Reseña: El libro de Sarah. La fortaleza del tiempo, de Vicente García

ellibrodesarahImagina que un día cualquiera vas por la calle y te acusan de algo que tú no has hecho. Imagina que te cruzas con alguien que es idéntico a ti pero que al verte sale corriendo. Imagina que esa persona pierde el teléfono móvil y al recogerlo descubres fotografías de ti misma pero en lugares en los que nunca has estado.

Y así, comienza El libro de Sarah.

Desde las primeras páginas, nos queda claro que la Sarah que da título al libro va a ser la protagonista en exclusiva. Vicente García nos presenta a una chica a la que no le gusta el entorno en el que vive (hace poco su familia tuvo que mudarse y dejó atrás amigos y compañeros), con bastante personalidad y, en ocasiones, algo peculiar. Sarah, por mucho que deteste el término, descubrirá pronto que es “la elegida”.

Sarah viajará hasta la Fortaleza, un lugar mágico donde aprenderá a viajar entre realidades alternativas en las que deberá luchar contra un ejército maligno de sombras y terraformadoras, unas máquinas que pueden destruir civilizaciones enteras.

Estamos ante un libro lleno de magia. En general, me dio la impresión de estar leyendo un libro que pretende abrir el camino a una posible saga. No sé si esa será la intención de Vicente García, pero desde luego el universo creado en este volumen da para mucho y puede explotarse de formas muy interesantes.

Sarah comparte aventuras con diferentes versiones de sí misma (algunas de ellas muy distintas, otras no tanto, dependiendo de las cosas que le hayan ocurrido en las realidades que habitan), y también con personajes míticos y literarios que van desde Sherlock Holmes a Atreyu. Lo cierto es que las referencias son numerosas y en ocasiones me preguntaba si los lectores a los que va dirigida esta obra (jóvenes) las pillarían todas. Desde luego, como adulto y lector que soy, ha sido una de las cosas que más me ha fascinado de este libro.

Si tengo que mencionar qué es lo que menos me ha gustado del libro diré que no es algo que tenga que ver realmente con cómo está escrito, sino con la franja de edad. Creo que es una historia dirigida a jóvenes y a mí, en ocasiones, se me quedaba corta y me costaba sumergirme en él. Es cierto que el ritmo de la novela es cambiante, pero no creo que resulte un verdadero problema. A fin de cuentas, cuando acelera lo hace consciente de la necesidad de atraparte de cara a la acción y cuando baja las pulsaciones es porque necesita preparar a los personajes y hablarte de los contextos.

Pero si eres público objetivo de la novela, joven y con interés por el fantástico, no lo dudes. Te espera un viaje apasionante.

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