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Reseña: La Ciudad y la Ciudad, de China Miéville

la ciudad y la ciudadLa Ciudad y la Ciudad puede ser perfectamente el libro de China Miéville que más rápido he leído. ¿Pudiera deberse a qué es más corto en páginas que los demás? Esa no es la razón. Es tener la sensación de que he leído una de las mejores novelas de Ciencia Ficción en mucho tiempo. Pero CF de la buena, de esa que tú y yo sabemos, de ese tipo de CF donde se mezcla género negro y se saca adelante muy dignamente dicha unión. Lo de “digno” es, por que nunca consideré a Miéville fuera de la CF, y aquí me ha demostrado que lo vale en grande para otros géneros. Comenzando la historia con un hecho muy típico (una joven asesinada) pero afortunadamente, complicando bastante más las cosas de lo que en esos comienzos de la novela criminal puedas encontrar.

China Miéville es quizás el mejor escritor de CF de la generación actual. No solo lo digo yo, dos grandes autores como J.G. Ballard y M. John Harrison producen gran parte de su ficción y no es por casualidad. La primera novela de Miéville (El Rey Rata) fue una sombría historia de terror urbana sobre el Londres contemporáneo. No obstante, sus últimos trabajos se desarrollaban principalmente en el mundo alternativo de Bas-Lag: novelas ambiciosas como La Estación de la Calle Perdido y El Concilio de Hierro, repletas de personajes grotescos, imágenes maravillosas, monstruos asombrosos, parábolas políticas y tramas intrincadas.

Pero La Ciudad y la Ciudad es muy diferente. Se lleva a cabo en un mundo natural…, entre comillas. Un escenario post-soviético que se basa en la teoría de cuerdas para la ideal general y la experiencia convencional para una trama concreta. Aparte de un detalle excepcional, este libro podría ser una ingeniosa historia de misterio contada desde el punto de vista de un policía de Los Balcanes que lucha para hacer frente a los problemas de una sociedad cargada de tradiciones y actitudes de su reciente pasado autoritario. Con detalles que tele-transportan a esa clásica literatura inglesa con rasgos distintivos como tranvías traqueteantes en dirección a las zonas ocupadas de Viena. Casi se puede escuchar una cítara que vibra en alguna parte de una alcantarilla oculta…

Jugando con la idea actual de los físicos teóricos de que más de un objeto puede ocupar el mismo espacio físico, Miéville muestra una inteligencia disciplinada que recuerda al difunto Barrington Bayley (que se especializó brillantemente en implausibilidades científicas), ayudándonos a aferrarnos a la idea de que la ciudad de Beszel existe en el mismo espacio que la ciudad de Ul Qoma. Los ciudadanos de cada ciudad pueden percibir vagamente a los otros, pero tienen prohibido, bajo pena (administradas por una autoridad suprema), interactuar con ellos. Han aprendido por hábito a “no ver”. Las ciudades tienen diferentes aeropuertos, códigos de marcación internacional, enlaces de internet, los automóviles navegan instintivamente uno alrededor del otro; los oficiales de policía cooperan pero no se les permite detener o investigar crímenes cometidos en la otra ciudad… Sutilmente, casi casualmente, Miéville construye una metáfora de la vida moderna en la que nuestros hábitos de “no ver”, nos permiten ignorar aquello que no afecta directamente a nuestras vidas. Sin embargo, no nos anima a entender su novela como una parábola, sino como un misterio policial que trata circunstancias extraordinarias.

La Ciudad y la Ciudad es una excelente investigación de homicidios que cambia casi con cada página muy en la tradición del dios de esto, Philip K Dick. Pero no la veáis como una temática complicada. Todos los misterios y eventos son explicados; el protagonista es un obstinado descubridor de la verdad, frustrado por las reglas de La Brecha pero aceptando las reglas…, en principio. Esas reglas famosas por su inflexible rigidez. El cuerpo de una joven se encuentra en una urbanización destartalada y a Borlú (el inspector protagonista) le asignan el caso. Casi desde el principio se da cuenta de que hay algo inusual en el asesinato. Está convencido de que se trata de un paso ilegal entre las dos ciudades y por lo tanto, es un asunto en gordo que va en contra de las principales Leyes de Incumplimiento. Alguien con poder, tal vez un político, lo mantiene como un caso policial ordinario. ¿Pero por qué?

Te encantará el por qué de todo.

Originalmente publicada en 2009, La Ciudad y la Ciudad es la obra maestra que ha convertido a China Miéville en una de las mayores voces de las letras anglosajonas actuales. Nova CF, el sello de Ediciones B especializado en Ciencia Ficción, publica esta joya del autor. Yo sigo vibrando aún. Sobre todo, por que me he enterado que esta genial idea será llevada a la pantalla en breve. ¡Wow!

Reseña: Los Viajes de Tuf, de George R. R. Martin

losviajesdetufEntre tanto cómic, siempre ando con una novela entre manos. Suelen ser…, o mejor dicho, suelo buscar historias con enganche, argumentos muy atractivos que por encima de todo anden fuera de complicaciones y sean tramas fáciles de recordar. Para que mi cerebro no estalle y se pierda entre tanto mundo fantástico. Un ejemplo ideal de llevar adelante un proyecto así ha sido disfrutar entre tanta viñeta de un pedazo de novela como es Los Viajes de Tuf, de George R. R. Martin. Una novela que reúne una década de historias sobre Haviland Tuf; un comerciante interestelar, honesto, un tipo corpulento, calvo y con la piel blanca como el hueso que además es vegetariano, bebe cerveza por un tubo, come demasiado y le encantan los gatos. Tuf se hace con una nave espacial llamada el Arca, la única superviviente del antiguo Cuerpo de Ingeniería de la Vieja Tierra. Originalmente un arma mortal, que preserva los secretos de una ciencia ahora olvidada pero que aún funciona lo suficientemente bien como para crear, unir genes y clonar cualquiera de las especies de plantas y animales, que se pudieran encontrar. Tanto benevolentes como destructivas. No me digáis que no es súper original.

