Archive for Ediciones Pàmies

Reseña: En tierra de nadie, de Olalla García

entierradenadieLa historia de Aurora es una historia de descenso a la locura, de ese camino solitario y desconcertante que se recorre cuando uno pierde pie en la realidad y todo a su alrededor empieza a desmoronarse.

Tengo que decir que en los primeros compases de la historia, cuando el camaleón de Aurora se desvanece de la noche a la mañana y al parecer es ella la única que lo recuerda puesto que su pareja la mira como si estuviera loca cuando hace referencia al animal, me preocupó estar ante una versión extendida del maravilloso relato de Richard Matheson El número de la desaparición. Bueno, es cierto que por momentos es inevitable acordarse de aquel relato, pero lo cierto es que Olalla García consiguió que me sumergiera en su historia, en la vida de Aurora y en su mente con relativa facilidad.

En las primeras páginas del libro la autora hace una reflexión, en boca de la protagonista, sobre la forma en que Lovecraft retrataba la locura y la existencia de los ya míticos monstruos de su mitología como algo existente en realidad en un plano superior al que habitamos todos. La locura, dice, es un viaje que se recorre en solitario.

Así, Aurora se convierte en la protagonista casi absoluta de la historia. Hay algunos secundarios, no deben ser ni siquiera una decena, pero su relevancia en la historia es bastante escasa. Son importantes para la historia, pero su presencia es escasa. Y no es algo que perjudique la historia, en ese sentido Olalla García ha manejado muy bien la presencia de los personajes.

Pero lo verdaderamente fascinante es el viaje mental que hace la protagonista.

A mí, como escritor (de un relato con el que también se puede encontrar algún punto en común, aunque sea por el hecho de que el protagonista percibe un cambio en su vida al que le siguen otros y eso le crea una sensación cada vez mayor de desconcierto), las referencias al mundo literario me han encantado. La protagonista de la historia sueña con ser escritora (y de hecho, esto es bastante importante en el devenir de la trama) y en el momento en que la conocemos acaba de publicarse un libro escrito por ella… aunque bajo el nombre de una presentadora de televisión. Vamos, que ha hecho de negra. Y, bueno, todo lo que acontece en relación con ese tema me ha parecido interesante.

Es el primer libro que leo de la autora pero he quedado con muy buena sensación. Su estilo es agradable de leer, no se detiene en pasajes innecesarios y los diálogos son tan cercanos a la realidad que es fácil pensar que los personajes son reales. Además, sus formas de ser también son realistas.

Y la trama, bueno, lo dicho, se va desenvolviendo a un buen ritmo y contiene un par de giros que la haces, por momentos desconcertante, como todo buen thriller debe ser. De hecho, en el momento en que las piezas del puzle encajan es bastante probable que se te quede la boca abierta.

Reseña: La esfera del tiempo, de Juan P. Vidal

la-esfera-del-tiempoDe primeras os diré que tengo sentimientos encontrados con esta novela; vamos a ello.

Partía de una buena sinopsis, que incita a leer más, por lo que a priori el libro me interesaba. Cuando comienza, conocemos a Andrés, un hombre que nos narra en primera persona las cosas que piensa mientras deambula por Nueva York a la espera de hacer un negocio con un grupo de mafiosos. No hay nada raro en eso ya que desde el inicio nos asegura que así ha construido su vida y está acostumbrado a trabajar con ese tipo de gente. De hecho, no es lo que le da vueltas a la cabeza. Sus pensamientos, con cierto tono melancólico (que de hecho empaña toda la novela) viajan por el pasado, por el tiempo que fue y ya no volverá, el amor que tuvo con una adolescente cuya custodia quedó a su cargo después de que fuera arrestada en alta mar por un delito que la madre de la chica cometió.

Y mientras camina por la ciudad se da de bruces con el rostro de aquella chica, ahora convertida en mujer, en la portada de un libro en el que, en palabras de la autora, se narra la biografía de su madre. A partir de ese momento, Andrés se sumerge en la lectura del libro intentando encontrar alguna pista que le revele el por qué ella desapareció de su vida y dónde se encuentra en la actualidad.

Pasaremos de esa manera a tener dos argumentos que avanzan al mismo tiempo. Por un lado la búsqueda de Andrés, perseguido por los mafiosos, y por otro lado la historia del pasado, contado en boca de aquella joven a la que él engatusó.

