Reseña: Los Perros Duros No Bailan, de Arturo Pérez-Reverte

losperrosdurosnohablanCuando me llegó el libro (regalo de un amigo) lo primero que hice fue escribirle un privado preguntándole “¿Voy a sufrir leyéndolo?” Soy una gran amante de los animales, sé que las personas deben tener prioridad, pero muchas veces se buscan sus propios problemas, los animales no, ellos sufren por lo que les hicieron otros. Al ver la portada con ese perro mirando, pensé no lo voy a leer si voy a pasarlo mal. No quería terminar hecha una magdalena. Mi amigo me respondió que no era de sufrir. Una hermosa historia, te gustará. Así que me puse a ello.

Para empezar, comentaré por si hay algún despistado que el título es en sí un homenaje a la novela Los tipos duros no bailan, de Norman Mailer. Narrado en primera persona nuestro perro protagonista llamado Negro (un perro mezcla de mastín español y fila brasileño) nos contará, bueno sería mejor poner, nos ladrará; en lenguaje humano toda la novela. Dos de sus mejores amigos perrunos (Teo y Boris el Guapo) han desaparecido, nunca llegaron a sus casas. Negro es ya perro viejo curtido en desolladeros donde fue luchador en peleas de perros. Se teme lo peor. Todavía no logró expulsar sus propios demonios. Hay momentos en los que muerde el aire recordando tiempos que no logra olvidar.  En sí lo veremos como un ex-boxeador: los mismos síntomas de cansancio y pérdidas de memoria. Desoyendo consejos de otro de sus buenos amigos perrunos llamado Agilulfo, perro filosofador por lo que aprendió junto a su amo amigo de los libros, decide ir en busca de ellos.

Una novela negra con perros como protagonistas. Sabremos de lealtad, no conozco nada más leal que un perro, ese animal que nunca te traiciona ni te abandona, irá contigo hasta el fin del mundo.  Su compañerismo, sus códigos de honor como animales gregarios. Recordemos que estamos ante la pluma de Pérez-Reverte, si conocéis sus obras no vais a poder evitar ver a Alatriste en Negro con esa valentía, sus luchas en la vida, ese amigo de sus amigos, aunque también he de decir que le vi un poco de Falcó en el modo de relatar el carácter de las perras. Esto os encantará, yo lo disfruté a rabiar.

Mientras busca a sus amigos (siempre prudente con el miedo en el cuerpo de no ser atrapado por la perrera) se encontrará por el camino otros perros, entre ellos unos neo-nazis con muy malas pulgas y un perro de la raza teckel llamado Mórtimer… Por favor, ese chucho es una pasada. Escuchará historias ya conocidas por todos, de abandonos, intentos de ahorcamiento por parte de sus antiguos amos … Al principio dije que tenía miedo de sufrir, y no, no se sufre. Si hubiera sido así, no hubiera podido leerlo. Pero la parte de las luchas de perros sí me provocó un nudo en el estómago. Todo lo que sabemos que es real, acaba mordiendo fuerte. Esos trozos los leí con tristeza y apesadumbrada. Una historia tan hermosa, autentica, llena de amistad y lealtad; con Negro haciendo cierto el dicho «Un buen amigo es aquel que te ladra y tú respondes, ¿dónde quieres que lo enterremos?».

Un final muy certero que deja una sonrisa en rostro y en el alma. Os la recomiendo. 

One comment

  1. Rosa María dice:

    Preciosa reseña, Soraya. No he leído a Reverte, pero después de tus palabras, empezaré por este libro.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *