Archive for Thriller

Reseña: Black Op Integral #1, de Desgard y Labiano

BLACK OP 1 COVER.inddBlack Op es una serie reciente que está gozando de bastante éxito al otro lado de los Pirineos. Al poco de ponerte con ella, te percatas de que guion y diseño crean una perfecta fusión. Os pongo en situación: «En el corazón de la paradoja americana —entre la moral puritana más estricta y la ausencia total de escrúpulos a la hora de defender la hegemonía de los EEUU—, dos amigos de la infancia ingresan en la CIA para una misión de alto riesgo: en plena Guerra Fría han de resucitar a la mafia rusa para luchar contra el comunismo desde dentro». Esto dice la sinopsis oficial, ahora os cuento yo: «1945. Floyd desde que tiene 4 añitos decide que un día formará parte de la CIA. Los rusos acaban de matar a su padre y se siente destinado a matar/destrozar/derrotar a ese Ogro Rojo. 1967. Floyd lo consigue. Entra en la compañía más secreta y con fines más oscuros de Estados Unidos. Su primer destino, la India. Donde se introduce en todos los blackop022juegos sucios que conforman la Guerra Fría. 2004. ¿Por qué Floyd decide regresar al sueño americano que triunfó con el marxismo?».

Ponent Mon nos trae este primer integral, que recoge los tres primeros álbumes de un thriller de espionaje y novela negra en formato cómic más que destacable. De los recomendables, de los duros, de los bien conseguidos. Una serie que bien podría llamarse “No despierte al monstruo dormido” o “El aprendiz del Diablo”. ¿Enriquecer a la mafia rusa para eliminar el comunismo, utilizándola además para erradicar esa “plaga”? Floyd poco a poco se da cuenta del mal que está haciendo, sobre todo, cuando comprende que la vida de Lovna está en juego. Una historia que bien pudiera estar basada en hechos reales. No me extrañaría nada, pues de verdad, de mis últimas lecturas, pocos argumentos han sido tan realistas.

blackop02Desberg (1954) comenzó su labor de guionista en 1976, realizando historias cortas para la revista Tintin, pero no fue hasta 1980, que este discípulo de Maurice Tilleux, el creador de Gil Jourdan, comenzó su trabajo de profesional en Spirou; asegurando la continuidad de las aventuras de Tif y Tondu y creando sucesivamente los títulos 421, Billy, el gato, Mic Mac Adam y Jimmy Tousseul.

Debido a su don para con el dibujo, Hugues Labiano (1963), se convirtió rápidamente en uno de los principales diseñadores de su generación. Comenzó a dibujar para fanzines pero su carrera realmente empezó en 1988 con una brillante ilustración para Viaje al corazón de Europa en la Edad Media. A partir de ahí, toda una serie de grandes obras donde destaca su participación en el álbum Dixie Road que le valió el Premio a la Mejor Serie del Festival de Illzach en el año 2000.

Black Op es una historia de cimentación. De motivos personales, con giro de tuerca cuando toca, de ideales cumplidos y derrocados cuando se acercan a la verdad. Escenas brillantes, gustando por ejemplo ver el envejecimiento de los personajes y el cambio del modo de ver las cosas según el paso de los años. Autores que utilizan brillantemente situaciones retrospectivas que nos permiten seguir con interés la pasión del protagonista. Pero también la evolución de las alianzas, incluso cuando sabes que se blackop00huele al fondo una traición que pondrá en grave peligro a lo que más se quiere. Muy interesante todo lo que va sucediendo, aunque como buena historia de espionaje, si no estás atento/a, puedes verte en un lío. Convertirse en una trama complicada.

Pese a todo, una excelente serie con flash backs bien dominados y un correcto dibujo de Labiano que conviene a la historia. Con momentos de nostalgia de esos amores que tuvimos en el pasado, que nos perseguían, y no los valorábamos en su momento, por estar nosotros al mismo tiempo blackop01buscando otra cosa. He tenido eso en la memoria desde que devoré el tomo. Provocado por la situación de Jo-Ann, que en los años 60 parecía dispuesta a tirar todo por vivir el gran amor de su vida junto a Floyd. Geniales pequeñas tramas dentro de la estructura principal. Con el aliciente de trasfondo del porqué matar a su antiguo amante… Lovna que pasó por todas las etapas del infierno (de niña a mujer) la encontramos rota y amargada por no ser capaz tampoco de encontrar un ápice de felicidad, esa suerte que siempre se niega a algunos.

