. Tenemos la tirada casi agotada. Para pedirla pueden escribir a esta dirección: ilusionariasolidaria@gmail.com

¿A quiénes van destinados los beneficios de la obra?

Pues única y exclusivamente a la asociación Matrioska Fons Mellaria. Para que puedan traer más niños y que los costes no sean tan altos para esos padres de acogida que quieren que estos niños vivan al menos durante unos meses al año en un entorno saludable y no contaminado por la radiación atmosférica que produjo el desastre de Chernóbil.

Me parece una bonita idea el haber reunido a tantos escritores, dibujantes, editores, medios en general para crear libros. La literatura, en este caso, no sirve solo como entretenimiento personal sino como ayuda. ¿Crees que la gente se va a concienciar y participará del proyecto?

Pues así ha sido, desde luego. Yo estoy muy contento por el resultado y creo que todos los que de alguna manera hemos colaborado también. Nos escriben de todos lados interesándose por la antología, es maravilloso.

En cuanto a ti, hasta ahora habías sido solo escritor, pero te has convertido en todo un organizador. ¿Te ha sido una tarea ardua? ¿Cómo has llevado el proyecto? ¿Has encontrado la misma ilusión en los demás escritores y dibujantes que en ti?

Bueno, ya había sido jurado y antólogo con anterioridad, pero nunca había llevado el proyecto desde cero. Ha sido muy duro, la verdad, pero gratificante. Además, me apoyé mucho en David Prieto, que me ayudó bastante en temas que desconocía. Había días que estaba contestando mails sobre la antología desde las ocho de la mañana y a las doce de la noche todavía estaba haciéndolo, pero bueno, la experiencia ha sido buena y he aprendido mucho. Y sí, todos estaban tan ilusionados o más que yo, han sido un equipo formidable.

¿Crees que muchos escritores deberían concienciarse y usar la literatura con fines benéficos?

Y muchos lo hacen, estoy seguro. No hay nada más que ver la prontitud y el ofrecimiento que hicieron muchos escritores e ilustradores a la hora de encarar Ilusionaria.

Por último, Juande, ¿nos brindarás de nuevo tu faceta solidaria en algún otro proyecto?

Eso está más que claro, Ilusionaria ha nacido con vocación de continuidad, y más viendo el resultado.

Un saludo.

Entrevista realizada por Elena Montagud para Desde New York, Crónicas Literarias.

Entrevista a Iván Mourin

Hoy, en Crónicas Literarias, tenemos el placer de entrevistar a Iván Mourin. Seguro que muchos ya le conocéis. No es la primera novela que publica y ha participado en numerosas antologías. Ahora, con motivo de su tercera novela, Resurrección, hemos decidido saber más sobre él.

 Antes de nada, Iván, ¿nos hablas un poco sobre ti?

Buff, con lo malo que soy para estas cosas jeje. A ver, ¿por dónde empezar? Mi atracción por el terror empezó con nueve años, gracias a mi hermano, a base de películas ochenteras de serie B. Me desvirgué con Freddy Krueger, aunque suene mal. Casualmente, ese mismo año escribí mi primer relato para un concurso del colegio, y lo gané. No sé si fue eso lo que me motivó para continuar escribiendo, o fue el gusanillo de contar historias; apuesto por lo segundo. Provengo de un barrio de clase obrera de Barcelona, llamado Zona Franca, el cual aparece en dos de las tres novelas que tengo publicadas. Aunque ya no vivo allí, continúo teniendo un cariño especial por ese lugar, por eso me gusta utilizarlo como escenario. Colecciono estilográficas (escribo a mano con éstas) y objetos bastante “peculiares” (fotografías post mortem del siglo XIX, una urna funeraria celta del siglo XIII…). Tengo mi propia hemeroteca del crimen, a la que recurro en múltiples ocasiones… Y no sé qué más contarte sin que los lectores se duerman.

Sabemos que has estudiado criminología. Dicen (y en la mayoría de casos es cierto) que nuestros trabajos y pasiones se reflejan en todo lo que escribimos. ¿Cuán de cierto es en tu caso?

Al cien por cien. El trabajar con cadáveres me ha servido de mucho para saber de primera mano cómo afecta la muerte al cuerpo humano. No sé cuántas veces lo habré mencionado, pero CSI y otras series por el estilo, aunque las encuentro francamente divertidas, han hecho mucho daño, pues no es el primer escritor que mete más de un gazapo obtenido de éstas como si fuese algo fidedigno. No se esfuerzan ni en saber si es correcto o no.

También has participado en Cuarto Milenio. ¿Cuál era tu labor en este programa?

Por norma general, me preguntaban sobre algún tema, si tenía información fiable sobre éste, y se hacía un reportaje. En otras ocasiones, he sido yo el que he propuesto algo. Lo que me hace bastante gracia es cuando en alguna ocasión, hablando sobre el programa con amigos u otras personas, me han dicho directamente que allí lo que se presenta son paparruchas sin documentar. Ese es un gran error. Cuarto Milenio es un programa serio y riguroso, en el que, si no se aportan datos de prensa y que se puedan constatar sobre lo que se va a hablar, ni se tratará el asunto.

Seguro que te ha sucedido alguna que otra cosa extraña. ¿Puedes contarnos alguna que te haya influido a la hora de escribir luego una historia?

Si te soy sincero, nunca me ha ocurrido nada. Sí que he aprovechado alguna historia que he escuchado aquí o allá, pero nada más. La verdad es que soy un creyente a “medias”, es decir, que necesito pruebas o verlo con mis propios ojos para poder juzgarlo. Si no es así, siempre otorgo el beneficio de la duda.

En tu faceta de escritor, ¿has tenido algún maestro?

Me imagino que como la gran mayoría de escritores del género: Matheson, King, Campbell, Barker… Aprendes lo necesario de ellos, lo vampirizas, hasta que al final consigues tu propio estilo. Si te refieres a si he acudido a algún taller, fui a uno porque mi mujer me insistió en que probara, pero ya tenía mis propias técnicas (ya había escrito la segunda novela), así que principalmente me sirvió para conocer a otra gente. Eso no significa que no recomiende apuntarse a talleres; hay algunos francamente buenos. Supongo que todo depende de la temática y de cómo se imparta.

Has participado en varios concursos literarios, pero, ¿qué fue lo que hizo que te decidieses a publicar una novela?

La novela vino antes que los certámenes. La escribí con quince años, pero, tras varios percances (hojas que desaparecieron, disquetes que se estropearon…), y unas cuantas versiones después, conseguí publicarla. No tuvo mucho éxito que se diga, pero me siento orgulloso de lo que hice, aunque ahora podría mejorarse.

Y esa novela fue Niños perdidos. ¿Qué nos puedes contar de ella?

Niños perdidos es una novela de terror de vampiros que surgió a partir de un sueño un tanto raro. Me encontraba en una pequeña isla en la que lo único que allí había era el esqueleto de un edificio abandonado, poblado por una bandada de vampiros, dirigidos por uno de color rojo que decía ser Peter Pan. ¿Cómo te has quedado? Jeje, así que se podría decir que es una versión siniestra del cuento de Peter Pan, aunque en realidad, poco tiene que ver con éste.

