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Reseña: Jonathan Strange y el Señor Norrell, de Susanna Clarke

jonathanstrangeyelseñornorrellEsta novela era como un sonsonete en mi cabeza que no dejaba de repiquetear. El hecho de no haberla leído antes fue por motivos ajenos a su longitud: más de mil páginas. Hacía muchísimo tiempo que no leía una obra tan extensa, pero ese no era el motivo de mi distanciamiento hacia con ella. No me asusta el volumen y más aún sabiendo, por recomendación, que la calidad estaba garantizada. Pero, por desgracia, cada vez que quería echarle mano aparecían otros compromisos editoriales o de otra índole y la lectura se prolongaba durante más y más días.

Jonathan Strange y el señor Norrell se trata del debut literario de la autora británica, Susanna Clarke. ¡La madre del cordero qué pedazo de debut! Esta joya de la literatura fantástica cuenta con numerosos premios, entre ellos el Premio Hugo a la mejor novela, en el 2005, ese mismo año también se alzaría con el Premio Locus a la mejor primera novela y también sería galardonada con el Premio Mundial de Fantasía a la mejor novela. En el 2006, además, estuvo nominada al Nebula, en la misma categoría y un largo etcétera. La carrera de la escritora no ha hecho más que empezar y ya es toda una referente en el mundo de la Fantasía. ¡Impresionante!

La novela está dividida en tres partes y se ambienta en el siglo XIX, en plena guerras napoleónicas, por lo que combina personajes de ficción con los históricos. Hasta 185 notas de página se permite el lujo de hacer la autora para quedar todo más claro, sobre todo porque su jerga emplea muchas palabras en desuso en el inglés actual.

Es una historia que me ha encantado, su magia me ha atrapado y casi he sido uno más de sus personajes. Los pasajes que tienen lugar en Desesperanza son una maravilla y su villano, El caballero del pelo como el vilano del cardo, me ha calado hasta las entrañas, al igual que los dos protagonistas de esta historia: los magos Jonathan Strange y el señor Norrell. Sería incauto por mi parte obviar a Vinculus, esa especie de vagabundo cuyo cuerpo es una novela; al misterioso y majestuoso al mismo tiempo, Señor Cuervo. Y, por supuesto a las damiselas: lady Pole, Flora y, especialmente, Arabella, la esposa de Jonathan Strange.

En mi opinión, esta es una novela de la que el mismísimo Charles Dickens estaría orgullos de haber escrito. Además tiene ese toque a lo Neil Gaiman que tan buenos resultados ha dado para el público. También hay quienes la comparan a Jane Austen. Aquí no puedo opinar, pues no leí nada, pero lo que tengo claro es que, si te gustan estos escritores, o similares, no lo dudes y hazte con Jonathan Strange y el señor Norrell. No te arrepentirás.

Al parecer, la autora está trabajando con los supervivientes de esta historia. ¿Posible secuela? Ojalá sea así. El final quedó abierto y una nueva historia clama a gritos ser contada. Oh, my god, creo que empieza de nuevo ese sonsonete del que hablaba al principio de esta reseña. Esta vez, prometo, no retrasar tanto la lectura.

¡Joya literaria, gente!

Reseña: Una vacante imprevista, de J. K. Rowling

una vacante imprevistaUna mañana de un apacible domingo, Barry Fairbrother cae fulminado en el aparcamiento del campo de golf de Pangford, una pequeña localidad de Inglaterra. Los médicos determinan que la causa de la muerte ha sido una vena que ha reventado dentro de su cerebro, es decir, un aneurisma. El concejal, miembro del ayuntamiento de la localidad de Pangford, ha dejado una vacante imprevista y rápidamente la noticia se extiende como la pólvora entre los vecinos de dicha localidad, quiénes más bien ven una oportunidad ante la plaza que debe ser ocupada que cierta preocupación por sufrir por la perdida de uno de sus vecinos más emblemáticos. Todos acuden, como abejas a la miel, a sustituir al difunto en el puesto que ha quedado libre. Todos quieren tener la gallina de los huevos de oro.

