Me encanta Joe Abercrombie. A las pocas páginas de La voz de las espadas, su primera novela, ya me di cuenta de que me encontraba ante un autor con un talento considerable, opinión que quedó confirmada tras leer las otras dos entregas de la trilogía La primera ley: Antes de que los cuelguen y El último argumento de los reyes. Su siguiente novela, La mejor venganza, representó para muchos un bajón en cuanto a calidad. Quizás dicha obra no estuviese a la altura de las precedentes, en efecto, pero si los seguidores de Abercrombie pensaban que el escritor británico ya no sería capaz de volver a alcanzar las altas cotas de excelencia logradas en sus primeras novelas, estoy convencido de que cambiarán de opinión cuando lean Los Héroes.
Volvemos al mundo en que transcurren todas las historias narradas por Abercrombie hasta la fecha. La poderosa Unión está en guerra con los duros hombres del Norte, comandados por el temible Dow el Negro. Ejércitos de ambos bandos se congregan alrededor de un antiguo círculo de piedras conocido como los Héroes, dispuestos a librar la batalla que decidirá quién se proclamará vencedor en la contienda. A lo largo de tres días, poderosos guerreros, líderes incompetentes, atemorizados reclutas, soldados sedientos de gloria y algún que otro mago se verán las caras en una serie de encarnizados combates al tiempo que intrigas de todo tipo se suceden tanto entre norteños como entre sureños.
En Los Héroes nos reencontramos con viejos conocidos como el intrigante Bayaz (el Primero de los Magos), el Coronel Bremer dan Gorst (caído en desgracia tras los acontecimientos narrados en La mejor venganza), el cobarde “príncipe” Calder (hijo de Bethod, primer Rey del Norte) o el despiadado Caul Escalofríos. Pero también conocemos a nuevos personajes como el Gran Guerrero norteño Curden Craw, verdadero hombre de honor, o el cabo Tunny, un soldado veterano de mil y un combates que siempre se las arregla para no participar en la lucha y obtener beneficios merced a los más variados trapicheos (un personaje magnífico que bien podría haber surgido de la mente del gran Terry Pratchett).
La novela, como buen obra de Abercrombie, ofrece numerosas escenas de acción y combates sangrientos que satisfarán a todo lector amante de la épica. Pero hay mucho más que luchas en este libro: Los Héroes es una lúcida reflexión sobre la inutilidad de las guerras y, al mismo tiempo, un escenario por el que se pasean tanto hombres que sólo se sienten vivos cuando se encuentran combatiendo, como guerreros cansados que ansían pasar el resto de sus vidas alejados de unas luchas que cada vez tienen menos sentido para ellos. Y también veremos a algún joven aspirante a héroe que acaba abrumado por el peso de su cobardía, e incluso a alguien que descubre en su corazón una honorabilidad que ignoraba poseer.
Son tantos los personajes que encontramos en este libro (todos relevantes, fascinantes la mayoría), que la suerte de dramatis personae presente al principio del mismo resulta ciertamente útil cuando, en el fragor del combate o ante una intriga enmarañada, dudamos sobre quién es quién. No obstante, la habilidad de Abercrombie para dotar de personalidad a sus protagonistas hace que, al menos en mi caso, apenas haya tenido que recurrir al mencionado listado en un par de ocasiones.
Como comentaba al principio de la reseña, el inmenso talento de Joe Abercrombie brilla con tremenda intensidad en Los Héroes, una obra que ha recibido abundantes y merecidos elogios de crítica, lectores y, lo que es más importante, autores de Fantasía tan ilustres como George R. R. Martin o Patrick Rothfuss. Un libro extraordinario que recomiendo encarecidamente a todo lector deseoso de disfrutar de una fantasía adulta, de calidad incuestionable, narrada con pulso firme y protagonizada por personajes inolvidables.