Reseña: Whiskyman y Otros Relatos Oscuros, de Alberto Caliani

Recomendar una antología nunca es fácil. Hacerlo de uno de los mejores escritores que tenemos, sí lo es. Con libros como este se recupera la ilusión en los autores nacionales. Siempre es un placer leer al maestro Alberto Caliani. Os puedo asegurar que nuestro autor tiene un misterioso don en esa manera suya de echar un vistazo a otros mundos y traérnoslos. Su forma de narrar, los lugares que crea en el papel, parecen demasiado reales para ser invenciones. Llegas a dudar de la ficción porque todo se siente cierto. A veces, he tenido la percepción de que en verdad ha visto lo que escribe. Aunque eso sería una verdadera locura, los lugares que trae de vuelta son inquietantes. No deberíamos dejar que nos introdujera sus pesadillas, pero lo cierto es que atraer la oscuridad que fabrica. Así que lo haremos, nos dejaremos arrastrar haciéndonos más pequeños y que nada de lo creado vea cómo temblamos negándonos a cerrar los ojos para poder seguir leyendo. Atreveos a pasar la portada de este libro y encontraréis dieciséis historias de terror escritas sin rodeos. Directas. Él se sirve de unos miedos variados. Se parece mucho a una caja de chocolates surtidos. Cada uno es diferente. Explorará toda clase de horrores, todos ellos deliciosamente aterradores.

El cuarto de Sonia. Unos padres jóvenes se mudan a una vivienda idílica de ensueño. En la habitación del bebé colocarán unos walkie-talkies. Pero lo que escucharán será una escalofriante voz. Solos, tú y yo. Una hija hambrienta, una hija descendiente de algo abominable. La tabla Ouija. Cuando compras un tablero Ouija pensando que es un simple juego… La era del demonio. ¿Podéis imaginaros que las gárgolas y estatuas de Barcelona cobran vida? El padre Jordi Vendrell vivirá el verdadero infierno en sus carnes. Purgatorio. ¿Todavía no habéis entendido el peligro de pedir un deseo? Una historia con sabor a tierra mojada y tumbas. Visiones de La Parca. A todos nos asusta la muerte, da igual lo que digan muchos, nadie quiere acabar dentro de un ataúd. Poco a poco, el protagonista irá haciéndose a la idea en el momento en que vea a la guadaña rondarle. La narración dará un giro más espeluznante y trágico de lo que él esperaba. El alfiler. Vacaciones en Haití, vudú, un regreso a casa, el comienzo de una escalofriante pesadilla. Caperuzita Roja. Escuchaba terribles historias de muertos que se levantan, mientras el lobo la acecha en espera a que se introduzca en el bosque para ir a casa de la abuelita.

Llegamos al relato que da título al libro. Whiskyman. Old Town, julio de 1963, justo antes del eclipse de sol. Ya antiguamente creían que un eclipse era la señal de que iba a ocurrir alguna cosa horrible. Nuestro autor sabe el miedo y la fascinación que todavía producen en nosotros estos fenómenos. Estamos ante una historia tan triste como sobrenatural. ¿Quién es en realidad WHISKYMAN? Venganza, justicia, palabras que quedan silenciadas dentro de una masacre de sangre.

Inmune. Un nuevo apocalípsis traerá la locura, aunque sigue quedando tiempo para cantar alguna nana… La marca oscura de Dios. El nombre maldito, aquel que no debe ser pronunciado, quien dicen se reveló ante Dios, espera paciente su día…

Relatos, desde una sola página a varias. Escritos en primera y tercera persona, calando cada uno de ellos hasta las entrañas. Hay autores que escriben para transmitirnos sus miedos. Caliani no. Él mira a todos esos horrores a la cara advirtiéndonos que eso está ahí fuera en alguna parte. Más cerca de lo que pensamos. Tal vez, sea ese el motivo de que sus historias ocurran en cualquier lugar de la Tierra, incluso fuera de ella. Misteriosas leyendas envuelven un fuerte atacado desde dentro, un nombre Aisha Kandisha, que no debe pronunciarse. Un hombre joven sufre una parálisis total, aun así, se aferra a la vida. Esos ojos que apenas pestañean miran en un ataque de pánico a una loxósceles laeta, ahí frente a él… Quedan un par de relatos más que voy a dejar que descubráis por vosotros mismos, mis amigos lectores. Pues dicen que para dejar trazado un camino hay que dejar antes las huellas. Alberto Caliani así lo hizo con este maravilloso libro de relatos. Una lectura perturbadora que estoy segura desvelará vuestras noches. Destacar también la hermosa portada de Iván Ruso.

Sí. Lo recomiendo mucho.

One comment

  1. Rosa María dice:

    Nada, habrá que leer de nuevo a Caliani que, además de buen escritor es un cielo de persona. Leer terror a veces me cuesta el descanso, pero me da que este merece la pena por tu buenísima reseña

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