Uno se siente raro cuando lleva aconsejando tanto tiempo a un autor, y resulta que hasta que no se hace mundialmente conocido (¡por una serie de TV!), no empiezan a reparar en sus obras. A George R.R. Martin lo descubrí hace unos veinte años. Lo recomendé y lo recomendé. Sus cuentos molaban cantidad. Para mí fue un enorme descubrimiento encontrarle en un ejemplar de la extinta colección de Martínez Roca, en la colección Gran Súper Ficción. Una antología que trataba los Premios Hugo (el premio más importante a nivel mundial que se otorga a la literatura de Ciencia Ficción), y que se llevan dando desde casi principios del Siglo XX. En fin, di con un tomo que contenía dos relatos suyos. ¡El tío había ganado el Hugo al Mejor Relato con dos cuentos de su propiedad! Uno era El camino de la Cruz y el Dragón y el otro Los reyes de la arena. Dos joyas de la CF que recomiendo que leáis cuanto antes. Era entonces un joven llamado George R. R. Martin, que ya había ganado anteriormente un Hugo con una novela corta, pero que a partir de aquí empezaba a dar que hablar bastante sobre todo dentro de la literatura fantástica. Hasta que dio el pelotazo con sus novelas de Fantasía de Canción de Hielo y Fuego, o como lo conoceréis muchos, Juego de Tronos.

He leído bastante de Martin. Incluso cuentos y novelas de Terror que el maestro también ha parido. La pendiente por excelencia era Los Viajes de Tuf. La única traducida a nuestro idioma que aún había dejado pasar. Y la misma que me ha hecho recordar lo magnífico escritor que es. El poder de enganche a la lectura que provoca, la cantidad de ideas originales que aporta…; merecía entonces algo especial. Ser devorada en esta estupenda edición en tapa dura que acaba de reeditar Ediciones B, en su siempre recomendable sello Nova. Era el momento, sin duda.

Lo que he disfrutado enormemente en Los Viajes de Tuf, ha sido el personaje central Haviland Tuf. Un hombre grande en todos los aspectos, por el simple hecho de desconfiar de los humanos. En lugar de ser el superhombre arquetípico con mandíbula de hierro y pecho de barril que a menudo se encuentra en las aventuras espaciales del género, Tuf es alguien que confía en su astucia e ingenio, por encima de todas las cosas. También es un hombre decente en un universo de gente codiciosa e ignorante sin escrúpulos, ni moral. En estas historias que protagoniza, Tuf navega a salvo (o no) en un universo exótico pero hostil, impartiendo su sabiduría y benevolencia frente a los celos y los listillos que se interesan sólo por ellos mismos. Su nave, el Arca, tiene un enorme potencial y un poder asombroso. Sin embargo, Tuf la usa para el bien universal, a la vez que obtiene buenos beneficios personales. Es un comerciante después de todo…

Pero dejaremos eso de lado por ahora, solo agradezcamos que el arma más poderosa en el espacio esté en buenas manos, manos que ahora controlan el material celular de miles de extrañas criaturas. Y así se enfrenta a mundos lejanos, diferentes tramas entre las que destacan planetas de hostiles monstruos, anfitriones con curiosas diversiones, una población adicta a la procreación, un dictador que está dispuesto a desatar plagas por salirse con la suya… Y bastante más. Y lo único que se interpone entre esos egoístas colonos o degenerados habitantes de mundos alternos que llevaran la vida al desastre o la extinción: es el ingenio de Tuf. Y su reputación como honesto comerciante en un universo de pícaros.

George R. R. Martin es maestro en el diálogo y la creación de personajes. Si habéis leído Juego de Tronos o algún otro libro de la saga, habréis podido ver como desarrolla este poder en su máximo esplendor. Ya en Los Viajes de Tuf se nota como iba madurando este don. Recordad que es una novela que vio la luz por primera vez en 1986. Ahí es nada. Y como tremendamente ha aguantado el paso del tiempo, buah… La forma en que sus personajes hablan, sus motivos y su humor suenan a verdad. Realidad, si queréis. Si esperas una novela de acción a lo Star Wars, muchas peleas y rayos láser, este no es el rollo de Los Viajes de Tuf. Trata la filantropía y la resolución de problemas ecológicos en una escala galáctica pero con entretenidas tramas diversas por las que tiene que pasar el protagonista.

Todos los buenos epítetos que se le puedan achacar a Martin son más que merecidos. Que grande.

Reseña: La Cicatriz, de China Miéville

lacicatrizEsto no es una broma. Me enamoré de la literatura creativa de China Miéville con La Estación de la Calle Perdido. Un titulo también disponible en estas nuevas ediciones en tapa dura que Ediciones B en su sello Nova CF nos está trayendo cada poco. Una interesantísima recopilación de obras de un autor que bien merece estar disponible siempre en librerías. Junto a las demás, ya catalogo La Cicatriz, una las grandes que me faltaba por leer.

Terminé de leer La Estación de la Calle Perdido en un tiempo sorprendentemente corto después de sus ochocientas páginas; encontrándolo como una de las mejores historias, una de las tramas más chulas, más extrañas e impresionantes que había leído en mi vida. Sin duda, uno de los títulos que recomendaría a todo aquel que quisiese consejo sobre historias “diferentes” de Ciencia Ficción. Y ahora, al igual que en ella, La Cicatriz cuenta con el mismo maravilloso escenario (la metrópolis onírica de Nueva Crobuzon y el mundo de Bas-Lag), una ambientación maravillosa, un potencial inagotable de futuras historias pues La Estación de la Calle Perdido es en realidad el inicio de la trilogía Bas-Lag y La Cicatriz la siguiente obra basada en ese mundo o mundos. Y un guiño más, por lo visto, en el primer trimestre de 2018, Ediciones B hará todo lo posible para traer a nuestro idioma El Consejo de Hierro, también en esta cuidada edición con tapa dura y sobrecubierta, la tercera en discordia.

