Conocí al señor Caliani en el Primer evento Esmater celebrado en Madrid hace tres años, si la memoria no me falla, algo típico en mí. Creo recordar que fue un día de finales de enero, en un acontecimiento donde conocí a muchos escritores e hice un montón de amigos. Una de esas reuniones, no quiero explayarme demasiado, a las que a uno le gustaría acudir más a menudo y que, por unas circunstancias u otras, no pueden repetirse de manera más continuada. Por cierto, ese fue el día en que también conocí a Víctor Blázquez, escritor y uno de los que manejaban el cotarro de dicha asociación en aquel entonces, además de colaborador de esta misma web.
Recuerdo gratamente las conversaciones que el autor ceutí nos iba desgranando en clave de humor a un amigo mío y a un servidor, entre algún que otro piscolabis. Momentos para el recuerdo, sin duda. En seguida nos dimos cuenta de que era de esa clase de persona que se deja querer y con la que compartirías mil y una aventuras (como los personajes de su excelente novela, titulada El secreto de Boca Verde, ya reseñada en esta misma web) y con la que no habría pausa para el aburrimiento.
Un crack, el tío Caliani, como se suele decir. No cuesta mucho imaginarse que conectamos desde el principio, razón por la que no dudamos ni un solo instante en volver a visitar la capital para la presentación del citado Thriller de aventuras, una obra de la que tuve el privilegio de ser una de las primeras personas que vio su adaptación al formato digital, en 3D, como el propio autor citaría el día de la presentación, y que fue editada a cargo de Premaebooks ediciones, cuyo jefe en funciones es el amigo que anteriormente nombré.
Aquí empezó a cuajar una relación profesional que persiste, como prueba fehaciente es la nueva colaboración en su siguiente trabajo: una colección de quince cuentos de terror recopilados en una antología titulada No apagues la luz cuyo propósito es darle más de un susto al lector. Genial la presentación, el prólogo y el epílogo. Una obra que no puede faltar en su lector electrónico y a un precio de risa.
Leer esta antología ha sido como volver atrás en el tiempo, recordar de nuevo los momentos que pasé con el autor. Su prosa es muy reconocible, encontrarás disparos de humor negro entre sus párrafos, marca de la casa. No me decanto por ninguno de los cuentos en especial, si bien son de diferente temática, el objetivo está claro: que te vayas por la pata abajo como, intuyo, diría el señor Caliani.
Cada relato tiene su punto, su reflexión, su historia, connotación, leyenda…, una recopilación que engancha desde el principio, recomendada para leer de noche, con la luz encendida. Es todo por mi parte, aquí me despido, les dejo con mi consejo, allá ustedes con su decisión.
Advertidos están. ¡¡¡Qué tengan una feliz lectura y unos placenteros sueños!!!







