Reseña: Los días de colores, de Javier Fesser y Claro García

Camino, película de Javier Fesser estrenada en 2008 y ganadora de varios premios Goya (entre ellos los otorgados a la mejor película, mejor guión y mejor director), narraba la historia de Camino, una niña que se enamoraba por primera vez al tiempo que se descubría que padecía un cáncer mortal.

Pero la película también era la historia de Gloria, la madre de Camino, mujer extremadamente devota miembro del Opus Dei. De Nuria, la hermana mayor de la niña, encerrada por propia voluntad en una casa del Opus en Pamplona. De José, el padre, un hombre trabajador y amante de su familia, pero sin fuerzas para enfrentarse a la influencia que la Obra ejerce sobre los suyos.

Y, sobre todo, Camino presentaba una imagen desoladora del cruel modo en el que la institución fundada por San José María Escrivá de Balaguer capta (con mentiras y técnicas afines al lavado de cerebro) a nuevos miembros, haciendo que renuncien a sus seres queridos para entregarse de lleno a su nueva vida en el seno del Opus Dei.

Ahora, Javier Fesser retoma, revisa y amplía su historia con la ayuda de Claro García, y nos ofrece Los días de colores, una novela extraordinaria que ahonda en la historia de Camino y desarrolla con exquisita habilidad personajes y situaciones ya conocidos por quienes vieron en su día la película.

Los días de colores se disfruta a muchos niveles. La historia, no por conocida menos interesante, está narrada con mano maestra por Fesser y García, alternando diversos puntos de vista y variando el estilo narrativo para adecuarlo a cada personaje. En lo que al uso del lenguaje se refiere, la novela hace gala de una prosa hermosa y elegante, plagada de imágenes y símbolos altamente sugerentes.

El punto polémico del libro (como ya lo fuera en su día de la película), es la visión que se nos ofrece sobre una entidad tan controvertida como el Opus Dei. Quien ya tenga formada una opinión negativa sobre lo que algunos consideran sin tapujos como una secta ultracatólica, verán sin duda confirmada su opinión tras la lectura de Los días de colores. La descripción del funcionamiento de la Obra, del modo en el que anulan la personalidad de sus miembros (sobre todo la de las mujeres), resulta turbador, sobre todo por el halo de verosimilitud que se desprende de las palabras de Fesser y García. He buscado y he encontrado multitud de testimonios de ex miembros del Opus que hacen que lo que se lee en la novela pueda quedar reducido a una mera anécdota. Si realmente esa organización es como muchos dicen que es, si realmente hacen lo que se comenta en muchos lugares que hacen, el libro aquí comentado no sólo resulta una magnífica obra literaria, sino que podría considerarse como una llamada de atención sobre una situación francamente preocupante.

Leer Los días de colores me ha hecho descubrir una realidad que desconocía, y ha conseguido que me plantee una serie de preguntas para las cuales pienso buscar respuestas. Creo que cuando  la literatura, además de entretener, nos enriquece y nos aporta nuevas perspectivas sobre temas de tanta importancia, los autores merecen todo nuestro respeto y reconocimiento, tanto por su talento como por su valor.

Gracias, Javier Fesser. Gracias, Claro García.

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