Acabo de leer una obra que me ha dejado un buenísimo sabor de boca. Mucha culpa la tiene Joan Tretze el autor de este cómic. Ha sabido elaborar una serie de tiras cortas a modo de historia secuencial que enmarcan de algún modo a esos seres extraños (a ojos de los muggle) que son los jugadores de rol.
Por supuesto, aquí se habla de la experiencia vivida. Lo notas al momento. Holocubierta Ediciones ha apostado por esta edición en papel, de un cómic que habitualmente se publica en la red (http://www.elsistemad13.com/).
Este pequeño vademécum de «cómo empecé/cómo encontré gente para jugar/mis problemas como máster/mi vida después del rol», es un cómic que encandilará a roleros y curiosos por el mundo friki a partes iguales…, por que si en algo se basa El sistema D13 es en las virtudes y defectos de cómo llevar adelante una campaña o una partida de rol con tus amigos. El compromiso. Compartir los mismos gustos. Los diferentes personajes que existen ya de por sí en la realidad.
Quedar, no llegar tarde, no fallar, pelearse con la novia para poder asistir, no tener que irse en plena batalla porque tienes que ir a trabajar, defender a tus compañeros por encima de todo, intentar que no muera… Todo es compromiso. Aunque algunos de estos temas no se tratan, sí que se habla sobre las vicisitudes de ser master.
Lo que me he podido reír con este tebeo.
En El sistema D13 se cuentan muchas cosas pero en definitiva, la historia de Trece (¿el autor?). Un chico con treinta y muchos que intenta encontrar el camino, la estabilidad, desde sus comienzos en mundo del rol. Con el capitulo Génesis vemos cómo se inició. En Mi historia, cómo empezó a fraguarse su vida como master/director de juego. Con El Grupo (capítulo con el que me he reído bastante, porque identifico a gente dentro de los personajes), cómo se obcecó en hacer un grupo de juego equilibrado. Empieza la aventura es el siguiente capítulo en el que te lo pasas bien viendo como la partida se va a la mierda ya desde el comienzo…jajaj. El Dungeon, lo mismo, pero bajo tierra, con el personaje listillo de turno dando calor. La salida, es la vuelta a la realidad… con sus pormenores.
A modo de revista, se incluye una especie de Consultorio Rolero del Doctor Trece en el que los lectores preguntan y comentan situaciones particulares. Una especie de homenaje a aquel Consultorio del Dr. Francis de la revista rolera mejor hecha de todos los tiempos.
Se añade como colofón un capítulo (“Desclasificado”, jajaja) llamado Detritus máster, o sea, un capítulo donde el personaje coñazo del grupo decide hacer de director de juego. Genial en todos los aspectos. Menudo lote de reír. Mi hija me observaba extrañada. No suelo reírme con mis lecturas.
En definitiva, un cómic que nadie debería perderse. Si eres o has sido jugador de rol, resulta imposible leer El sistema D13 sin reírte, y sobre todo, sin sentir nostalgia. Las situaciones aquí vividas son compartidas en su mayoría con el lector/jugador. Hay momentos de incertidumbre, momentos reales, ficticios y de buenas risas. Los enfados del master, lo que tarda un personaje en tirar los dados (cosa que irrita bastante), la lucha por la supervivencia, el sinsentido de algunas escenas… El sistema D13 es un homenaje al Peter Pan que todos llevamos dentro. Hacia tiempo que no leía una cita más realista que la que abre este cómic. Con ella termino, recomendando muy mucho este volumen. No os lo perdáis porque es genial, de verdad.
El hombre no deja de jugar porque se hace viejo,
se hace viejo porque deja de jugar.
Bernard Shaw