Desde luego, como punto de partida es muy curioso e incita a querer saber más. Ahora bien, no es un libro de lectura ágil. Aunque Juan P. Vidal demuestra que maneja el arte de escribir, que domina el lenguaje y que es capaz de provocar sentimientos y sensaciones en el lector, la novela es de ritmo pausado. Un libro para sumergirse en él y dejarse llevar por lo que cuenta y cómo lo cuenta. No hay aquí avidez por pasar las páginas ni necesidad urgente de seguir avanzando. Abunda la melancolía, mucha, y la incesante opresión del paso del tiempo y los recuerdos que nos atenazan en nuestro día a día.

Los dos personajes están bien descritos y bien construidos. Otra cosa muy distinta es que consigas empatizar con ellos, pero eso dependerá más del tipo de persona que seas que de la labor del autor. Lo digo porque Andrés es condenadamente pesimista. En las partes que narra él todavía podemos encontrar resquicios que nos acerquen a aceptarle como personaje pero cuando nos encontramos en las partes de ella, a veces, tenemos la sensación de que es un tipo en exceso manipulador. Es parte de la gracia de la historia.

Dije al principio que tenía sentimientos encontrados con esta novela. No se deben al ritmo, puesto que en principio y si la historia me interesa el ritmo no me preocupa, hay libros para leer con velocidad y otros para degustar; tampoco por el hecho de que el personaje principal me haya caído mal. Lo que he llevado muy mal de este libro tiene más que ver con la edición. A ver, Pamiés cuida mucho las novelas que publica, de hecho siempre ha sido una cosa que me gusta de esta editorial. La calidad de los volúmenes es fantástica. Sin embargo, alguien en algún punto del proceso decidió que era buena idea dividir las partes que componen la historia de forma visual y todo el texto que proviene del libro escrito por ella está en cursiva. Y es mucho texto, de hecho me atrevería a decir que más de la mitad del libro. Y, en mi caso (no sé si es algo mío o al resto os pasará también), me resultaba incomodísimo leer tanto texto en cursiva. Hasta el punto en que había ratos en que dejaba el libro de lado porque me agotaba.

Quitando eso, una historia interesante y bien escrita. Si os gustan los dramas con suspense, no dudéis en ir a por La esfera del tiempo.

Reseña: Secreto de confesión, de Salvador Felip

secreto-de-confesion-salvador-felipLa editorial Pamiés lo ha vuelto a hacer, con Secreto de confesión nos trae un thriller bien elaborado, de los que se cocinan despacio pero dejan un sabor de boca profundo y agradable. Una trama interesante, bien construida, mejor llevada, y unos personajes principales cuidados con mimo.

En Secreto de confesión son dos los personajes que llevan el peso de la historia. Por un lado el padre Martín, un párroco que ve cómo su vida da un vuelco se tambalea en el momento en que escucha en confesión a un hombre que le advierte que ya ha matado y que piensa volver a hacerlo; no a cualquiera, sino al propio sacerdote, pero haciéndole sufrir antes de matarle. Bloqueado por el secreto de confesión que da título al libro, el padre Martín se ve obligado a guardar silencio, probablemente sus dilemas morales y sus miedos son uno de los puntos que mejor refleja Salvador Felip en el libro. Pero claro, el párroco no está dispuesto a quedarse de brazos cruzados esperando que le llegue la hora, e intentará averiguar quién es el hombre que le asedia a través de esas confesiones.

Por otro lado está el inspector Arteaga, un hombre metódico y rígido con un temperamento cuestionable y un odio compartido con su inmediato superior. Aparece en la historia teniendo que investigar un crimen reciente, una anciana asesinada en circunstancias brutales y extrañas, donde las pistas no parecen encajar entre sí. Sus pesquisas, y una segunda muerte, le llevarán a encontrarse pronto con el padre Martín, y a sospechar de que el cura oculta algo.

Y hasta ahí puedo comentar sin destripar la historia. Como he dicho más arriba, Salvador Felip trata a los personajes con mimo, sobre todo a los dos principales, sus pensamientos, sus dilemas, sus emociones y su forma de hablar, pero también a los secundarios que rodean a los protagonistas. Especial hincapié quiero hacer en el asesino, al que se nos presenta como una voz al otro lado del confesionario, o del teléfono, pero sin ser una presencia física, y sin embargo su forma de hablar consigue meternos de lleno en la conversación, sentirnos burlados cuando se ríe o amenazados cuando amenaza.