Tres diamantes en bruto. O al menos dos, ya las considero así.

La Cicatriz es una aventura. Adopta un enfoque mucho más directo para estructurar su trama. Pero quiero dejar ya clara una cosa: La Cicatriz está relacionada con La Estación de la Calle Perdido, pero no es una continuación. Destaca solo como una historia ocurrida dentro de esos mundos y puede servir como una introducción a la extraordinaria construcción del mundo de Miéville. Y lo digo sinceramente, friends, no puede haber ninguna duda de que no hay nadie en la escritura fantástica actual capaz de hacer lo que hace Miéville en estos libros. Desde luego, yo estoy encantado con poder disfrutar de su talento.

La Cicatriz nos aleja de las abarrotadas calles y barrios marginales de Nueva Crobuzon, y viajamos hacia las ondulantes olas de Grande Corriente, mucho más al este de la ciudad, hacia la lejana colonia de Nova Esperium. La lingüista Bellis Gelvino huye de Nueva Crobuzon en busca de dicha colonia. Es una intérprete en el Terpsícore, un buque de carga cuyo manifiesto incluye, siniestramente, un cargamento de colonos -o desafortunados criminales alterados físicamente- para trabajar como esclavos en una nueva tierra de oportunidades. Gelvino inicia su viaje escapando de una amenaza desconocida, la cual conoceremos de antemano si hemos leído la primera novela de la trilogía. No obstante, no todo es tan fácil, y pronto se truncará su escapada a través del océano al caer presa de una misteriosa y despiadada banda de piratas…

Disfrutar de esta gozosa aventura con tanta variedad de nuevas sensaciones, es toda una experiencia equivalente a ver por primera vez la cantidad de razas diferentes que puedan salir en un film de Star Wars o quizás mejor, una película fantástica del genial Luc Besson. TODA UNA EXPERIENCIA. Disfrutar (o no) junto a la protagonista en su camino hacia el este, deteniéndose la nave en una asombrosa ciudad submarina habitada por una curiosa especie; los acuerdos que se tienen desde Nueva Crobuzon con tres plataformas masivas de dichas aguas; el misterio que revierte en la historia la aparición de Silas Fennic, un individuo sombrío que tiene un cargo oficial no revelado; la toma del mando del Terpsícore por parte de éste; pasajeros indignados preparando un motín hasta dar con piratas desalmados que matan casi por placer… La dirección que toma todo cuando son llevados a una inmensa ciudad pirata que navega por el océano y que está compuesta por miles de barcos atados y construidos para parecerse a una Nueva Crobuzon flotante… Wow!

Una sinopsis más detallada implicaría el riesgo de spoilers, a los que tramas así tan chulas se caerían a pedazos. Destrozarían el gusto por el libro de cabo a rabo, así que freno aquí; comentando que aunque la trama de La Cicatriz sigue una progresión mucho más lineal que su predecesora, demuestra (una vez comienza) acción por los cuatro costados, y puede hacer feliz a todos aquellos que he oído que La Estación de la Calle Perdido se les hizo en ciertos tramos errabunda. Eso si, comparte la sensación de inexorabilidad de esa novela, y promete y escenifica aún más la sensación de que los acontecimientos se están desmoronando y que todo estallará hacia el final. Más emocionante cuanto más avanzas.

China Miéville es un autor que ha sido galardonado con varios de los premios más notables del género como el World Fantasy Award, el Hugo, y el Arthur C. Clarke. Esta llamada por todos trilogía (aunque para mí son más, libros basados en un mismo escenario), son títulos que han estado descatalogados durante mucho tiempo. Libros muy buscados, propensos a especulación en ciertos rincones o en librerías de viejo y no hablo solo de este país. Así, que duda cabe que tener estas joyas de la CF moderna a mano, es toda una oportunidad que no deberíais dejar pasar. Al menos, en esta vida.

Reseña: Estados Unidos de Japón, de Peter Tieryas

P-UNITED-STATES-OF-JAPANLa premisa de Estados Unidos de Japón es algo que me fascina. En general, la simple idea de la distopía basta para atraerme hacia cualquier libro o película. En este caso, la idea de base es sencilla: Estados Unidos pierde la segunda guerra mundial y son Japón y Alemania los que se alzan con la victoria, imponiendo sus regímenes a lo largo y ancho del mundo y dividiéndose el territorio de los Estados Unidos.

Algo que ya hizo Phillip K. Dick en El hombre del castillo. Y como me ocurrió con la novela de Dick, Estados Unidos de Japón me deja con la sensación de que han desaprovechado una gran premisa.

Pero vayamos por partes. Aquí el protagonista es Beniko Ishimura, un hombre que trabaja en el departamento de censuras y que es conocido en el cuerpo militar por dos razones: la primera, su absoluta lealtad al régimen (cuando era joven denunció a sus propios padres tras escucharles hablar sobre planes de traición), y la segunda, su fascinante capacidad para no mostrarse todo lo competente que debería ser en el campo. De ahí que haya terminado con sus huesos en una oficina en la que tampoco se le exige demasiado.

El caso es que existe un grupo terrorista denominado “los George Washington” que luchan por recuperar el espíritu de los antiguos Estados Unidos y que están intentando esparcir un juego que muestra a los americanos como vencedores de la guerra. Se cree que el antiguo mentor de Ben está detrás de la creación del juego y es por esa razón por la que la agente de la Tokka Akiko Tuksino contacta con él y le solicita su ayuda en la investigación.

Sinceramente, creo que lo mejor de esta novela (aclamadísima, por cierto) es el fascinante universo que recrea. Ese territorio gobernado por un Japón que considera a su Emperador una deidad y no admite ni siquiera un pensamiento contrario a esa idea, un régimen totalitario, fascista y represivo cargado de tecnología futurista que va desde las porticales que manejan todos los individuos hasta inmensos robots mecánicos que patrullan las calles.