La segunda fue Sociedad Tepes. ¿Qué diferencia fundamental crees que hay entre esa primera y esta segunda novela a nivel formal?

Sin duda, existe una evolución notable. En Niños perdidos pequé con demasiadas descripciones. Como aparece en una crítica de la época, “es barroca y farragosa”, y tiene razón. Es lo que tiene ser novato. Sociedad Tepes es mucho más fluida y, en cierto modo, más realista. Niños perdidos es como un gran viaje tras tomarse un potente alucinógeno.

Ahora ha llegado a las librerías la tercera, Resurrección, con un argumento impactante. ¿Cómo surgió la idea?

Acudí al entierro de la madre de una amiga, a la que incineraron. Entonces se me pasó por la cabeza que sería la hostia poder resucitar a alguien a partir de sus cenizas. Al principio iba a ser un relato de unas ochenta y pico páginas, titulado Rosas de mármol, que acabó en un cajón. Entonces Cristina, mi mujer, insistió en que de ahí podía salir una novela. Así que, años después, la retomé, y salió Resurrección.

¿Qué es lo que te atrae de ese ser o fuerza primitiva que se esconde entre las páginas de tu libro?

Su poder, la libertad que tiene para hacer lo que le venga en gana sin importarle la repercusión. Personalmente, como supongo que a la gran mayoría, me gustan los momentos felices, pero para la vida real; para la ficción, la que yo creo, prefiero que los personajes lo pasen verdaderamente mal, y este ser consigue que así sea.

¿Dónde crees que podemos encontrar el terror?

En todas partes, especialmente en lo más cotidiano: en la muñeca que aguarda en una estantería con una mirada que te sigue por toda la habitación, en tu propio reflejo en la penumbra, en el gorgoteo del inodoro, donde puede aguardar una rata, o en un niño con traje de época ascendiendo por la escalera del edificio, a oscuras… Eso es lo bueno del terror, que no tiene por qué existir ningún elemento sobrenatural; nuestro cerebro es el que se encarga de darle ese toque estremecedor.

A la hora de escribir, ¿eres un escritor metódico o inspirado por las musas?

Soy bastante metódico. Aunque no soy de crear esquemas, sí que me centro en hacer fichas de personajes, escenarios, mapas, y documentarme todo lo posible para que las historias sean lo más coherentes posibles. Escribo sin echarle ningún vistazo hasta que la obra está finalizada, porque si no no la acabalaría nunca. Pero las musas siempre están presentes, porque en ocasiones surgen ideas buenísimas en los lugares y en los momentos más inesperados.

¿Cuál crees que sea el motivo de que ahora en España se esté dando de nuevo una oportunidad al terror y, sobre todo, a autores españoles?

Creo que es porque se están dando cuenta, tanto editoriales como lectores, de que hay obras y autores en este país con calidad suficientemente alta como para no tener nada que envidiar a los del extranjero. Espero que la cosa siga en auge, porque el género de terror nacional se lo merece.

¿Actualmente estás trabajando en algún proyecto?

Estoy escribiendo una novela policíaca, algunos relatos que me han encargado, un guión de cómic, y un par de cosillas más de las que, de momento, no puedo hablar.

Para finalizar, Iván, ¿puedes dar algún consejillo a los incautos que quieren introducirse en este mundillo?

Que lo intenten, sí o sí. Debes escribir porque te gusta, no pensando en que te vas a forrar, porque entonces es cuando te hinchan a collejas. Si tienes la gran suerte de dedicarte profesionalmente, obteniendo grandes remuneraciones, mejor que mejor, pero hay que ser realista: es difícil, y en este país, y en estos tiempos, más aún. Las negativas, aunque a veces te hunden un poco, sirven, al menos en mi caso, para hacerte más fuerte y no rendirte. Con decir que me las guardo… Insisto: que escriban por placer, y lo que tenga que venir después, vendrá.

Gracias, Iván. Esperamos que tus futuros proyectos tengan éxito y que continúes escribiendo.

Entrevista realizada por Elena Montagud para Desde New York, Crónicas Literarias.

Entrevista a Juan Ángel Laguna Edroso

Hoy, en Crónicas Literarias, tenemos el placer de entrevistar a Juan Ángel Laguna Edroso, creador de Saco de Huesos y administrador de la página Ociozero. Como escritor, ha publicado un gran número de relatos y de novelas, entre ellas Caín Encadenado, La casa de las sombras o El niño que bailaba bajo la luna. Ahora, ha salido a la luz Adraga, su novela de fantasía oscura y, con motivo de ello, hemos decidido charlar con él.

Antes de nada, Juan, ¿puedes hablarnos un poco sobre ti? Tus aficiones, a qué te dedicas, qué haces en tu tiempo libre…

Quizás el personaje más difícil de retratar sea uno mismo… Nací en 1979 en Zaragoza y después de haber pasado un año en Italia, de Erasmus, donde conocí a mi mujer, he terminado viviendo en Francia (París, Tours y ahora Metz). Ahora me dedico principalmente a criar a mis hijos (espero el cuarto para dentro de doce días), escribir, ocuparme de Saco de huesos y dirigir la web OcioZero.com. Me gusta practicar esgrima, jugar a todo tipo de juegos (incluso diseñarlos) y, sobre todo, leer.

¿Cómo surgió tu interés por la literatura? ¿Y por la escritura?

Según cuentan nuestros padres, ya desde bebés los tres hermanos mostramos una atracción manifiesta por los libros y los cómics. Creo que son cosas que se maman en casa. Sin duda, la magnífica biblioteca del Cesáreo Alierta terminó de afianzar esta afición por la lectura: en ella descubrí autores, como John Christopher, que me marcaron profundamente.

También me mostré bastante cuentista desde niño. Me gustaba contar historias a mis compañeros de clase, a mis primos, a los chicos del pueblo… También diseñaba mis aventuras para el HeroQuest. Con diez años intenté por primera vez escribir un libro, supongo que buscando otro modo de dar salida a todas las fantasías que llevaba en la cabeza, pero no fue hasta los dieciséis que empecé a disciplinarme lo suficiente para empezar a terminar cosas legibles.

¿Cuáles son tus maestros literarios, tal y como aconsejaba Horacio Quiroga?

Hay autores, como el mencionado John Christopher, que me marcaron profundamente. Sin embargo, no creo haber tenido maestros literarios propiamente dichos. Sí claros referentes: Bécquer y su interés por el folclore que nos rodea, Stevenson y su gusto por el imaginario siniestro, Balzac y su tratamiento de los personajes, Eximeno y su afán por buscar nuevos senderos… Por suerte, sigo encontrando nuevos referentes entre los que seguir navegando. Uno de los últimos fue Tim Powers. Ando fascinado con la imaginación de este hombre.

¿Hay algún autor que leerías una y otra vez? ¿Por qué?

John Christopher, por una mezcla de nostalgia y placer. También hay autores a los que les sigo la pista y corro a hacerme con sus libros, como Ismael Martínez Biurrun. Sabes que sus obras no te van a decepcionar.

Lo cierto es que en tu nómina hay ya un elevado número de premios y menciones. ¿Cómo te sientes desde aquel primero que ganaste…? ¿Sigue en ti esa ilusión al recibir una nueva mención?

