Archive for La Factoría de Ideas

Reseña: Fundadores, de James Wesley Rawles

FundadoresAutores ocultos entre la muchedumbre que merecen la pena. Argumentos chulos, amenos, ideales para aislarte de este mundo que solo habla de problemas, política y fútbol. Muy honrado de tener el privilegio de leer otra obra de James Wesley Rawles. Este ultimo libro publicado por La Factoría de Ideas, Fundadores, una novela de habla de la Llegada del Colapso, ese que debe llegar algún día y del que estamos cada vez más cerca. Soy un ávido fanático del tipo de escritura que hace este autor. Desde que hace unos años leyera su novela debut Patriotas, debo acreditar mi atención a todo lo que este hombre publica. Un autor dedicado, casi por completo, a informar, educar, no radicalizar y dar instrucciones sobre cómo prepararse para la inminente desintegración de un país. Y lo ha hecho todo con historias convincentes que capturan la imaginación.

James Wesley Rawles es el responsable del muy popular Survival Blog (http://www.survivalblog.com/), donde expone sus ideas sobre survivalismo y nos aconseja cómo prepararnos para hacer frente a cualquier desastre que nos depare el futuro. Dichas ideas también las podemos encontrar en su manual How to Survive the End of the World as We Know It: Tactics, Techniques, and Technologies for Uncertain Times. También es autor de Survivors: A Novel of the Coming Collapse, novela en la que retoma el escenario y algunos de los personajes de Patriotas. Una idea que gusta, que debe tener “presencia” en librerías, buenísima idea la de La Factoría de Ideas al publicar sus títulos.

En USA la crisis económica alcanza proporciones catastróficas, hasta el punto en el que el sistema se desmorona y la vida tal y como la conocemos deja de ser posible. No tardan en iniciarse los disturbios y los saqueos, que se traducen en millones de muertes a lo largo de toda la nación. La anarquía se apodera del país más poderoso del mundo, impera la ley del más fuerte y los ciudadanos de a pie se ven incapaces de sobrevivir en un escenario de desgobierno total.

Fundadores es un libro de ficción, pero puede que no lo sea por mucho tiempo si la economía mundial sigue por el camino actual. La fragilidad de nuestra sociedad resulta evidente, así como nuestra vulnerabilidad y dependencia de agentes externos que nos garanticen la supervivencia. Por eso, la posibilidad de que el mundo de comodidades y relativa seguridad del que disfrutamos se revele como un espejismo, resulta más aterradora que la mayoría de las novelas de horror que podamos leer. Cuando comencé con esta última novela de James Wesley Rawles, percibí cómo la idea de “El Grupo”, y un retiro para la supervivencia a un lugar tan apartado como Idaho viene a ser una historia raruna ya en 2008, cuando nos presentaron a Ken y Terry Layton en Patriotas. Parecían al margen del Movimiento Survival. Pero, ¿eran visionarios, o simplemente extremistas? El tiempo ha demostrado que tanto el autor como sus personajes tienen algún tipo de clarividencia.

En Fundadores, ahora nos encontramos con los Laytons en medio de la Movida. También con su plan de llegar al refugio de Idaho. Lo que me encantó leer en este libro es como hábilmente Rawles teje momentos de “enseñanza”. A través de Ken y Terry se nos presenta un sin número de consejos de supervivencia que debemos considerar y poner en práctica. Si las circunstancias se dan para tener que recorrer largas distancias a pie, usted haría bien en prestar atención a lo que incluye en su mochila, sus métodos de viaje y cómo evitar a los “refugiados” en el camino. Y la forma de llevar elementos que sirvan para el trueque para los duros meses de invierno no transitable.

Fiel a su estilo, Fundadores está lleno de personajes fascinantes. Sheila Randall, propietaria de una tienda de objetos de segunda mano durante la crisis. Maynard Hutchings, que abdica la soberanía de los Estados Unidos para convertirse en el jefe del gobierno provisional. Ben Fielding, un judío mesiánico y miembro de la Resistencia. El capitán Andy Laine, nuestro héroe de Supervivientes, que se compromete, junto con su esposa, Kaylee, a trabajar de incógnito para la Resistencia…

El elemento más chulo y empleado (magistralmente, como en toda la saga), es la imagen mental del Colapso que Rawles es capaz de transmitir a la mente del lector. Retrata vívidamente lo que la hiperinflación le ha hecho a los estantes de tiendas vacías. Me encanta. Historias geniales y apocalípticas, donde se trata muy mucho el tema humano. Y sin zombies.

