Reseña: Annabelle, de Lina Bengtsdotter

Annabelle es el libro debut por el que obtuvo el prestigioso premio Crimetime Specsavers la escritora Lina Bengtsdotter. Con este novela se inicia la serie protagonizada por Charlie Lager del Departamento de Operaciones Nacionales en Estocolmo. La historia transcurre en Gullspáng, un pueblo pequeño del interior de Suecia, ya sabéis de esos pueblos en los que no suele pasar nada. Yo he vivido toda mi vida en un lugar así. Allí tus pasos por muy largos que sean acaban regresando al punto de partida…

Charlie Lager y su compañero Anders Bratt son enviados para ayudar a esclarecer la desaparición en una calurosa noche de verano de la joven Annabelle Roos, de diecisiete años. Eso no les va hacer mucha gracia a los policías locales que ven con malos ojos la llegada de los agentes de Estocolmo. Al misterio de la desaparición se une el drama de dos amigas preadolescentes llamadas Alice y Rose. Ambas vienen de familias desestructuradas, pero no será hasta el final que sabremos el enigma que las enlaza con toda la trama. La novela Annabelle se anuncia como un thriller policiaco destacando el buen hacer de la autora en ese campo con bastante dosis de realidad, aunque según vas leyendo te das cuenta que tiene bastante más de drama familiar. La propia Charlie Lager tiene sus propios secretos personales, ella vivió ahí en Gullspáng con su madre alcohólica. Y no sólo deberá esclarecer la desaparición, también tendrá que cerrar sus heridas personales. Será como un viaje en el tiempo hallando sus propias respuestas mientras el caso se va complicando. Al ser el primer libro de la serie, la autora se toma su tiempo en que conozcamos a la detective para dejar clara su personalidad en los siguientes libros. Haciendo con esto que el trabajo policial a veces pase a un segundo plano.

Deciros que Gullspáng es donde originalmente se crió Lina Bengtsdotter. Con ello en cierta manera utiliza a la detective para explorar su pueblo natal haciendo con ello varias críticas: la decadencia de la zona rural sueca, el alcoholismo, el desprecio de los habitantes de Estocolmo hacia las zonas más pobres, la inmigración y un guiño hacia el auge de la ultraderecha en Suecia. Impresiona también la calidad narrativa para ser el primer escrito de Lina Bengtsdotter. Usa una prosa tranquila sin apenas palabras duras. Todo ocurriría en un ambiente bastante lúgubre en un pueblo casi fantasma dando la sensación que el resto de los habitantes esconden algo. Hay giros sorprendentes, personajes masculinos bajo sospecha, aunque el misterio se moverá más hacia el pasado que en la propia investigación. Una búsqueda donde la autora nos irá mostrando lo que en verdad ocurrió. Con ese final que lo conectará todo dejando las heridas un poco más cerradas.

No es un libro más de policías suecos y crímenes por resolver, este libro lo he encontrado increíblemente bien escrito para narrarnos un tema ya muchas otras veces contado por otros autores. Sin embargo, lo recomiendo.

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