Reseña: Giant, de Mikaël

Mikaël es un autor relativamente jóven, pero de los más completos que existen en la BD. Un franco-canadiense nacido en 1974, un autor autodidacta que desde su debut en 2001 con Savane, El Misterio de los Atikas, no ha parado. Yo lo descubrí en el primero de sus titulos para adultos llamado Rapa Nui, y desde entonces he intentado seguirle la pista. Y me encontré con que Norma Editorial ha dado el primer paso con este autor al traernos su más reciente trabajo. Un destacable díptico recogido en un sólo volumen como debe ser. Obras que se deben leer de un tirón. Lo que decía… Giant es un excelente díptico de Mikaël. Un autor con un auténtico don para mostrar el costumbrismo, la auténtica vida cotidiana, muy a lo Eisner en La Vida en la Gran Ciudad.

Personajes que se desarrollan a través de sus desventuras con autenticidad y equilibrio, pues Mikaël nos dice más de lo que escribe, dibuja y colorea. Es capaz de convertir una historia como Giant en una conmovedora historia humana. Con el incentivo de estar inmediatamente inmersos en la historia y atrapados en la emoción que surge de ella. Y con un dibujo que transcribe con precisión la Nueva York de los años 30, con unos gloriosos colores como configuración cercana a esa dura época.

Nueva York, 1932. Jack Jordan, apodado Gigante, es un tipo enorme que por culpa de su corpulencia es denostado en los barrios bajos de casi cualquier que transite. Un suceso, un momento para olvidar lo perseguirá de por vida…, aunque termina siendo rescatado por sus colegas que también trabajan en la construcción del Rockefeller Center, el gigante rascacielos que sueña con ser el más poderoso y enorme de Manhattan. Por otro lado, Mary Ann Murphy llega con sus tres hijos a Ellis Island, la puerta de entrada al Nuevo Mundo, con su enorme departamento de inmigración y cuarentenas. La joven madre está pensando en encontrar a Ryan, su esposo, quien dejó Irlanda unos años antes. Aunque se topa con que está enterrado en el cementerio de Queens. El enorme Jack Jordan tuvo como encargo informarla. Pero no pudo resolverlo. Y con la viuda comenzó una correspondencia en la que curiosamente le dijo algo nada cierto. Una verdad que explotará con su llegada.

En la segunda parte, Mikaël, ilustrador de libros infantiles y diseñador de Promise, retoma sus personajes donde los dejó en el anterior: el Gigante oscuro, el coloso que ensambla las vigas de metal con virtuosismo, Dan, el charlatán y la juguetona y diva Betty, que busca una buena juerga. Pero también Robert Bishop, el apuntador alcohólico, y Dorothea MacPhail, la ambiciosa fotógrafa. Una unión de personajes que crece alrededor de una titánica construcción, símbolo de una Norteamérica en auge, que lleva como estigma en sus cimientos la sangre de todos aquellos que abandonaron su tierra natal (guerra fratricida, hambre, pobreza), seguir adelante. Fueron esos trabajadores quienes sufrieron la peor parte de una Gran Depresión de la que por supuesto, no tuvieron la culpa.

Destinos individuales chocando, heridas que no cierran, personas anónimas unidas para construir el mito estadounidense a la vez que se enfrentan a su pasado, a sus miedos, a su cobardía. Cruzar un océano no es suficiente para sanar pues una mentira siempre es una amenaza y la risa solo erosiona la miseria como el tiempo hace con las astillas de un madero. Mikaël realiza con Giant, un trabajo enorme que se aprecia a todos los niveles. Desde el punto de vista humano, interesa y hace que te identifiques con ciertos momentos y personajes. La narración que integra en los intercambios epistolares destila humor, gravedad y reflexión. La esperanza de una redención. Dos álbumes magníficos recogidos en uno solo. Una historia, un homenaje a héroes en la sombra de los que muy pocos se acuerdan. Un cómic maravilloso con mi amada Nueva York como escenario. Ni que decir tiene que Giant, me ha tocado la patata.

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