Desberg y Labiano muestran en Black Op un destacable trabajo. Una serie que apreciaréis si la degustáis con tranquilidad, café irlandés en mano, entornando los ojos y cerebro cuando os llega la información. Como un buen espía retirado. Sintiendo empatía. Dejándote llevar junto a los protagonistas e introduciéndote, en esta enorme operación geopolítica a gran escala.

Reseña: Futuros Perdidos, de Lisa Tuttle

futuros perdidosComo si de un juego de mayorías se tratara, encontrar una buena novela sobre un tema específico suele requiere  mucho de tu parte. E influye para tu buen adquirimiento que sea una novela corta, breve, que vaya directa al grano. Ya que pedimos: bien escrita, que enganche y sea digna de recuerdo. Si se cumple todo, ni que decir tiene que estamos ante una muy buena novela. ¿Y sabéis qué mola? Que no sea de un autor súper conocido y que casi nadie te la haya recomendado. Que sea todo un descubrimiento.

(Miras alrededor, unos se encaminan hacia sus trabajos, a llevar al niño a la academia y otros beben en el bar como si no hubiera un mañana. Y tú te dices: pedazo de historia que acabo de leer y quizás ninguno de estos ilusos la disfrute nunca).

La sensación de encontrar un tesoro en el lugar menos esperado. Nunca pierdas la esperanza. Hay tesoros para ti. Sólo hay que buscarlos…, e incluso algunos son tan para ti que te llegaran de alguna manera. Todo lo que digo no es sino una metáfora de mi relación con Lisa Tuttle. Una autora cuyos libros por fin empiezan a ver la luz en nuestro país, una autora que lo merece y mucho. Es de esas autoras ocultas en gran parte por los escritores de bestsellers. Y aunque con este calificativo todos los caminos llevan a Stephen King, si buscáis un poco daréis con escritores buenísimas cuyas obras tienen mucho que decir. Autores dignos de mención. Cuyos escritos no consiguieron cruzar el charco cuando en aquella época dorada del género, otros muchos lo hicieron. Y como nunca es tarde si la dicha es buena, créanme que alucinaran con lo bien que escribe esta señora

Ya Ediciones Nevsky nos trajo Nido de pesadillas, una antología que muchos deseábamos leer desde hacía años. Y ahora Gigamesh nos publica esta joyita que es Futuros Perdidos. «Una imaginación extraordinaria, una prosa hermosísima…», como dice su eterno compañero George R. R. Martin.

Sensibilidad clara que toca la fibra, añado yo. Futuros Perdidos es la historia de Clare Beckett, la cual se encuentra saltando de una realidad alternativa a la siguiente a través de un torbellino de vidas diferentes que ella podría haber llevado. Las realidades alternativas son también, en cierto sentido, los sueños en los que Clare no puede saber si la vida actual que vive es un sueño o una realidad. Soltera, acomodada a una vida monótona, arrastra las cicatrices de una mala decisión en el pasado. Su presente se encuentra falto de un auténtico propósito de futuro. Dotada para las matemáticas, carrera que no llegó a cursar pese a que le hubiese encantado, y conocedora por tanto de la teoría cuántica de realidades paralelas, sueña con poder escapar a un mundo mejor. Y así vive situaciones reales y curiosas que son auténticas vidas alternativas. Sin embargo, todo se trunca, empieza a torcerse cuando una pregunta le acecha: ¿y si todo eso que ve, vive y siente no son del todo verdad? ¿Realmente está viajando a dimensiones paralelas o todo se resume a que está perdiendo el norte?

Aparte de la curiosa trama que conforma Futuros Perdidos, en serio, lo que de verdad me asombra de Lisa Tuttle, es lo bien que escribe. Y pese a que esta novela no es parte tanto del género de Terror como cabría esperar, es quizás suspense mezclado con Ciencia Ficción; no deja de obtener una prosa altamente elaborada, como parece que tiene todo lo que toca Tuttle. Relatos que son todo un gustazo de leer.

Lisa Tuttle pinta aquí un cuadro de confusas e imágenes febriles. Una sensación parecida a cuando estás ante un lienzo abstracto o cubista, más bien, donde perderte fácilmente entre sueño y realidad. ¿Diferenciarlos? La autora mete en ese lío a la protagonista pero también en cierto modo al lector. Transmite. Trasciende. Realidades paralelas a las que muchos hemos acudido en pensamientos vagos. ¿Qué hubiera sido de mi vida si…? ¿Dónde estaría yo ahora…? El dolor de Clare es tan abundante hacia el final de la novela que al igual que ella, quieres que finalice. Que se aclare la situación.

Una lectura genial. Fluida como pocas. Me declaro fan total de la señora Tuttle.

