Reseña: El hijo de la bestia y otros relatos de terror y sexo extravagante, de Graham Masterton

El hijo de la bestia y otros relatos de terror y sexoLa literatura de Terror siempre ha estado emparentada con el sexo y el erotismo, Eros y Tanatos. Gran parte de los míticos monstruos que han poblado nuestras pesadillas desde la infancia, sin ánimo de entrar en disquisiciones freudianas, no dejan de ser símbolos de perversiones tanto pasionales como sexuales, y desde décadas e incluso siglos, nos han creado tanto pasión como pavor. Desde aquella fuerza perversa, insaciable y carnal que chupaba los cuellos de jóvenes burguesas victorianas, hasta películas como Hard Candy, en la que una inocente niña podía llevar a cabo el peor de los sufrimientos para el lívido masculino.

El género de horror, en concreto el del cuento corto, -las fábulas oscuras que moralizan acerca de  hasta donde pueden acabar algunos (o algunas) si no ponen ningún control a sus ansias lúbricas-, ha evolucionado de la misma forma que los lectores y mentalidades a través del tiempo. Escritores actuales como Clive Barker exploran fantasiosas facetas de la psique sexual plasmándolas en sórdidas y tenebrosas monstruosidades símbolo del sentimiento de dolor, culpa, sadismo y lujuria por igual.

No es fácil encontrar autores (Philip J. Farmer) que hoy día escriban de manera competente sobre los terrores del hombre moderno y los sazonen de manera atractiva con el sexo y la pornografía sin que resulte la combinación de una calidad paupérrima (o ridícula, o simplemente de serie Z).

Del señor Graham Masterton confieso que leí hace unos años La pesadilla, novela que empieza fuerte y acaba igual de fuerte, en el sentido sádico y sangriento del término. Reconozco que me entretuvo aunque sentí que adolecía de una serie de carencias narrativas que quizás, si se manejase en el cuento corto, sacaría mucho más partido de lo que quería contar. En este sentido hay temas o ideas que si son contadas en cincuenta páginas dejan bastante mejor sabor de boca que si las explayan en trescientas páginas: es como un cortejo sexual o una operación quirúrgica, el primero puede dar lugar al desinterés y la segunda acabar en desastre si se alargan ambos demasiado.

Editorial Valdemar vuelve a la carga en su nueva colección Insomnia, dirigida por José María Nebreda, con material altamente explosivo, tan desenfadado y entretenido en la propuesta como altamente inflamable en su lectura. Es bastante encomiable que El hijo de la bestia y otros relatos de terror y sexo extravagante (más valdemariano no puede ser el título) sea ciertamente un giro de volante ante la hipotética línea editorial que muchos suponíamos erróneamente que adoptaría Valdemar tras la novela de Jack Cady. De ahí que anunciasen públicamente ambos libros en señal de que en Insomnia, como colección de terror contemporáneo, primaría el eclecticismo, tanto en temáticas como autores. ¿Significa pues que este libro de relatos debemos considerarlo como una obra prescindible de consumo rápido para lectores no seguidores de la línea Valdemar? Para nada.

El hijo de la bestia… es una antología de relatos cortos cuyo nexo en común y motor de la trama es el sexo, pero el sexo transformado en perversión. Éstos los adorna con un argumento fantástico o terrorífico que nos mantiene enganchados al sofá hasta el retorcido desenlace. Si algo me recuerdan estos cuentos es a aquellas series de los noventa que ponían a altas horas de la noche en las que se contaban historias picantes con una trama de suspense u horror. Los protagonistas son gente atractiva, de clase media alta y con buenos trabajos, que de manera fortuita caen en un vicio o conocen a alguien que les adentra en una dimensión tan desconocida como truculenta y tórrida. Los personajes te deleitan en sus detalladas experiencias carnales y  horrorizan con sus traumados y terribles finales. Son como aquellos relatos a triple columna que se publicaban en los ochenta en revistas eróticas y que se leían en un viaje y tras orar a Onán gracias a las secciones de  fotografías más o menos estilizadas según la revista en cuestión.