Sin embargo, en mi opinión, la historia pierde fuerza a medida que deja de embaucarnos con esas imágenes fantásticas (y en algunos momentos aterradoras) y se centra más en la parte de acción de la historia. A mí, sinceramente, hubo partes que se me hicieron cuesta arriba hasta el punto de llegar a la recta final con ganas de terminar en lugar de deseando que le quedaran todavía más páginas a la historia. Lo cierto es que hay pasajes que son tediosos. Hay conversaciones que no aportan nada, momentos en que los personajes se vuelven vacíos y están ahí únicamente por necesidades de la historia, e incluso fragmentos en los que se percibe cierta bajeza que, no sé si lo que pretendía el autor era resultar humorístico, pero en mi opinión resultan indignos para un libro de este calibre.

Lamentablemente, se trata de una lectura que no ha terminado de convencerme. La primera piedra que me encuentro en la Editorial Nova, de la que hasta ahora solo he leído libros que me han parecido joyas.

Reseña: Pórtico, de Frederik Pohl

PORTICOUnas ediciones maravillosas. Eso es lo que está sacando últimamente y cada vez más NOVA, la editorial líder de Ciencia Ficción y Fantasía en el mundo hispanohablante. Con cada vez más reporte y presencia en el mercado, van publicando títulos novedosos como nominados o ganadores de los últimos Premios Hugo, así como clásicos indispensables de leer para cualquier lector que quiera tener conocimiento de las grandes novelas fantásticas que se han parido a lo largo de las décadas. Y sin duda es una buena noticia que se renueven y editen nuevas ediciones, en tapa dura, más atractivas, pero sobre todo algo que están haciendo muy bien es ponerlas en las librerías (y con ese bello formato) a un precio totalmente interesante. Una proposición difícil de rechazar. Incluso para los que ya tenemos ese titulo, pero ahora resulta que lo queremos en esa nueva edición.

Os contaré una anécdota. Una que creo que ya he contado alguna vez. Siempre que comienzo una nueva novela me suelo fijar en la segunda o tercera página, esa donde viene el titulo original, la fecha que fue impreso así como publicado por primera vez. Ahora bien: todos (y os digo todos) con los que me he topado que vieron la luz por primera vez en su edición original en mi natal año 1977, todos, me han marcado profundamente. No es decir que me gustaron. Es algo bastante superior. Me han marcado en mis novelas y cuentos. Llamadme conspiranoico, fácil sugestionable… Pero es así. ¿Curiosidad? No sé, pero me persigue ese dato. Ufff…

Frederik Pohl (1919-2013) fue un escritor y editor estadounidense de Ciencia Ficción. Un autor con una de las carreras más extensas y prolíficas dentro del fantástico pues abarcó todo tipo de actividades en su vida como: escritor, editor de libros, revistas y colecciones, agente literario, crítico… Agarraos: durante más de setenta años. Un promotor de la CF como pocos. Ya desde tierna edad fue un lector compulsivo de literatura popular, sobre todo de CF, y escribió desde los once años en fanzines que él mismo distribuía por toda Nueva York. Activo como pocos, ¿no? A los veinte años Pohl ya editaba dos revistas pulp de renombre: Astonishing Stories y Super Science Stories. Su biografía es bastate interesante e intensa. Os recomiendo echarle un ojo.

Pórtico ganó el Premio Hugo a Mejor Novela en el año 1978 (aunque fue escrita un año antes). Fue un merecido premio para una novela que con muy poco abarca bastante. Para tener una idea del atractivo de la ganadora Gateway (Pórtico), sólo tenéis que echar un vistazo a a su blog The Way The Future donde ostensiblemente se habla sobre ella a titulo muy personal. Contiene un montón de notas intrigantes de la carrera de Pohl como editor de CF y toca los homenajes a los escritores que conocía, pero al igual que la mayoría de los mejores blogs, The Way The Future Blogs se convierte en un sitio verdaderamente interesante cuando se aleja de su supuesto sujeto y apela a la búsqueda de la inteligencia dentro de sus escritos por parte del autor.

Y ahora, yendo a lo más interesante. Pórtico tiene como epicentro una fiebre de oro intergaláctica, una especie de meteoro ahuecado que se ha descubierto y que contiene restos de una nave espacial de los Heechee. Una antigua civilización alienígena. Los humanos apenas identifican como usar los controles de la nave, más allá de cómo activarla… Pero eso es suficiente para enviarlos zumbando a otras galaxias, donde, si tienen suerte, encontrarán suficiente botín científico para reunir todas las piezas del puzzle. Las del tesoro que tienen ante ellos. Riqueza, y si no lo es…, bueno, nadie sabe qué pasa con los que no tienen suerte, por que no regresan. Cuestiones por doquier, a ver: ¿llegan al lugar equivocado en el momento equivocado y quedan atrapados, digamos, en medio de una supernova? ¿La extraña física del espacio-tiempo significa que -estrictamente hablando- algunos de ellos todavía están ahí fuera? Hay una intrigante incertidumbre en todo el proceso, como lo describe Robinette Broadhead, el protagonista. Hay un sentido casi numinoso de lo desconocido y el vasto misterio del espacio parece estar a solo un paso…

Las ideas de Pórtico están respaldadas por una excelente escritura. No es un estilo de escritura críptica o ardua de entender como muchas otras novelas de CF. Es como debe ser, en mi opinión, este tipo de novelas. Te llevan de A a B de una manera eficaz y entretenida, y te proponen saltos a Y o Z contando como se hace y entendiéndolo con una inteligencia científica propuesta muy base. Este es el éxito de las novelas de Pohl. Además de que gozas con las ideas esotéricas y psicológicamente comprensibles y físicamente fundamentadas que aporta. Agregando descripciones excelentes de detalles tangibles también como el olor desagradable del aire reciclado o las dificultades de la vida en las pequeñas naves de los Heechee.