Reseña: Quien pierde paga, de Stephen King

quienpierdepagaCon este título que los traductores patrios se han sacado de la manga para evitar traducir el original inglés (Finders keepers), llega la esperada continuación de Mr. Mercedes (que por cierto, tampoco respetaba la idea del título original). En esta ocasión, el autor de Maine aparca a Brady Hartsfield. Sí, en efecto, el odioso villano del Mercedes apenas tiene un par de apariciones en esta novela, y dadas las circunstancias en que terminó el primer libro, son apenas eso, apariciones. Aunque, eso sí, dejan claro que el cierre de la trilogía le tendrá a él por medio. O eso parece apuntar.

En fin, metiéndonos en faena con Quien pierde paga, tengo que decir que su arranque es puro King. Si algo tiene el Rey del Terror es una facilidad pasmosa para crear personajes, describir momentos vitales y hacerlos tan creíbles que llegas a sentir que les conoces en persona. En esta ocasión King nos presenta dos líneas temporales separadas entre sí por algo más de treinta años. En la primera, la más antigua, Morris Bellamy ejecuta a sangre fría a un gran novelista. Y no lo hace por despecho o porque quiera robar su fortuna. Morris está enfadado porque el autor traicionó la esencia de su personaje principal, o al menos eso piensa él. Y de paso, robar los cuadernos en los que ha seguido escribiendo durante los años de retiro autoimpuesto.

La historia de Bellamy es la historia de una obsesión, de un fanatismo tan extremo como el que King ya retrató en Misery. Una historia que va encajando como las piezas de un buen puzle con la historia de Peter Saubers, la segunda de las tramas de esta primera parte, localizada en la actualidad. La suya es una historia de desesperación, la de un niño que ve como su vida va directa al desastre después de que sus padre resulte herido de gravedad en, ¡tachán!, el ataque de Brady Hartsfield y el Mercedes. Peter Saubers, que se da de bruces con un cofre enterrado en el campo que se encuentra detrás de su casa.

No quiero desvelar cosas de la trama, aunque tampoco esperéis encontraros con una historia con giros asombrosos y recovecos de la historia que os hagan estremecer. De hecho, superada esta primera parte del libro, lo cierto es que la cosa decae bastante. A mitad del libro aparecen en escena los tres protagonistas de la primera novela, con Hodges a la cabeza, pero ni siquiera eso consigue remontar una trama que no logra despegar del todo.

El mayor problema de Quien pierde paga es la simpleza de lo que cuenta. Para haber salido de la mente de un tipo como Stephen King, la novela no logra despegar del todo. Las motivaciones de Bellamy están bastante claras, su forma de actuar es coherente durante toda la novela, y Peter Saubers también parece un personaje de carácter y fuerza hasta que el libro llega a la mitad de su recorrido, y entonces pierde fuelle. Si uno se sienta y quiere entrar en su juego, puede llegar a comprenderlo, pero yo no sentí en ningún momento que estuviera justificado del todo el giro que Saubers sufre a mitad del libro. Y en consecuencia, el resto de la trama se me hizo un poco cuesta arriba.

Por lo demás, Quien pierde paga es Stephen King y eso es lo que vais a encontrar aquí dentro. Sin monstruos ni momentos terroríficos, eso sí, pero una narración ágil y directa, con descripciones precisas y justas, diálogos coherentes con los personajes y unos personajes (quitando esa segunda parte de Saubers) brillantes.

Que por cierto, King no logra reprimir del todo su faceta de escritor fantástico. Apenas unas pinceladas, sobre todo en el epílogo, pero ahí están. A mí, al menos, me hicieron sonreír.

Una verdadera pena, porque disfruté mucho de Mr Mercedes y sin embargo este Quien pierde paga me ha dejado bastante frío.

Reseña: El Club de los Mejores, de Arthur Gunn

EL-CLUB-DE-LOS-MEJORESQue Arthur Gunn es el pseudónimo que ha utilizado Claudio Cerdán para esta novela no es ningún secreto. De hecho, lo pone en la solapa. Y ahora, de la mano de Ediciones B, nos trae una novela cargada de secretos, pero de los que llevan un precio atado a ellos. De promesas y castigos. De infancia y de todo aquello que significa cuando nos volvemos adultos y tratamos de dejar atrás el pasado.

El club de los mejores (nada que ver con los famosos patos de la trilogía Disney) es la nueva incursión de Claudio Cerdán en la novela negra. Desde luego, es un autor que se muestra capaz y firme en varios géneros. Le hemos visto tocar la suciedad de la novela negra realista, el surrealismo del subgénero zombie, la novela histórica… Un autor ecléctico al que no le gusta anclarse a un género.