El desarrollo de la historia es correcto, sin flecos ni desvaríos. Cualquier acción de los personajes es lógica y comprensible, y eso ayuda a que el resultado sea creíble y te mantenga atrapado durante la lectura de todo el libro. Bien resuelto, además, cuando uno termina de leer Secreto de confesión siente esa satisfacción de haber puesto punto final a una buena historia. Que lo es.

No conocía a Salvador Felip antes de leer esta novela pero tras terminar me he interesado en él como autor (lo cual creo que siempre es una señal inequívoca de que el libro me ha gustado). Ingeniero aeronáutico con un trabajo como consultor informático que combina con la escritura, tiene dos novelas publicadas de corte histórico. Desde luego, su entrada en el universo de la novela negra no ha podido hacerlo con mejor pie.

Por mi parte, queda anotado en el radar de nombres a los que seguir la pista.

Reseña: Hades, de Candice Fox

HadesHades es la primera novela de su autora, Candice Fox, pero al parecer fue toda una sensación en Australia, hasta el punto de llevarse para casa el Ned Kelly Award 2014. A España nos llega de la mano de Pamies con una edición cuidada, como todas a las que nos tiene acostumbrados esta editorial.

Hades se desarrolla en torno a tres tramas que discurren, en apariencia, de manera paralela. Y digo en apariencia porque en realidad una de ellas no es temporalmente correcta respecto a las otras dos… pero eso es otra historia. Bien, en una de las tramas, la que parece llevar el peso del ritmo, Frank Bannet acaba de entrar en el departamento de Homicidios y es asignado como nuevo compañero a una detective fría, dura e indescifrable llamada Edén. En una secuencia que parece sacada de la segunda temporada de Dexter, y gracias a un yonki que ha sobrevivido a un intento de asesinato, descubren que en el fondo de la bahía hay una veintena de cajas en las que se descomponen otros tantos cuerpos de hombres y mujeres asesinados… a los que en apariencia se les ha extraído un órgano. Su investigación y la relación de Bennet con su compañera y el hermano de esta, un capullo con pintas llamado Eric, va moviéndonos poco a poco.

La segunda línea de trama que seguimos tiene que ver con el asesino, un tal Jason, un tipo para el que los demás no somos sino ganado entre el que cosechar cuando más le conviene. Un tipo metódico y cruel.

Y por último, la tercera línea de trama es la que le da título al libro. Hades es un hombre que vive en una pequeña cabaña en lo alto de un vertedero coleccionando todo tipo de deshechos y cosas extrañas. En apariencia su trabajo consiste en manejar el vertedero. Sin embargo, cuando alguien tiene un problema, uno que se ha salido de madre y ha acabado con sangre y algún cuerpo en un maletero, a quien recurre para que haga desaparecer los cadáveres es al viejo Hades. Y en la noche en que nosotros le conocemos recibe la visita de un tipo que lleva en el maletero el cuerpo de un niño y una niña. Sus padres han sido brutalmente asesinados y los niños… siguen vivos de milagro. Hades debería hacerlos desaparecer, es su trabajo y es lo que hace siempre, pero por ninguna razón en concreto, movido únicamente por el instinto, decide quedarse con ellos y curarles sus heridas. Y esos niños, hermanos, se convertirán en su familia y desarrollarán un interés casi académico por el trabajo de Hades.

Candice Fox desarrolla a unos personajes con carisma y personalidad. Desde Frank Bennet (cuya trama está escrita en primera persona frente a las otras dos tramas que están escritas en tercera) hasta el asesino, pasando por Edén y Eric y, sobre todo, Hades. Lo cierto es que en casi todo momento estás deseando que la historia vuelva a ese misterioso hombre, a su relación con los niños, al vertedero en el que viven.

Pero algo que Candice Fox logra sin aparente dificultad es atrapar con todas sus líneas argumentales. Su estilo es interesante, directo cuando debe serlo, descriptivo cuando es necesario, capaz de crear atmósferas en apenas unos párrafos, y el libro se va desarrollando con un ritmo implacable, sin esa sensación de urgencia que caracteriza a los best sellers, con gusto y con cuidado.

Una muy buena novela que no me extraña que haya sido galardonada en su país y que espero que en el nuestro funcione lo suficientemente bien como para que nos puedan ir trayendo alguna otra joya australiana.

