Reseña: Retrofuturismos, Antología Steampunk, de VVAA

RetrofuturismosA mediados de octubre el sello Fábulas de Albión decidió volver al Steampunk con la segunda antología de retrofuturismos. Desconozco cómo quedó la primera antología, pero he de decir que esta segunda me ha dejado un buen sabor de boca. La antología se abre con un relato de Félix J. Palma, autor más conocido por su trilogía victoriana publicada en 2008 y terminada este mismo año. La princesa del centro de la Tierra, es un relato bastante denso con una premisa interesante pero con un final que no me ha terminado de convencer. Supongo que porque es una historia inédita que ocurre, pero no se cuenta, en su segunda novela de la trilogía.

Continuamos con La cicloteca de BubbleLon, relato de Sofía Rhei muy bien escrito y con una de las mejores historias de la antología. Y es que cuando un relato empieza así: “Alguien debería inventar algún tipo de descarga eléctrica que pudiera transmitirse a distancia, utilizando como vehículo la intensidad de la mirada…”, sabes que el relato va a continuar mejor. El relato nos presenta un mundo distópico, donde los libros se imprimen en el acto y las palabras, si se pierden no pueden volver a recuperarse.

Seguimos con Biocronografía del salto lateral: el teorema de Aub, escrito por Guillermo Zapata Romero que nos lleva a la guerra civil española. Un relato con dosis de historia. Con artistas conocidos, como Dalí o Buñuel entre otros. Paradojas, agujeros de gusano, saltos laterales. Líneas temporales paralelas con la temática Steampunk que nos proporciona esta antología. Este es otro de los necesarios para darle un buen toque a la antología.

El avance hasta ahora es muy interesante y el cuarto relato no es para menos. Laura Fernández nos sorprende con Aborrecer a Lester J. Murray, un relato sobre un dirigible inteligente que da conversación a aquel que lo compra. Más allá de recordar recoger a los niños o decir si el conductor se ha pasado de parada, este aparato nos desquiciará hasta que queramos abandonarlo. No todos los días se conoce a un robot/automóvil con afán de escritor.

Gigantes, de Rubén Sánchez Trigos, nos lleva a España para presentarnos un parque de atracciones encabezado por el mismísimo George Méliès, con invenciones del gran Lovecraft y un crimen. Un relato, una carta de despedida, quizá una explicación para saber por qué nuestro protagonista hizo lo que hizo. ¿Lo hizo? Por ello nos encontramos con una historia con toques dramáticos, misteriosos y la temática de la antología que no nos puede faltar.

Cristina Jurado nos presenta en El pastor, un relato de vampiros bastante denso donde no he podido observar la temática principal de la antología, siendo más fantástico. Un relato de difícil comprensión, en mi opinión no muy bien explicado.

Aquí remonta la antología que tiene un pequeño bajón con el anterior relato, pues Jesús Cañadas sabe muy bien cómo atraernos con su relato llamado Tiros a la barriga, otro de los mejores de la antología. El relato empieza de una manera algo extraña llegando a un punto de no retorno donde lo raro se convierte en una genialidad. Es un relato muy intenso y emotivo, aunque creo que podría haberse sacado algo más de la temática. Creo que este y el de Sofía Rhei podrían extenderse y formar cada uno un relato largo/novela muy interesantes.

Noemí Sabugal crea un relato policíaco que cambiando algunos detalles puede pasar del Steampunk al Cyberpunk. Berlín Mechanical Men, tiene un interesante punto final, pero quizá peca de extenso. Tiene una buena premisa, pero una continuación que puede llegar a hacerse pesada. La crítica viene implícita en este relato.

¿Queréis saber cómo sería la hora del té con un sombrerero loco mecánico? Pues Alfredo Álamo nos lo enseña en El óxido del sombrerero. Un relato Steampunk al uso, muchos engranajes y no demasiada historia. No es de los más originales.

Aquí comienza un poco una espiral descendente en la antología y es lo que pasa cuando se dejan los mejores relatos al principio. Por supuesto hay excepciones. No es el caso de Carne contra el metal, de Rafael Marín. El relato más corto de la antología, y poco más se puede decir.

El Manco, de Rocío Tizón nos enseña otra historia policíaca. Una investigación de asesinatos con un final evidente.

Aquí vuelve a remontar, después de tres relatos que no dicen demasiado. Y Luis Guallar lo sabe hacer muy bien con Como dentro de un reloj. Una historia intensa, algo densa, esta vez en el buen sentido, e inquietante. Terror con sabor Steampunk, creo que una buena mezcla.

Los hijos de Saturno, es otro buen relato escrito por Sergui Lifante. Una buena idea sobre una máquina que proporciona buenos sueños –no he podido dejar de pensar en Origen en determinados puntos-. Una historia extraña en algunas partes de la narración, pero con un final muy interesante que deja con la boca abierta.

Seguimos ahora con Prey’s Moon de Joseph M. Remesar que nos muestra una idea interesante en un principio, aunque también evidente. Más terror en este caso, pero a diferencia de Luis, el Steampunk lo guarda un poco –mucho- para enseñarnos un relato de licántropos.

La antología finaliza con un relato escrito a cuatro manos entre Ángel Luis Sucasas y Francisco Miguel Espinosa, Las manos que construyeron América. Otro relato histórico interesante, con un final digno, pero con el steampunk en segundo plano.

La edición está cuidada en cuanto a una letra normal se refiere. La portada es estupenda y es una “continuación” de la primera antología. En conclusión, una antología digna y con relatos muy interesantes y variados. Recomendada si quieres tu dosis de Steampunk diaria.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *