Mientras que para otros parece ser muy difícil hacer una reseña de esta novela, para mí es muy fácil. No sé. ¿Cómo puede ser complicado hablar de una historia que perdurará en la historia? Algunos piensan que es de aquellas que ha sido beneficiada por su traslado a la gran pantalla. Bien, señores, se equivocan. El Padrino (el libro) es una obra magna se mire por dónde se mire.
Don Vito Corleone… qué puedo decir que no sepan ya. Sí, ese personaje que incluso creó consecuencias a mucha gente queriéndolo imitar. Pero estoy aquí para hablar del libro. Sé que la mayoría de vosotros no lo ha leído y como decía un gran amigo mío: «Siempre Casti (y digo siempre), hay que limitarse a las fuentes». Don Vito Corleone es sin duda un personaje que desde su primera aparición en el libro os calará como nadie. En sus conversaciones, tiene mucho de ese abuelo que algunos tuvimos. Cuyas palabras (cada una de ellas) eran sabias de una manera sorprendente. Don Vito es el jefe de una de las cinco familias de la Cosa Nostra en Nueva York, pero no siempre fue así, y en una de las nueve partes del libro se cuenta su juventud. Esto me ha encantado, sinceramente.
El Padrino tiene como eje central un asunto que se le presenta a la familia Corleone, por los cuales Don Vito no está dispuesto a pasar. Cuando el Padrino se niega a participar en el asunto de las drogas que le propone otro capo de la Mafia llamado Sollozzo, comienzan una serie de atentados contra ellos, uno de los cuales casi se lleva por delante al alabado Don Vito. Entonces, mientras su padre está en el hospital, el liderazgo de la familia lo asume su hijo mayor Sonny, el cual es imprudente, animal y sanguinario y el ajuste de cuentas se convierte en una guerra sin cuartel para todos. Exactamente lo contrario a la forma de actuar de su padre. El verdadero siciliano. La venganza es plato más dulce si se sirve frío. Para entonces, todos los hijos se ven inmiscuidos de alguna manera y Michael, el pequeño, aquel que nunca quiso saber nada de los asuntos oscuros de la familia, cambia de parecer y toma el poder. Ya nada volverá a ser como antes.
Al principio del libro, se presentan todos los personajes y a partir de aquí todo ocurre muy rápido. Los personajes, cada uno de ellos, son magnánimos, son reales en sí de una forma que asusta. Aquellos actores que leyeron el libro, se lo estaban dando todo mascado porque cuando lees la historia, cualquier lector es capaz de interpretarlos. Porque sabemos casi toda la vida de cada uno. El Padrino es de esos pocos libros que cuando llevas treinta o cuarenta páginas empiezas a asustarte y a sonreír a cada momento, viendo lo bien que está escrito y como engancha. Y eso que yo ya había visto las pelis cuando lo cogí pero, amigo mío: «Siempre, y digo siempre. Hay que limitarse a las fuentes».
El Padrino fue el primer éxito literario de Mario Puzo, después otras dos novelas que no tuvieron éxito. Para mí ha sido un orgullo leerla. Tiene una prosa elegante que intriga por momentos. Posee algo que cuesta mucho producir en un lector: de una forma extraña, hace que desees formar parte de la historia que estás leyendo, y eso es un sentimiento raro pero que atrae.
Para el que se pregunte porqué debería leer el libro si ya ha visto las películas (y por supuesto, pasa tres kilos de la frase favorita de ese amigo mío), le diré que Puzo lleva adelante a todos los personajes y te cuenta toda su vida al completo para que los conozcas bien. Algunos de esos personajes salen en las pelis un minuto u otros ni siquiera hablan y están al fondo. Aquí sabes quienes son y porqué están ahí. A mí eso siempre me ha intrigado. Por esa lógica, sí, debería leerlo todo aquel que quiera saberlo todo, todo, sobre El Padrino. ¿Friki? Yo lo llamaría una elegante alma inquieta.