Sí, sigue. Y creo que no podré desterrarla nunca. Aunque padezco la soberbia propia y necesaria de los autores (esa que nos impulsa a creer que lo que escribimos merece la pena ser leído), también soy una persona bastante insegura. Creo que sin los reconocimientos que se va encontrando uno por el camino esto sería todavía más duro de lo que es (porque escribir, aunque nos guste, es duro: es desnudarse ante quien tenga el valor de mirar). Los premios y las menciones tienen una ventaja adicional: quienes te los dan no te conocen, por lo que la satisfacción como autor es aún mayor.

Pero no sólo tocas los relatos, sino que también te atreves con las novelas. ¿Consideras alguna de las dos formas más difícil que la otra? ¿En qué se diferencian?

A pesar de lo que cree mucha gente, la principal diferencia entre un relato y una novela es estructural, no de extensión. Por ello, no se puede decir que una sea más difícil que otra per se: depende del propio autor y del lector al que quiera llegar.

Las novelas y los relatos tienen ejes distintos sobre los que se mueven, y eso mediatiza el modo en el que utilizas los personajes, el escenario, la voz narrativa, etc. Hay días en los que me es mucho más fácil abordar un relato que continuar con una novela (y viceversa), y no solo como autor: también como lector.

En cuanto a tus novelas, se mueven entre la fantasía, la fantasía oscura y el terror… ¿Hay una estrecha línea entre estos géneros o, por el contrario, son totalmente diferentes para ti?

Todos los géneros están ligados entre sí, desde la novela rosa a la fantasía épica. Lo que marca la diferencia es qué ingredientes, qué melodías, son la que van a llevar la voz cantante en la historia. “Adraga”, mi última novela, es un claro ejemplo (creo) de espada y brujería, pero tiene pasajes que son claramente de terror y otros más propios de las novelas costumbristas. Creo que todos los enfoques literarios pueden aportarse cosas entre sí, aunque luego las cabras tiremos hacia nuestros respectivos montes.

¿Hay mucha disparidad entre El niño que bailaba bajo la luna y Lección de miedo? Me refiero en cuanto a personajes, técnicas narrativas…

Mucha, y eso que son textos que escribí más o menos por la misma época. “El niño que bailaba bajo la luna” tiene estructura de cuento y reposa completamente en la atmósfera. Es una historia con un fuerte componente estético y ambiental. Por el contrario, “Lección de miedo” es una novela de teens que juega a combinar memorias de adolescencia con clichés de las películas de terror como Sé lo que hicisteis el último verano. Tendrán, seguramente, rasgos que las hagan emparentar, pero creo que son obras muy distintas en muchos aspectos.

Y este año has publicado Adraga, una extensa novela de Fantasía oscura. ¿Cómo surgió la idea?

La idea de “Adraga” me vino a la cabeza tras ver “Seven”. Me pareció interesante trabajar con los pecados capitales y pensé que el escenario de una Edad Media ucrónica donde el fin del mundo predicho para el año 1000 hubiera llegado parcialmente sería ideal. ¿Qué mejor que unos personajes maltratados y sometidos a una presión tal para hablar de las debilidades humanas?

¿Encontraremos referencias bíblicas en la novela?

Bastantes, desde los nombres de un buen puñado de los personajes a las reflexiones morales de los protagonistas. De todas formas, no es una obra bíblica, sino que, más bien, toma como referencia un mundo que estaba muy marcado, directa e indirectamente, por la Biblia. Después de todo, el mundo de “Adraga” es una Edad Media alternativa.

En la novela hablas del Dios Verdadero… ¿Cómo surgieron las ideas para su creación?

En la novela tenía la necesidad de resaltar el sentimiento religioso de los personajes. En ella, el mundo ha sido sacudido por cataclismos inimaginables, los hombres han visto a las huestes celestiales batirse con demonios delante de sus narices. Su postura espiritual, por lo tanto, es todavía más extrema de lo que fue la de nuestros antepasados reales. Para ellos Dios es un término demasiado suave: están en una cruzada continua y para ellos no es solo Dios: es el Dios Verdadero.

Algunas obras de fantasía épica descuidan el lado existencial de sus escenarios. No creo que la mentalidad de la gente pudiera ser la misma en un mundo por el que has visto campar demonios físicos (o dragones, o seres inteligentes de especies completamente distintas a la humana). Quería que esto se reflejase en su modo de hablar, en sus términos, en el modo en el que actúan. No es una novela de caballeros peleando contra dragones: es una novela de un mundo en el que la ira de Dios ha estado a punto de mandarlos a todos a una piscina de azufre.

En el mundo de Adraga sólo hay desesperanza y terror, sentimientos que has transmitido muy bien a lo largo de la novela. Pero también has aunado un discurso épico. ¿Te resultó difícil, teniendo en cuenta lo que se está publicando ahora en cuanto a fantasía épica?

La verdad es que, al escribirlo, no me planteé mucho lo que se está publicando de fantasía épica. La sombra de “Juego de tronos” se cernió sobre muchas respuestas de editores (y terminaré por leerme el libro, lo juro), pero por lo menos en Grupo Ajec no me pusieron ninguna pega.

Adraga es mucho más extensa que tus otras novelas. ¿Qué cambios y evolución has notado mientras la escribías?

Buf, muchos. Si no me fallan los cálculos han sido once años a calzas revueltas con esta historia (que en realidad está compuesta por dos novelas). En este tiempo he evolucionado mucho tanto en mis competencias como escritor como en mis inquietudes. A día de hoy no sería capaz de empezar desde cero este mismo proyecto. Eso sí, sigo totalmente fascinado con el mundo que, poco a poco, se fue creando en torno a la historia durante estos años.

Actualmente, ¿estás enfrascado en algún otro proyecto?

Acabo de terminar una novela de fantasía épica que me ha dejado exhausto. Los próximos meses me conformo con escribir algunos relatos y revisar algunos trabajos terminados antes de volcarme de nuevo en algo de más extensión. Algo que será, salvo cambios de última hora, una novela ambientada en el Pirineo aragonés con algunos toques sobrenaturales.

Para finalizar, Juan, ¿podrías dar algún consejo a quienes intentan subirse al tren de la literatura?

Creo que el más acertado y necesario lo dio King hace tiempo: si no tienes tiempo para leer, no tienes tiempo para escribir.

Para que tenga valor lo que escribimos, para que tenga un interés, tenemos que intentar ser ese enano que se sube a los hombros de los gigantes que le precedieron para poder ver un poquito más lejos. Los nuevos autores deberíamos tener menos prisa y, sobre todo, muy poco miedo al trabajo.

Muchas gracias, Juan, esperamos que te vaya bien en todos los terrenos, especialmente en el literario.

Entrevista a José María Plaza y Medusa the Dollmaker

Hoy, en Crónicas Literarias, tenemos el placer de entrevistar a José María Plaza, periodista y escritor, con un gran número de obras exitosas a la venta. Con la llegada al mercado de su nuevo libro de relatos de terror para jóvenes hemos querido que nos dedique unas palabras, al igual que su ilustradora Medusa the Dollmaker.