Reseña: Demonio de libro, de Clive Barker

demonio-de-libroHace tiempo que quería leerme este libro, concretamente desde que un amigo me habló de él hace ya más de dos años. Yo acababa de sacar El cuarto jinete y la mayor parte de la gente elogiaba, o por lo menos se mostraba sorprendida, por la voz narrativa que había decidido utilizar en mi primera novela. Sé que no había inventado nada nuevo, de hecho en todas las entrevistas que hice en aquella época dije que lo de hablar directamente al lector (romper la cuarta pared en teatro) lo había sacado de Casa negra, el libro de Stephen King y Peter Straub.

El caso es que un amigo me habló de Demonio de libro porque también hablaba directamente al lector… aunque de otra forma. Y me picó el gusanillo. Y por fin le he puesto solución. Demonio de libro te habla, sí. De hecho, empieza pidiéndote que quemes el libro. Te lo suplica, te lo ruega, te lo pide una y mil veces… porque lo que estás a punto de leer no es un libro cualquiera… el volumen que tienes entre las manos es un demonio que ha quedado atrapado entre esas páginas, condenado a ser tinta y papel, y que ruega que le des fin a su existencia.

Y como es de suponer que no lo harás… el demonio se resigna y acaba contándote su vida y el cómo acabó atrapado entre las páginas del libro… no sin pedirte por el camino un par de docenas de veces que le prendas fuego. Y lo hará apelando a tu compasión, amenazándote de muerte, rogándotelo, ordenándotelo… el demonio que habita esas páginas se muestra de esa manera como un ser voluble y lleno de matices.

La historia que cuenta, la de su vida, es más irregular. A mi modo de ver, en ocasiones peca de infantilismo, o de excesiva sencillez. Y sin embargo, no deja de ser una lectura interesante, inmersiva, con algunos guiños históricos bastante curiosos. Miedo da poco, la verdad, pero no estoy muy seguro de que Barker pretendiera dar miedo con esta novela. Si lo consigue, desde luego no es con la historia del demonio sino más bien con esos tramos en los que te habla de tú a tú, cuando su personalidad cambia de ser un ser patético y encerrado a alguien lleno de odio y malvado.

Es un libro corto que se lee en unas cuantas sentadas, con un personaje principal bien hilado (porque en realidad esos aparentes cambios de personalidad casan a la perfección con ese ser demoníaco) y que incluye amistad, aventuras y hasta política entre cielo e infierno. Y una revisión de la historia tal y como la conocemos respecto a uno de los inventos claves de la humanidad. Y hasta aquí puedo leer sin entrar en spoilers.

Y ahora, quema esta reseña. Te lo ruego.

Reseña: Ecos de Honor, de David Weber

ecos-de-honorUna de las características principales de la producción literaria de David Weber es la presencia de unas leyes fijas que no pueden cambiarse. Incluso en el caso de la magia presente en sus novelas fantásticas, es muy reseñable la creación de toda una serie de novelas de Ciencia Ficción con problemas inherentes de una Marina Espacial donde todos son iguales al prójimo. Estamos hablando de la famosa serie de Honor Harrington, o lo que se ha dado a conocer como el «Honorverso».

David Weber es un autor estadounidense de Ciencia Ficción y Fantasía, conocido fundamentalmente por la serie de novelas de CF de las que antes os hablaba. Un tema especialmente militar, que se lleva demasiado bien con las novelas beligerantes de Robert A. Heinlein, aunque Weber se centra más en el tema naval. No obstante, me hubiera gustado saber la opinión de aquel maestro autor de CF, al ver que una serie de novelas como las de Weber, con una constante frecuencia de mujeres protagonistas…, ha destacado tanto.

El personaje más popular creado por David Weber es Honor Harrington. Basadas en ella hay ya doce novelas, cuatro paralelas que comparten universo en antologías y dos spin-offs. La serie cuenta con más de 3 millones de copias impresas, y trece de los títulos de Weber han aparecido ya en el New York Times.

Ecos de Honor es la octava novela de la serie. La última publicada en nuestro país por la editorial especializada en CF y con los derechos, La Factoría de Ideas. Recordad que si deseáis leer esta serie de aventuras espaciales, lo ideal es empezar por el principio. Aunque os advierto que son novelas independientes, que se pueden leer con total libertad. Es como todo, si ya conoces el universo propuesto por el autor, la sensación de lectura se convierte en plena.

Está en el ser humano querer saberlo todo de un personaje tan molón.

Ecos de Honor centra su historia en el Reino Estelar de Mantícora, y como los amigos de Honor y sus seres queridos se ven sacudidos por las imágenes en vídeo de la ejecución de Honor Harrington… en la horca. Honor había caído en su batalla contra la República Popular de Haven, y ha sido entregada para ser ejecutada ya que las tropas del Reino Estelar de Mantícora clamaban venganza. Pero, ¿Honor Harrington está muerta? Junto a un puñado de sus hombres más leales, se encuentra en el planeta-cárcel Infierno, y proclama fuga a los cuatro vientos.