Reseña: 13 días, de Valentina Giambanco

13diasUna vez más, la Editorial Pàmies con su sello La Huella, vuelve a demostrar que en cuanto a suspense y policial, escoge los títulos con mano firme y buen gusto. He cerrado el libro con la sensación de haberme leído un novelón. Y encima, sabiendo que la misma editorial ha publicado hace nada el segundo libro de la autora, que recupera personajes de este primer libro.

Si me pidieran que resumiera 13 días con una palabra lo tendría claro: Este libro es un acierto.

Cuando comienza, 13 días nos presenta al detective Brown y a la recién llegada a Homicidios Madison, en la entrada a la escena de un terrible crimen: una familia ha sido asesinada, la mujer y los dos hijos han recibido un tiro en la cabeza y el hombre ha sido amordazado con un pañuelo impregnado de cloroformo hasta que le falló el corazón. Los cuatro aparecen tumbados en la misma cama, colocados por el asesino, con las manos atadas por delante y una cruz pintada con sangre sobre sus frentes. En la pared, grabado, un mensaje: 13 días.

Las pruebas, pocas pero bastante claras, indican que el asesino ha sido un hombre llamado John Cameron, temido a ambos lados de la ley por su fama de escurridizo, silencioso y mortal. Un hombre del que se sabe que mató a tres hombres un tiempo atrás pero que no dejó ninguna prueba que pudiera inculparle. Un hombre que fue secuestrado junto a dos de sus amigos cuando era un niño. John Cameron sobrevivió. David Quinn murió aunque su cuerpo nunca fue encontrado. El tercer niño creció para convertirse en James Sinclair… el hombre asesinado junto a su familia.

Con ese puzle en las manos comienza una verdadera carrera contrarreloj en la que nos encontraremos con unas cuantas piezas más que al principio parecen estar sueltas pero que pronto se descubrirán como parte del engranaje. Y es que la autora se descubre como una buena estratega, sabe dónde colocar los detalles, sabe utilizar ciertos aspectos que parecen aleatorios o de relleno haciéndote pensar que no son importantes para la trama pero resultando, todos ellos, de interés en un momento posterior. Lo que se denomina, comúnmente, no dar puntada sin hilo.

De hecho, si tuviera que destacar algún aspecto de la novela, el primero que vendría a mi cabeza sería esa capacidad para hacer que todas las piezas resulten parte del engranaje final, desde las claras y evidentes (como resultan la detective Madison y el escurridizo John Cameron), hasta las conceptuales (ese secuestro hace 25 años que planea por toda la novela como una de las claves) y los pequeños detalles (que prefiero no mencionar para que los lectores los descubran por sí mismos).

A continuación, el segundo aspecto que destacaría de la novela es la fuerza que tienen los personajes. Bien construidos, interesantes, con un bagaje que resulta constructivo para sus personalidades y para sus actuaciones presentes. Madison es una detective recién llegada a Homicidios, dispuesta, inteligente, intuitiva, y capaz de cruzar ciertas barreras si es necesario hacerlo con tal de resolver el crimen. John Cameron, por su parte, es ese tipo de personaje que acaba grabado en la mente de los lectores y espectadores; tiene un carisma especial, es malo, porque sabes en todo momento que tiene las manos manchadas de sangre, pero hay algo en él que le convierte en el tipo de antihéroe que tanto se ha ganado el clamor popular en los últimos años. El resto de personajes, aunque sean menos importantes para la trama, también tienen su fuerza. Desde Nathan Quinn, hermano de aquel niño que murió durante el secuestro 25 años atrás y ahora abogado de John Cameron, hasta el sargento Brown. E incluso Kamen, ese experto del FBI al que realmente nunca llegamos a conocer porque apenas mantiene cuatro conversaciones telefónicas con los protagonistas, pero que se desvela como una suerte de maestro más que interesante.

La trama, por su lado, oculta varios giros inesperados, varias sorpresas y una recta final, cuando los 13 días vayan llegando a su fin, en la que más os valdrá estar bien agarrados al sillón para que la tensión no se os lleve por delante. En definitiva, un libro sobresaliente que vale la pena y que, si os gustan los buenos thrillers, deberíais añadir a vuestra colección. Yo ya me he pedido para mi cumpleaños, dentro de un mes, la segunda parte.