Antes de nada, José María, ¿puedes hablarnos un poco sobre ti? Tus aficiones, a qué te dedicas, qué es lo que más te gusta hacer…

Básicamente me dedico a escribir y a viajar, dos ocupaciones perfectamente complementarias. Es lo que prefiero hacer. Además, me gusta lo que a todo el mundo: ir al cine, pasear, salir con los amigos… Ah, y sacar fotos. He hecho alguna exposición.

En cuanto a la literatura, ¿cuándo comenzó tu afición por ella? ¿Y por la escritura?

Nunca fui un lector ni un escritor precoz. Empecé leyendo tebeos, y luego escribiendo poesía, pero ¡a los 16 años! Durante mucho tiempo creí que sería incapaz de escribir una novela y entonces me parecía una de las cosas más difíciles del mundo. Pero cuando era periodista, vi lo que se publicaba, y el triste panorama me animó a intentarlo.

¿Cuáles son tus escritores de cabecera?

Mis escritores favoritos no tienen mucho que ver con lo que yo escribo: Milan Kundera, Raymond Quenau, Salinger, Albert Camus, Annie Ernaux, Juan Carlos Onetti, Juan Rulfo…

¿Una novela que leerías una y otra vez?

‘El guardián entre el centeno’, de Salinger. ‘El libro de los amores ridículos’, de Kundera. ‘El extranjero’, de Camus.  ‘El principito’, por supuesto. Cualquier obra de Quenau; de hecho, ‘Ejercicios de estilo’ lo habré leído un montón de veces.

En cuanto a ti, ¿te dedicas ahora exclusivamente a la literatura o sigues ejerciendo labores como periodista?

A pesar de que tengo unos 50 libros publicados (no llevo la cuenta), me considero antes periodista que escritor. El periodismo me mantiene conectado al mundo real, ya que un escritor puede tender a irse a otros mundos más vaporosos… Así que sigo colaborando en prensa, y me encanta, pero a un ritmo tranquilo.

La novela  que consiguió enamorar a Edebé y a muchos fans No es un crimen enamorarse, se ha convertido en un clásico juvenil. ¿A qué crees que se debe?

Me hace mucha ilusión, ya que fue mi primera novela publicada, en 1995, y su enorme aceptación fue la que me animó a dejar el periodismo diario para lanzarme a la aventura de ganarme la vida escribiendo. Yo creo que su éxito se debe a que entonces no había ningún libro de este tipo para jóvenes (que cuenta las vivencias y los sentimientos de adolescente que vive un amor platónico) y que supo conectar con la sensibilidad general. Muchísima gente, de cualquier edad, me ha dicho que se ha sentido muy identificado con las tribulaciones de Fran.

He de reconocer que de pequeña me compré entusiasmada la selección de poemas que hiciste De todo corazón, 111 poemas de amor. ¿Por qué ese número de poemas y cuáles fueron los criterios para escogerlos?

Ese libro, que está ilustrado por Ágatha Ruiz de la Prada, es otro de mis libros más vendidos. El número de poemas es aleatorio. Fue simplemente para no repetir el tópico de 100. En cuanto a los criterios, me acordé de los poemas que me habían gustado en la adolescencia, y también hice una especie de encuesta entre cientos de estudiantes de varios colegios. Así me cubrí las espaldas. Ese fue el truco y ese ha sido uno de los secretos de su éxito. Me emociona que muchos jóvenes lo tengan como libro de cabecera, aunque solo lo reconocen ellas.

Has publicado un gran número de obras dedicado a todo tipo de público lector. ¿Hay algún público que creas que es más difícil de contentar?

Supongo que el infantil, que está empezando a coger el gusto por la lectura y un mal libro le puede hacer retroceder varios pasos. También, los adolescentes, que de pronto descubren que hay otras cosas más urgentes que la lectura. Pero, tanto los unos como los otros, son lectores muy entusiastas y agradecidos si sabes llegarles y darles cosas que realmente les interesan.

Eres un autor que sabe conectar perfectamente con los jóvenes, algo bastante difícil. ¿Cuál es tu secreto?

No lo sé. Me sale solo. Supongo que quizás yo no he pasado aún esa etapa, o sé volver a ella con facilidad. También he decir que es una edad a la que dedico atención, incluso me veo las series del Canal Disney para intentar estar más cerca de mi público.

Me gustaría hablar ahora sobre tu colección Los sin miedo. ¿Cómo surgió el proyecto? Háblanos un poco de ello.

Nunca se me había ocurrido hacer una serie de terror, pero, cuando iba a los colegios, los alumnos (tanto ellos como ellas) me pedían historias de miedo. Así que empecé a dar vueltas al tema, y un día, hablando con Reina Duarte, la editora de Edebé, surgió la idea y ella me apoyó a muerte. Tardamos un par de años en dar forma a la serie, pero funciona tan excelente que en menos de tres años han salido 8 títulos, y los lectores me siguen pidiendo más…

Y ahora aparecen Las historias de terror del  Libro rojo de David

Sí, esta obra es, supuestamente, un libro que David, uno de los cuatro protagonistas de Los Sin Miedo, encuentra una noche en el desván de casa de su abuelo; empieza a leer esas historias y luego habla de ellas a sus amigos en los momentos más inoportunos. Los lectores querían saber más de ese libro, así que lo escribí. He de decir, sin embargo, que así como Los Sin Miedo es una serie para lectores de 10 a 14 años, estas historias de terror son para jóvenes y adultos, ya que son muy inquietantes, y al estar situadas en la vida cotidiana, se siente el miedo más próximo. No son historias que te den un susto grande, pero sí te dejan un escalofrío en el cuerpo y el alma que no se te pasa tan fácilmente. Y muchas veces, te preguntas: ¿podrá ocurrir?… De hecho, hay un cuento, “Envejecimiento”, que sucedió, y me sucedió a mí cuando era periodista, tal cual lo relato.

Además, es un libro con unas ilustraciones preciosas realizadas por Medusa Dollmaker. ¿Cómo ha sido trabajar con ella?

En este libro el diseño es muy importante, como se puede ver, ya que tiene aire de libro antiguo y misterioso. Los editores se han lucido de verdad. Y también quería unas ilustraciones tipo gótico, y pensé en Medusa (ahora con Internet es fácil informarte de todo) para ello. La elección fue todo un acierto, no sólo por el resultado de las imágenes, sino porque nos hemos llevado genial, y ha sido una colaboración muy activa y minuciosa. Yo creo que repetiremos, y si el libro tiene éxito, haremos otro en esa misma línea.

¿Hay alguna ilustración que sea tu preferida? ¿Por qué?

Me gustan todas, pero si hay que elegir, me quedo con Garras (de la que vamos a lanzar un marcapáginas), Tatuaje, La fotografía, La casa de la abuela y El órgano, aunque esta imagen ha quedado demasiado oscura en el libro. Intentaremos aclararla en la segunda edición, que va a ser pronto.

En cuanto a los relatos del libro, la verdad es que son muy curiosos y divertidos, pero también terroríficos. ¿Dirías que siguen la estela de los míticos Goosebumps o de La biblioteca de Medianoche pero desde un autor hispano?

