Reseña: El Visitante, de Stephen King

elvisitanteAsí bajito y casi por la puerta de atrás, van llegando las nuevas obras de Stephen King a nuestro país. Entendedme: sus nuevos títulos siguen conteniendo un gran atractivo, Plaza & Janes sigue siendo la encargada de contentar al aficionado, pero algunos vivimos aquellos días intensos en los que cuando llegaba una nueva obra del maestro, corríamos el mismo día a comprarla y buscar la mínima excusa para sentarnos a leer. Eran tiempos maravillosos, de ansia viva, de libros geniales a cada cual mejor. Sin saberlo, en muchos nosotros el Rey, estaba sembrando no solo el amor por la literatura (sí, por la literatura y el acto de leer y el que no piense así de King ya puede alejarse de esta reseña), lo que decía es que en muchos de nosotros había sembrado un semilla terrible. Esa misma que a muchos que no lo han intentado a día de hoy, se los va comiendo por dentro hasta que lo hacen. El arte de escribir.

Dicen que decayó, que sus libros ya no son lo que eran, pero lo cierto es que aún así en cierto modo, Stephen King tiene mucho más calidad escribiendo, que la mayoría de los autores que puedes encontrar hoy entre las novedades. Por eso (y por que muchos somos como zombies que necesitamos de él cada poco: lectores constantes nos llama), con cada novedad, ahí estoy como un campeón el primero para ver que me quiere contar esta vez el abuelete King. Y me encantó El Visitante, una trama donde King prueba una vez más ser maestro del horror…, del que gozamos los seres humanos.

El Visitante me perturbó en ciertos momentos, rompió mi inestabilidad en algunos párrafos y cierres de capítulo; unos cimientos que creí endurecidos en alguien que ha leído, lee y visualiza tanto Terror como yo… Llegaron a mí cerebro mensajes inconscientes del tipo: ¡¿Qué acaba de pasar ?! Las primeras trescientas (de casi seiscientas) fueron para mí simplemente irreprimibles. Adictivas como hacía tiempo que no. No sé si fue el momento, las situaciones y donde me encontraba, donde lo he devorado; todo ello suele influir en la lectura, pero fue de esos pocos libros que necesitas parar por que te gusta tanto que quieres reservar días de descanso, intervalos, para digerirlo bien. Había giros de tuerca en abundancia y es curioso pero en cierto detalles, no supe decir qué rumbo tomaría King.

Desde el principio, El Visitante te agarra de la solapa. Al abrir con un capítulo llamado La Detención, King nos da un poco de doble narrativa. En la actualidad, el detective Ralph Anderson es el encargado de llevar un caso sobre el espantoso asesinato de un niño. La persecución e investigación que lleva a cabo es un poco trasfondo, contada a través de entrevistas con testigos e informes policiales, forenses y escenas en la morgue (que nos brindan información detallada sobre la víctima y el presunto autor Terry Maitland, un entrenador de béisbol juvenil), varias escenas en las que percibimos que Anderson tiene en cuenta que la linea entre detención con espectáculo deshonroso para Maitland y caso hermético; sea sólo una fina y delgada linea.

Tienen su ADN, sus huellas dactilares, una serie de testigos que explican prácticamente cada uno de los movimientos del sospechoso inmediatamente antes y después del asesinato. No obstante, es un caso tan abierto como cerrado cuanto más se profundiza en él. Un procedimiento policial, uno que hundió sus garfios en mí con su modo de narrarlo tan verídico y con personajes convincentes como en los mejores años de King. Respecto al atroz asesinato de un niño, habría sido fácil para King seguir el camino espantoso de esos casos como los que vemos en las noticias a las tres de la tarde. En cambio, aborda el tema con un desapego casi clínico, entregando los detalles a través de informes impersonales de los diversos departamentos involucrados en una investigación de muerte horrenda e intento de diferenciación entre homicidio y asesinato.

Un historia que nos permite construir nuestras propias pesadillas a partir de la información impartida en transcripciones oficiales. Una forma brillante de hacerlo y original. Una de mis cosas favoritas de los libros del maestro son esas escenas realmente simples y con ello me refiero a diferentes personajes o miembros de familia normales charlando en la cocina tomando un café. Tiene una forma de hacer que partes de la historia aparentemente insulsas sean interesantes. Los personajes tan reales siempre fueron el fuerte de King. Uno de ellos sabes que podría ser perfectamente tú vecino, un primo lejano o un compañero de trabajo. Hablan igual. O te recuerdan a alguien que conociste y eso te toca la patata. Hace que quieras y te mole saber más de élo o ella. Algo que sinceramente eché de menos en Bellas Durmientes, aunque ahí supongo que tiene algo que ver su hijo Owen King.

Hay una razón por la que es el Maestro del Horror, y El Visitante sin ser una novela top del de Maine como es para mí Cementerio de Animales, El Resplandor, El Misterio de Salem´s Lot…, u otras muchas, y por que rara vez ya alguna será tan brillante; sí que consigue aquí un tipo de Terror raras veces contenido en sus novelas. Los elementos procesales son simplemente el preludio, la carne y las papas fritas de un enorme plato de degustación de narrativa rápida. Que como postre nos llevan a un final al que no quieres llegar, pero necesitas leer.

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