Con un ritmo que envidiarían muchas películas de Hollywood, estamos ante un thriller que podría pasar fácilmente al celuloide. La trama lo permite, los personajes están bien trazados, y esa mezcla de infancia de final abrupto y reunión tanto o más traumática años después ya ha funcionado en otras ocasiones.

Aquí, el club de los mejores al que hace referencia el título, es el nombre de la pandilla protagonista, un grupo de amigos que intentan superar la infancia a su manera. Años después, uno de ellos aparece en la casa de Walter para pedirle ayuda. Su mujer ha sido secuestrada y no sabe a quién acudir. Y a partir de ahí, una buena madeja de misterio, del que se va desenrollando con cautela pero de manera continua, trayéndonos de vuelta el pasado y sacando a la luz aquello que debería permanecer siempre oculto.

Este tipo de historias siempre han ejercido un poderoso magnetismo sobre mí. Desde que leyera It hace ya casi veinte años, siempre he pensado que las novelas protagonizadas por niños tienen una fuerza especial. Independientemente de que transcurran sobre las lindes del terror o del thriller, como es el caso.

Lo cierto es que poco se puede hablar de este libro sin desvelar información importante. A mi modo de ver, es una historia con fuerza, de las que enganchan, y que maneja con soltura la información que entrega al lector para mantenerle atrapado entre sus más de cuatrocientas páginas. Un buen libro con el que esperemos que Claudio Cerdán pueda hacerse un hueco en la primera división literaria de este país. Ya sea con su nombre o como Arthur Gunn, eso es lo de menos. Lo importante es que nos siga regalando pequeñas joyas como esta.

Reseña: El Método 15/33, de Shannon Kirk

ELMÉTODO15-33Me regalaron este libro hace cinco días. En ese momento me faltaban veinte páginas para terminar mi anterior lectura (En las montañas de la locura) y me llamó la atención esta nueva adquisición. La portada tiene un algo que me resulta fascinante (creo que son los ojos, no lo sé) y la sinopsis me picaba la curiosidad.

El método 15/33 viene de ganar un premio a mejor novela de suspense indie, sea lo que sea eso, y lo cierto es que el inicio no pudo ser peor. Me refiero a su primer párrafo. Concretamente a las primeras tres líneas. Que un libro, de una editorial potente, supuestamente avalado por premios y alabanzas varias (que llenas una solapa entera), comience con una errata me auguró un mal destino para el libro.

Me explico: Primera frase en tercera persona, resto del libro en primera. Sin que venga a cuento, sin que tenga sentido, sin que esté separado por ninguna razón.

Pero, y esto es lo importante, esa errata no fue designio de nada. De hecho, todo lo contrario. El método 15/33 se merece todas esas alabanzas que llenan la solapa izquierda. Es un viaje adrenalínico, adictivo y que mantiene el acelerador apretado hasta el fondo desde la primera hasta la última página. Tres días me ha durado.

La historia, y sin salirme de lo que se menciona en la sinopsis de la contraportada, está contada por una niña que fue secuestrada a los dieciséis años, cuando estaba embarazada de siete meses. Lejos de permitir que la situación la desbordase, la protagonista utiliza su mente, analítica y… peculiar… para enumerar todos los recursos de los que dispone en el pequeño cuarto en el que la mantienen encerrada, y empieza a maquinar su fuga y venganza con una frialdad suprema.

Reza una frase promocional encima del título: Pensaban que ella era la víctima pero son ellos los que están en peligro. Más que acertada la frase.

La protagonista de la historia es peculiar, como he mencionado. Su mente no funciona como la del común de los mortales, se encuentra en el límite de la sociopatía, capaz de apagar los interruptores de sus emociones y de actuar con precisión y frialdad hasta en la más tensa de las situaciones. Ella es la protagonista casi absoluta de la historia y su desarrollo, carácter y background están perfilados hasta el mínimo detalle con un mimo absoluto.

Se entrecruzan con su historia algunos pasajes, también narrados en primera persona, que nos ponen en la piel del agente del FBI y su compañera (un personaje secundario pero absolutamente brillante), encargados del caso.

La narración no da tregua. Es cierto que en algunos momentos parece desviarse del curso lógico de lo que está contando, pero ese es el efecto de la mente, y siempre que lo hace es con alguna clase de lógica que a veces solo resulta comprensible dada la peculiaridad de la mente de la protagonista.

En definitiva, una buena novela de suspense, de las que te mantienen atrapado en su lectura y aferrado al sillón y que, además, se reserva un muy buen giro en la trama que desvela en la recta final y que, de alguna manera, revuelve la historia y lo que queda de libro.