Sólo conozco un par de títulos de La biblioteca de Medianoche, donde se suelen incluir tres cuentos por volumen. En algo se pueden parecer, pero yo creo que mis historias son más creíbles, inquietantes, intensas y concentradas. Y menos americanas. A los relatos de la Biblioteca les sobran bastantes líneas y hasta páginas. Mis lecturas de terror, y mis influencias, están en la línea de Edgar Allan Poe, M. R. James y Arthur Machen.

Da alguna pistilla sobre el tipo de relatos que vamos a encontrar en este libro a tus seguidores…

Creo que ya se intuye por mis influencias, pero, si lo comparamos con el cine, diré que mis historias no van en la línea de la noche los zombis o la matanza de Texas, sino, más bien, en la línea de películas como La semilla del diablo o Mientras duermes. Por ejemplo, en mis historias hay unas amigas que, para celebrar su mayoría de edad, van a hacerse un tatuaje; una niño se queda solo en casa de su abuela; una joven tiene una gata que mira a sus amigas de una forma rara; unos jóvenes encuentran en la calle un MP3, pero al escucharlo… También hay alguna historia menos “cotidiana”, como un pueblo donde nadie puede quedarse por la noche, un estuche hecho con la madera del árbol del ahorcado, un cementerio…

¿Y estás trabajando en algún otro proyecto?

Siempre estoy trabajando en nuevos proyectos. Esta primavera sacaré en Edebé, tres antologías de poesía para los tres ciclos de Primaria, también ilustradas por Ágatha Ruiz de la Prada, quien me ha encargado escribir un libro sobre sus carteles. Y bueno, dentro de poco me meteré con  el 9 y 10 de Los Sin Miedo, el uno sucederá en la Barcelona de Gaudí y el otro en el Kyoto de los mil templos

Para finalizar, José María, ¿podrías dar algún consejillo a aquellos jóvenes entusiastas que quieren introducirse en el mundillo literario?

Es complicado en tan poco espacio. He de comentar que hay unos cuantos lectores que están escribiendo libros de aventuras al estilo de Los Sin Miedo. Eso me llena de orgullo. Para ellos y para todo el mundo quiero recordar que nadie nace siendo un genio, y hay que ir experimentando, equivocándose y aprendiendo. El trabajo y la fe en uno mismo son esenciales para llegar a algún lugar. Además de esto, si se tiene un poco de suerte, antes o después se alcanzan nuestros sueños.

Ahora vamos con una magnífica ilustradora como es Medusa the Dollmaker. Antes de nada, Medusa, ¿puedes hablarnos un poco sobre ti? ¿A qué te dedicas además de ilustrar: aficiones, gustos literarios, etc?

Por supuesto y ¡encantada!

Soy una ilustradora, diseñadora gráfica y escultora fallera de Valencia (España), mercenaria Wacom a tiempo completo. Entre mis aficiones se encuentran la música, el arte y leer compulsivamente. En literatura me gustan las historias de terror, la novela de base histórica, los cuentos y leyendas, la poesía, el misterio y la ciencia ficción.

¿Cómo surgió tu pasión por la ilustración?

Viene de siempre, como una pulsión vital más. Y cuando alcanzas una madurez laboral decides convertir pasión en trabajo, invertir todo ese esfuerzo en productividad.

¿Con quién has trabajado?

He trabajado en diseño de moda, escultura y bocetado de fallas (el icono festivo por excelencia en mi ciudad), imagen corporativa, portadista de libros y grupos musicales y para editoriales como Planeta DeAgostini, Norma, Edebé…

Además, también has realizado recientemente ilustraciones para el autor José María plaza y su libro Las historias de terror del Libro rojo de David. ¿Cómo ha sido trabajar a su lado?

Ha sido intenso y enriquecedor. Ambos hemos compartido puntos de vista, nos hemos adaptado bien al otro. Con Jose María he aprendido mucho, y ambos nos hemos rendido a un proyecto mágico.

¿Ha habido algún relato que se haya convertido en tu favorito? ¿Por qué?

El encuentro por su remanente de leyenda clásica me robó el corazón, Garras y La gata mantienen esa angustia ideal de lo animal, lo impredecible. Son todos fantásticos.

A la hora de elaborar una ilustración partiendo de un relato, ¿cómo se desarrolla el trabajo?

Preva lectura del relato, consulto la idea que tiene el autor para este efecto y la movemos a partir de unos bocetos hasta encontrar el que se aproxima más a la imaginación del escritor y a la esencia del relato. Se proponen los cambios convenientes, ya que no es fácil llegar a coincidir desde un principio y se pasa a tinta la idea final. Una vez entintado y escaneado, el dibujo pasa a ordenador para tratar el color digitalmente y añadir detalles que ofrezcan la atmósfera deseada.

¿Cómo definirías tu arte?

No sabría definirlo, pero creo que enérgico sería apropiado.

¿Y actualmente estás enfrascada en algún proyecto?

Actualmente estoy trabajando en mi próximo libro de ilustraciones “Miracle”, que saldrá en 2012 de la mano de Norma Editorial.

Muchas gracias, José María y Medusa, esperamos que continuéis trabajando tanto como hasta ahora y brindándonos vuestro arte.

Gracias y ¡Saludos!

Entrevista realizada por Elena Montagud

Entrevista a Darío Vilas

Hoy, en Crónicas Literarias, tenemos el placer de entrevistar a Darío Vilas, administrador del portal H-Horror, autor de la antología Piezas desequilibradas, coordinador de la nueva colección Pulp Ficción de 23 escalones y mucho más. Ahora, su novela Instinto de superviviente verá la luz en la editorial Dolmen. Charlemos con él para saber su teoría literaria y qué opina sobre la temática zombi en la literatura…

Darío, como en los principios de todas mis entrevistas, háblanos un poco sobre ti. Cuéntanos cuáles son tus aficiones, a qué te dedicas cuando no escribes…

Cuando no escribo paso la mayor parte del tiempo con mi mujer y mi hijo. Con mi hijo incluso mientras escribo, porque le encanta interrumpirme (y a mí que lo haga, no puedo negarlo). Me gusta el cine, leer, la música… Aficiones comunes, vaya. Pero sobre todo pasar tiempo con mi familia.

¿Naciste con un libro bajo el brazo en lugar de con un pan?

Yo creo que ni lo uno, ni lo otro. Vamos, que no aporté de inicio nada más que desvelos y deposiciones, como cualquier bebé.

¿Qué pensaba la gente de tu alrededor cuando tú leías? ¿Siempre te has sentido apoyado?

No tengo ni idea de lo que pensaban, supongo que depende de cada persona en cuestión que me viera leyendo. Apoyado sí, siempre. Quizás en algunas épocas puntuales de mi vida a mis padres les hubiera gustado que saliera más, en lugar de quedarme en casa leyendo, pero se solucionó por sí mismo y luego tuvieron el problema contrario. Lo habitual en la adolescencia. Pero para ellos era una afición sana que nunca coartaron.

¿Recuerdas cuál fue tu primera palabra? Con forma literaria, claro está…

Recuerdo el inicio de un cuento: “Un día soñé…”

¿Escribiste alguna novela de juventud, de estas que después te avergüenzas al releerlas?

No. Escribí muchas cosas que podrían resultarle vergonzosas a mi yo actual, sobre todo poemas, pero no una novela.