Toda una serie de segundas intrigas se activan desde la vista de aquel famoso video. El Ministro de Propaganda Havenita necesita sacar unas cuantas cosas de su conciencia. Todo el mundo piensa que Harrington está muerta, pero el Ministro sabe que aún puede sacar provecho de ella. Por otro lado, Hamish Alexander y el señor White Haven, se quejan de la falta de disponibilidad de buques para su Octava Flota. Pero no todo es sombrío, la Capitán Alice Truman está liderando la prueba y desarrollo de una nueva arma para la Armada de Mantícora. En Haven, un ambicioso Almirante convertido en Secretario de Guerra, hace planes para una nueva ofensiva para cambiar el rumbo de la guerra. En otro lugar, Honor Harrington comienza a trabajar en un ambicioso plan para usar unas lanzaderas de combate para destruir la base de Seguridad del Estado en la prisión y enviarse así en una nave de vuelta a casa.

Ecos de Honor es una novela trepidante. Acción por los cuatro costados. No para. Pese a sus casi seiscientas páginas, la lectura se me pasó en un suspiro en cada momento dedicado. No sé si es que me estoy aficionando a la CF como un niño entusiasmado en su primer día de cine de aventuras, o es que va a resultar que sí, que David Weber es tan bueno de verdad.

Podría decir que Ecos de Honor es uno de mis libros favoritos de la serie. Pero al ser el primero que leo, nada de “Honor” Harrington habría quedado en mí. Este titulo es una novela de eventos, una novela de situaciones diferentes entre sí, que van entrando en conjunción hacia el final del libro. Y eso, bien hecho, es una maravilla.

Ecos de Honor es genial. Deja con ganas de más. Me ha hecho recordar al mejor Heinlein en lo que respecta a la space-opera, al mejor Haldeman en lo que respecta a escaramuzas bélicas. Dicen mis amigos estadounidenses que Ecos de Honor tiene uno de los mejores finales de la serie. Tendré que constatarlo.

Reseña: Terminal, de Brian Keene

terminalA sus veinticinco años, Tommy O’Brien es un hombre feliz, tiene una mujer preciosa y un niño encantador. Si no fuera porque a él y a su familia les cuesta llegar a fin de mes, podría decirse que lleva una vida satisfactoria y plena. Ha dejado en la cuneta los recuerdos de un padre maltratador que se enseñaba con él y con su madre poco después de  llegar a casa tras una larga jornada laboral, en la empresa de fundición donde en el presente trabaja Tommy, y con un par de copas de más. Pero en su retina aún está el recuerdo de una madre protectora, una mujer que falleció, dejando este mundo después de haberle sido diagnosticado un cáncer de pecho, aunque no fue este el motivo de su muerte, sino un  altercado donde terminó con varias balas en su cuerpo. Tras quedar huérfano y sin familiares cercanos, el pequeño Tommy es acogido por una familia cuyo hijo es su propio amigo.

Ahora, el tiempo ha borrado todos esos recuerdos, Tommy está pasando por una buena racha… hasta que una visita de rutina a su médico vuelve a golpearle donde más duele. Tommy, al igual que su madre, tiene cáncer. Y está tan avanzado que tan solo le han dado un mes de vida. Para colmo de males, su jefe acaba de despedirle del trabajo debido a una crisis en la empresa. Desmoralizado, tocado, pero no hundido, se dirige a casa dispuesto a fingir que su vida va bien. Intentará ocultar la verdad ante Michelle, su esposa, y T.J. su hijo, hasta que no queden más cartuchos por quemar. Cuando no hay esperanzas, no hay nada que perder.

Esa es su gran ventaja, y por esa razón no piensa abandonar este mundo hundido en la miseria y, ayudado por dos de sus amigos y compañeros de trabajo, y a los únicos a quiénes les ha dado la triste noticia, están dispuestos a atracar un banco y repartirse el botín. Juntos, organizan un viaje para adquirir las armas con las que cometerán el atraco, lidiarán con una pandilla de mafiosos con tal de conseguir su objetivo porque, como tan a menudo dice Tommy, “la vida es una mierda y después te mueres”.

Primera novela que leo de este escritor y me ha puesto los pelos de punta. No sólo por la historia, también por la forma de contarla, además de la fabulosa creación de personajes. Otro autor, y ya van muchos, al que tengo que seguirle la pista y que, además, ha sido galardonado en un par de ocasiones con el Bram Stoker. Casi na’.