Reseña: El rastro del miedo, de Laura Griffin

el-rastro-del-miedoCuando uno mira los títulos y las portadas de la colección Phoebe de Editorial Pàmies, resulta bastante sencillo descifrar que se trata de una línea enfocada a público femenino y de corte romántico. Bien, El rastro del miedo se enmarca en la línea Phoebe pero al leer la sinopsis lo que uno percibe es un thriller. A mí fue la sinopsis lo que me interesó pero admito que me daba un poco de miedo que fuera muy femenino o excesivamente romántico. A fin de cuentas, no soy público objetivo de ese tipo de libros.

Bueno, pues la novela empieza describiendo a la protagonista, Fiona, en el momento de aceptar el que espera sea su último trabajo para la policía. Ella es una artista con mucho talento y una gran empatía y sus retratos robots han ayudado a resolver infinidad de casos pero estos han dejado una huella en ella que ya no quiere seguir arrastrando. A fin de cuentas, eso la obliga a estar en contacto con una parte muy desagradable del ser humano, como son criminales y actos violentos y depravados.

El caso en cuestión: una adolescente que ha sido secuestrada delante de su hermano pequeño, que será el testigo para el retrato robot que ella tendrá que dibujar.

Curiosamente, después de ese prólogo la novela toma otro rumbo. El caso que da inicio al libro seguirá adelante, y se resolverá para bien o para mal, pero nunca tendrá una importancia vital para la historia. Fiona se ha retirado, esa es la realidad, pero recibirá la visita de un policía de un pueblo cercano que necesita de sus servicios. Al principio ella se niega pero el agente de policía es hábil para convencerla, y Fiona acaba aceptando ese caso como una excepción. A partir de ahí empieza a hilarse la trama. El caso que les ocupa les lleva a perseguir a un secuestrador, violador y asesino de mujeres hispanas jóvenes. Fiona empezará a sentirse atraída por Jack, el policía, y viceversa. Y poco a poco ambos se irán hundiendo cada vez más entre ellos y con el caso, mientras el asesino empieza a acelerar su ritmo de crímenes.

Lo cierto es que El rastro del miedo tiene segmentos que podrían pertenecer a cualquier folletín rosa. Esas secuencias en las que Fiona desea acariciar el torso musculoso de Jack, esos momentos en los que él mira sus ardientes labios y suspira por su deseo… pero, en esencia, esta novela es un thriller policíaco. Además, la trama está bien llevada y mantiene la emoción y la tensión desde el principio hasta el final. Te hace preguntarte si el asesino es alguno de los personajes conocidos, o si alguno de ellos va a acabar viéndose arrollado por las circunstancias. Los personajes, sobre todo los dos protagonistas y la hermana de Fiona, están bien dibujados, con sus matices, su pasado que les afecta en el presente, sus miedos y sus deseos.

Es de agradecer, de hecho, que resulten coherentes en todo momento. Sobre todo Fiona, que podría haber metido a más de uno en problemas con sus dudas y sus vaivenes mentales. Es un personaje que quiere huir de lo que tiene, que se obliga a no concederse aquello que le llama en pro de unos miedos de los que no quiere hablar, pero en todo momento resulta convincente y real. Y cuando llegan esas secuencias de folletín rosa, que por cierto, tardan bastante en aparecer, no resultan empalagosas por su brevedad y porque, a fin de cuentas, lo que le interesa contar a la autora no es eso.

El estilo de la novela es sobrio en todo momento. En ocasiones, sobre todo cuando habla de los deseos amorosos de Fiona y Jack, se vuelve un poco cursi. Pero nunca hasta un punto en que te haga resoplar de resignación. Los diálogos son fluidos y la prosa es sencilla pero bien estructurada. Además, hay que mencionar que la edición y la traducción de Pàmies han sido cuidadas con mimo, y eso siempre se agradece.

Un libro de notable alto que acompaña a la excelente colección de títulos que lleva brindándonos Pàmies desde hace años.

Reseña: No hay cuervos, de John Hart

nohaycuervosLa editorial Pàmies tiene buen ojo con las novelas negras. En lo que va de 2014 me he leído tres de ellas (Ciudad de fuego, de Robert Ellis, que es una joya; y Sola, de Lisa Gardner son las otras dos, ambas reseñadas en Crónicas literarias) y con No hay cuervos vuelven a colocar el listón lo suficientemente alto como para cerrar el libro pensando que lo leído ha valido, y mucho, la pena. Como puntos extras, las buenas ediciones que hace Pàmies, la consistencia del encuadernado y la buena labor de corrección que llevan los textos (apenas me han saltado a los ojos dos o tres erratas, tan mínimas que casi ni llaman la atención).

