Reseña: En Soledad, de Chabouté

en soledadEs genial ver como aparte de que se vayan trayendo grandes obritas del cómic europeo, se insiste en seguir con autores que son grandes y que aportan títulos que dejan poso en el lector.

Suelen ser artistas apenas conocidos aquí. En especial, buenos amantes de lo que hacen y que parecen tener un don y un estilo original marcado. Chabouté, por ejemplo, un guionista y dibujante francés muy en boca de todos en el cómic europeo con el que Planeta Cómic lo vuelve a hacer.

En Soledad, es una obra publicada en el país vecino por Vents d’Ouest en 2008 y que por fin llega a estos lares. Ha sido rescatada para nuestro bien y qué puedo decir: pues lo mismo que la obra anterior leída. Todo lo que hace Chabouté es digno, digno de echarle un vistazo como mínimo y perderte en lo que propone. Una hermosa historia llena de ternura, aislamiento no deseado y gritos de gaviotas en un lugar olvidado por todos en alta mar.

Un barco, una pequeña lancha pesquera dirigida por un viejo refunfuñón y su nuevo ayudante, se dirige hacia un faro en una islote perdido. El nuevo marinero se sorprende cuando atracan y el patrón le dice que deje el par de cajas que hay en en popa en la base del puerto. ¡Allí no hay nadie! ¿Por qué? ¿Qué hay en las cajas? El en soledad_02patrón le obliga a hacerlo pero ante la insistencia del joven, cuando se marchan, le cuenta que sí que vive alguien el faro. Un tipo vive allí solo desde que sus padres murieron. Un monstruo. Un ser deforme que la soledad y el gran azul proteje de los ojos del mundo.

En el faro, una figura se mueve, un hombre abre un diccionario, y aleatoriamente escoge una palabra. A través de ellas se pierde en sueños e imaginaciones sobre cosas, personajes y hechos que no conoce y algunos incluso ni siquiera puede imaginar. Su dedo, aquel diccionario y una mente al límite de la locura que apenas es capaz de discernir imágenes de un mundo que…

El marinero volverá y a escondidas le dejará un mensaje en una de las cajas. Cuenta el patrón que aquellos padres afligidos le dejaron suficiente dinero para que a su pobre hijo nunca le faltara lo esencial. Así que va a volver cada poco pues será quejoso y todo lo demás, pero honrado por encima de todo.

En Soledad es otra gran obra que muestra lo que es capaz de hacer Chabouté con pocas palabras y cientos de imágenes. La calidad de estas, su dibujo sugerente a la vez que básico y la expresividad de los personajes, hacen que sea posible leer este relato sin apenas prestar atención a lo escrito. Nuevamente, un en soledad_01tomo genial de casi cuatrocientas páginas de pura emoción y sentimientos de nostalgia, desengaños, pena, ira y desasosiego. Virtudes y desencantos que proporciona la soledad del ser humano…

Pensaba que Un poco de madera y acero (http://cronicasliterarias.com/2015/03/16/resena-un-poco-de-madera-y-acero-de-chaboute/) era muy original por ser una obra extensa sin texto. Pero después de vivir lo leído creo haber descubierto el estilo de Chabouté, y aunque En Soledad sí que tiene diálogos, casi que puedes degustar la historia de la misma forma sin diálogos. ¿La originalidad? Sí, ese es su don, y con ello vuelve a crear un tomo que se lee en nada por ser interesante y por la sencilla razón que las imágenes, las recibimos y comprendemos con bastante más velocidad que el texto.

Un final lleno de añoranza. Gaviotas volando bajas e imágenes de olas rompiendo con las rocas que podrás escuchar si te dejas llevar. Chabouté teje brillantemente una historia que parece una leyenda contada entre en soledad_04marineros o salida de la boca de un abuelo vetusto y pescador. Un respiro. Un instante. Una pausa. Un escenario al que si fuiste ansioso como yo y lo degustaste en nada, podrás volver cuando quieras. Pues es una historia que perdurará por siempre en tu mente.

Empiezo a pensar que Chabouté hace estas novelas gráficas a conciencia. Tramas en apariencia sencillas pero que tienen ese no-sé-qué que te tocan la patata. Imágenes y relatos que permanecen. Dibujadas en blanco y negro pues…, sí, algún oscuro secreto debe haber en ello. Realismo, crudeza y vacío. Tarde o temprano nos damos cuenta. Nadie quiere morir sólo.

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