Si os soy sincero, no me fue difícil decantarme por esta lectura: tomé un ejemplar de Terminal publicado por La Factoría de Ideas, leí la sinopsis y ya estaba, tenía entretenimiento para un par días. A ver quien es el majo que puede resistirse a un mensaje que reza: “¿Hasta donde serías capaz de llegar si sólo te quedara un mes de vida?”

Aviso a navegantes: es una historia dura, pero a la vez tiene su punto de ternura. A su juicio queda si quieren leerla. Yo, por mi parte, se la recomiendo.

Reseña: Área 7, de Matthew Reilly

AREA 7A principios de año me leí una novela que me engatusó gracias a su aroma de serie B, El laberinto. Tenía un estilo directo y ágil que me pareció interesante, lo suficiente al menos para buscar otras novelas del autor. Así que un día, merodeando por Gigamesh, me encontré con Area 7, del mismo autor, una novela que planteaba una sinopsis digna de una superproducción hollywoodiense. Unos terroristas aíslan al presidente de los Estados Unidos en una base militar conocida como Área 7, y le imponen una prueba: si consigue sobrevivir, gana; si muere, entonces catorce bombas atómicas estallarán en catorce ciudades americanas. De la vida del presidente dependen la vida de millones de estadounidenses, así que el servicio secreto y un grupo de marines que acompañaban al presidente, con el capitán Schofield a la cabeza, tendrán que luchar para sobrevivir.

Vaya por delante que se trata de la segunda novela protagonizada por Schofield. También vaya por delante que no tiene ninguna relevancia para la trama y que se puede leer sin problemas, aunque incluye unos cuantos spoilers de la primera novela.

Bien, prosigamos. Area 7 podría haber sido fácilmente un título de acción de los noventa, de aquellos protagonizados por Arnold Schwarzenegger, Sylvester Stallone, Bruce Willis o incluso Nicolas Cage. Hoy por hoy, el capitán Schoffield podría ser interpretado por Jason Statham. Si los nombres que menciono no te hacen imaginar qué clase de novela vas a leer, entonces no sé qué más hacer para explicártelo.

Area 7 es acción pura y trepidante. Pasan cosas en todas las páginas, a veces en todos los párrafos, y los personajes están al borde de la muerte en todo momento. Hay tantos giros en la trama que resulta imposible contarlos, cuando crees que los malos están a punto de ser exterminados te sorprende ver que hay otros villanos operando en las sombras y que la cosa está lejos de acabar. Mucho músculo, sudor y cientos de balas pueblan la novela. Explosiones, acrobacias imposibles que visualmente te harían abrir los ojos de par en par o bien soltar un “venga ya”. En serio, la cosa no para, no se detiene, es un tren con el acelerador a tope y sin frenos. Y es acción. Pura y trepidante. Aquí hay de todo, desde peleas a puñetazos a tiroteos imposibles. De aviones que se lanzan al vacío por el hueco de un inmenso ascensor de aviones hasta visitas al espacio (os lo juro). De dobles traiciones a psicópatas dispuestos a descuartizar a cualquiera. Persecuciones a pie, en helicóptero, en lancha, en tren…

Me canso solo de recordarlo.

Ah, y todo contrarreloj, claro. Como buena peli de acción que se precie, el reloj estará contando hacia atrás en todo momento. Porque cuando no hay que recuperar el balón nuclear (la maleta que contiene los códigos nucleares), tienen que desactivar el cronómetro que hará explotar todas las bombas dispuestas por los terroristas.

Ah, y muertes heróicas. Muchas muertes heróicas.

No busquéis profundidad en la trama de Area 7. Sabe perfectamente que quiere ser entretenimiento puro y eso es lo que es. No busquéis personalidades arrolladoras en los personajes: ellos son lo que son, estereotipos musculados que harán todo por su país o malvados villanos que quieren acabar con todo. No importa demasiado, la verdad. El único que está algo más desarrollado al respecto es Schoffield pero vamos, es el prota de una peli de acción noventera, de los que sueltan una frase ingeniosa después de sobrevivir a algo imposible, así que ya sabéis lo que vais a encontrar.

Y el estilo de la novela… bueno, es ágil, es rápido, corta cada párrafo con un clifhunger que te hace querer seguir leyendo… pero a veces roza lo infantil, sobreexplicando y sobremagnificando cada cosa q   ue ocurre, por pequeña que sea. Sinceramente, el Matthew Reilly de El laberinto me parecía mucho más interesado en narrar, y eso que también en esa novela iba a lo que iba, que era entretener.

En fin, lectura ligera y divertida. Yo, al menos, me lo he pasado en grande. Me faltaron las palomitas.