Bien, respecto a la novela voy a hablar bastante bien ya que me ha gustado mucho y me ha parecido una historia muy bien llevada, pero quería hacer el inciso negativo antes de empezar: la contraportada. Es el segundo libro seguido que me leo donde la sinopsis de la contraportada cuenta demasiadas cosas y no es del todo fiel a la historia. En el caso de No hay cuervos la sinopsis tiene tres párrafos; los dos primeros son fieles a la historia y apenas desvelan nada, pero el tercero… ay, amigos, el tercer párrafo de esa sinopsis no lo leáis. Básicamente porque lo que cuenta ese párrafo empieza a suceder en la página 300 de la novela. Y son 440 páginas en total. Además, ese párrafo no es del todo relevante pero sí lo es al mismo tiempo.

Pero bueno, centrándonos en la historia de No hay cuervos, hay que decir que la trama policial está muy bien hilada, llevándonos de la mano durante todo el camino, dando las pistas justas para poder intuir por donde van los tiros pero después sorprendiéndonos con algunas de las cosas que ocurren. Hay dos personajes fundamentales en la historia, rodeados por un elenco variado de secundarios, que son el detective Clyde Hunt, Katherine y Johnny Merrimon.

Hunt es el típico detective de novela negra, torturado por su pasado, incapaz de sobrellevar su vida personal, al borde del despido, demasiado implicado en los casos y con un temperamento volátil. Es eso, sí, pero también es más. Desde el principio se nos muestra como un hombre con un carácter de héroe en horas bajas con el que resulta sencillo empatizar y sentirse identificado. Sobre los hombros de Hunt descansa el peso de la trama policial.

Y luego está Johnny Merrimon, hermano mellizo de la niña que desapareció un año atrás y que nunca fue encontrada, el caso que provocó que Clyde Hunt se implicara demasiado hasta el punto de perder el favor de su familia y de su jefe, un suceso trágico que hizo que el padre de Johnny se marchara para no volver y que su madre, Katherine, sucumbiera a la pérdida de la peor de las maneras, convirtiéndose en una mujer depresiva, adicta y manipulada por uno de los personajes más odiosos de la novela, Ken Holloway.

Johnny arrastra con él una parte de la trama que podríamos comparar con Huck Finn por el aire aventurero, si bien resulta mucho más oscura y trágica. Está obsesionado con encontrar a su hermana, hasta el punto de seguir la pista a todos los pederastas en libertad que viven en la zona. Johnny es, probablemente, el mejor personaje de la historia. Valiente pero inconsciente como lo es cualquier niño, decidido pero frágil… Toda la parte de la trama que se centra en él y en sus andanzas resultan absorbentes. Y la historia, como ya he comentado antes, está muy bien llevada, enlazando ambas trayectorias (la obsesión de Johnny y la investigación de Hunt) y guiándonos hacia un desenlace que cumple las expectativas. Por el camino, como lector sospecharás de unos y de otros, sin estar del todo seguro nunca de si aciertas o no, hasta la recta final. Y, ¿se le puede pedir algo mejor a una novela negra?

Una lectura de lo más recomendable aunque con algún pasaje algo denso (sobre todo en las primeras cien páginas; después coge carrerilla y ya no suelta el acelerador hasta el final).

Lo dicho: un gran libro.

Reseña: Sola, de Lisa Gardner

SolaVaya por delante que me parece que el título de esta novela, adaptado literalmente del inglés original (Alone) me parece poco justo para la historia que plantea. Básicamente porque hace referencia a un único personaje de una historia donde hay al menos seis o siete personajes importantes, dos de ellos protagonistas. Y ni siquiera el hecho de que ese personaje esté “sola”, o vaya a estarlo, me parece justificación suficiente para titular así al libro.

Pero bueno, eso es una opinión personal que tampoco afecta a lo que uno encuentra entre sus páginas.

Sola arranca presentándonos a Bobby Dodge, un francotirador de la policía que, mientras realiza su trabajo, después de emitirse una alerta por disputa doméstica con sonido de disparos y dos rehenes, se encuentra a través de la mira telescópica de su rifle a una mujer aterrorizada abrazando a su hijo, y a un marido aparentemente colérico apuntándoles con su arma. Bobby Dodge dispara y abate al sospechoso… y a partir de ahí su vida se va a convertir en un infierno.