Un gran acierto.

Reseña: Laberinto, de Miguel Aguerralde

laberinto«Laberinto, menudo nombre para un pueblo», murmura uno de los personajes protagonistas al principio del libro. No tardará demasiado en pensar otra cosa: «No parece tan difícil salir de aquí».

De lo equivocado que está, poco voy a hablaros.

Esta es la nueva novela de Miguel Aguerralde, el autor de, entre otras, Caminarán sobre la tierra (Editorial Dolmen), esa novela que fácilmente podría definirse como “Indiana Jones con zombies”, y de El fabricante de muñecas, la historia que nos dio a conocer a un gran personaje como es Matt el rojo.

En Laberinto, Miguel nos presenta un pueblo maldito. Sin andarse por las ramas, nos habla de las desapariciones de niños que aterrorizaban a la población, de cómo los lugareños culparon a Rafael Pelayo, al que todos llamaban niño bestia, y de cómo poco a poco la vida se extingue del pueblo hasta que de él no queda más que la sombra de lo que fue, casas vacías y abandonadas, tapiadas, y el aullido de los lobos como único sonido cercano.

Lobos. Los lobos tendrán mucha importancia, serán los enemigos a batir en esta historia.

Al mismo tiempo que conocemos el pueblo, Aguerralde nos presenta al protagonista, Ángel, un hombre que está perdiendo la vista tras un accidente y que lo único que quiere es volver a ver por última vez a la chica de la que está enamorado. Antes de que su vida se torne en oscuridad. Ángel, por supuesto, acabará recabando en Laberinto. Y salir se convertirá en una misión prácticamente imposible.

Si tuviera que comparar Laberinto a algo sería al videjuego Silent Hill. Está claro que Miguel Aguerralde es un fan de la saga de videojuegos y que pretendía homenajear su espíritu en esta historia. No solo el pueblo abandonado, rodeado y asediado por criaturas (lobos en la novela), sino también el aspecto decadente del lugar, las puertas y ventanas tapiadas y los escasos caminos que se abren ante el protagonista como la guía de un videojuego. Y la niebla, también la niebla está presente. Agobiando, creando un ambiente malsano y oprimente en todo momento.

A nivel de trama Laberinto no defrauda. Resulta fascinante (por laberíntica) la forma en que está narrada la historia del pueblo, entremezclándose al principio con la presentación de Ángel, y los pocos personajes que aparecen para condimentar al libro están bien hilados y resultan consecuentes. Mención especial para ese policía que aparece en la recta final del libro y que resulta un personaje de lo más interesante.

A nivel narrativo, Miguel demuestra una vez más que se trata de un escritor con carácter, capaz de mantenerte en tensión en los momentos opresivos, de llevarte en vilo cuando comienza la acción, y de crear el ambiente necesario para que te parezca que tú mismo estás en Laberinto mientras lees.

Tengo que admitir que algunas de las decisiones que toman los protagonistas me hacían querer gritarles, como ocurre en las películas de terror cuando ves que un personaje emprende una acción que le va a llevar inevitablemente a terminar con un cuchillo hundido en el abdomen. Pero a nivel psíquico tanto Ángel como Andrea resultan dos personajes cuidados con mimo y esmero.

Poco más puedo contaros sin desvelar secretos que se ocultan en Laberinto. Os diré que es una novela más que disfrutable, pero es mejor que os adentréis vosotros mismos en este pueblo dejado de la mano de Dios. Aunque os lo advierto, una vez más, para quien no haya estado atento: una vez entres, salir no resultará sencillo.

Reseña: La última salida, de Federico Axat

la-ultima-salida-federico-axatEl último libro de Federico Axat viene con una cinta roja en la que advierte “que no te lo cuenten” antes de afirmar que es el mejor thriller que leerás este año. Ambas cosas suenan bastante manidas, típicas frases promocionales que de tan gastadas ya casi no calan en nuestros cerebros de potenciales compradores.

Vale, no sé si será el mejor thriller que leeré este año porque el don de la clarividencia aún no lo he tengo del todo potenciado pero os puedo asegurar, sin lugar a dudas, que difícilmente saldrá del Top 3. Y que sí, es mejor que no os cuenten absolutamente nada. Y eso hace que reseñarlo sea mucho más complicado, porque como enemigo acérrimo que soy de los spoilers, cualquier cosa que diga de esta novela puede fastidiar alguno de sus giros.

