Reseña: La Cicatriz, de China Miéville

lacicatrizEsto no es una broma. Me enamoré de la literatura creativa de China Miéville con La Estación de la Calle Perdido. Un titulo también disponible en estas nuevas ediciones en tapa dura que Ediciones B en su sello Nova CF nos está trayendo cada poco. Una interesantísima recopilación de obras de un autor que bien merece estar disponible siempre en librerías. Junto a las demás, ya catalogo La Cicatriz, una las grandes que me faltaba por leer.

Terminé de leer La Estación de la Calle Perdido en un tiempo sorprendentemente corto después de sus ochocientas páginas; encontrándolo como una de las mejores historias, una de las tramas más chulas, más extrañas e impresionantes que había leído en mi vida. Sin duda, uno de los títulos que recomendaría a todo aquel que quisiese consejo sobre historias “diferentes” de Ciencia Ficción. Y ahora, al igual que en ella, La Cicatriz cuenta con el mismo maravilloso escenario (la metrópolis onírica de Nueva Crobuzon y el mundo de Bas-Lag), una ambientación maravillosa, un potencial inagotable de futuras historias pues La Estación de la Calle Perdido es en realidad el inicio de la trilogía Bas-Lag y La Cicatriz la siguiente obra basada en ese mundo o mundos. Y un guiño más, por lo visto, en el primer trimestre de 2018, Ediciones B hará todo lo posible para traer a nuestro idioma El Consejo de Hierro, también en esta cuidada edición con tapa dura y sobrecubierta, la tercera en discordia.

Tres diamantes en bruto. O al menos dos, ya las considero así.

La Cicatriz es una aventura. Adopta un enfoque mucho más directo para estructurar su trama. Pero quiero dejar ya clara una cosa: La Cicatriz está relacionada con La Estación de la Calle Perdido, pero no es una continuación. Destaca solo como una historia ocurrida dentro de esos mundos y puede servir como una introducción a la extraordinaria construcción del mundo de Miéville. Y lo digo sinceramente, friends, no puede haber ninguna duda de que no hay nadie en la escritura fantástica actual capaz de hacer lo que hace Miéville en estos libros. Desde luego, yo estoy encantado con poder disfrutar de su talento.

La Cicatriz nos aleja de las abarrotadas calles y barrios marginales de Nueva Crobuzon, y viajamos hacia las ondulantes olas de Grande Corriente, mucho más al este de la ciudad, hacia la lejana colonia de Nova Esperium. La lingüista Bellis Gelvino huye de Nueva Crobuzon en busca de dicha colonia. Es una intérprete en el Terpsícore, un buque de carga cuyo manifiesto incluye, siniestramente, un cargamento de colonos -o desafortunados criminales alterados físicamente- para trabajar como esclavos en una nueva tierra de oportunidades. Gelvino inicia su viaje escapando de una amenaza desconocida, la cual conoceremos de antemano si hemos leído la primera novela de la trilogía. No obstante, no todo es tan fácil, y pronto se truncará su escapada a través del océano al caer presa de una misteriosa y despiadada banda de piratas…

Disfrutar de esta gozosa aventura con tanta variedad de nuevas sensaciones, es toda una experiencia equivalente a ver por primera vez la cantidad de razas diferentes que puedan salir en un film de Star Wars o quizás mejor, una película fantástica del genial Luc Besson. TODA UNA EXPERIENCIA. Disfrutar (o no) junto a la protagonista en su camino hacia el este, deteniéndose la nave en una asombrosa ciudad submarina habitada por una curiosa especie; los acuerdos que se tienen desde Nueva Crobuzon con tres plataformas masivas de dichas aguas; el misterio que revierte en la historia la aparición de Silas Fennic, un individuo sombrío que tiene un cargo oficial no revelado; la toma del mando del Terpsícore por parte de éste; pasajeros indignados preparando un motín hasta dar con piratas desalmados que matan casi por placer… La dirección que toma todo cuando son llevados a una inmensa ciudad pirata que navega por el océano y que está compuesta por miles de barcos atados y construidos para parecerse a una Nueva Crobuzon flotante… Wow!

Una sinopsis más detallada implicaría el riesgo de spoilers, a los que tramas así tan chulas se caerían a pedazos. Destrozarían el gusto por el libro de cabo a rabo, así que freno aquí; comentando que aunque la trama de La Cicatriz sigue una progresión mucho más lineal que su predecesora, demuestra (una vez comienza) acción por los cuatro costados, y puede hacer feliz a todos aquellos que he oído que La Estación de la Calle Perdido se les hizo en ciertos tramos errabunda. Eso si, comparte la sensación de inexorabilidad de esa novela, y promete y escenifica aún más la sensación de que los acontecimientos se están desmoronando y que todo estallará hacia el final. Más emocionante cuanto más avanzas.

China Miéville es un autor que ha sido galardonado con varios de los premios más notables del género como el World Fantasy Award, el Hugo, y el Arthur C. Clarke. Esta llamada por todos trilogía (aunque para mí son más, libros basados en un mismo escenario), son títulos que han estado descatalogados durante mucho tiempo. Libros muy buscados, propensos a especulación en ciertos rincones o en librerías de viejo y no hablo solo de este país. Así, que duda cabe que tener estas joyas de la CF moderna a mano, es toda una oportunidad que no deberíais dejar pasar. Al menos, en esta vida.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *