Reseña: 55, de James Delargy

El sargento de policía Chandler Jenkins tiene la comisaría y a su familia en una ciudad tranquila llamada Gardner’s Hill, en la parte occidental de Australia, apartadas de la civilización al borde de tierras inhóspitas. El mayor trabajo que tenía hasta ahora Chandler eran pequeñas disputas familiares. La paz se rompe en el momento de la llegada a comisaria de un hombre asustado con sangre seca en su piel. Dice llamarse Gabriel. Asegura que fue secuestrado y llevado a una cabaña en el interior del bosque. Su secuestrador, otro hombre llamado Heath, le aseguró que iba a morir para convertirse en su víctima número 55. En la comisaria no dan crédito al supuesto relato sobre que un asesino en serie anda suelto. Entonces aparece Heath también con heridas de haber sido encadenado acusando a Gabriel de haberlo secuestrado, llevado a una cabaña del bosque y amenazarlo con ser su víctima número 55… Dos hombres, dos historias idénticas, salvo que uno de los dos miente.

Un thriller que, aunque va sobre asesinos en serie, lo que vamos a seguir es un misterio. Tenemos a dos hombres contando la misma historia, sabiendo que uno miente. ¿Nuestra parte en la trama? Descubrir al auténtico asesino. No será nada sencillo hay muchos giros inesperados que nos llevan a seguir medias verdades o rastros que creíamos seguros resultando ser equivocados.

James Delargy narra con mucha autenticidad el interior de Australia como un lugar aterrador en el mejor de los casos. Ese polvo rojo que se pega en los pulmones, el calor abrasador, la inmensidad de kilómetros todavía inexplorados; hace vivir la realidad de un paisaje baldío, quemado casi desprovisto de vida. Es difícil de imaginar sin llegar a poner los ojos sobre él. El autor crea un entorno, junto con los sentimientos de aislamiento que se acompañan, de desolación y dependencia de la comunidad. Senderos falsos y engañosos, detalles que se tejen en la historia para que el lector no sepa qué esperar. Verdades a medias y lo que parece una ficción fabricada por los personajes. Componiendo una conclusión inesperada, verdaderamente sorprendente, y añadiendo cierto toque de fanatismo religioso junto a un asesino en serie, convierte la historia en pesadilla. Estamos ante la pregunta clave que tantos criminalistas y psiquiatras se han hecho. ¿En qué momento un ser humano se convierte en asesino en serie? Esta historia no da la respuesta, pero sí nos acerca a alguna verdad. No es lo mismo ser religioso o tener fe, que ser fanático. Una historia bien escrita con un montón de sorpresas, cuya lectura es difícil de detener intentando averiguar la verdad. Muy adictiva, aunque sus personajes tiran a flojos faltándoles bastante personalidad, no terminaremos de crear ningún vínculo con ellos. Seguiremos a la vez una narración secundaria de diez años atrás que ralentizará la parte importante (pero necesaria) para comprender el comienzo de todo. Ese instante en que los engranajes interiores de uno de ellos le llevan a disfrutar matando.

Envuelto en un gran dramatismo según nos vamos acercando al final, vais a leer una trama cruel la cual no terminará de satisfacer todas las dudas. Dejará que seamos nosotros los que lleguemos a interpretar lo que la luz de la linterna enfoca. Me gustó. Original y entretenido. Lo recomiendo.

One comment

  1. Rosa María dice:

    Madre mía, me dejas con muchas ganas de leer este libro. Tus reseñas cada vez son más efectivas, me encantan.
    Gracias por trabajarlas tanto, así da gusto.

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