Pero os diré lo siguiente: pocas veces me he sentido tan desconcertado mientras leía un libro, en toda mi vida. Y lo digo yo, que me jacto de adivinar la identidad del asesino en todas las pelis de suspense, que me jacto de intuir los giros en prácticamente cualquier novela. La última salida me ha llevado de la mano por su trama haciéndome sentir completamente desorientado. Y no porque la historia no tenga lógica, que la tiene, y aplastante, sino porque cada vez que gira el resultado es asombroso por inesperado.

Federico Axat ha construido un laberinto maravilloso, uno en el que difícilmente encontrarás el camino de salida por ti mismo. Y en el que en más de una ocasión te preguntarás qué demonios está pasando, cuál es el truco y qué demonios se esconde tras la próxima página.

Sinceramente, una novela de aplauso.

La historia comienza, tal y como dice la sinopsis, con un hombre a punto de tomar un camino sin retorno, con la pistola en la mano y dispuesto a volarse la cabeza. En ese momento se oyen golpes en la puerta y la voz de un hombre pidiéndole que abra la puerta. Ted, el protagonista, ve un papel encima de la mesa, algo que no recuerda haber escrito pero que le insta a abrir la puerta (oh, sí, empieza pronto con los detalles que te hacen fruncir el ceño), y entonces el hombre que está fuera de la casa le pide que no se pegue un tiro, no sin hablar antes con él.

¿Y cómo puede saber ese hombre lo que Ted está a punto de hacer si no se lo ha contado a nadie?

Ted está a punto de recibir una propuesta increíble. Algo que haría que su familia no tengaque pasar por el duro trauma de encontrar su cuerpo tras un suicidio y que, además, le permitirá hacer del mundo un lugar un poquito mejor. Antes de marcharse. Una última salida.

Para entonces apenas llevas diez páginas de la historia y la cosa no ha hecho más que empezar. Las preguntas empiezan a agolparse en tu cabeza de lector y, te lo aseguro, esas son apenas las preguntas fáciles.

Los personajes del libro están muy bien dibujados. Empezando por Ted, cuyo background es absolutamente brillante, un tipo al que entiendes en todo momento (y cuando no, ya lo harás, porque, como he dicho, todo tiene lógica en este libro). Federico Axat ha construido a Ted con el cuidado de quien labra una pieza de orfebrería, al mínimo detalle, algo meticuloso y necesario para que todas las piezas encajen.

El resto de personajes (no quiero decir ningún nombre para que cuando aparezcan no sepáis si son protagonistas o no, porque todo es parte de la gracia) también están bien construidos. De hecho, es fantástica la manera que tiene Axat de revelar detalles trascendentes para prsonajes secundarios y hacer que cobren para el lector un interés importante.

Todo esto, acompañado con un estilo narrativo ligero, de los que más que leerse se beben.

Que no os lo cuenten. Y corred a la librería más cercana porque os va a encantar.

Reseña: En tierra de nadie, de Olalla García

entierradenadieLa historia de Aurora es una historia de descenso a la locura, de ese camino solitario y desconcertante que se recorre cuando uno pierde pie en la realidad y todo a su alrededor empieza a desmoronarse.

Tengo que decir que en los primeros compases de la historia, cuando el camaleón de Aurora se desvanece de la noche a la mañana y al parecer es ella la única que lo recuerda puesto que su pareja la mira como si estuviera loca cuando hace referencia al animal, me preocupó estar ante una versión extendida del maravilloso relato de Richard Matheson El número de la desaparición. Bueno, es cierto que por momentos es inevitable acordarse de aquel relato, pero lo cierto es que Olalla García consiguió que me sumergiera en su historia, en la vida de Aurora y en su mente con relativa facilidad.

En las primeras páginas del libro la autora hace una reflexión, en boca de la protagonista, sobre la forma en que Lovecraft retrataba la locura y la existencia de los ya míticos monstruos de su mitología como algo existente en realidad en un plano superior al que habitamos todos. La locura, dice, es un viaje que se recorre en solitario.

Así, Aurora se convierte en la protagonista casi absoluta de la historia. Hay algunos secundarios, no deben ser ni siquiera una decena, pero su relevancia en la historia es bastante escasa. Son importantes para la historia, pero su presencia es escasa. Y no es algo que perjudique la historia, en ese sentido Olalla García ha manejado muy bien la presencia de los personajes.

Pero lo verdaderamente fascinante es el viaje mental que hace la protagonista.