Pórtico es un libro que lo quemas en nada con cierto dolor y culpa por devorarlo tan rápido. Tiene sus continuaciones, sí. Y a ellas viajaré algún día. Pero no sin antes enmendar mi doloroso pecado de no haber leído aún su considerada primera obra maestra llamada Mercaderes del Espacio (1953). Rezo por que NOVA la tenga en cartera.

Reseña: Arena Blanca, de Brandon Sanderson, Rik Hoskin y Julius Gopez

ArenaBlancaUno de los puntos fuertes que se marcan los buenos autores, es saber expandir el universo que más éxitos le ha dado. Presentando un mundo que logre un alcance considerado, sabiéndolo llevar y adaptar a futuras novelas. Un hecho que puede convertirlos en una burbuja de éxitos que se irá inflando con el tiempo. Le está ocurriendo a Brandon Sanderson (1975), un autor de Fantasía con bastante fama pese a su relativa juventud. Sanderson es popularmente conocido por el universo de Cosmere. Una serie de historias con una gran acogida cuya escritura ha sido criticada en USA por no ser perfecta (¡¿y qué lo es!?); aunque por su efectividad, es digna de halago. Al César lo que es del César…, pese a su relativa juventud. Creo que esto es lo que más les duele a los críticos.

ArenaBlanca01Cosmere es un universo ficticio donde se realizan las novelas de Fantasía Épica de Brandon Sanderson. Incluyendo su primer éxito y remodelación del género como fue su novela Elantris; pero también una brillante trilogía llamada Nacidos de la bruma, así como una novela gráfica, recién publicada por el sello Nova de Ediciones B (encargados de traernos todo-todito-todo del genio de Nebraska), una novela gráfica llamada Arena Blanca.

La mitología subyacente del universo de Cosmere gira alrededor del Adonalsium, el poder de la creación. Los Shards son efectivamente dioses, y la magia se deriva de su poder. El ser llamado Adonalsium existía en un mundo conocido como Yolen. Adonalsium fue asesinado por un grupo de dieciséis conspiradores, haciendo que su poder se rompiera en dieciséis Shards diferentes, cada uno de los cuales tenía un poder inmenso. Las dieciséis personas que tomaron estos Shards crearon nuevos mundos, poblándolos con gente y diferentes tipos de magia. Todos estos elementos y nuevos que vamos conociendo a cada paso, componen Cosmere. Un universo en expansión donde Sanderson va construyendo ArenaBlanca04muro a muro ciertos títulos. Arena Blanca nos sitúa en el planeta Taldain. Los legendarios amos de la arena aprovechan los poderes arcanos para manipular dicho elemento de forma espectacular. Pero el día menos pensado todos son asesinados en una siniestra conspiración. Todos, excepto el más débil, Kenton, el cual se ve desolado al verse como único sobreviviente. Con enemigos cercándole, el único, forja una improbable asociación con Khriss, una misteriosa «ladoscura» que oculta sus propios secretos.

Esto dice la sinopsis. Pero Arena Blanca es mucho más. Me encantó el contraste de las culturas presentes en Taldain. Es la primera vez que se habla en este saga de dicho planeta donde lo desarrollado funciona de 454forma ideal habiéndolo llevado a la novela gráfica. La diferencia entre el Lado Diurno y el Lado Nocturno, no se revela completamente en este volumen, pero veréis que afecta de lleno a la cultura y personajes presentes. Un equilibrio interesante, entendiendo que Taldain mantiene a un lado el día y al otro la noche. Tratar de imaginar cómo se vería dicha órbita entre dos estrellas, sin duda, es todo un acierto presentándolo de forma ilustrada. Los Maestros de la Arena, aquellos con la habilidad de montar o crear lazos de arena a su antojo, toman protagonismo en este primer volumen. Pero después de la gran traición, ese desastre que barre sus filas, todo se torna en desgracia. Un volumen que además te deja intrigado de saber porqué Khriss y su séquito, buscan al único Maestro de la Arena en pie, para algún propósito desconocido.

Brandon Sanderson es bien conocido por su habilidad para crear mundos creíbles. Bien hilvanados, una colección de planetas desplegados de tal forma que aportan habilidades mágicas a sus habitantes. Una idea fenomenal donde Arena Blanca no es diferente. Mezcla magia y cultura en el universo de Cosmere, con una interesante trama que no sólo convencerá a los fans de Sanderson, sino a ArenaBlanca02todo aquel que se acerque de forma desinteresada.

Arena Blanca fue la primera novela escrita por Brandon Sanderson. Llevaba inédita casi veinte años. Fue reescrita después de terminar Elantris, pero siguió en el cajón. Después de que Dynamite Publishing le preguntara a Sanderson si tenía o no alguna obra inédita para adaptarse en formato cómic, decidió ofrecer Arena Blanca. Este es el resultado: una hermosa mezcla de arte de Julius Gopez y con el guion adaptado de Rik Hoskin.

Reseña: La Estación de la Calle Perdido, de China Miéville

laestaciondelacalleperdidoEmpecé a leer La Estación de la Calle Perdido en primer lugar como un descanso de la Ciencia Ficción típica a la que últimamente le estoy dando caña. En segundo lugar, porque siempre me sonó interesante el titulo, me la recomendaron en su día y Nova CF (la línea editorial de Ediciones B especializada en CF) la acaba de reeditar en un formato genial y económico. Terminé de leer La Estación de la Calle Perdido, un tiempo sorprendentemente corto después de sus ochocientas páginas; encontrándolo como una de las mejores historias, una de las tramas más chulas, más extrañas e impresionantes que he leído en mi vida. Sin duda, uno de los títulos que a partir de ahora voy a recomendar a todo aquel que me pregunte por grandes obras de CF que me haya leído.

