Ciencia Oscura está llena de grandes momentos de Ciencia Ficción. Acción, morderse las uñas con lo que está a la vuelta de la esquina, paisajes surrealistas y figuras exóticas absorbentes. El arte de Matteo Scalera y Dean White es apropiado, llamativo y cinético, podría decirse. Con tan sólo una viñeta (y ya no os digo una splash-page), captura pequeños momentos de los personajes convirtiéndolos en grandes escenarios mágicos para la imaginación. Así como algunas criaturas realmente extrañas, incluyendo un vuelo, o una especie de hipopótamo que brama fuego por la boca.
Norma Editorial nos publica esta joyita del cómic actual en la que ya el primer volumen deja huella en tu subconsciente con ciertas tramas a resolver. De ahí el ansia y lo esperado de Ciencia Oscura: Sé Bienvenido, Ningún Lugar.
Mientras que el primer tomo Ciencia Oscura: Como caer eternamente (http://cronicasliterarias.com/2015/04/03/resena-ciencia-oscura-1-de-rick-remender-matteo-scalera-y-dean-white/), desde muy pronto ya solidificaba el tono en el que iría la historia -ritmo frenético, personajes muy impulsivos, entorno exótico casi de locura…-, en Ciencia Oscura: Sé Bienvenido, Ningún Lugar los personajes dan un enorme impulso a la
trama en varias direcciones.
Objetos utópicos de bronce, el descubrimiento de nuevas arrugas y viejos secretos, pero también indicios de una parcela más grande, un despliegue; los siniestros, duplicados de un universo paralelo que ganan más contexto con el paso de las paginas mientras que otros argumentos secundarios, tales como una conciencia ajena poseyendo a uno de los miembros del equipo; hace que te sumerjas en esta maravillosa historia llena de incógnitas.
En Ciencia Oscura: Sé Bienvenido, Ningún Lugar se siente el ritmo de la acción de forma más cercana. En el primer volumen se establecía una narrativa centrada más en La Liga Anarquista de Científicos. Aquí, al haber perdido a su líder, los caminos se disgregan y eso queridos amigos con mi experiencia lectora en este mundillo de aventuras espaciales, es la muerte. Por eso es en este segundo volumen, donde la acción casi se
puede palpar, más a tierra, más a tu medida, en un sólo mundo. La dinámica del grupo es totalmente diferente a la sorprendente conclusión del primer volumen. Y aquí, como os decía antes, te muerdes las uñas pues no tienes ni idea de lo que va a ocurrir.
Ciencia Oscura mola por ser uno de los pocos cómics de la actualidad descaradamente pulp en todos los sentidos. Comenzando con portadas sugerentes de Andrew Robinson y continuando con los paisajes alienígenas, criaturas extrañas y melodramas de adrenalina rociado con un genial guión del maestro Remender.
Ciencia Oscura: Sé Bienvenido, Ningún Lugar es una continuación satisfactoria de un cómic que mezcla la emoción de la vieja escuela de CF que tanto mamamos algunos gracias al fanatismo de nuestros padres, y en mi caso, abuelos. La vieja escuela hecha cómic en 2015. Riesgos a la vuelta de la esquina en mundos distantes a lo Twilight Zone, de Rod Serling. Mientras los supervivientes aprenden a luchar y sobrevivir en un mundo donde la magia y la ciencia están unidas.
Los secretos sobre quién o qué ha provocado su situación actual empiezan a salir a la luz… mostrando
una terrible verdad. La premisa con que Rick Remender (Clase Letal, Capitán América) y Matteo Scalera (Vengadores Secretos, Batman) continúan la historia de los valientes dimensionautas, exploradores del multiverso atrapados en un interminable viaje de regreso a casa. Vamos, una sipnosis que ya dice bastante en mi opinión. Todo un espectáculo visual, con un colorido que abruma y donde percibes un despliegue de recursos, glorioso. El mejor símil de leer esto es ir al mejor cine y ver una película de CF en 3D. Por supuesto, si esto se llevara a cabo, yo sería el primero en sacar la entrada.
¿Dudas? En ningún lugar.
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