Reseña: La Estación de la Calle Perdido, de China Miéville

laestaciondelacalleperdidoEmpecé a leer La Estación de la Calle Perdido en primer lugar como un descanso de la Ciencia Ficción típica a la que últimamente le estoy dando caña. En segundo lugar, porque siempre me sonó interesante el titulo, me la recomendaron en su día y Nova CF (la línea editorial de Ediciones B especializada en CF) la acaba de reeditar en un formato genial y económico. Terminé de leer La Estación de la Calle Perdido, un tiempo sorprendentemente corto después de sus ochocientas páginas; encontrándolo como una de las mejores historias, una de las tramas más chulas, más extrañas e impresionantes que he leído en mi vida. Sin duda, uno de los títulos que a partir de ahora voy a recomendar a todo aquel que me pregunte por grandes obras de CF que me haya leído.

Mi explicación de lo que acabo de vivir sería algo así:

«Hola, estás ubicado en una ciudad llamada Nueva Crobuzon donde hay humanos, pero también otras razas como seres con forma de cactus, o ranas que fabrican agua, así como robots y cyborgs que funcionan a vapor. Aunque también hay magos y científicos. Por cierto, uno de esos científicos se decide a ayudar a un pájaro lisiado, lo ayuda a volar de nuevo, pero por accidente libera una plaga de polillas transdimensionales en la gran ciudad y dichas aberraciones comienzan a devorar las mentes de la gente… Oh, pero el científico tiene una relación extraña con una fémina, cuya cabeza es de escarabajo y hace esculturas con sus propios escupitajos…». Y es en este punto donde los que me pidieron recomendación dirán ¡¡¿Eiiiiin?!!, y honestamente no podré culparlos. Yo ya me hubiera reído un rato sobre lo que me estaban contando si no supiera todo lo que hay detrás, lo que viene después y la alta calidad de enganche con la que China Miéville atrapa al lector con la que es una de sus obras más reconocidas.

Hace tiempo que suelo decir que Miéville es para mí el mejor escritor británico e innovador del momento. Y eso que aún no había leído esta su obra magna. Sí que devoré en su día Embassytown, Kraken y Un Lun Dun. La confección de mundos paralelos, la ficción, la crítica sobre el marxismo y el derecho internacional sale adelante en sus obras. ¿La fórmula? La estructura de la trama y el impulso de una novela de Ciencia Ficción, resplandeciendo por su originalidad. Libros de China Miéville como El Rey Rata, La cicatriz o Los últimos días de Nueva París, recién editado también por Nova CF; están en mi objetivo ya. Más de lo bueno.

Realmente no hay forma de explicar adecuadamente, ni el escenario, ni la trama central de La Estación de la Calle Perdido. Lo mejor es leerlo, sentarte, vivirlo, degustarlo. Meterte en el argumento de todas-todas sin que lo que te haya dicho yo antes, suene a que vas a tener “cierto viaje” de sustancias alucinógenas. Pese a la genial ambientación y la cantidad de diferencias (originalidades para mí) que mete, vas a encontrar una trama coherente. Miéville, sin embargo, no sólo logra hacer un mundo totalmente único, también crea un argumento aparentemente absurdo y los une increíblemente bien. También lo narra con belleza, hace que brilla la oscuridad, hay sentido del humor y un estilo descriptivo atmosférico que es realmente brillante.

Al principio del libro Miéville cita a Mervin Peake como un autor que lo ha influenciado. Como siempre amó su ritmo magnífico y su instinto artístico para con el lenguaje y la descripción. Los que hayan leído a Peake, verán obvio que Miéville “se fija” en él. Al igual que la enorme presencia en el libro de Peake es el castillo de Gormenghast, la gran ciudad de Nueva Crobuzon aquí te observa siempre, siempre, siempre. Además de que es terriblemente grande, estamos continuamente siendo introducidos a nuevas vistas, nuevos distritos y nuevas culturas en esta metrópolis arenosa (se agradece el mapa que se añade al comienzo). Todo representado de forma grotesca en ocasiones pero también labrando poesía con ello. Las riquezas del parlamento corrupto, sus maquinaciones, el barrio bohemio de los artistas, una extraña universidad llena de estudiantes y prejuicios, guetos raciales, diversas clases de miseria y degradación, son elegidos con mucho gusto y con más frecuencia de las que suele haber en este tipo de género. Siendo sincero, a menudo me encontraba con la necesidad de dejar de leer, vencido por emociones que van desde el horror a la repugnancia, de la compasión a la fascinación, cortando todo con la extraña belleza del libro. Como escritor es de esos títulos que te agobian por que te preguntas como algo así no se te ocurrió a ti, o en este caso, pienso que jamás seré capaz de escribir algo así.

La Estación de la Calle Perdido fue nominada para el Premio Nebula y Hugo como Mejor Novela en 2002. Ganó el Premio de Derleth de la Sociedad Británica de la Fantasía en ese año y ganó el Arthur C. Clarke en 2001 y el Ignotus en 2002. EL gran Michael Moorcock la pone a parir de bien. Yo no iba a ser menos.

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