Reseña: El Despertar del Leviatán, de James S. A. Corey

EL-DESPERTAR-DEL-LEVIATANEl éxito de la ópera espacial El Despertar del Leviatán en USA, no es un secreto. James S. A. Corey se ha llegado a poner en la órbita del formidable George R. R. Martin igualándolo en ventas de una sola novela. Una novela que se cataloga como space-opera y que cumple todos los requisitos para ello, en mi opinión. Pero una space-opera de ligero peso y estilo retro, es decir, a la antigua usanza, nada de “New Space Opera”, enfoque literario con el se que se cataloga las novelas de Kim Stanley Robinson, por ejemplo.

¿El Despertar del Leviatán pertenece a lo más tradicional? Con un argumento, una línea principal bien apreciada por los críticos que se han puesto con ella; se confirma que nada de lo dicho anteriormente es cierto. El Despertar del Leviatán cambia algo los parámetros tradicionales. Y no es de extrañar que innove, y por ello tampoco que sorprenda enterarnos que había llegado a las listas de nominados para el Premio Hugo a la Mejor Novela y al Locus a la Mejor Novela de Ciencia Ficción, en el 2012. Y después de leerla, os aseguro que algo debió ganar, pues este no es el tipo de novela que por lo general obtiene aclamación en estos días. Pero lo que la novela expone es tan curioso como original.

Veámoslo: El Despertar del Leviatán se establece en un futuro en el que la humanidad ha colonizado gran parte del Sistema Solar, pero para nada todo el Espacio Interestelar. En el Cinturón de Asteroides y más allá, las tensiones están aumentando entre las Naciones Unidas de la Tierra, Marte y los planetas exteriores. Por un lado, James Holden, oficial ejecutivo de un carguero de hielo de los planetas exteriores, y su tripulación, su segundo al mando Naomi Nagata, el piloto Alex Kamal y el mecánico Amos Burton; son testigos de la destrucción de una nave espacial. La Scopuli. Por otro, el inspector Miller busca a una chica desaparecida, la terráquea Julie Mao de padres adinerados. Las pistas de ambos se relacionan. Las pistas lo llevan a la Scopuli, la nave abandonada que parece haber sufrido un hecho terrible. Dos búsquedas distintas que parecen tener mucho en común. Una conspiración de conspiraciones basadas en una extraña molécula alienígena secreta que parece ser la referencia, la tapa que abre la caja de Pandora. Liberada en la Estación Eros para un extraño, y desastroso propósito. Tanto que provocará el estallido de la guerra entre los planetas interiores y los asentamientos exteriores.

El sistema solar creado para la novela es una obra maestra de la construcción. No es el extraño sistema solar alienígena de por ejemplo, El Ladrón Quántico, de Hannu Rajaniemi o las sociedades radicales de la serie de John Barnes. Sino algo más tradicional: Terra, un terraformado Marte, asteroides, lunas y estaciones espaciales en puntos estratégicos del sistema…, incluyendo a naves interestelares perfectamente descritas, sin ser clones de otras ya creadas para otras obras. Pero lo que es potente de verdad en El Despertar del Leviatán es que para ser de una novela de CF de “cumbres mayores” es tan fácil de digerir como amena. Y divertida. Corey sabe cómo llevar el entretenimiento al lector y nunca deja de entregar información a cual más interesante. Quizás cuando crees que una escena se está extendiendo más de lo normal, termina, apaga y entramos en la siguiente.

Siempre he dicho que leer Ciencia Ficción no debe ser una tarea, debe ser entretenimiento puro para el lector. Para comernos el tarro ya estudiamos Física y Química en el instituto. Por ello, novelas como El Despertar del Leviatán con solo mostrar algunos verdaderamente excelentes encuentros y situaciones, entretiene mogollón. Es divertida, de primera clase, un aventura espacial con la que quedas a gusto y sin remilgos. Además aporta un final que es como un aguijón en la cola de un animal que no esperas. Con el que te pica y te deja pensando para posibles novelas posteriores. Es entonces que aplaudo los esfuerzos del autor y quiero más. ¿Obra maestra? Pues quizás puedan decirlo los mismos para los que films como Star Wars: El Despertar de la Fuerza o Los Guardianes de la Galaxia lo son. Intuyo que Rogue One más de lo mismo…, que gusta.

Pasarlo bien, disfrutar, quizás no sea para catalogar la novela de obra maestra. Los matices para los que quieran profundizar y tengan tiempo…, a ellos se lo dejo. Yo miro y alabo que novelas como El Despertar del Leviatán me pongan “allí” y me hagan sentirlo “real”. Me mole la acción y todo, o casi todo, lo que se cuenta. Sumando que como en esta ocasión, la trama es un misterio dentro de un misterio. Una niña desaparecida y una masacre de naves espaciales a la deriva resultan ser, no sólo un hecho conectado, sino también sólo las capas superiores de los planes más profundos de diversas organizaciones. Una conspiración que abarca un número de tropas para… Bueno, sería spoilear demasiado.

Siendo honesto, deseaba leer El Despertar del Leviatán por capricho, basado en la recomendación del mismo amigo que me recomendó Carbono Alterado, de Richard Morgan. Las comparaciones son obvias. Así que lo digo en serio: estamos hablando de una novela escrita de manera limpia, brillantemente pensada y gustazo absoluto de leer. Pieza esencial para mí de la CF actual.

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