Pangford, como todos los pueblos del mundo entero, tiene sus secretos: sus virtudes, sus desvaríos varios, y J. K. Rowling nos los narra como una crítica al comportamiento general del ser humano; unas veces con cierto humor sátiro, otras con pulso firme y enternecedor. Sí, Pangford, un pequeño pueblo de Gran Bretaña, podría asemejarse al nuestro en muchos sentidos: en lo bueno y en lo malo. Y la señora Rowling sabe cómo transmitirlo. Podría decirse que la premisa principal de Una vacante imprevista trata sobre la mencionada muerte de uno de sus personajes, que el eje donde todo gira, por decirlo de alguna forma, es el cargo a ocupar por el inesperado suceso, pero también nos conduce a otros derroteros como la lucha de Kay, la asistenta social, por mantener abierta la clínica Bellchapel para poder ayudar a los toxicomanos. Este es precisamente el problema de Terri, que es drogadicta y ya ha sido advertida en un par de ocasiones sobre su reincidencia. Un error más y la custodia de su hijo Robbie dejará de pertenecerle. Otra buena historia es la de Krystal, precisamente la hija de Terri, con quien mantiene muy tensas relaciones, de hecho vive con la abuela Cath, pero no por mucho tiempo…

Había oído, (y leído), críticas muy poco favorables hacia esta novela: que si después de la saga de Harry Potter, Jo Rowling había perdido el rumbo y ya no sabía qué escribir, que si es una historia aburrida y con poco sentido, que si bla bla bla. Habladurías, en mi opinión, pues ya se sabe, sobre gustos…

A mi me ha parecido que esta obra, la primera que la autora dedica al público adulto, es una verdadera joya. Para nada se le puede comparar con la excelente saga de Harry Potter, aquella que cautivó a millones de lectores de todo el mundo, no solo a pequeños y a adolescentes, yo mismo soy un fan incondicional de ese maravilloso mundo de magia. Son totalmente diferentes. Demos el asunto por zanjado y disfrutemos, punto final.

Sí que me gustaría aclarar algo más al respecto, antes de concluir esta reseña y dejarle con sus pensamientos: el desarrollo es genial, de principio a fin, tanto de personajes como el ambiente que se crea a su alrededor, es decir, en Pangford. Te sentirás un habitante más y a buen seguro algunos de los sucesos que transcurren te recordarán a hechos reales que has experimentado de primera mano o mediante terceras personas.

Con todo esto, que no es poco, sin duda alguna para mí lo mejor de esta obra es el modo que tiene J. K. Rowling de contarlo. La autora es muy directa en ciertos momentos, con una sátira característica; en otros ablanda las situaciones con una soltura marca de la casa, la que ha hecho que sea una de las escritoras más respetadas y laureadas de los últimos años. Eso no es moco de pavo, gente. Un “hurra” por Salamandra, la editorial que nos ha brindado la oportunidad de leer sus obras.

Reseña: Zona caliente, de Richard Preston

zona_calienteComencé a leer esta novela pocos meses antes de que el primer brote del virus del Ébola hiciera aparición en nuestro país. Ya desde el primer momento la historia no solo me atrapó sino que, además, como suele decirse comúnmente, me puso la piel de gallina y no se me quitó ni incluso cuando acabé la lectura.

Desde el primer capítulo, Zona caliente es una historia que te atrapa, pues sabes que todos los datos que se recopilan en este volumen son ciertos. El propio autor contactó con casi todos los especialistas, médicos, personajes…, que aparecen en la misma para documentarse e hizo las oportunas averiguaciones por su propia cuenta. En este año que se nos va, puedo decir que es la novela que más miedo me ha dado de todas cuantas he leído. Ni si quiera el género de terror despertó en mi tal pavor. Y es un género que adoro y devoro con pasión.

Pero Zona caliente es diferente, aquí sudas cada párrafo, casi cada palabra. Es, sin duda alguna, el libro que más me ha puesto los pelos de punta de cuantos he leído en mi vida. Una novela de divulgación, como digo, mucho más terrorífica que muchas obras del género, pues se trata de los orígenes de los virus más mortales de los últimos tiempos: el Marburgo, el Ébola Zaire, el Ébola Sudán y el Ébola Reston.