Reseña: Starship Troopers, de Robert A. Heinlein

starshiptroopersPara mi dicha lectora, una novela de Ciencia Ficción es como una cana al aire. De vez en cuando, sienta genial leer una buena novela de este género. En el cambio está el respiro, la gracia, el encontrar nuevos mundos e historias en las que disfrutar con un posible futuro. Como digo en ocasiones, cuando descubráis una buena trama, recurrid primero a las fuentes: allí, sin duda, estará lo mejor, la esencia pura.

En época de calores, las novelas clásicas de CF son manjares al alcance de cualquiera. En su día, disfruté bastante con dos historias de George R.R. Martin (sí, ese que tantos os suena, ese maestro, sobre todo, en relatos de CF y que yo conocía antes de tanto Hielo y tanto Fuego), El camino de la Cruz y el Dragón y Los reyes de la arena; dos relatos con los que ganó el Premio Hugo en el mismo año.

Dentro de la CF, siempre me llamó mucho la atención los libros que tratan guerras contra insectos. Después de lo leído, dos de mis libros favoritos son El juego de Ender y ahora, Starship Troopers. Por ello y desde ya, tengo el privilegio de hacer todo lo posible para convenceros de que estáis tardando en leer estos excelentes clásicos.

La Factoría de Ideas no ha dudado en publicar Starship Troopers, de Robert A. Heinlein en su gloriosa colección, dueña y señora de todos los fans del género por el momento en este país. Una novela que en primer orden fuera publicada por entregas en la revista The Magazine of Fantasy & Science Fiction en 1959, y que al año siguiente ganó el Premio Hugo a la mejor novela. Ayudó a crear también un nuevo subgénero de literatura de Ciencia Ficción. La militarista.

Starship Troopers comienza con nuestro héroe, Johnnie Rico, miembro de la Infantería Móvil (MI) de la Federación, a punto de hacer una maniobra de combate dificultosa y en plena caída. Después de este parpadeo, la historia vuelve a una época anterior donde Johnnie se une a los militares, y lleva una vida simple yendo a la escuela secundaria. Y donde gracias a una recomendación se une a un período de servicio y pasa por el campo de entrenamiento (donde se aprende a usar la armadura de potencia refrigerada que usa el MI, que tristemente, no se muestra en la película en absoluto). Allí es donde Johnnie empieza a conocer como es el combate en realidad, junto con lo que significa ser un peón más del MI. Por otro lado, a nivel mundial se mantiene la guerra contra los insectos – una raza inteligente que viaja por el espacio creando colonias a la fuerza-, pero esto de ninguna manera debe pasar en la Tierra y si hay que defenderla en el campo de batalla: ahí estará Johnnie Rico con su Compañía de Armas…

Heinlein no sólo combina acción futurista con penetración psicológica. También se las arregla para tirar un poco de comentario social. Como mucha gente pensó que Starship Troopers originalmente iba a ser un libro para jóvenes, poco después la novela fue tildada de militarista, fascista, promulgadora del castigo físico y por supuesto (ay, USA de mi alma), racista. Lo que es cierto es que Starship Troopers no es nada más que un vehículo para las ideas políticas de Heinlein. Debe ser que viví muy de cerca el tema militar, que estoy totalmente de acuerdo con lo que se propone. Simplemente es un modo de ver una posible utopía.

Para sorpresa de Heinlein, Starship Troopers ganó el Premio Hugo a la mejor novela en 1960. Veinte años después, el libro había sido traducido a once idiomas distintos y todavía mantenía un gran volumen de ventas. La descripción de la armadura de potencia de la MI era la primera vez que se describía como concepto, el desarrollo de exoesqueletos alienígenas también, elementos de la CF que aún perduran en otras franquicias y que mucho deben a Starship Troopers.

Heinlein atrae la atención del lector desde el principio de un modo alucinante. Para aquellos de ustedes que son fanáticos de la película de Paul Verhooven, les recomiendo leer el libro, y para aquellos de ustedes que no son fans de la película, le recomiendo leer el libro. El libro es diferente. Tan diferente, que marca.

Reseña: Supervivientes, de James Wesley Rawles

SupervivientesMe hice con este libro porque la sinopsis me pareció interesante. No sabía que era una secuela hasta que abrí el libro y lo leí en la primera página. Por suerte, el propio autor se encarga de asegurar en esa primera página que no se trata de una secuela al uso, que se puede leer sin haber leído la primera parte (Patriotas, también en España por La Factoría de Ideas) y que de hecho lo que se narra en Supervivientes tiene lugar de manera paralela a lo que se narra en la primera parte.

Me puse a ello y, por suerte porque de lo contrario me habría fastidiado bastante, puedo asegurar que el autor tiene razón. En ningún momento he sentido que me faltaba información o que había algo que no me estaban contando. Al contrario, la sensación es de estar leyendo algo autónomo.