A mí, como escritor (de un relato con el que también se puede encontrar algún punto en común, aunque sea por el hecho de que el protagonista percibe un cambio en su vida al que le siguen otros y eso le crea una sensación cada vez mayor de desconcierto), las referencias al mundo literario me han encantado. La protagonista de la historia sueña con ser escritora (y de hecho, esto es bastante importante en el devenir de la trama) y en el momento en que la conocemos acaba de publicarse un libro escrito por ella… aunque bajo el nombre de una presentadora de televisión. Vamos, que ha hecho de negra. Y, bueno, todo lo que acontece en relación con ese tema me ha parecido interesante.

Es el primer libro que leo de la autora pero he quedado con muy buena sensación. Su estilo es agradable de leer, no se detiene en pasajes innecesarios y los diálogos son tan cercanos a la realidad que es fácil pensar que los personajes son reales. Además, sus formas de ser también son realistas.

Y la trama, bueno, lo dicho, se va desenvolviendo a un buen ritmo y contiene un par de giros que la haces, por momentos desconcertante, como todo buen thriller debe ser. De hecho, en el momento en que las piezas del puzle encajan es bastante probable que se te quede la boca abierta.

Reseña: El Hijo, de Philipp Meyer

El HijoY al igual que en los cómics, por supuesto, que también hay jóvenes promesas en el mundo literario; que quizás es un hemisferio más complicado si cabe. Philipp Meyer (1974) es el ejemplo que os voy a traer de escritor de ficción estadounidense que está en boca de todos. Un escritor criado en Baltimore, Maryland, barrio escenario continuo de las películas de John Waters. De madre pintora y padre electricista, viene de la clase obrera, de donde salen los mejores. Meyer considera como principales influencias literarias los clásicos americanos como son Virginia Woolf, Faulkner, Joyce, Hemingway, Welty, etc.

Y se nota. Lleva tan solo dos novelas en el mercado, pero menudas dos joyitas, dicen. El Hijo es como han dicho ya varios críticos y cientos y cientos de seguidores que han podido disfrutarla: de esas novelas que se publican y se convierten en clásico instántaneo. Un libro que realmente merece ser llamado obra maestra. Estoy de acuerdo. Súper-archi-recomendado por decenas y decenas de amigos literarios decidí darle una oportunidad y vaya como me ha dejado. ¿Será la nueva moda de este nuevo western que nos acecha? ¿Será lo bien que trata la cruda realidad de una zona del mundo donde todo vale? ¿Será lo brillante que es la narración que atrapa y no te suelta pese a que para nada es una novela ligera?

Una novela sobre hombres duros con armas de fuego. Escenas evocadoras del mejor Hemingway, con el que las comparaciones son inevitables. Un juego de muertes en el sur de USA que también llama al recuerdo, a invocar al mejor Faulkner, pero en mayor medida al mejor Cormac McCarthy, que ya retratara este tema de forma brillante en su gloriosa Meridiando de Sangre.

Escenas dañinas, de rapiña, que hacen daño al lector por su crudeza.

Este joven y talentoso escritor es una las nuevas promesas que alaba el New Yorker. Tiene su propia voz. El Hijo habla de varias generaciones de tejanos: Eli McCullough, su hijo Peter, nietos y bisnieta… En gran medida, sigue una narrativa lineal, se establece antes y durante la Guerra Civil Americana. Peter cuenta lo sucedido a veces en forma de diario, se centra en la Gran Guerra también. Contada después desde el monólogo interior, se extiende hasta finales del siglo XX. Eli McCullough es el personaje más convincente que he leído en mucho tiempo. El primer varón nacido en la recién inaugurada República de Texas.

Durante una fatídica noche de 1849, una banda de comanches asalta su hogar, asesina brutalmente a su madre y a su hermana y lo toma como prisionero cambiándole el destino para siempre. Con apenas trece años, pero armado de valor e inteligencia, se ve obligado a vivir en el seno de la tribu y a adaptarse a sus costumbres tal como era la tradición de los esclavos raptados por los indios de la tierra del oro. Pero llega el hambre, las enfermedades y el avance del ejército americano que masacra pieles rojas por doquier. Los últimos poblados libres casi que desaparecen del mapa. Eli vuelve así al mundo civilizado, donde acabará creando un imperio ganadero.

Su hijo Peter cargará con el peso emocional de la campaña de su padre por el poder, mientras que Jeannie, su bisnieta, luchará para conservar el patrimonio de los McCullough en un mundo de hombres donde la ganadería ha dejado paso al petróleo. El problema emerge, el problema de llevar un apellido problemático en una cultura totalmente masculinizada de la que Eli siempre dijo que no tenia ningún sentido.