Si fuese el fin del mundo y te dijesen que solo unos pocos podrán salvarse, y entre ellos tú, pero con la condición de escribir una continuación de Crepúsculo… ¿Qué harías? ¿Crees que habría alguien que preferiría morir antes que dedicarse a escribir algo así?

Joder, la escribiría. Quién sabe, a lo mejor hasta se me ocurre algo de lo que me sienta orgulloso y me acaba gustando. Si alguien prefiere morir antes que escribir una continuación de Crepúsculo es que no valora nada su vida.

Me gustaría hablar ahora sobre el fandom, pues últimamente se comentan muchas cosas sobre este tema. ¿Tú te consideras dentro de ese mundillo? ¿Crees que al escribir sobre zombis y ser publicado en  una editorial como Dolmen te has “vendido”? Ya sabes, por todo lo que comentan sobre la moda de los zombis…

Es una etiqueta como cualquier otra, y nos encantan las etiquetas. Pero no entiendo demasiado bien el concepto de fandom, no sé lo que es exactamente, ni qué implica pertenecer a él. Claro que conozco la definición, uso google tan bien como cualquier otro, e incluso puede que en algún momento haya pasado a formar parte, porque está claro que si no lo puedo distinguir tampoco soy consciente de si estoy dentro. Pero es que hace un año ni lo había oído mencionar, porque no frecuentaba foros ni visitaba habitualmente páginas o blogs especializados, solamente aquellos que actualizan noticias a diario sobre los temas que me interesan. Y a esto vamos, que me interesan muchísimos temas además del terror. He leído tanto a Bukowski, Miller o Sábato, como a Poe, Maupaussant o Richard Matheson; he visto más películas de Julio Medem, Lynch o Haneke, que de Carpenter, Argento o Tobe Hooper. También me gustan, pero no son mis favoritos. Que no soy un entendido, vaya.

¿Se me puede considerar fandomita? Pues supongo que sí, por lo que escribo y por administrar una página especializada en el género,  pero tengo clara una cosa: yo escribo para que me lea el mayor número de personas posible, y actualmente estoy escribiendo terror, pero las personas que van a las librerías a comprar no tienen, en su mayoría, ni idea de lo que es el fandom. Ni les importa.

Tampoco tengo nada en contra, no me malinterpretes. Me parece maravilloso que un grupo indefinido de personas, con inquietudes y gustos en común, intercambien opiniones y se recomienden obras. Pero no me siento identificado con  ningún grupo concreto.

Sobre lo de venderse, creo que eso es absurdo. Uno vende sus posesiones, su cuerpo o su alma al Diablo. Escribir es un oficio, al fin y al cabo, y si los zombis no me inspirasen nada no escribiría un libro de esta temática. Es una suerte cuando la moda coincide con tus gustos, ojalá me pasara más a menudo.

¿Qué es lo que te apasiona a ti del zombi? ¿Ves acaso el terror de la otredad en ellos? Porque yo sí…

Se me ocurrió una historia (de hecho, tres) y los zombis eran una excusa perfecta para contarla. Quizás habría funcionado también con vampiros, pero son seres mucho más profundos, un personaje más que tendría que desarrollar, así que me venía muy bien lo de utilizar criaturas despojadas de voluntad.

¿El terror de la otredad? Sí, claro, eso es evidente, pero tiene muchas más lecturas e implicaciones a las que se puede sacar partido, como demostraron Brussolo, en Mi vida entre los muertos, o Ajvide Lindqvist, en Descansa en paz.

En esta entrevista no quiero hablar de tus otros triunfos, porque ya sabemos todos que son muchos y muy merecidos. Quiero hablar sobre la novela que sale este mes: Instinto de superviviente. ¿En esta novela vamos a seguir leyendo al Darío de Imperfecta Simetría y de Piezas desequilibradas o ha cambiado tu estilo narrativo y tu forma de contar historias?

Ha cambiado mi forma de narrar, por necesidad y aprendizaje, pero soy la misma persona, así que creo que sí, que los lectores que conozcan mi trayectoria sabrán encontrarán lugares comunes.

Se está hablando mucho últimamente de que los escritores debemos cuidar nuestro trabajo (como en cualquier otro oficio), ofrecer a los lectores obras depuradas, utilizando una amplia gama de recursos narrativos, en lugar de limitarnos a contar historias como lo haríamos en el bar, cuando compartimos las anécdotas del día a día. Puede sonar algo tremendista, pero es cierto, y estoy de acuerdo en que hay que dar alternativas a esta literatura de bazar que impera.

Con respecto a Instinto de superviviente, habrá quien opine que es una novela sencilla, con prosa eficaz y sin florituras. No le faltará razón, pero esto no significa que no esté muy trabajada a nivel narrativo y con una trama elaborada.

Para mi primera novela me puse un traje que no estaba hecho a mi medida, obligándome a hacerle arreglos constantemente para que me sentara bien. Escribo casi siempre en primera persona, con un tono muy introspectivo (no hay más que echar un vistazo a los libros que mencionas). La trama de Instinto me exigía hacerlo en tercera si no quería poner las cartas boca arriba desde el capítulo uno. Esto para mí ya supone un esfuerzo. También he tenido que contener los pasajes más introspectivos, dividirlos y ofrecérselos al lector repartidos a lo largo de todo el libro, para agilizar el desarrollo. Es ahí donde doy un poco de rienda suelta a cierto lirismo (concebido a mi modo, como siempre).

También está el tema de la acción, que no es un terreno en el que me prodigara anteriormente, y me apetecía mucho. Como me resultó divertido, esto no fue un gran esfuerzo.

Así pues, considero que, como decía antes, la prosa de mi novela está muy trabajada, aunque no haya tirado de recursos estilísticos más complejos como puedan ser la prosa poética,  metáforas elaboradas o quiasmo. Antes de meterme en camisas de once varas tengo que aprender a dominar a la perfección los recursos que presupongo como inherentes a mi estilo natural, que todavía no he llegado a eso, y después seguir aprendiendo y experimentando. Resulta muy ridículo cuando te encuentras en un libro con que el autor se ha lanzado a utilizar técnicas que no domina, y teniendo en cuenta que ahora estoy moviéndome en el terror, esto es si cabe más delicado. El terror está separado de la comedia absurda por una línea muy fina, que traspasamos constantemente. Mi primer reto era evitar eso.

¿Con qué momento, frase, personaje y escenario te quedas de tu novela?

Para no desvelar nada crucial, me quedo con el momento en que Marga, la madre de Damián, está en su apartamento observando una maleta vacía que debe llenar con “lo imprescindible”.

Como lectora cero de tu novela, voy a decir aquí —a riesgo de quedar como una pelotillera consumada—que Instinto de superviviente no es una novela de zombis más (sí, ya, como siempre se dice…). Tampoco es una típica novela de zombis en la que se puede ver al ser humano en todo su esplendor. Y si digo esto es porque los seres humanos que recorren esta novela ya tenían ese lado oscuro antes de que ocurriese el holocausto zombi… ¿Crees en la teoría freudiana de que todos tenemos un yo oscuro, ese subconsciente, que acaba saliendo?

