Las historias contadas en sus libros siempre son originales y poco habituales ¿De donde saca las ideas para sus libros?
¡No lo sé! ¡Realmente no lo sé! En lo que más estoy interesado, como seguro te has dado cuenta, es en las historias de amor o en “la historia del amor”. Una de las cosas que me interesan mucho es en cómo los sentimientos nos pueden hacer diferentes, como nos pueden dar la fuerza para hacer cosas diferentes y darnos cuenta de quienes somos realmente y de cosas que ignorábamos de nosotros mismos. No hay nada más que el amor para darnos esperanza, ganas de vivir, felicidad, una fuerza que nos proviene de amar a alguien, es la mayor fuerza que hay. Creo que es la aventura de nuestra vida.
Las historias de amor cotidianas… ¿son demasiado aburridas para contarlas?
De hecho es lo contrario. Nada hace un día tan excepcional y diferente del resto como amar a alguien. En el primer libro (Ojala fuera cierto) quise hablar sobre un hombre que veía cosas que nadie más ve en una mujer solo por el hecho de amarla. Yo creo que cuando amas a alguien transformas a esa persona en la mujer más bella del mundo, y la mujer más bella del mundo realmente no existe, no es una top model precisamente, una top model tal vez sea el dibujo, la foto más bonita del mundo. Es como por ejemplo los padres que piensan que sus hijos son los más guapos del mundo, eso se consigue a través de los ojos del amor, y eso es lo que me parece más interesante de todo esto.
Siendo uno de los pocos hombres que escriben novela romántica, ¿hacia quién dirige sus libros, hombres o mujeres?
Es para todos. No creo que hoy en día los hombres amen menos que las mujeres, tal vez lo que ocurre es que tienen menos coraje que ellas, pero eso no significa que su capacidad de amar sea diferente. Puedes creerme, los hombres también lloramos.
En el estreno de Just Like Heaven, basada en su libro Ojalá fuera cierto, ¿intervino en su realización? En muchas ocasiones las películas distan mucho de los detalles del libro, ¿es este el caso?
No, no lo he hecho, no he participado en ella. De hecho la película es bastante diferente del libro y eso es normal, tiene su razón de ser porque lo que no hace un realizador es filmar las páginas de un libro, lo que hace es coger esa historia y crear su visión en un formato diferente, que es una película y yo respeto eso, eso no va a cambiar el libro. Nos ocurre a menudo que leemos un libro y cuando vamos a ver la película nos queda como un alo de decepción de lo que hemos visto, ¿por qué? Porque nosotros cuando estamos leyendo el libro estamos creando nuestra propia película, y eso en comparación con la película que haya podido imaginarse y crear el realizador siempre existe una cierta distancia, entonces bueno, es normal que ocurra esto. A mi me parece bien pero piensa que hay una gran diferencia.
¿Alguno más de sus libros será también llevado a la gran pantalla?
No es seguro, pero es posible que La Mirada de una Mujer.
En sus libros casi nunca describe físicamente a sus personajes, ¿eso tiene alguna razón?
Sí, la tiene. Yo creo así los personajes porque quiero que los lectores se imaginen los personajes a través de sus propios ojos no de los míos. Eso es porque realmente las historias, los personajes está definidos por dentro y no por fuera. En mi primera novela (Ojalá fuera cierto) describo a un hombre que se enamora de la carta, y no del sobre, porque lo importante está ahí no en el envoltorio.
En todos sus libros siempre hay un personaje que se repite, ¿esto es debido a que es un personaje al que le tiene cierto cariño?
¿Hablas de Pilguez? Él está en todos los libros, estuvo en el primero, en el segundo y en todos. Es una especie de juego. En realidad Pilguez está inspirado en mi mejor amigo, sale en todos los libros y siempre que comienzo a escribir uno nuevo está bastante asustado pensando en qué papel le va a tocar jugar en la nueva historia…Pero es una especie de juego entre él y yo. Me gusta crear ese juego en que todas las historias ocurran en el mismo lugar, en tiempos diferentes pero en el mismo lugar, y entonces es como si ese personaje fuera un hilo de unión entre todas esas historias. Incluso en Siete días para una eternidad, Pilguez bromea sobre algunas cosas del primer libro.
En su libro La Próxima Vez, el final deja una sensación algo agridulce y eso es algo que también ocurre en Ojalá fuera cierto ¿por qué motivo prefiere crear desenlaces en este estilo?
¿Agridulce? ¡Vaya, gracias! Realmente eso es precisamente lo que pretendo hacer. Me gusta la idea de que la gente encuentre el final algo ambiguo a nivel sentimental, en lo que provoca, y me gusta la idea porque yo quiero en mis historias, en mis libros, establecer una relación de libertad entre el lector y yo que soy el escritor. Esa libertad no se puede tener tal vez en otro medio como el cinematográfico en el cual tú tienes ya una música, una distribución de personajes, es todo muy rígido, muy fijado. En cambio yo hago una historia para que tu puedas crearte tu propia música, tu propia fotografía y esa libertad tiene también mucho que ver con ese final, con la vida en sí, con como es la vida, con sus momentos dulces y otros más amargos. Cuando rompes con alguien eres la persona más triste del mundo, es como si entraras en invierno, pero ese invierno siempre conduce de nuevo a la primavera, y esa primavera es de nuevo ilusión. Eso tiene que ver también con la posibilidad que tienes que darte a ti mismo de romper una relación para que pueda venir otra, si no hubieras roto con esa anterior que a lo mejor para ti era la más importante de tu vida no podrías acceder a otras posibilidades. Y todo tiene que ver con esa relación de libertad y de la capacidad de ver la vida de otro modo. Yo creo que el final de La Próxima Vez es bastante feliz y en la secuela de Ojalá fuera cierto verás que en realidad ese final no era tan triste.
¿Cuáles son sus próximos proyectos?
Estoy ahora escribiendo mi sexta novela, que seguramente llegará a España. Y si todo va bien, en marzo del año que viene dirigiré mi primera película, es una historia muy original.
¿Qué es lo más difícil de escribir?
¿Sinceramente? ¡Nada! Y si alguien te dice eso… ¡Pégale! Jaja…