Segundo volumen de las aventuras del brujo, ese que ha sido superventas en su versión videojuego (The witcher 3) y que ha fascinado a lectores del mundo entero con su saga literaria. Yo, ya lo comenté en la reseña de El último deseo, soy un recién llegado, arrastrado hasta las novelas por la grandiosidad del videojuego, y apenas terminé el primer volumen me embarqué en este segundo casi de inmediato.
Ahí va la primera de mis impresiones: Geralt de Rivia fascina y es adictivo.
La espada del destino es el segundo volumen de la saga y, como pasaba con el primero, es más un libro de relatos que realmente una novela con una trama continua. Y yo no soy mucho de relatos, eso también lo comenté, pero Sapkowski ha conseguido que disfrute no de uno sino de dos libros de relatos seguidos. Como un enano, de hecho. Y claro, eso hace que tenga muchas, pero que muchas ganas, de comenzar con el tercer libro de la saga, que ya es novela realmente (o eso tengo entendido) y con una trama única y seguida.
Aunque vaya por delante que La espada del destino estructura los relatos de manera que realmente parece haber una trama de fondo. Bueno, en realidad la hay, solo que está compartimentada, dividida en capítulos que entre sí tienen que ver por el fondo más que por lo cercano. No sé si me explico. Y si no, da igual, hacedme caso, Geralt mola.
En este segundo volumen empezamos acompañando a Geralt de Rivia y su compañero de viajes Jaskier a la caza de un dragón, algo que incluso en el mundo donde se mueve el brujo es algo fantástico y raro de ver. Solo que, de hecho, el código del brujo le impide realmente cazar dragones y él no está interesado en hacer nada. Pero acompaña a Jaskier y a una serie de personajes que sí pretenden darle caza y hacerse con su tesoro. Personajes a cual más interesante… y entre los que se encuentra Yennefer.
Oh, sí, Yennefer es uno de los motores de La espada del destino. Las idas y venidas de Geralt y Yennefer son la base sobre la que se sostienen este primer capítulo y también el segundo. Y después, bueno, ella siempre está en la mente del brujo. Y de hecho, aunque no aparezca físicamente acaba estando en todos los relatos que componen el libro.
También tenemos a Geralt enfrentándose a algo que sale del mar, hablando con sirenas, acompañando a una dríada a un lugar secreto del bosque… es de hecho ese viaje junto a la dríada el motor del relato titulado La espada del destino, el que es probablemente el más importante a efectos de trama en todo el libro, que recupera algo que había sucedido en el primer volumen (ese inesperado) y que nos da a conocer a Ciri, que será uno de los personajes más importantes, fundamentales, del resto de la saga. Esto no lo sé a ciencia cierta pero lo puedo presumir, por donde van los tiros y por lo que sé del videojuego.
Y finaliza el libro un capítulo titulado Algo más que es… pues justamente eso que dice el título: algo más. Un capítulo cargado de belleza onírica y que habla y decide sobre el destino y su valor. Y donde se encuentran las claves de lo que vendrá después. Y de lo que ha venido antes.
A nivel narrativo, magnífico. Una verdadera joya. El uso que da al lenguaje es verdaderamente fascinante. Contiene el punto justo de descripciones y utiliza los diálogos con una fuerza narrativa impresionante.
Una maravilla.









