Reseña: Jenny Finn, de Mike Mignola, Troy Nixey, Dave Stewart y Farel Dalrymple

El Mignolaverso es un mundo cada vez más grande donde caben historias de horror lovecraftianas de todo tipo. Lo que el maestro es capaz de hacer, la originalidad que va creando en casi cada historia, es lo que le da al rey, lo que es del rey. Y una cosa que no me explico (a no ser que se reúna con ellos, los entreviste y hasta que vea que no están totalmente inspirados para con el mundo que propone), es como con cada co-guionista, con cada ilustrador que se junta, consigue trasladarles lo que quiere. Con tramas, con dibujos y colores, que casi no se diferencian de una trama a otra. Se consigue un todo. Una genial idea donde podemos centrar toda la atención sin problemas en lo que Mignola propone en su nuevo guión.

Su cómplice en este lúgubre mundo es Troy Nixey. Con el que transmite desde la primera página una historia muy propia de un capitulo de Penny Dreadful. Pues en ambos, los monstruos caminan a plena luz del día, algunos fácilmente reconocibles por las virtudes y los actos de los ignorantes, donde nuestro protagonista Joe (un buenazo, un tipo bastante simpático, lleno de buenas intenciones), poco cuadra en una tumultuosa ciudad donde los asesinatos de prostitutas, enfermedades nauseabundas, peces que saben decir ¡MUERTE!, y malogradas mediums que hacen sesiones espiritistas para que los espíritus de los asesinados; se expliquen.

Un horror de ciudad… Jenny Finn es una historia de Terror. Desde los muelles de la ciudad, hasta la otra punta, una cepa virulenta parece ir expandiéndose de vecino en vecino a base de verrugas, escamas y ventosas pulperas que se abren paso en cada brazo, en cada rostro. Barrios pobres en los que transita la enigmática Jenny Finn: una niña que vino del mar, que ha sido vista en compañía de un muerto, que ofrece consuelo a mendigos, ancianos y enfermos de los que brotan tentáculos y que camina entre la muchedumbre llamando la atención de nuestro protagonista “normal” Joe. Aunque pronto Joe dejará las comodidades de una taberna, para ir enmarañándose cada vez más en asuntos inexplicables, incluidos los males del hombre y una mayor amenaza que se desliza sobre las calles empedradas de la ciudad.

Jenny Finn es una miniserie de cuatro numeritos que Norma Editorial (donde debéis acudir para deleitaros con historias de Mignola, sin duda), nos trae como siempre recogida en un solo volumen y en tapa dura. Ideal para juntar con obras maravillosas que no me canso de recomendar como las series Baltimore, Caza de Brujas, Bogavante Johnson o Joe Golem. Sin contar las indispensables colecciones integrales de Hellboy y A.I.D.P. que ya deberíais tener.

Troy Nixey aparte de colaborar en el guión, también proporciona ilustraciones en los primeros números. Dave Stewart colorea esta fantástica historia de Mike Mignola, publicada originalmente en blanco y negro donde Farel Dalrymple culmina la trama en el cuarto número con un final abierto de los que molan. Aunque siendo sincero, tuve que leer toda la historia una segunda vez para comprender ciertas cosas que antes había pasado por alto. Hecho que influenció mi experiencia pasando mi opinión de “pero-qué-diablos-he-leído” a “qué-chulada-¿no?».

Mike Mignola, el gran cerebro tras la franquicia de Hellboy, siempre ha amado una buena historia de Terror, al igual que este que os escribe. Sé que Mignola empezó a trabajar con Nixey en la historia de Jenny Finn en 1999. En estos veinte años han publicado una extensa obra pero Finn era de esas historias guardadas en el cajón que arañaban la madera por ver la luz. A los que escribimos, nos ocurre bastante. Hay tramas que parecen tener opinión y son ellas mismas las que deciden cuando salir. Susurran a nuestros cerebros para que volvamos a pensar en ellas y por tanto ser retomadas para ser paridas de una vez…

Dark Horse Comics finalmente relanzó la historia al otro lado del charco y Norma Editorial lo hace aquí. Una plaga extraña acechando Londres, tentáculos grotescos y piel de pez abriéndose paso en las personas. Enfermos que explotan en horripilantes montones de sangre y tentáculos. Un asesino matando prostitutas. La gente buscando un chivo expiatorio… Una historia de horror clásica que no debes perderte. Por lo que pueda pasar.

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