Creo en ello como verdad absoluta. En momentos concretos de nuestra vida ese yo oscuro termina aflorando, es casi una necesidad vital, ese instante en el cual el “yo” decide no seguir conteniendo al “ello”, y el “superyó” tampoco puede reprimirse. Y puede que sea nuestra única salvación. No solo a efectos de supervivencia, sino como medida del cerebro para evitar perder la cordura de manera definitiva. Y llegado ese caso, solo podemos cruzar los dedos para que nuestra parte oscura no nos condene para siempre. Todo depende de la intensidad, porque podemos albergar toda una escala de grises o el negro más absoluto, y tampoco lo sabremos hasta el preciso instante en que se deje ver.

En tu novela vamos a ver personajes de todo tipo (no quiero mencionarlos aquí para no spoilear). ¿Cómo han ido surgiendo? ¿En qué pensabas mientras creabas a esos personajes? Porque todos tienen sus cosas, incluso el pequeño Damián, a pesar de parecer un alma inocente y cándida…

Bueno, es que los personajes de esta novela no han ido surgiendo sobre la marcha, estaban definidos de antemano. Solamente hay uno que apareció por sorpresa y se quedó por méritos propios.

Cuando creo a los personajes pienso en sus motivaciones y lo que van a aportar a la trama, nunca meto a ninguno como simple relleno. Todos tienen una función, y aunque el lector no llegue a percibirlo por completo, yo siempre tengo claro quiénes son.

Las personas tenemos nuestras cosas, mis personajes no iban a ser menos, sean niños o adultos.

¿Vamos a encontrar algún pequeñuelo cabroncete en las otras partes? (Ya sabes que me encantan)

Vamos a encontrar niños con un peso específico en la trama de las tres novelas que componen este juego de vasos comunicantes imperfecto que estoy creando. Más o menos cabroncetes, como los adultos.

Sí, han leído bien: en las otras partes. Porque Instinto de superviviente es la primera de las tres novelas que tienes en mente. Me consta que la segunda ya está en marcha… ¿Tienes claro cuándo estará acabada, o vas a ir escribiéndola tal y como salga?

Exacto, lo has explicado bien, la primera de tres novelas que tengo en mente, y que giran en torno a un mismo suceso, pero que son independientes y muy diferentes. Esto es bueno aclararlo, para que luego nadie se espere una trilogía o saga al uso, con una continuidad en los hechos.

Ni idea de cuándo estará acabada, eso me resulta muy difícil de aventurar, sobre todo porque aún no está publicada la primera. Te puedo decir que la segunda será una novela muy distinta de Instinto, sin un solo personaje en común, y con un tono y estilo que tienen poco que ver. También será necesariamente más larga. Solo puedo decir que estoy trabajando en ella, y que estoy disfrutando como nunca de cada parte del proceso de creación.

No doy fechas, pero soy de los que opinan que una novela de un mismo autor por año es más que suficiente.

Volvamos a Instinto de superviviente y al tema de los zombis. ¿Crees que los tuyos son como todos? Encontraremos sorpresillas entre sus páginas, ¿no es cierto?

Bueno, las criaturas tal y como se muestran en esta novela son herederas del zombi romeriano, aunque con algunas variantes. También hay una sorpresa, y espero que guste, pero no son los zombis en sí, que responden a un arquetipo bastante clásico. No pienso soltar prenda, solo puedo adelantar que hay un guiño en la cubierta del libro.

¿Qué harías tú si tuvieses que sobrevivir en un holocausto zombi? ¿Cuál sería tu lado oscuro?

No creo que tuviera tiempo para que aflorase mi lado oscuro, porque estoy en tan baja forma que me dejaría devorar solo para no tener que pasar por la angustia de escapar, luchar u ocultarme. Si no voy a poder con ellos, me uno.

¿Crees que aquellos políticamente correctos se te van a echar encima por ciertas insinuaciones (y no tan insinuaciones) que leeremos en un momento dado en tu novela?

No, no creo que mi punto de crítica sea tan descarnado como para eso. O sí, nunca se sabe. Depende de las manos por las que pase el libro y lo que quieran interpretar.

¿Piensas que en la literatura vale todo? Es decir, ¿que debemos mostrar el mundo tal y como es, con sus claros y con sus oscuros?

Creo firmemente en que el escritor (o el creador en general) debe trabajar en completa libertad, sin ataduras morales. Personalmente, más que mostrar el mundo tal y como es, suelo escribir como terapia para intentar comprenderlo. Aunque no lo consigo.

Y he aquí una pregunta que sé que es difícil de contestar: ¿escribes solo por placer, o también por reconocimiento, dinero…?

Si escribiera solo por placer guardaría mis textos en el disco duro o en el cajón de mi escritorio. Creo que eso responde a tu pregunta.

¿Crees que mereces más reconocimiento del que tienes ahora? ¿Piensas que con Instinto de superviviente tal vez lo consigas?

No, no creo que merezca ni más, ni menos. Soy demasiado nuevo en esto como para haberme fijado objetivos en términos de reconocimiento. Y tampoco creo que Instinto sea una novela que me vaya a aportar prestigio. Ni lo pretendo.

Si viniesen a hacerte una fotografía para una revista literaria muy importante, ¿cómo saldrías en la foto?

Pondría un falso fondo de salón con chimenea (vivo en un piso), me vestiría con una bata elegante, de esas con escudo, cogería una enorme copa de brandy y me sentaría en un sillón señorial con un perro enorme a los pies.

Ahora me gustaría que dedicaras unas palabras a aquellos que piensan que escribir sobre zombis es lo peor que un buen escritor puede hacer.

¿De vedad hay quien piensa eso? Pues vaya, yo creo que un buen autor debe tener la capacidad de escribir sobre cualquier tema. Que le apetezca o no, es otra cuestión.

Nunca escuché, o leí, que escribir sobre zombis sea lo peor que un escritor puede hacer, pero sí que estoy más o menos al tanto de las críticas que está recibiendo la temática, y no lo comprendo. El boom de los vampiros renace cada cierto tiempo, bien sea a rebufo de Anne Rice en los 90’s, por ejemplo, o ahora con el fenómeno Crepúsculo, dando lugar a sucedáneos y copias terribles. En comparación, a la moda del vampiro se adhirieron muchas más editoriales (prácticamente todas las especializadas en el género de terror), publicando novelas y sagas enteras que no hay por dónde cogerlas, pero no se critica tan duramente.

 Lo único que se me ocurre es que en el fenómeno zombi ha entrado un elemento nuevo, que es el autor nacional, al que se le ha dado la alternativa (algo por lo que llevábamos suspirando desde siempre, por cierto). Es el síndrome de “Bienvenido Mr. Marshall”: os recibimos, extranjeros con alegría. Pero como lo intente el autor español, vamos a sacarle la piel a tiras. Creía que eso ya estaba superado, pero veo que no.

En cuanto a ti, de nuevo, ¿tienes algún otro proyecto aparte de esta trilogía?

Sí, tengo varios. Ahora mismo estoy embarcado en dos antologías distintas, coordino la colección Pulp Ficción para la editorial 23 Escalones y tengo en mente una novela de corte romántico, aunque oscurilla, claro. Que la escriba o no, ya es otro cantar.