La familia peligra. Y retrata entonces el autor, con gracia (si no un don), el tema económico que se vive/vivía en la zona. Capítulos, páginas que vuelan ante ti por todo lo que se cuenta y cómo lo cuenta. Un conocimiento de las costumbres comanches admirable. Y con ese poder que alego a muy pocos escritores de poder escribir (como Hemingway) sobre mujeres ficticias convincentes.

El Hijo es el segundo paso que brilla en una carrera prometedora de autor que llega pisando fuerte. Una novela de argumento épico que explora la crueldad y el dolor de una época, que a día de hoy, por lo que sé, se sigue viviendo en esa zona del Lejano Oeste de Estados Unidos. Una epopeya con la que vivirás junto al protagonista toda una vida. Desde mediados del siglo XIX hasta los recientes años 70s.

Esperaba una buena noticia cuando buscaba información para esta reseña. Notición que he encontrado: Meyer dice haber concebido ya la continuación de El Hijo (http://www.megustaleer.com/libro/el-hijo/ES0113402). Lo que muchos catalogan como una especie de trilogía que empezaría con su primera novela American Rust. Novela que pienso leer en breve. El Hijo fue finalista del último Premio Pulitzer.

No digo más.

Reseña: No Mientas, de Gregg Hurwitz

nomientasComienzo la lectura de la última novedad de la línea editorial La Trama de Ediciones B, No mientas, de Gregg Hurwitz, y con las primeras diez páginas pienso: “ok, la maquinaria de marketing editorial nos la acaba de colar de nuevo”. Porque si uno abre la solapa izquierda se encuentra frases tipo “Te pone los pelos de punta y te funde las neuronas”, por David Baldacci; o “De esos libros que hacen que te muerdas las uñas y no puedas pegar ojo”, y así hasta siete frasecillas del estilo.

Por el amor de Dios, si parece que Hurwitz ni siquiera comprendió aquello que enseñan en todas las escuelas de producción y escritura de thrillers 1.0: “comienza siempre con un bang”.

Así es. No mientas tiene un inicio soso. Muy soso. Diez páginas en las que piensas “como esto sea así todo el rato me voy a morder las uñas pero de angustia por no ver la luz al final del túnel”.

Ay, amigos… el cerebro… ese órgano de nuestro cuerpo que nos hace sacar conclusiones precipitadas. Diez páginas y la cosa se encarrila. Y después un pequeño empujón y cuando te quieres dar cuenta hay un cadáver al que le sigue otro y estás metido en una montaña rusa que desciende vertiginosa con varios loopings a la vista.

Gregg Hurwitz, allá donde estés, ole.

La trama de No mientas es un torbellino, os lo aseguro. La novela está escrita con un estilo ágil que no se detiene en tonterías. Te presenta a los personajes lo justo para que tú te hagas una imagen de ellos. Te da pinceladas de su pasado si lo ve conveniente y siempre para que entiendas sus comportamientos. Y el presente, bueno, el torbellino.

El protagonista cuasi absoluto de la historia es Daniel, un tipo que podría vivir tumbado al sol junto a una piscina de horizonte infinito o de yate en yate porque es el hijo de una de las mujeres más ricas de San Francisco (si no la que más), pero que harto de vivir bajo el yugo opresor de su madre decidió abandonar su trabajo como director de sus finanzas para dedicarse a la mediación y ayuda social entre delincuentes con posibilidades de reincorporarse a la sociedad.

Junto a Daniel conocemos a su mujer, Cristina, a su madre, Evelyn, y a los seis integrantes del que será su último grupo de apoyo antes de dar el salto a la práctica privada de la psicología. Seis tipos, cuatro hombres y dos mujeres, de carácter conflictivo donde Hurwitz saca a relucir su verdadera capacidad como autor y creador de personalidades, y se descubre como un maestro a la hora de retratar la psique humana. Porque, os lo digo, no son partes extensas dentro de la novela pero los momentos del grupo, con Daniel mediando con ellos, son lo mejor de sus cuatrocientas páginas.

La historia: Daniel descubre en su casillero de correo una carta dirigida a otra persona con una amenaza de muerte y con fecha atrasada. Al comprobar el nombre (Dios bendiga a google), descubre que ese hombre, del que nunca ha oído hablar, ha muerto asesinado. A esa primera carta le siguen otras dos, y pronto Daniel se verá metido de lleno en la persecución de un asesino que parece escoger a sus víctimas al azar y que, además, ha decidido que Daniel se encuentre en el centro de la historia. O eso parece.

Y hasta aquí puedo contar sin desvelar demasiado de la historia.

Pero eh, hacedme caso, abrid la solapa izquierda y leed las siete frases publicitarias. Todo lo que dicen en ellas es cierto. Y ese es un gran argumento de venta.