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Reseña: Maus. Relato de un superviviente, de Art Spielgeman

mausAl contrario de lo que os decía el otro día en la reseña de Black Mass sobre los Bestsellers de The New York Times, el Premio Pulitzer ya es tela de otro telar. Pero sí que le ocurre al ser humano que cuando algo se le recomienda demasiado, lo normal es que se vuelva reacio y huya despavorido de la recomendación. O bien la acepta, pero como no está receptivo, aunque el producto sea realmente bueno, no llega a calar en él…

Créanme lo sé. Sucede. Creía que no, pero también soy humano.

¿Por ejemplo, Maus? ¿Un cómic que ha ganado el Premio Pulitzer? ¿Un cómic? ¿Estamos locos? ¿Nos importa un bledo a los europeos el Premio Pulitzer? En este caso, no debería pues Maus es una verdadera obra de arte. Lo digo muy en serio. Y no sólo porque represente fielmente el retrato de un superviviente del Holocausto y su familia, sino porque es todo un compendio de la vida senil que nos espera. Porque sirve para comprender el comportamiento de los que pasaron hambre alguna vez y porque…, son muchos los matices que encontraréis aquí y que tocarán vuestra fibra y cambiarán algo vuestro modo de ver los terribles años que se vivieron en Europa. Si los cientos de libros y pelis no lo han hecho ya, claro.

maus_06La cuestión es: ¿Es más de lo mismo? Pues ya según la opinión de cada uno. La mía dice que es una de las lecturas indispensables por las que hay que pasar en la vida. Si leíste Maus en su día lo sabéis de sobra. Pero tened en cuenta que la primera parte de Maus se publicó por primera vez en 1973 y la segunda en 1986. Así que es precursora de films como La lista de Schindler o El Pianista con las cuales he encontrado bastantes referencias. Pero, ¿sólo eso? Por supuesto, que no.

En Maus, Art Spiegelman cuenta en primera persona el proceso que llevó a crear la historia real de su padre, Vladek Spiegelman, judío polaco, que sufrió lo maus_04innombrable durante la Segunda Guerra Mundial. Lo bello también, lo decía antes, las complicadas relaciones entre padre e hijo durante el proceso de elaboración de la historieta ya viviendo en USA. Se enfrenta a un padre senil que lo ha pasado muy mal y que ve en cada esquina un atisbo de poder pasar hambre pese a que sus cuentas en el banco dicen lo contrario.

La historia se desarrolla por una parte en Rego Park (Nueva York), donde Vladek Spiegelman cuenta su historia a su hijo Art, mientras éste va tomando notas para el cómic. A modo de flash-backs, Vladek narra todo lo recuerda, desde la llegada de los nazis a su país hasta la de veces que casi le llegó el fin a él y a Anja, la madre de Art.

maus_05La línea de tiempo de la narración es en presente (1978), donde Spiegelman habla con su padre acerca de sus experiencias en el Holocausto, y lo anota todo para crear Maus. En la narración en pasado, Spiegelman muestra sus “experiencias”, a cual más dura.

En un noventa por ciento Maus narra sufrimiento. Hambre, frío, sueño, dolor, miedo, muertes por doquier y ver como gente que conoces desaparece en dirección a las chimeneas de Auschwitz. La madre de Art lo pasó realmente mal, perdió un hijo y aunque sobrevive casi con la misma suerte que Vladek (su padre) al final, no lo puede soportar y cuando Art tiene veinte años se suicida. Maus es una trama terrible en muchos aspectos y…

… hasta aquí puedo contar, pues Maus ahí que leerla, vivirla, sentirla.

Maus. Relato de un superviviente se recopiló como novela gráfica y la puedes encontrar en actualmente de la mano de Reservoir Books. Años han pasado deseando poder leerla. En mi mente, ya sabéis: «Cuando el río suena, agua».

Art Spiegelman usa animales antropomórficos para la obra. Ratones para representar a los judíos (Maus significa ratón en alemán), gatos para los alemanes, maus_07cerdos para los polacos, ranas para los franceses, ciervos para los suecos y perros para los estadounidenses, así como peces para los ingleses. Aparte del evidente componente fabulístico, el empleo de este formato hará que el lector asocie comportamientos. Brillante idea.

La guerra termina, los prisioneros de los campos resultan liberados, y Vladek y Anja pueden contar su historia de amor y solicitar un pase de trabajo para USA. Pero ya nada es igual, la mente, el recuerdo, no perdona. Así que me temo que jamás voy a olvidar haber leído Maus.