Mi explicación de lo que acabo de vivir sería algo así:

«Hola, estás ubicado en una ciudad llamada Nueva Crobuzon donde hay humanos, pero también otras razas como seres con forma de cactus, o ranas que fabrican agua, así como robots y cyborgs que funcionan a vapor. Aunque también hay magos y científicos. Por cierto, uno de esos científicos se decide a ayudar a un pájaro lisiado, lo ayuda a volar de nuevo, pero por accidente libera una plaga de polillas transdimensionales en la gran ciudad y dichas aberraciones comienzan a devorar las mentes de la gente… Oh, pero el científico tiene una relación extraña con una fémina, cuya cabeza es de escarabajo y hace esculturas con sus propios escupitajos…». Y es en este punto donde los que me pidieron recomendación dirán ¡¡¿Eiiiiin?!!, y honestamente no podré culparlos. Yo ya me hubiera reído un rato sobre lo que me estaban contando si no supiera todo lo que hay detrás, lo que viene después y la alta calidad de enganche con la que China Miéville atrapa al lector con la que es una de sus obras más reconocidas.

Hace tiempo que suelo decir que Miéville es para mí el mejor escritor británico e innovador del momento. Y eso que aún no había leído esta su obra magna. Sí que devoré en su día Embassytown, Kraken y Un Lun Dun. La confección de mundos paralelos, la ficción, la crítica sobre el marxismo y el derecho internacional sale adelante en sus obras. ¿La fórmula? La estructura de la trama y el impulso de una novela de Ciencia Ficción, resplandeciendo por su originalidad. Libros de China Miéville como El Rey Rata, La cicatriz o Los últimos días de Nueva París, recién editado también por Nova CF; están en mi objetivo ya. Más de lo bueno.

Realmente no hay forma de explicar adecuadamente, ni el escenario, ni la trama central de La Estación de la Calle Perdido. Lo mejor es leerlo, sentarte, vivirlo, degustarlo. Meterte en el argumento de todas-todas sin que lo que te haya dicho yo antes, suene a que vas a tener “cierto viaje” de sustancias alucinógenas. Pese a la genial ambientación y la cantidad de diferencias (originalidades para mí) que mete, vas a encontrar una trama coherente. Miéville, sin embargo, no sólo logra hacer un mundo totalmente único, también crea un argumento aparentemente absurdo y los une increíblemente bien. También lo narra con belleza, hace que brilla la oscuridad, hay sentido del humor y un estilo descriptivo atmosférico que es realmente brillante.

Al principio del libro Miéville cita a Mervin Peake como un autor que lo ha influenciado. Como siempre amó su ritmo magnífico y su instinto artístico para con el lenguaje y la descripción. Los que hayan leído a Peake, verán obvio que Miéville “se fija” en él. Al igual que la enorme presencia en el libro de Peake es el castillo de Gormenghast, la gran ciudad de Nueva Crobuzon aquí te observa siempre, siempre, siempre. Además de que es terriblemente grande, estamos continuamente siendo introducidos a nuevas vistas, nuevos distritos y nuevas culturas en esta metrópolis arenosa (se agradece el mapa que se añade al comienzo). Todo representado de forma grotesca en ocasiones pero también labrando poesía con ello. Las riquezas del parlamento corrupto, sus maquinaciones, el barrio bohemio de los artistas, una extraña universidad llena de estudiantes y prejuicios, guetos raciales, diversas clases de miseria y degradación, son elegidos con mucho gusto y con más frecuencia de las que suele haber en este tipo de género. Siendo sincero, a menudo me encontraba con la necesidad de dejar de leer, vencido por emociones que van desde el horror a la repugnancia, de la compasión a la fascinación, cortando todo con la extraña belleza del libro. Como escritor es de esos títulos que te agobian por que te preguntas como algo así no se te ocurrió a ti, o en este caso, pienso que jamás seré capaz de escribir algo así.

La Estación de la Calle Perdido fue nominada para el Premio Nebula y Hugo como Mejor Novela en 2002. Ganó el Premio de Derleth de la Sociedad Británica de la Fantasía en ese año y ganó el Arthur C. Clarke en 2001 y el Ignotus en 2002. EL gran Michael Moorcock la pone a parir de bien. Yo no iba a ser menos.

Reseña: Sombras de Identidad (Nacidos de la Bruma V), de Brandon Sanderson

Sombras de identidadQue Brandon Sanderson publique una novela siempre es una buena noticia para los aficionados al género fantástico. Que además esa nueva novela forme parte del universo que comenzó con aquella maravilla que es El imperio final, pues tanto mejor. Y es que El imperio final dio comienzo a la saga conocida como Mistborn (en español, Nacidos de la bruma), una de esas series de libros que todos deberían leer. La historia que comienza en El imperio final se alargó durante una trilogía entera (los otros dos volúmenes son El pozo de la ascensión y El héroe de las eras) y todo parecía indicar que ahí se acababa la historia.

Pero para Sanderson, el universo que había creado daba para mucho más, de forma que el cuarto volumen (Aleación de ley) encajaba a la perfección en el mundo que había creado, aunque ocurría doscientos años después de los hechos narrados en la trilogía, en un mundo que había evolucionado a una suerte de Far West, y con un trío protagonista que cautivaba a los lectores desde casi la primera página.

Pues bien, Sombras de identidad comienza poco tiempo después del final de aquel Aleación de ley. Sanderson explica en una nota introductoria que varias obligaciones le llevaron a retrasar la escritura de este volumen, pero que ahora que ha podido centrarse de nuevo está todo preparado para la llegada de un sexto y séptimo volúmenes. O sea que tendremos metales para rato.

El universo creado por Sanderson es absolutamente increíble. Existe una especie de magia que no es tal en realidad y que tiene que ver con el uso de los metales. Sinceramente, es demasiado complicado explicarlo en unas líneas, pero lo mejor que tiene es que todo suena lógico, creíble y factible en las novelas. Y comprensible, que tampoco es moco de pavo.