Está tan bien explicado que te hace temblar. Los casos son espeluznantes. Da miedo porque sabes que varias muestras de las cepas de dichos virus se encuentran en el Centro de Control de Enfermedades de Atlanta. ¿Y si a alguien, como sucede en las películas apocalípticas tan en auge en estos días, se le va la olla y deja que la enfermedad se propague? ¡Qué Cthulhu nos pille confesados pues!

¡Cuántos recuerdos han venido a mi memoria cuando trajeron a España el primer infectado por el virus! ¡Cuántas precauciones tomé después de la noticia! Suspendí un viaje a Madrid que tenía planeado desde hacía meses. Y sí, todo por el maldito virus del diablo. Zona caliente me marcó, y sigue haciéndolo, este no es un libro que pasa desapercibido con los años, creedme.
Lo que menos me ha gustado es el tratamiento que le dieron a algunos de los animales para controlar la enfermedad. Hay casos en los que fueron necesarios, pero otros…, bueno, no tanto, en mi opinión.

Han pasado veinte años desde que Richard Preston publicó esta novela bajo el título original de The hot zone: A terrifiying true history. Y eso es lo que es, una historia real terrorífica que ahora, aprovechando el tirón de los conocidos casos del sacerdote y la enfermera en España, la editorial Salamandra lo ha puesto a nuestra disposición. Leedlo y sabréis que cuando trajeron el virus, en el equipaje venía adjunta una bomba de relojería. No hagan demasiado caso al título que le han dado en castellano, por si hay algún despistado/a que piense que la novela trata sobre temas obscenos pues, ya que estamos con traducciones, está bien aclarar que el término “hot” que, cómo muchos sabéis, significa caliente, en la jerga militar estadounidense se refiere a los “agentes mortalmente infecciosos”.

Recomendada no, lo siguiente. Digo alto y claro que Zona caliente es una de las mejores novelas que he leído nunca.

Reseña: La entrega, de Dennis Lehane

laentregaPocos novelistas han hecho tanto por mejorar los guiones adaptados al habla de Hollywood como el gran maestro de los sonidos vocales de Boston, Dennis Lehane.

Quiero creer que su nombre ya es para vosotros bastante conocido. Dennis Lehane, es ese escritor estadounidense que convierte en film todo lo que escribe. Maestro de grandes obras de género negro como Mystic River, Adiós pequeña adiós (libro con el que me inicié y al que le debo una buena parte de mi afán por escribir novela negra…) y Shutter Island, aquella obra que parecía desvariar en un principio, para luego convertirse en una tremendísima historia con un portentoso final.

He leído todo lo publicado en español de este hombre. Es magnífico. Vivir de noche, fue mi última lectura y recomendación (obviamente, se está rodando o compraron los derechos hace poco, todo por un tal Ben Affleck). Los espacios de la ciudad de Lehanne le han servido de inspiración para los ambientes populares urbanos de sus novelas. De ascendencia irlandesa, las historias de este autor retratan la vida de grupos inmigrantes o marginados en Boston, a la vez que constituyen un retrato de la cultura irlandesa, resaltando el peso de la religión católica en sus personajes. ¿Sus detectives más famosos? Los investigadores Patrick Kenzie & Angela Gennaro. Jovencitos pero no tontos.

¿Su última obra? La entrega. Publicada en una edición muy llevadera por Salamandra Black. El titulo casi salió antes en cines que en librerías. Pero siempre, siempre, hay que agradecer su publicación, las fuentes originales es aquel lugar donde reposa el agua clara. La esencia de toda buena historia. En este caso, personajes soberbios, inmiscuidos en una enredadera de males humanos a la orden del día.

El sueño de California está más allá de las actividades cotidianas mundanas del protagonista de La entrega, Bob Saginowski, un camarero que vive solo en la misma casa en la que creció y se vierte en cerveza mientras vive sin darse cuenta de que está siendo introducido en un siniestro plan para mover el dinero de los mafiosos locales. Su primo y jefe Marv, desmiente todas estas actividades siniestras. No obstante, este viejo fantoche fue en un pasado obligado a ceder su propiedad a gángsteres locales chechenos. Un atraco a las puertas, un desenlace con balas sobre sus cabezas, amigos, familias y enemigos utilizando “lavados” de  para ganancias del narcotráfico, el comercio, la prostitución… Nadie está fuera. «Todos creían que estaba fuera, pero aún estaba dentro…», como ya dijera aquel gracioso personaje de Los Soprano haciendo referencia a El Padrino.