¿De qué va Supervivientes? Para empezar, nos plantea una crisis económica, llamada en el libro “La escasez”, que deja en bragas a la que estamos viviendo e incluso a la gran depresión del 29. Los mercados colapsan, las monedas se devalúan hasta el punto de perder valor, y el mundo se sume en el caos cuando el mundo tal y como lo conocemos deja de existir. A partir de esa base, James Wesley Rawles nos presenta un reparto de personajes coral y nos va desgranando la historia poco a poco.

A pesar de que el abanico de personajes es amplio, todos tienen una cosa en común: son supervivientes, la clase de personas que lograrían subsistir si el escenario terrible que nos plantea la novela llegase a ocurrir. Gente con capacidad de liderazgo, con habilidades o conocimientos únicos y útiles, gente con el don de la anticipación (de los que se abastecen de víveres y combustible cuando ven peligrar su modo de vida)… en definitiva, el autor no está interesado en contarnos la historia de aquellos que caerían víctimas del hambre, el frío, los saqueos y los disturbios. A poco que uno investigue quién es el autor, comprenderá por qué. Al parecer, James Wesley Rawles es conocido por haber escrito una guía de supervivencia, por llevar un blog con millones de seguidores donde habla de eso mismo, y tres novelas de ficción que también tocan el tema.

De entre toda la maraña de personajes del libro, destaco el viaje que realiza Andrew Laine desde Afganistán (donde está destinado con el Ejército) en su intento por reunirse con su mujer en Estados Unidos. Un viaje no exento de penurias, dificultado por la crisis de combustible y la decadencia del mundo. También me ha gustado mucho la historia de “la reina de las semillas”, sin la acción y el agobio de la historia de Andrew Laine pero con énfasis en esa idea de “la anticipación” de la que he hablado antes. En un mundo al borde del colapso, aquel que sea capaz de encontrar aquello que todo el mundo querrá para hacer trueques con ello, será el más rico. Los tres huérfanos Phelps me parecía una línea argumental muy interesante cuando el autor la plantea y te presenta a esos personajes, pero por desgracia se diluye muy rápido en otra de las tramas. Podría citar algunos personajes más, que me gustaron más o menos, pero me voy a quedar con el más llamativo:

Ignacio García, el líder de “La Fuerza”, un grupo paramilitar que se dedica a robar, masacrar y torturar a quien sea necesario para conseguir aquello que necesitan para subsistir. Lo cierto es que el personaje es brutal, que es una trama con mucha fuerza y que cada vez que sale roba la atención a lo que fuera que estuviera contando antes. El único pero es que no sale mucho, apenas tiene cuatro o cinco intervenciones en la historia, pero como digo, es de lo mejor de la novela.

La trama es interesante, como veís, y lo cierto es que le hace a uno reflexionar ante lo poco preparados que estamos para hacer frente a cualquier desastre económico o de cualquier tipo. No es una novela de terror pero resulta aterradora por cuanto que lo que cuenta resulta demasiado creíble. En más de una ocasión me he encontrado evadiéndome de la lectura y ensimismado dándole vueltas a lo difícil que lo tendría yo si “La escasez” ocurriera en realidad. A dónde iría. Con quién me juntaría…

No es oro todo lo que reluce. La forma de contar la novela puede que eche a algunos lectores para atrás. En ocasiones parece que uno está leyendo un libro de historia, con datos y rutas y tips de supervivencia, y no una historia de ficción. Además, se nota que el autor es detallista hasta el límite porque menciona todo tipo de siglas armamentísticas, militares o de comunicaciones, puntualiza mucha información que no resulta relevante y que contribuye a esa sensación de estar leyendo un panfleto o incluso un libro de instrucciones. Por suerte, la trama avanza sin parar y no da tregua al lector. Y si en algún momento sientes que estás entrando en un momento de calma no te preocupes… ahí están Ignacio García y “La Fuerza” para eliminar esa sensación.

Reseña: Conociendo a Quarry, de Max Allan Collins

conociendoaquearryEs posible que os suene el nombre de Max Allan Collins. Si lo hace, apuesto a que es por ser el hombre detrás del guión de Camino a la perdición, la fantástica película que dirigió Sam Mendes. Pero aparte de haber escrito esa joya para la gran pantalla, es un novelista con bastantes novelas en el mercado, y está considerado uno de los grandes en literatura criminal. ¿Sinceramente? No me extraña.