Los personajes siguen siendo uno de los puntos fuertes de sus novelas. Aquí Waxillium sigue siendo el rey de la función, un personaje mucho más limitado en poderes de lo que era Vin en la trilogía inicial, y eso le hace también más humano. El contrapunto cómico (y surrealista) lo pone su compañero de batallas, Wayne, un hombre obsesionado con los sombreros, capaz de ralentizar el tiempo y de imitar a la perfección a cualquiera que desee. Wayne es, una vez más y como ocurría en Aleación de ley, lo mejor del libro. Y cerrando el trío protagonista, Marasi, que pone el punto de lógica y realidad necesarios.

La trama de Sombras de identidad es pura novela negra. Hay un nuevo asesino en la ciudad y parece que está amenazando la vida del gobernador. Waxillium debe investigar las pistas y tratar de detenerlo antes de que la ciudad sucumba al caos. Obviamente, porque estamos hablando de Sanderson, la trama principal está aderezada de cientos de cosas más. En este caso hay referencias a la política, a la corrupción, la importancia de la historia y al funcionamiento de las clases sociales, factores todos que referencian a nuestra realidad de una forma sutil.

Pero además Sombras de identidad tiene un detalle más. Está mucho más conectado con la trilogía inicial de lo que en apariencia lo estaba Aleación de ley. Aquí hay referencia directa a los hechos que acontecieron entonces, e incluso nos reencontramos con dos personajes de aquella primera trilogía. Y no digo más al respecto, pero puedo asegurar que son momentos que emocionan y que además, aventuran que algo más grande está por llegar. De nuevo, conociendo a Sanderson, podemos estar seguros de que esos fragmentos son apenas unas piezas de un puzle que ya se está moviendo.

Reseña: El Despertar del Leviatán, de James S. A. Corey

EL-DESPERTAR-DEL-LEVIATANEl éxito de la ópera espacial El Despertar del Leviatán en USA, no es un secreto. James S. A. Corey se ha llegado a poner en la órbita del formidable George R. R. Martin igualándolo en ventas de una sola novela. Una novela que se cataloga como space-opera y que cumple todos los requisitos para ello, en mi opinión. Pero una space-opera de ligero peso y estilo retro, es decir, a la antigua usanza, nada de “New Space Opera”, enfoque literario con el se que se cataloga las novelas de Kim Stanley Robinson, por ejemplo.

¿El Despertar del Leviatán pertenece a lo más tradicional? Con un argumento, una línea principal bien apreciada por los críticos que se han puesto con ella; se confirma que nada de lo dicho anteriormente es cierto. El Despertar del Leviatán cambia algo los parámetros tradicionales. Y no es de extrañar que innove, y por ello tampoco que sorprenda enterarnos que había llegado a las listas de nominados para el Premio Hugo a la Mejor Novela y al Locus a la Mejor Novela de Ciencia Ficción, en el 2012. Y después de leerla, os aseguro que algo debió ganar, pues este no es el tipo de novela que por lo general obtiene aclamación en estos días. Pero lo que la novela expone es tan curioso como original.

Veámoslo: El Despertar del Leviatán se establece en un futuro en el que la humanidad ha colonizado gran parte del Sistema Solar, pero para nada todo el Espacio Interestelar. En el Cinturón de Asteroides y más allá, las tensiones están aumentando entre las Naciones Unidas de la Tierra, Marte y los planetas exteriores. Por un lado, James Holden, oficial ejecutivo de un carguero de hielo de los planetas exteriores, y su tripulación, su segundo al mando Naomi Nagata, el piloto Alex Kamal y el mecánico Amos Burton; son testigos de la destrucción de una nave espacial. La Scopuli. Por otro, el inspector Miller busca a una chica desaparecida, la terráquea Julie Mao de padres adinerados. Las pistas de ambos se relacionan. Las pistas lo llevan a la Scopuli, la nave abandonada que parece haber sufrido un hecho terrible. Dos búsquedas distintas que parecen tener mucho en común. Una conspiración de conspiraciones basadas en una extraña molécula alienígena secreta que parece ser la referencia, la tapa que abre la caja de Pandora. Liberada en la Estación Eros para un extraño, y desastroso propósito. Tanto que provocará el estallido de la guerra entre los planetas interiores y los asentamientos exteriores.

El sistema solar creado para la novela es una obra maestra de la construcción. No es el extraño sistema solar alienígena de por ejemplo, El Ladrón Quántico, de Hannu Rajaniemi o las sociedades radicales de la serie de John Barnes. Sino algo más tradicional: Terra, un terraformado Marte, asteroides, lunas y estaciones espaciales en puntos estratégicos del sistema…, incluyendo a naves interestelares perfectamente descritas, sin ser clones de otras ya creadas para otras obras. Pero lo que es potente de verdad en El Despertar del Leviatán es que para ser de una novela de CF de “cumbres mayores” es tan fácil de digerir como amena. Y divertida. Corey sabe cómo llevar el entretenimiento al lector y nunca deja de entregar información a cual más interesante. Quizás cuando crees que una escena se está extendiendo más de lo normal, termina, apaga y entramos en la siguiente.

Siempre he dicho que leer Ciencia Ficción no debe ser una tarea, debe ser entretenimiento puro para el lector. Para comernos el tarro ya estudiamos Física y Química en el instituto. Por ello, novelas como El Despertar del Leviatán con solo mostrar algunos verdaderamente excelentes encuentros y situaciones, entretiene mogollón. Es divertida, de primera clase, un aventura espacial con la que quedas a gusto y sin remilgos. Además aporta un final que es como un aguijón en la cola de un animal que no esperas. Con el que te pica y te deja pensando para posibles novelas posteriores. Es entonces que aplaudo los esfuerzos del autor y quiero más. ¿Obra maestra? Pues quizás puedan decirlo los mismos para los que films como Star Wars: El Despertar de la Fuerza o Los Guardianes de la Galaxia lo son. Intuyo que Rogue One más de lo mismo…, que gusta.