En fin, Darío, deseamos que tu novela goce del éxito que se merece, al igual que su continuación. Y sobre todo, continúa escribiendo sobre lo que te gusta: ya sean zombis, gente loca o vampiros que brillan al sol.

Muchas gracias. Yo espero que los lectores pasen un buen rato leyéndome, porque desde luego disfruto mucho escribiendo. Un placer charlar contigo de nuevo.

Entrevista a J.J. Castillo

Hoy, en Crónicas Literarias, tenemos el placer de entrevistar a J.J. Castillo, cuyo nombre representaría buena parte del Terror español, ya sea por sus artículos, como por sus relatos. Y ahora saldrá al mercado Cuando Susanah llora, en la línea Z de la editorial Dolmen. Intentemos conocerle un poco más.

J.J., antes de nada, ¿podrías hablarnos un poco sobre ti? ¿Cuáles son tus aficiones? ¿A qué te dedicas?

Antes que nada, tengo que decir que me resulta difícil contar a qué me dedico realmente. Las palabras se evaden de mi boca y apenas tengo voz… Cuando alguien quiere saber de mí… Te diría… Aaagghh… iiiuhhh… (Tos) ¿Ves? ¿Ves?

¿Cuándo comenzaste a escribir y por qué? ¿Sentiste atracción por la literatura desde bien pequeño?

Comencé a escribir en primaria. Tuve un profesor que leyó la primera historia que recuerdo haber escrito (un par de detectives en un museo, intentando descubrir el porqué una momia siempre mataba a los conserjes que se contrataban), pero sobre todo, mi profesor reparó en cómo detalladamente había encuadernado el relato con grapas y hojas recortadas de un cuaderno. Don Julián, empezó a insistir en que no lo dejara y escribiera mucho. De hecho, me hizo ponerle titulo a la “obra” en la pizarra y tuve que narrar el cuento a toda la clase. Y sin chuleta. Curiosa técnica.

¿Cuáles son tus autores de referencia?

Muchos. M.R. James, Guy de Maupassant, Richard Matheson, Stephen King, Dean Koontz, Brian Keene, Ana María Matute, George R.R. Martin, TED Klein… Muchos. Y yo al fondo intentando extraer lo mejor de ellos.

Eres miembro de Nocte (la asociación española de escritores de terror). Has participado en diversos certámenes y has conseguido premios. Eres autor de artículos. La gran mayoría sobre terror. ¿Qué es para ti el terror?

El Terror (y escríbelo por favor, en mayúsculas, como hago yo) es la primera sensación que se apoderó del ser humano…, bien dicho, Lovecraft. Aunque para mí es mucho más. Para mí es una debilidad que provoca que, en situaciones límite, abramos inconscientemente la puerta a los monstruos.  

¿Dónde podemos encontrarlo?

Donde menos te lo esperas. Mira detrás de ti, Elena, por favor….

¿Cómo ves el panorama literario español? Y en concreto, ¿cómo lo ves en el género de terror?

Actualmente, genial. Ha ido renqueando con el paso de los años, pero se está gestando un boom que nadie espera. La mecha está encendida.

¿Qué es lo que te atrae a ti para escribir sobre ello?

Es algo que nace en mí a cada momento. Las historias me llegan a veces como insufladas; cuando conozco a alguien, cuando escucho una historia en la radio, cuando me cruzo con una señora enlutada… Tengo que contar “lo que sé” sobre ellos.

Novelas de terror de diferentes épocas que todo lector y escritor debería haber leído una vez en su vida.

Seré moderno, cualquiera de Stephen King de su época ocheantera. Y por supuesto, las que hayáis oído hablar bien de cada autor. Suelen ser una o dos como mucho. Excepto en el caso del maestro de Maine, claro.

Hablemos ahora de tu novela, publicada en Dolmen. Cuando Susanah llora pasará a formar parte de la línea Z de Dolmen. ¿Realmente son los zombis el peor enemigo del hombre?

En las historias que me gustan, sí.

El título está basado en una canción… ¿Por qué lo elegiste? ¿Qué paralelismos hay entre la canción y tu novela?

Mientras la escribía, mientras pensaba en la historia, el single de Espen Lind saltaba una y otra vez en el reproductor de música de mi ordenador. Susanah, con una “n”, la mía, ya había nacido en lo que estaba escribiendo  y sólo cuando reparé en la letra de la canción, supe el título de la historia. ¿Casualidad? No lo creo…

Susanah tiene un gran protagonismo en la historia. Su llanto alerta de la llegada de muertos vivientes… ¿Es una de las claves de la trama?

Bueno, en esta historia no hay claves. Te puedo decir que sí que es cierto que todo lo que acontece gira alrededor de la pequeña. Pero también hay muchos otros que se empeñan en vivir. 

¿Qué otros personajes podemos encontrar en la novela?

Me gusta estar rodeado de cantidad de personajes. Me siento más arropado para luchar contra los que se levantan. No tengo dedos para contarlos en esta ocasión, lo siento. (Risas)

¿Cómo fue el proceso de selección de materiales, de búsqueda, etc?

La historia fue surgiendo poco a poco. Fue escrita a modo de Entradas para un blog de Internet. Pero por causas de trabajo tuve que aparcar el proyecto pese a que tenía cientos de visitas. Retomé la novela ante la insistencia de uno de mis mejores amigos. Y por supuesto, de la aparición de cierta niña en mis sueños… (Jajaja)  

Al acabarla, ¿cómo te sentiste?

Mal. Tenía que irme a trabajar.

¿Podrías describir Cuando Susanah llora en tres palabras?

No, o hubiera escrito un microrrelato (Risas)

¿Qué te atrae a ti de la figura del zombi?

El no saber por qué se levantan.

¿Crees que ya se ha escrito todo sobre zombis como muchos aseguran?

Casi todo. Es verdad que hay cantidad de argumentos y que se han explotado hasta la saciedad los más básicos. Pero aún queda el tema más original de todos, el cual me reservo, si no te importa…

¿A qué crees que es debido que en España haya este boom de literatura zombi? ¿Piensas que será una moda pasajera?

Pienso que siempre ha gustado, sobre todo, el género de Terror. Hay cantidad de seguidores, aunque aún sigue siendo un poco tabú decirlo abiertamente. O como en casos que he contemplado por mí mismo: a la gente le da reparo decir que lee libros. Uuuff…

En cuanto a ti, de nuevo, ¿estás actualmente metido en algún otro proyecto? ¿Volverás a escribir sobre zombis o tocarás otros temas?

Ya he empezado mi próxima novela. No va de zombis. Aunque creo que el argumento es más que atractivo. Más adelante, cuento cositas. ¿Y de zombis? Habrá más, por supuesto. Más adelante.

Para finalizar J.J., ¿podrías dar algún consejo a quien quiera meterse en este mundillo?

Lee mucho y escribe mucho. A una media del 30% y 50%, añadiría yo. También deja un poco de tu tiempo libre para otras cosas como el amor, dormir y ver cine. Ah, y busca un trabajo que te deje tiempo para todo esto. Serás feliz, si lo consigues.

Gracias J.J., por tu tiempo. Suerte con tu novela y continúa escribiendo como hasta ahora (o mejor).

Besotes a todos.