Reseña: Aquaman, de Peter David, Martin Egeland, Kirk Jarvinen, Jim Calafiore y VVAA

Que se publicara el Aquaman de Peter David era cuestión de tiempo. Los que estamos al día, lo sabemos. Lo mismo que vamos intuyendo que hace ya bastante que las editoriales punteras del mercado de cómics de nuestro país como Panini o ECC, ya sí son conscientes que tienen que contentar con sus novedades, tanto a nuevos como a viejovenes. Era cuestión de tiempo. Y ya que se le hace “un favor” al viejoven, que menos que traer lo mejor de lo mejor como es el caso de esta obra.

Los que alabamos al maestro Peter David, lo hacemos especialmente por su trabajo con Hulk y Aquaman. Donde en mi opinión soltó un derroche de inspiración maravilloso. Con nuestro héroe acuático fue en agosto de 1994 cuando la serie de Aquaman (el Volumen 5) fue a parar a sus manos junto a uno de mis ilustradores favoritos de la infancia, el señor Martin Egeland. Aunque poco después fuera sustituido por Jim Calafiore, regalándonos también una de las mejores visualizaciones del personaje. Y todo en unos deprimentes años noventa donde raro era el titulo que destacaba por su guión en el mundo de los superhéroes. Años de especulaciones con cantidad de números uno, espectaculares portadas con brillitos, personajes mega-musculosos y armas enormes como sus propios cuerpos… Violencia a cascoporro. Una década donde primaba más lo visual que lo narrado. No obstante, el Aquaman, de Peter David fue una de las pocas joyas que brillaron entre tanto fango. Considerada una obra de culto desde entonces, ya que no es un personaje puntero en los USA, siempre considerado héroe menor… Pero a partir de aquí, y de chuladas como Las Crónicas de Atlantis (con un Aquaman morenazo y el tremendo dibujo de Esteban Maroto: http://cronicasliterarias.com/2018/03/12/resena-aquaman-las-cronicas-de-atlantis-de-peter-david-esteban-maroto-y-vvaa/); la cosa empezó a cambiar.

Según anuncia ECC Ediciones, en tan sólo tres volúmenes tendremos recopilada esta maravilla dedicada al Rey de los Siete Mares. Cuarenta y seis números, cuatro especiales y una miniserie a modo de prólogo, que restauró la dignidad del personaje. En este inicio se recoge la miniserie de cuatro números El Tiempo y la Marea; y luego los dieciséis primeros números de la serie regular más el Aquaman Annual #1. Llevándonos en primer lugar a un perdido arrecife donde un desolado Aquaman está usando sus poderes para sobrevivir. Pero Aqualad, su antiguo pupilo, lo rescata de su retiro espiritual para investigar juntos el hundimiento de un submarino atómico. Esto les lleva a una feroz batalla con el villano Caribdis, que tiene como rehén a alguien muy importante para el Rey del Mar. Todo resulta un plan para atraerlos…

Pero más. Mucho más. Aquaman debe salvar a Aqualad, Dolphin y a sí mismo. Luego se propone fabricar su propio símbolo haciendo un arpón de retazos para reemplazar su mano faltante. Así que le pide a Vulko que cree un modelo improvisado para adaptarse a las características adicionales que poseía. Mientras tanto, Porm y varios delfines son capturados por pescadores japoneses con fines experimentales. Aquaman se enfrenta al Almirante Strom, con Superboy de por medio. Hace su aparición Lobo que tras una intriga espacial con los delfines, acaba dando leña. Se habla también de Inupiat, un pueblecito de Alaska que está teniendo problemas con un monstruo marino (me encantó) y donde Aquaman, Aqualad y Dolphin se enfrentan a Strom. Y más: Aquaman exigiendo respuestas a su padre Atlan, Aqualad regresando a Atlantis para interrogar a Vulko sobre su visión de Tula y aprendiendo la leyenda de los magos atlantes que habían dominado hacía mucho la resurrección de los muertos, Los Seis Profundos haciéndole una oferta a Aquaman y a su espíritu afín… Un no parar.

Porque estas aventuras son eso en definitiva: un buen cúmulo de buenas aventuras una tras otra. Ramales de guión que se entrecruzan y tarde o temprano se abrazan. Donde se nota una gran expectativa y un enorme trabajo detrás, por sacar adelante algo nuevo y diferente en años duros. Con rumores curiosos que uno se entera como que DC Cómics impuso a Peter David que su Aquaman tenía que perder una mano por que estaba de moda esa tendencia. Los volvía “más oscuros” y desatados. Seres atormentados, de pasado trágico que atraían al público de entonces. Larga melena, barba, perder su reino, su familia y una de sus manos… ¡Toma ya! My friends, impactante ver como la pierde.

El conocido Aquaman, de Peter David, ya está en la orilla. No os lo perdáis por nada del mundo.

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