La entrega está plagada de erupciones prototípicas de violencia y crueldad ocasional que aplastan con su brusquedad adictiva para el lector. Como sinvergüenzas van personajes como Eric. Sin embargo, gente como Mickey Spillane son la excepción. A pesar de los fundamentos de Dorchester, del lenguaje empleado en el libro por Lehane, no se hace para nada difícil entender las cadencias en los diálogos de Marv (el actor James Gandolfini en el film), con su primo y ahijado Bob.

Dennis Lehane también fue guionista de la famosa serie The Wire a la que en breve daré una oportunidad. Todo apunta a muy alto en esta serie. Tiene lo principal. Tiene a Lehane. El maestro del género negro que convierte en film todo lo que toca. Lo bueno que es joven y tiene grandes obras por escribir. Lo malo.

No hay nada malo. Punto. Porque lo vale.

Reseña: Galveston, de Nic Pizzolatto

galvestonDespués de ver la enorme serie de TV que nos ha marcado a muchos, True Detective, el ansia-viva por querer saber más de su guionista Nic Pizzolatto, me hizo ahondar en su pasado. Para sorpresa mía, y de las editoriales, Pizzolatto había escrito una novela unos añitos atrás y… claro, eso había que leerlo como fuera.

Asistimos así a la violencia ensombrecida de la infancia de Roy Cady en el este de Texas. Su padre alcohólico sucumbió a una muerte prematura; su madre se suicidó. Ella había trabajado para el mafioso dueño de un bar. Y Roy a los 17 años comienza a trabajar también para él. Finalmente, se traslada a Nueva Orleans y se convierte en el matón musculoso de otro mafioso, Stan Ptitko.

Pasamos al año 1987, y con cuarenta tacos, Roy se está recuperando de un diagnóstico de cáncer de pulmón. Está convencido de que es terminal. Su jefe, un tanto pasota con el tema, le envía a intimidar a un funcionario de un sindicato corrupto… Pero es una trampa. Roy se da cuenta de que Stan lo quiere muerto. Roy sobrevive a un tiroteo y huye, salvando a Rocky, una chica rubia, prostituta, otra tejana. Conduciendo hacia el oeste, ella convence a Roy para que pare en una cabaña aislada donde coincidirán con Tiffany. El dilema está servido. ¿Los devaneos de la vida han llevado allí a Roy? ¿Otra trampa? Da igual. Ya no tiene nada que perder. Se visualiza en el horizonte un resultado catastrófico, para Roy y Rocky.

Una novela con doble personalidad. Unos diálogos excelentes. Una trama de personajes. Cada personaje que sale de la mano de Pizzolatto, está huérfano; fue vomitado por cualquiera de sus seres queridos. Todos ellos bajo los paisajes del hervidero sol de Texas y Louisiana.

Galveston destaca muy bien la idea, de que la vida, la uses como la uses, va a su ritmo. A su suerte. Roy es un asesino a sueldo con una enfermedad terminal, y Galveston una novela negra como unas botas de tacones desgastados. Bella a lo lejos, triste al final. La premisa es la siguiente desde que empiezas: Las cosas no van a terminar bien. Es una novela diferente. O la amas o la odias. Algo muy similar a lo que te puede ocurrir con los escritos de Thomas Pynchon o Denis Jonson. Al lector discernido que se perdió en esos paisajes lóbregos de True Detective la gustará por que ya tiene la “base”.

Galveston es una novela difícil de describir. Pero nadie le podrá quitar jamás su autenticidad. El humanismo que la sobrevuela. Es una elegía a los muertos vivos, a los que nunca regresan, a los que nunca descansan. A los que a sí mismos se perdieron y nadie los salvó en el momento justo. A los que necesitan, aún siendo fuertes, que alguien venga a buscarlos.

Yo he sido uno de ellos. Galveston tiene algo, algo difícil de olvidar.