Reseña: Los Viajes de Tuf, de George R. R. Martin

losviajesdetufEntre tanto cómic, siempre ando con una novela entre manos. Suelen ser…, o mejor dicho, suelo buscar historias con enganche, argumentos muy atractivos que por encima de todo anden fuera de complicaciones y sean tramas fáciles de recordar. Para que mi cerebro no estalle y se pierda entre tanto mundo fantástico. Un ejemplo ideal de llevar adelante un proyecto así ha sido disfrutar entre tanta viñeta de un pedazo de novela como es Los Viajes de Tuf, de George R. R. Martin. Una novela que reúne una década de historias sobre Haviland Tuf; un comerciante interestelar, honesto, un tipo corpulento, calvo y con la piel blanca como el hueso que además es vegetariano, bebe cerveza por un tubo, come demasiado y le encantan los gatos. Tuf se hace con una nave espacial llamada el Arca, la única superviviente del antiguo Cuerpo de Ingeniería de la Vieja Tierra. Originalmente un arma mortal, que preserva los secretos de una ciencia ahora olvidada pero que aún funciona lo suficientemente bien como para crear, unir genes y clonar cualquiera de las especies de plantas y animales, que se pudieran encontrar. Tanto benevolentes como destructivas. No me digáis que no es súper original.

Uno se siente raro cuando lleva aconsejando tanto tiempo a un autor, y resulta que hasta que no se hace mundialmente conocido (¡por una serie de TV!), no empiezan a reparar en sus obras. A George R.R. Martin lo descubrí hace unos veinte años. Lo recomendé y lo recomendé. Sus cuentos molaban cantidad. Para mí fue un enorme descubrimiento encontrarle en un ejemplar de la extinta colección de Martínez Roca, en la colección Gran Súper Ficción. Una antología que trataba los Premios Hugo (el premio más importante a nivel mundial que se otorga a la literatura de Ciencia Ficción), y que se llevan dando desde casi principios del Siglo XX. En fin, di con un tomo que contenía dos relatos suyos. ¡El tío había ganado el Hugo al Mejor Relato con dos cuentos de su propiedad! Uno era El camino de la Cruz y el Dragón y el otro Los reyes de la arena. Dos joyas de la CF que recomiendo que leáis cuanto antes. Era entonces un joven llamado George R. R. Martin, que ya había ganado anteriormente un Hugo con una novela corta, pero que a partir de aquí empezaba a dar que hablar bastante sobre todo dentro de la literatura fantástica. Hasta que dio el pelotazo con sus novelas de Fantasía de Canción de Hielo y Fuego, o como lo conoceréis muchos, Juego de Tronos.

He leído bastante de Martin. Incluso cuentos y novelas de Terror que el maestro también ha parido. La pendiente por excelencia era Los Viajes de Tuf. La única traducida a nuestro idioma que aún había dejado pasar. Y la misma que me ha hecho recordar lo magnífico escritor que es. El poder de enganche a la lectura que provoca, la cantidad de ideas originales que aporta…; merecía entonces algo especial. Ser devorada en esta estupenda edición en tapa dura que acaba de reeditar Ediciones B, en su siempre recomendable sello Nova. Era el momento, sin duda.

Lo que he disfrutado enormemente en Los Viajes de Tuf, ha sido el personaje central Haviland Tuf. Un hombre grande en todos los aspectos, por el simple hecho de desconfiar de los humanos. En lugar de ser el superhombre arquetípico con mandíbula de hierro y pecho de barril que a menudo se encuentra en las aventuras espaciales del género, Tuf es alguien que confía en su astucia e ingenio, por encima de todas las cosas. También es un hombre decente en un universo de gente codiciosa e ignorante sin escrúpulos, ni moral. En estas historias que protagoniza, Tuf navega a salvo (o no) en un universo exótico pero hostil, impartiendo su sabiduría y benevolencia frente a los celos y los listillos que se interesan sólo por ellos mismos. Su nave, el Arca, tiene un enorme potencial y un poder asombroso. Sin embargo, Tuf la usa para el bien universal, a la vez que obtiene buenos beneficios personales. Es un comerciante después de todo…

Pero dejaremos eso de lado por ahora, solo agradezcamos que el arma más poderosa en el espacio esté en buenas manos, manos que ahora controlan el material celular de miles de extrañas criaturas. Y así se enfrenta a mundos lejanos, diferentes tramas entre las que destacan planetas de hostiles monstruos, anfitriones con curiosas diversiones, una población adicta a la procreación, un dictador que está dispuesto a desatar plagas por salirse con la suya… Y bastante más. Y lo único que se interpone entre esos egoístas colonos o degenerados habitantes de mundos alternos que llevaran la vida al desastre o la extinción: es el ingenio de Tuf. Y su reputación como honesto comerciante en un universo de pícaros.

George R. R. Martin es maestro en el diálogo y la creación de personajes. Si habéis leído Juego de Tronos o algún otro libro de la saga, habréis podido ver como desarrolla este poder en su máximo esplendor. Ya en Los Viajes de Tuf se nota como iba madurando este don. Recordad que es una novela que vio la luz por primera vez en 1986. Ahí es nada. Y como tremendamente ha aguantado el paso del tiempo, buah… La forma en que sus personajes hablan, sus motivos y su humor suenan a verdad. Realidad, si queréis. Si esperas una novela de acción a lo Star Wars, muchas peleas y rayos láser, este no es el rollo de Los Viajes de Tuf. Trata la filantropía y la resolución de problemas ecológicos en una escala galáctica pero con entretenidas tramas diversas por las que tiene que pasar el protagonista.

Todos los buenos epítetos que se le puedan achacar a Martin son más que merecidos. Que grande.

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