El hombre al que ha matado es el hijo de un importante (y poderoso) juez que decide acusarle de asesinato y culpa a su nuera, Catherine, de haber orquestado toda la situación para acabar con su marido. Al mismo tiempo, Catherine estaba en medio de un proceso de divorcio en el que se la acusaba de estar provocando la enfermedad de su hijo Nathan (un niño enfermizo del que ningún doctor ha conseguido encontrar explicación). El juez, por supuesto, pretende seguir adelante con esa demanda también, con el objetivo de llevarse a su nieto con él. Y por si esto fuera poco, entran en juego el pasado de Catherine (cuando era niña fue raptada y violada) y un asesino conocido como “Señor Bosu”, que irá sembrando la ciudad de cadáveres en busca de una venganza que lleva ansiando veinticinco años.

Parece complicado pero no lo es. Y no solo no lo es, sino que es un libro bastante adictivo, de ritmo frenético y constantes pequeños giros que hacen que te plantees una y otra vez la culpabilidad, o inocencia, de según qué personajes, así como el objetivo de otros… Todo va enlazándose poco a poco, sin dejarte respirar ni por un instante. Por mi parte, creo que el mayor potencial de este libro reside justamente en esa capacidad para hacerte creer una cosa y a la página siguiente sembrar las dudas sobre si eso es real o no.

Lisa Gardner tiene fuerza escribiendo, sin ser densa en ningún momento, y dialogando de forma creíble (quitando dos o tres momentos en los que, tal vez, suena demasiado literario). Además, los personajes de la novela están esbozados con mimo y resultan creíbles. Tanto Catherine como Bobby, que a fin de cuentas son los protagonistas, tienen una personalidad única y un trasfondo que les va a afectar de mil maneras, bien hilado y muy claro. Los secundarios, lo mismo. Bosu, el juez y su mujer, el fiscal, la detective que investiga los asesinatos… Lisa Gardner les ha dotado de personalidad y pasado a todos ellos.

Y de nuevo, nos encontramos con que Pàmies ha realizado un gran trabajo de edición, siendo este un volumen cuidado y que se lee con facilidad. No se suele hablar de estas cosas en las reseñas, pero creo que en ocasiones debería hacerse, y en este caso, hay que felicitar a Pamiés por ello.

Sí, os recomiendo este libro si os gustan los thrillers, sin duda.

Reseña: 1356, de Bernard Cornwell

1356Bernard Cornwell es un novelista histórico dotado y bastante prolífico que parece escribir novelas de todas las épocas como una cosa de andar por casa. Tiene libros de las guerras napoleónicas (la serie de Richard Sharpe), de la Revolución Americana (El Fuerte), del mundo de la prehistoria (Stonehenge) y una que mola mogollón sobre narraciones artúricas llamada El Rey del Invierno.

En 1356, Cornwell vuelve a prestar atención a la Guerra de los Cien Años como ya hiciera con otra de sus obras recomendables, y que pronto se traspasará a la gran pantalla, como es Azincourt. Para los que no la conozcan, dicha guerra fue la librada entre Inglaterra y Francia por el control del trono de Francia. El objetivo específico era la batalla en gran parte olvidada de Poitiers, en el cual, las tropas británicas agotadas y hambrientas, derrotaron a una bien descansada fuerza y numéricamente superior de soldados franceses.

Aunque 1356 es un relato independiente, te introduce de lleno en dicha guerra y vuelve a relucir un personaje que a los seguidores de Cornwell les resultará familiar: Thomas de Hookton, el héroe de El cuento de Archer, el primero de una serie de novelas en relación con la búsqueda del Santo Grial. Cuando se abre la novela, Thomas se encuentra de nuevo a sí mismo en una búsqueda mística, esta vez por Malicia, la espada supuestamente utilizada por Pedro para defender a Jesús en el Huerto de Getsemaní. Dicha búsqueda hace que te enfrentes junto al personaje a una serie de escaramuzas, aventuras y escapadas y durante el curso de las cuales, su viaje lo lleva a Poitiers, donde todos los elementos de la novela, místico y bélicos se unen en una recreación virtuosa de un potente encuentro complejo y militar.

