Reseña: Cocorico, de Marisa Núñez y Helga Bansch

Cocorico es un pollito que vive feliz con su madre.

Un día, Mamá Gallina va a hacer un bizcocho y el pollito se ofrece a buscar leña para encender el horno. Cuando está en plena faena, aparece un gato enorme y malvado que lo quiere comer; pero Cocorico consigue salvar su vida prometiéndole la mitad de la merienda. Pasado el peligro, el glotón de Cocorico olvida el trato y se come el bizcocho entero. La mamá se enfada: “¡Va a venir Gato Pelado y te va a comer de un bocado!” Entonces se oye un ruido en la puerta: es Gato Pelado que viene a por su mitad de bizcocho…

Cocorico es una adaptación libre de un cuento tradicional birmano que trata sobre la necesidad de escuchar los buenos consejos, de lo importante que es cumplir las promesas y de la dificultad que supone aprender a compartir. El pollito provoca la furia del Gato Pelado por no dejarle nada de merienda, pero la comprensiva Mamá Gallina protegerá a su pequeño, ayudándolo a salir de ese mal trago y dándole otra oportunidad de aprender la lección.

Intercalando algún collage y determinadas texturas matéricas, con el dibujo de trazo fino y delicado, Helga Bansch consigue plasmar la ternura de la historia y meterse en el bolsillo a los más pequeños. Las ilustraciones luminosas, de colores vivos, muy acordes con el ritmo del texto, contribuyen a perfilar con maestría los sentimientos de los personajes: la inquietud del pollito, la ternura de la gallina, la furia del gato…
Con lenguaje sencillo y sacándole mucho partido a las palabras, estamos ante un divertido cuento de tres personajes, que logra transmitir emoción a los más pequeños y llegar a todos los sentidos del lector.

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