Smoke City comienza con la explosión de un edificio, desvelando tras de si una figura enfundada en negro con una peculiar máscara blanca. Mientras una voz en off, cuenta como él mismo, junto con otros, montaron un buen lío y ahora toca arreglarlo…
Sin embargo, tenemos que retroceder a semanas antes, cuando Carmen comienza a reunir a una antigua banda de ladrones que se disolvió 6 años atrás. Su intención, es robar la momia del museo mejor vigilado de la ciudad. De aquel grupo queda Cole, nuestra voz en off, que malvive de bar en bar, Moe, el informático – ahora trabajando para la policía, Franklin, el violento perturbado y que ahora pasa sus días en una institución mental, Harper, el experto en armas y técnicas de ataque y su maestro Hideaki, que regenta un restaurante. Todos estos personajes se pasean por un entorno lúgubre y humeante, una ciudad sin nombre y rodeada de todas las leyes del género negro: traidores, policía, persecuciones, robos, gente en la sombra, mujeres fatales, diálogos como balas, silencios que matan, el crimen perfecto, pero sobre todo, unos maravillosos giros argumentales.
El autor Mathielle Mariolle (1978), un joven de apenas 29 años, tiene la peculiaridad de haber colaborado con el malagueño Kyko Duarte en el thriller policiaco A sang froid del 2004 al 2006, y apunta grandes maneras en esta saga de Smoke City. Recorre, los patrones habituales del género de una forma fresca y acelerada.
El apartado gráfico Benjamin Carré (1973) es un ilustrador que se gana la vida haciendo diseños para videojuegos desde el estudio Darkworks. ¿A alguien le suena Alone in The Dark IV o Cold Fear? Pues los diseños de escenarios y personajes son suyos. Benjamin Carré se estrena en una historia de Mathieu Mariolle con ladrones de guante blanco, robos imposibles y mujeres fatales. Tras unos años escondidos, una banda de famosos maleantes se vuelve a reunir para robar una momia de un importante museo. Pero, sin saberlo, están a punto de cometer un crimen peor que el hurto para el que les han contratado. El destino de la oscura Smoke City podría cambiar para siempre.
Un argumento muy a tener en cuenta.














