Reseña: Algunos días de verano y Un oasis de felicidad, de Chabouté

algunosdiasdeveranoEn este tan buen momento de publicaciones que estamos viviendo, Planeta Cómic también se ha propuesto traernos títulos del gran Christophe Chabouté. Un autor de cómics francés muy en boca de todos, que estudió Bellas Artes en Angoulême y Estrasburgo, el cual obra suya que leo, obra que disfruto en su máxima expresión. Es uno de los grandes, un autor que utiliza la evocación, el simbolismo y las metáforas insulsas que te presenta la vida, de las cuales no sabemos sacar provecho.

Un poco de madera y acero (http://cronicasliterarias.com/2015/03/16/resena-un-poco-de-madera-y-acero-de-chaboute/), fue una obra de 2012 en la que Chaboute nos mostró una genial trama con un banco del parque como protagonista y las historias que sobre él pesan. Una idea original como ella sola.

Otra chulada fue  también En Soledad (http://cronicasliterarias.com/2016/04/11/resena-en-soledad-de-chaboute/), una hermosa historia llena de ternura, aislamiento no deseado y gritos de gaviotas en un lugar olvidado por todos en alta mar. Otra obra donde descubres el don de Chabouté para convertir en principio una historia banal, en otra que evoca el odio a la soledad por parte del ser humano.

algunosdiasdeverano04Algunos días de verano y Un oasis de felicidad, es más de lo mismo. Y con “lo mismo” hago mención a esas sensaciones melancólicas que tanto nos acompañan durante la  vida, pero llevadas a la máxima expresión. Todo como siempre al estilo del francés. Es decir, novelas gráficas de bastantes páginas pero parcos en diálogos donde una sola viñeta o el contenido de la misma, hace que absorbas lo que quiere decir al cien por cien. Relatos que como mucho pueden contener cien o doscientas palabras, pero usadas del modo más brillante para que tú como lector, en tu mente, diversifiques lo que están contando.

Algunos días de verano cuenta la vida de un pequeño de ocho años que por alguna razón es dejado con sus abuelos para pasar una temporada. El niño no los conoce y al poco de llegar, empieza a descubrir todo lo que se ha perdido para con ellos. Relaciona poco a poco quienes son aquellos dos ancianitos, a qué dedican el tiempo libre, y lo bien que se está con ellos.

Un oasis de felicidad narra la historia esta vez de un jovenzuelo algo mayor al que le es imposible estar en algunosdiasdeverano01casa por las constantes discusiones de sus padres. Los duros caminos sin apoyo en los estudios, el malestar, los gritos constantes y sin condición, no aportan nada bueno. Lo saben, pero no hacen nada para evitarlo. En una de sus escapadas, el chico coincidirá con un vagabundo en un parque, el cual guarda una historia también triste que compartirá con él.

Chabouté (1967) es un guionista y dibujante francés muy a tener en cuenta con cada titulo. Planeta Cómic lo vuelve a traer. Publica un nuevo tomito a juego con los anteriores en tapa dura, joyitas del cómic de europeo, argumentos de añoranza, dramones para muchos pero historias sinceras en su totalidad con las que la vida nos da de lleno.

Lo que cuenta Chabouté golpea de cerca y con fuerza. La calidad de sus viñetas, la sola expresión de tristeza en el rostro del protagonista, te hace comprender. Te pone el vello de punta y te percatas de lo sugerente y la pura emoción y sentimientos de nostalgia, desengaños, pena, ira y desasosiego, que desprende. Ahora sí puedo hablar de Chabouté con algo de criterio. Después de haber leído varias obras, puedo decir que si conoces algún título costumbrista de Jiro Taniguchi; bien, es lo mismo, pero con cierto toque francés. Dos grandes que parecen venir del mismo reino de las musas. Novelas gráficas hechas a conciencia en las que algunosdiasdeverano03encuentras tramas en apariencia sencillas, pero que tienen ese no-sé-qué que te hacen pensar. Algunos días de verano y Un oasis de felicidad es más de lo bueno. Un tomito de dos historias que giran en torno a la familia, a la importancia de que un niño tenga una relación constante con sus abuelos y de las secuelas que tiene en ellos los actos nada constructivos que las parejas puedan mostrar en casa.

Somos seres con grandes defectos, la obra de Chabouté lo refleja bien. Las cosas que verdaderamente importan, no las tenemos en cuenta…, cuando toca. No te pierdas una obra que recordarás por lo que supone. Sin alegar a lo fantástico, permanecen en tu mente de un modo extraño.

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