Antes de nada debo decir que la saga Malaz de Steve Erikson, es una de unas pocas espinas clavadas en forma de libros pendientes que tengo en mi biblioteca. Poseo, sin leer aún ninguno, todos los libros publicados por La Factoría de Ideas desde aquella reivindicación de un grupo de internautas forofos de la fantasía, que exigían una edición digna sin divisiones y con las portadas originales. De hecho, corro raudo y veloz a la librería cuando sale a la venta la nueva entrega, (a finales de octubre se publica Mareas de medianoche, la quinta parte).
El imperio de Malaz me atrae poderosamente, todo un universo con razas, mapas y territorios con nombres extraños, mitologías, magia e historias entrecruzadas en el tiempo y el espacio que me absorberán semanas e incluso meses a estas alturas, pero no le veo el momento aún. Erikson me va a exigir mucho aunque la recompensa sea grande y por ahora prefiero que aguarde aún en mi estantería.
Con estas pretensiones comienzo la lectura de La noche de los cuchillos, que se desarrolla en el mundo de Malaz pero siendo escrita por Ian C. Esslemont, creador en realidad, junto con Erikson, de esta exitosa saga. Con ella Esslemont inicia una serie paralela a la de su compañero (Malaz: El Imperio) en la que comparte transfondo y ciertos personajes pero que narra otras aventuras. Ya lleva cinco libros en inglés. La historia se desarrolla prácticamente en la ciudad de Malaz, en ella desembarcan tropas y militares de alto rango del imperio, y todo parece indicar que algo importante se cuece, más cuando la ciudad y los mares comienzan a estar alterados por no decir invadidos por unas fuerzas oscuras que van a precipitar que la ciudad se convierta en un campo de batalla. En el origen de este conflicto se encuentra la reclamación de la corona imperial por parte de Kellanved, un emperador vencido y desterrado con deseos de venganza.
Los protagonistas de esta trama serán Temple, un viejo soldado y mercenario exabrasapuentes, y por otra parte Kiska, una chica con notables habilidades de combate y sigilo, que por culpa de presenciar un asesinato, entrará en la dimensión de las sombras para ser advertida por los que ya no viven del terrible y arrasador poder que se avecina. La historia, que como digo se desarrolla en la isla de Malaz y en su capital, es un cúmulo sin descanso de desventuras y luchas a través de las cuales nuestros protagonistas, con la ayuda de poderosos magos como Agayla, madrina de Kiska, intentarán evitar que la oscuridad y la maldad de apodere del mundo.
No he leído ningún libro de Erikson por lo que no puedo opinar sobre el grado de conexión de los personajes o tramas con la saga original, sólo decir que aparecen personajes como los Abrasapuentes. A este respecto debo decir que quizás, sólo quizás, me hubiese sido más fácil entender ciertos elementos, ambientes y personajes si hubiese leído al menos “Los jardines de la luna”. De todos modos, y aquí entro en el estilo de Essemont, la lectura de “la noche de los cuchillos”, pese a ser una novela relativamente corta, es una lectura densa. El autor es descriptivo y detallista al máximo, utilizando un vocabulario rico y minucioso para narrar. Son los sucesos que van ocurriendo los que desarrollan la historia más que la acción que se deriva del diálogo de los personajes. El ambiente es el protagonista, ambiente que Essemont va cambiando a giros forzados, dando saltos en los que el lector tiene que estar concentrado, ante la amalgama de nombres y hechos que se supone que debe saber. La lectura, si se sabe ser paciente, se hace interesante en la segunda mitad del libro, dando un final conclusivo.
En definitiva, La noche de los cuchillos lo recomendaría a quienes tienen el ansia por leer cosas nuevas de Malaz y no pueden esperar al siguiente libro de Erikson. Al resto se van a encontrar con una historia corta e intensa con los personajes típicos de este tipo de literatura pero rodeada de todo un mundo nuevo y fantástico por descubrir en otras obras mayores, siempre que tengan las suficientes ganas y paciencia.