En pocas palabras, me encantó la novela por ser amena y por su alto grado de belicosidad. De enganche pseudo-medieval. Gran parte de la considerable reputación de Cornwell brilla aquí, porque se apoya en la calidad de sus secuencias de batalla, que son vivas, coloridas y siempre convincentes.

Como siempre, Cornwell captura la esencia de la lucha cuerpo a cuerpo – el hedor, la confusión, la brutalidad horrible – con precisión e inmediatez. Al igual que un buen historiador militar, se nos muestra el caso de una variedad de perspectivas, rompiendo la batalla en diferentes componentes, tomando nota de cada factor significativo. Los detalles geográficos, las decisiones ad hoc tácticas y estratégicas…, y la utilización calculada de arqueros, soldados de a pie y montados caballeros que están bajo una cerca; todo, todo, brillantemente narrado.

El resultado de 1356 es una novela que se disfruta por su contexto histórico y por lo que supone imaginarte en “aquellas situaciones” y “aquellos momentos” vividos. A través del personaje te internas en un conflicto histórico del que sabes que se hablará siempre, por toda la eternidad. Es un acceso directo a un momento grabado en roca en la historia europea, pero también un libro en el que los dones de Cornwell como estudioso y narrador se unen de forma espectacular.

¿Recomendable? ¿Hace falta que lo repita?

Reseña: El Macedonio, de Nicholas Guild

el-macedonioNicholas Guild es uno de los autores que siempre he considerado el mejor ejemplo de verdadero escritor ficción histórica. Después de todo, fue un autor apreciado que dejó el mundo literario con premios, reconocimientos, y varios libros publicados que han sido traducidos a varios idiomas.

Sí, todos los autores de vez en cuando, necesitan un descanso. Es un hecho que les viene tremendamente bien. Nicholas Guild lo necesitaba y ahora ha vuelto con más fuerza que nunca.

Leí de él grandes libros como Ángela, La estrella de Linz y La estrella de sangre. Todos libros óptimos y recomendables. También una novela corta en formato ebook, La luz de la luna (The Moonlight), una especie de historia de fantasmas que me encantó. Lo que mola bastante es encontrar un autor que escribe tan bien y que tiene mis mismos gustos. Terror e Histórica, ¿tan raros somos? En fin, no se puede luchar contra lo que realmente eres. Un leopardo no puede cambiar sus manchas.

El Macedonio, es un best seller internacional que se ha publicado en español por primera vez de la mano de Ediciones Pàmies. Se basa en la vida temprana de Filipo, rey de Macedonia, padre de Alejandro Magno, el mayor genio militar del mundo antiguo. Nacido de un príncipe menor de la casa real, Filipo sobrevive a las intrigas de una familia en la que la traición y el asesinato son cosas de andar por casa. Demuestra ser un comandante brillante, mientras que todavía en su adolescencia, se convierte en rey cuando su hermano, el rey Pérdicas, y la mitad del ejército macedonio son masacrados y su país se encuentra al borde de la ruina. Sin embargo, Filipo es tan astuto en la diplomacia como en la guerra, y se las arregla para evitar enemigos menores de Macedonia, mientras se prepara para la lucha final con el imperio de bandidos que ha abrumado su existencia y la de los suyos.

Filipo también amó y sufrió. Su madre lo odiaba desde el momento de su nacimiento y fue criado por padres adoptivos que le enseñaron a ver la verdad de la vida como la mayoría de las personas adultas experimentan. Transportado como rehén diplomático, de la política aprendió pronto y la guerra fue su día a día. El destino le deparará una felicidad extraña con la hija de su peor enemigo.

Nicholas Guild es un novelista estadounidense, nacido en 1944 en San Mateo (California). Fue profesor de Inglés en la Universidad de Clemson entre 1973 y 1975 y en la Universidad Estatal de Ohio, a partir del año 1975. Escritor de novelas como El Macedonio, El Aviso de Berlín y su súper éxito El Asirio, también editado en Ediciones Pàmies recientemente… Es un autor enamorado de la Historia y sus tramas se narran principalmente en Medio Oriente o en la Grecia clásica. Guild ha escrito para varios periódicos, revistas literarias y revistas populares, incluyendo Harper. Nicholas Guild, en la actualidad reside en Greenwich.

Uno de los autores de los que estoy pendiente cuando quiero evadirme y vivir, junto a grandes personajes, grandes momentos.