Los cuentos de Masterton tienen todos en común que una vez terminas uno, estas deseando empezar el siguiente, la verdad es que enganchan. Quizás sea por lo bizarro de sus conclusiones, o por su talento a la hora de describir escenas de sexo explícito, o también por  ser un escritor que claramente se maneja de manera fluida y competente en el relato corto, y qué duda cabe por ser un tipo con una mente muy enferma. Son narraciones cortas e intensas, un “aquí te pillo aquí te mato”, se leen con mucha facilidad y mantienen en todo momento el interés. En ese sentido Masterton es un narrador tremendamente visual, sensorial y sintético a la hora de emplazarnos a los escenarios y acontecimientos. Por otra parte, y es algo que muchos bestsellers actuales no saben hacer, crea un ambiente a través la escritura según la historia que quiera explicar, un ambiente histórico y temático según el cuento, en el que el lector se siente cómodo y se deja embriagar por los sentidos. Esto da lugar a que en el relato de suspense las escenas de sexo entren tan bien y que cuando se retuercen las consecuencias en monstruosas figuras de un resultado no sólo no ridículo sino truculento en el fondo y en la forma, y te deje un sabor  entre delicioso e insano como sólo puede dártelo un placer culpable.

En El hijo de la bestia y otros relatos de terror y sexo extravagante veremos un mosaico de horrorosas y atrayentes aberraciones: canibalismo, orgasmos de ultratumba, pijas con delirios asesinos, vampiros sexualmente insaciables, usurpadores de cuerpos,  monstruos de todo tipo, sadomasoquismo, necrofilia, asfixia autoerótica, violaciones brutales, perversiones con embarazadas…y mucho más.

Destaco entre los que más me han gustado, y doy fe que son buenos casi todos y eso en un recopilatorio de un sólo autor actual no es nada fácil, (siempre y cuando aceptes la propuesta inicial):

“Lolicia”, por su retorcido y redondo final y porque los cuentos de venganza siempre molan.

“El escarabajo de Jajouka”, por el escenario arabesco y por lo brutal y descojonante de su conclusión.

“Camelot”, por la sensación de sueño surrealista y húmedo.

“Picnic en el Lac Du Sang”, es un excelente relato fantástico de terror a la vez de una fuerte y elegante carga erótica, uno de los que mejor escritos están.

“El Shih tan secreto”, el cuento favorito de Lecter.

“Sufre Kate”, muy enfermo y divertido retrato de un colgado del sexo.

“El hijo de la bestia”, con toques detectivescos que derivan en una adictiva ida de olla con sanguijuelas, mutantes y embarazadas asesinadas.

En definitiva, podemos decir que estamos ante un libro para lectores ávidos de estímulos fuertes y en momentos de necesitar una lectura amena, adictiva, sencilla y muy estimulante en el buen y en el peor de los sentidos. Destacar dos cosas, por una parte las geniales ilustraciones que de cada relato hace Rick Melton (la portada del libro está a la altura de lo que contiene), y por otra la estupenda labor de traducción de Marta Lila Murillo, que favorece el que veamos a Masterton no sólo como un escritor de cuentos cortos competente sino incluso con talento.

Para todo seguidor de Valdemar, que entre taza de té victoriano con fantasma incluido y aventuras y desventuras pulp le apetezca una obra para saciar fácilmente tanto su mente como sus partes más bajas sin tener la sensación de haber leído algo mediocre o intrascendente, sin lugar a dudas debe darle una oportunidad a este recopilatorio porque no sólo no le decepcionará sino que gritará “quiero más”. Y sobre todo, tenga cuidado si alguna vez una rubia potente y de grandes pechos, sudorosa y semidesnuda le atiende en una gasolinera en mitad del campo.

2 comments

  1. Jorge dice:

    Soy aficionado a los cuentos de hadas, continuamente desde crio me
    han cautivado este texto clase de cuentos creo que tu trama sobre Reseña:
    El hijo de la bestia y otros relatos de terror y sexo extravagante, de Graham Masterton es excelente ,te
    dejo mi mail gino_spencer@gmail.com
    Saludo desde belgica

  2. Ashley dice:

    Me gusta mucho este libro

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