En nuestro país, hay algunas grandes sagas criminales que no acaban de ver la luz, o recién comienzan a hacerlo. No sé cuál es la razón detrás de esto, pero es así. Jack Reacher, Parker o el protagonista de la novela que nos ha traido hasta aquí tienen dos cosas en común: son tipos duros (pero duros de verdad) y sus sagas en España no han sido publicadas con la celeridad que deberían. De hecho, es ahora que Factoría de ideas nos trae este Conociendo a Quarry, la primera novela de la saga, cuando en inglés hay publicados ya diez tomos.

Después de leer la novela no me queda otra que decir: ojalá que sigan publicándola.

Así que ya sabéis por donde van los tiros. El libro me ha gustado, lo he disfrutado como un niño con un cubo de palomitas a punto que sabe que va a ver una buena de tiros y tipos chungos. Max Allan Collins narra con precisión, directo al estómago, con un dominio de la agilidad que ya querrían muchos para sí, y la trama nos presenta a un protagonista que es como un huracán. No da tregua, es una historia llena de energía y que sirve perfectamente como presentación del personaje y del ambiente en el que se mueve. Su longitud (es bastante corta, al menos para mi baremo de lecturas) hace que se lea en unas pocas sentadas, y es que a nada que empieces con ella, es difícil de dejar. Es una novela negra de las que recuerdan a cuando se hacían buenas pelis policíaco—criminales. Claro que, en realidad, viene de esa época, así que tampoco es de extrañar.

¿De qué va Conociendo a Quarry? Conoceremos al hombre que le da título al libro cuando está a punto de disparar a un hombre en un aeropuerto. Rápido, frío y violento. Es un veterano de Vietnam al que nadie quiere contratar y que acaba convirtiéndose, ¿por qué no?, en un asesino a sueldo. Como tal, tiene en Broker a su contratista y en la novela le veremos encargándole a Quarry un objetivo que no se parece en nada a los desgraciados (por no usar otra palabra más fuerte) que suelen estar en la diana. Y el asunto se irá complicando cuando Quarry se de cuenta de que se la han jugado, que alguien le ha tendido una trampa y pretenden matarle y robarle el dinero que ha cobrado por acabar con la víctima. Y contar más es desvelar demasiado. Prestad atención, eso sí, a la miríada de personajes que rodean a Quarry. Me quedo con Boyd, compañero ocasional de Quarry, al que sus amoríos le afectan más de lo que él mismo está dispuesto a aceptar.

No dejéis que os pase desapercibida porque la novela vale, y bastante, la pena. Quarry merece ver su segundo libro publicado en castellano. Y el tercero, y el cuarto y hasta que termine la saga.

Reseña: Kraken, de China Miéville

krakenLa cicatriz fue el último libro de China Miéville que leí de Ciencia Ficción, antes de abandonarla por un tiempo bastante largo. Me cansé un poco del género (aunque sólo me arriesgaba con grandes novelas o consagradas), y estaba dejando de lado mi verdadera pasión: el género de Terror.  Recuerdo que China Miéville tenía un modo de escribir que costaba al principio pero que una vez superado ese medio murete, eras capaz de meterte en una trama de lo más sorprendente, y sobre todo, original.

Su última novela Kraken, acaba de ser publicada por una de las pocas editoriales especialistas en CF que tenemos en este país, La Factoría de Ideas. Kraken es un libro extremadamente difícil de resumir, pero normalmente los libros de Miéville lo son. Lo intentaré de todos modos porque es una historia que debéis degustar sí o sí. Cuando sepas realmente de qué va, os va a molar. Ya lo veréis.

En el Centro Darwin, en el Museo de Historia Natural de Londres, Billy Harrow, especialista cefalópodos, está realizando una gira cuyo punto culminante está destinado a ser la muestra de un Architeuthis dux raras, mejor dicho, un Calamar Gigante. Pero la idea que tiene Billy se torna en desgracia, todo toma un rumbo inesperado cuando el calamar de repente se desvanece en el aire. Billy pronto descubre, que dicho acto es llevado a cabo por una serie de fuerzas misteriosas, que habitan en Londres, y cuya existencia ha sido felizmente ignorada hasta ahora. Una ciudad en donde nada es lo que parece y cuyos habitantes – humanos o no -, son expertos en magia y asesinato.

Me gustó mucho el humor negro del libro. La novela está llena de pequeños momentos de victoria. Existe la Congregación del Dios Kraken, una secta de adoradores cuyos orígenes se remontan a los albores de la humanidad, y más allá. Encontraremos también a un loco despiadado con sus víctimas como tatuaje, la FSRC, un grupo más fino de la capital que combate la brujería con hechicería. Aparece Wati, un espíritu del antiguo Egipto que encabeza un sindicato de gentuza de familiares mágicos. Grisamentum, el mago más grande de Londres, cuya sombra perdura mucho después de su muerte. Goss y Subby, un anciano sin edad y un niño cretino que, juntos, constituyen un dúo aterrador…

Sí, está claro, Miéville vuelve a crear en apenas cuatrocientas páginas un nuevo mundo lleno de magia, seres extraños y aterradores como pocos.