Pasarlo bien, disfrutar, quizás no sea para catalogar la novela de obra maestra. Los matices para los que quieran profundizar y tengan tiempo…, a ellos se lo dejo. Yo miro y alabo que novelas como El Despertar del Leviatán me pongan “allí” y me hagan sentirlo “real”. Me mole la acción y todo, o casi todo, lo que se cuenta. Sumando que como en esta ocasión, la trama es un misterio dentro de un misterio. Una niña desaparecida y una masacre de naves espaciales a la deriva resultan ser, no sólo un hecho conectado, sino también sólo las capas superiores de los planes más profundos de diversas organizaciones. Una conspiración que abarca un número de tropas para… Bueno, sería spoilear demasiado.

Siendo honesto, deseaba leer El Despertar del Leviatán por capricho, basado en la recomendación del mismo amigo que me recomendó Carbono Alterado, de Richard Morgan. Las comparaciones son obvias. Así que lo digo en serio: estamos hablando de una novela escrita de manera limpia, brillantemente pensada y gustazo absoluto de leer. Pieza esencial para mí de la CF actual.

Reseña: Elantris, de Brandon Sanderson

ElantrisTras terminar los tres volúmenes que componen la trilogía de Nacidos de la bruma (un pequeño recordatorio: El imperio final, El pozo de la ascensión y El héroe de las eras; una trilogía absolutamente imprescindible para los amantes del fantástico y, en mi opinión, también para los que no lo son) y de haber devorado Aleación de ley (un cuarto libro relacionado con la trilogía aunque ambientada en otro tiempo y con otros personajes, también maravilloso) decidí que iba a leerme todo lo que este señor, Brandon Sanderson, hubiera parido.

Así, llegó a mis manos Elantris, la primera novela de Sanderson, una historia de fantasía ambientada en el reino de Arelón, en la ciudad de Kae, erigida junto a las ruinas de la Elantris que da título al libro, un lugar que hasta hace diez años fue cuna de la magia, el poder y el esplendor, hasta que de forma súbita e incomprensible todo aquello se desvaneció, Elantris se sumió en la mugre y el olvido y los elantrinos, unos seres inmortales y capaces de hacer magia, desaparecieron. Desde entonces, algo llamado La Shaod golpea de manera inclemente a ricos y pobres por igual, hombres, mujeres, de noble cuna o no. Cuando llega el cuerpo se pudre pero no muere y a los malditos se les envía a la vieja Elantris a pudrirse.

Ese es un resumen muy básico del contexto en el que se mueve la historia.

Esta comienza con Raoden, el hijo del rey de Arelón, la mañana en que despierta y descubre que la Shaod se ha cebado con él. Será enviado a Elantris, por muy hijo del rey que sea, y allí va a descubrir que la vida es peor que complicada. La existencia de tres clanes que no dudan en recurrir a la violencia para conseguir algo de comida, la hambruna absoluta e inclemente, y el dolor que nunca desaparece… cualquier corte, cualquier golpe, el dolor permanece y se va sumando al dolor de nuevos golpes y cortes, así hasta que el sufrimiento es demasiado elevado y la mente pierde su cordura. Pero Raoden no está dispuesto a permitir que ese sea su destino, por supuesto.

Al mismo tiempo conocemos a Sarene, la hija del rey del reino de Teod, que acude a Arelon a casarse con Raoden y descubre, el mismo día de su llegada, que Raoden ha muerto. O eso le dicen, claro. En medio de un clima político inestable y con la amenaza de una invasión por parte de un tercer reino en juego, una especie de dictadura religiosa que desea imponer sus creencias, Sarene tendrá que arreglárselas para evitar una revolución sangrienta si quiere que Arelon no desaparezca… pues entonces el reino de Teod se quedaría sin aliado alguno.

Vale. Dicho todo esto os comentaré que la construcción de personajes es uno de los grandes puntos fuertes de la novela. Sanderson dota a los protagonistas de una vitalidad y una fuerza creíbles y fascinantes. Raoden es el que nos tocará la fibra sensible en su lucha por hacer de Elantris el lugar que fuera antaño. Sarene lleva sobre sus hombros la parte de la acción y como personaje es probablemente el más interesante. Sus convicciones políticas, religiosas, sus miedos e inseguridades y su carácter rebelde y luchador son piedras angulares de la historia.

Y eso sin contar con los numerosos secundarios que hay en la historia. Desde los que son compañeros de los protagonistas hasta los que son sus adversarios. La fuerza que desprenden, la credibilidad que aportan, hace que sumergirse en la historia sea algo verdaderamente placentero.

El ritmo narrativo, la claridad de la prosa de Sanderson y su habilidad para mezclar la acción de la trama con sombras de política, religión y planteamientos sociales… bueno, sinceramente creo que Sanderson es un escritor muy hábil, que maneja a la perfección las herramientas con las que cuenta y que sabe perfectamente dónde y cuándo atacar para tenerte al borde del abismo en todo momento.

Solo diré una cosa que me ha dejado un poco peor sabor de boca. Y ojo, esto sin desmerecer a Elantris pues creo que como novela es una maravilla, he disfrutado de su lectura y es de esos libros que cuando los cierras te pasas un rato pensando en lo fascinante del viaje que has recorrido. Pero es cierto que hay una estructura subyacente en el fondo que es idéntica a la que vertebra la historia de Nacidos de la bruma. Desde la protagonista femenina que pasa de tener ciertas inseguridades a erigirse en líder de una revolución, a la idea de un reino gobernado por alguien al que hay que sacar del trono, la revolución en las sombras, el grupo de revolucionarios y sus distintos caracteres pero que incluyen al bonachón, al luchador y al confidente de la protagonista, los asuntos religiosos, la división social entre nobles y plebeyos (dios mío, si hasta en Elantris tenemos la presencia de los bailes de la nobleza que tan fundamentales son en Nacidos de la bruma)… en definitiva, un conjunto de cosas que creo que demuestran que en la base ambas historias son la misma… solo que después sobre esa base Sanderson ha construido dos esqueletos diferentes, cada uno de ellos con sus zonas brillantes.

Ahora la única duda que me queda es… ¿qué libro de Sanderson me leo ahora?