Kraken es la historia de una búsqueda. Una novela fantástica y de aventuras con suspense, horror y personajes originales al máximo. A la antigua usanza. Ahora que lo sabéis, y si esta frenética combinación es de vuestro agrado, ya estáis tardando en leerla.

Cuando empecé con Kraken, me desconcentró un poco, no por el contenido de ideas, sino con lo que percibía como naturaleza genérica de la novela. Tenía muchas de las características de una historia de Fantasía, y mientras que cada elemento era bastante interesante…No me cuadraba el ritmo. Entonces recordé La cicatriz y la gran obra que es, y como me sucedió lo mismo con ella. Continué y Kraken me lo hizo pasar en grande desde entonces. Y como aficionado al Terror.

Miéville no tiene reparos en utilizar toda una serie de palabras extrañas que con el paso de las páginas entiendes y lo mejor, es que gustan y se quedan en la retina. Kraken es China Miéville en su mejor momento creativo. Es de los pocos, capaz de construir un mundo detallado y envolvente en muy poco tiempo.

Reseña: El laberinto, de Matthew Reilly

El laberintoEsta reseña es de las fáciles: El laberinto me ha encantado. He disfrutado de esta novela como un niño, ha sido de esas que te atrapan tanto que la devoras a todas horas, incapaz de soltarla en ningún momento y deseando tener un rato a solas para seguir leyendo.

De base, siempre me han gustado las historias en las que “solo puede quedar uno”. Desde Blanco humano a Battle Royale, incluso (aunque me sigue pareciendo light), Los juegos del hambre. Son historias que siempre me han fascinado, no me preguntéis por qué. Así que cuando tuve por primera vez la portada de El laberinto delante de mí, supe que tenía que leer ese libro.

Dice la sinopsis que la Biblioteca Nacional de Nueva York se convierte en el escenario de una milenaria competición. Siete participantes que luchan entre sí hasta que solo quede uno con vida. Ea, a matarse entre sí. De lo que no habla la sinopsis, y por tanto fue una sorpresa para mí, es de que se trata de un libro de ciencia ficción. Ojo, no de “tiene cosas fantásticas”, no. Quiero decir ciencia ficción, con todas las letras. Para mí fue una agradable sorpresa, pero me gustaría evitar que aquellos que gusten de los thriller pero odien la ciencia ficción caigan en un libro que parece un thriller pero no es solo un thriller.

Y preguntaréis… ¿en qué sentido es Ciencia Ficción? Bueno, para mí fue una sorpresa agradable, como he dicho, y creo que es mejor no desvelar mucha información al respecto. No hay naves espaciales, pero… bueno, no todo es de este mundo. Dejémoslo ahí.

Paso a desgranar por puntos los aspectos más importantes:

El ritmo: Como buen thriller que es, y con buen espíritu blockbuster que tiene, la trama no decae en ningún momento. Es una lucha constante por sobrevivir, y acabar con los enemigos, y no hay un segundo de calma. Si hay algo que Matthew Reilly sabe transmitir bien es la sensación de vértigo ante la cadena de acontecimientos que tienen lugar. Sinceramente, me quedan muchas ganas de leer más cosas del autor.

El estilo: ágil, sencillo y directo. Como he comentado, es un blockbuster. Una novela que podría ser llevada a cine y que todos definiríamos como “palomitera”. Puro entretenimiento visual. Que nadie espere prosa elaborada, aquí se trata de narrar acción y de hacer que te agarres al sillón en todo momento. Me gustaría remarcar una sola cosa: he notado algunos fallos de pulido, encontrando repeticiones de palabras en un mismo párrafo de una forma un poco descuidada. Tampoco es que sea a menudo, pero sí cuatro o cinco veces. No sé si es cosa de Reilly, dado que he leído la novela en español, o de la traducción. En todo caso, ni resulta molesto ni sangrante.

La trama: Es lo que esperas de una novela de acción. Poco espacio para el romanticismo y mucho para el frenesí. Un buen personaje protagonista, carismático e inteligente, rodeado de un par de secundarios de los que te roban el cariño con facilidad, y unos villanos de opereta pero muy eficaces en cuanto a meter en problemas cada vez mayores a nuestros protagonistas. ¿Sorprendente? No necesariamente, pero sí muy eficaz.

¿Veredicto? Muy divertida y muy entretenida. Como digo, me apetece leer más cosas del autor, y lo haré. Y si algún día hubiera El laberinto 2, aunque no pega ni con cola, me lo leería encantado.