Reseña: La esfera del tiempo, de Juan P. Vidal

la-esfera-del-tiempoDe primeras os diré que tengo sentimientos encontrados con esta novela; vamos a ello.

Partía de una buena sinopsis, que incita a leer más, por lo que a priori el libro me interesaba. Cuando comienza, conocemos a Andrés, un hombre que nos narra en primera persona las cosas que piensa mientras deambula por Nueva York a la espera de hacer un negocio con un grupo de mafiosos. No hay nada raro en eso ya que desde el inicio nos asegura que así ha construido su vida y está acostumbrado a trabajar con ese tipo de gente. De hecho, no es lo que le da vueltas a la cabeza. Sus pensamientos, con cierto tono melancólico (que de hecho empaña toda la novela) viajan por el pasado, por el tiempo que fue y ya no volverá, el amor que tuvo con una adolescente cuya custodia quedó a su cargo después de que fuera arrestada en alta mar por un delito que la madre de la chica cometió.

Y mientras camina por la ciudad se da de bruces con el rostro de aquella chica, ahora convertida en mujer, en la portada de un libro en el que, en palabras de la autora, se narra la biografía de su madre. A partir de ese momento, Andrés se sumerge en la lectura del libro intentando encontrar alguna pista que le revele el por qué ella desapareció de su vida y dónde se encuentra en la actualidad.

Pasaremos de esa manera a tener dos argumentos que avanzan al mismo tiempo. Por un lado la búsqueda de Andrés, perseguido por los mafiosos, y por otro lado la historia del pasado, contado en boca de aquella joven a la que él engatusó.

Desde luego, como punto de partida es muy curioso e incita a querer saber más. Ahora bien, no es un libro de lectura ágil. Aunque Juan P. Vidal demuestra que maneja el arte de escribir, que domina el lenguaje y que es capaz de provocar sentimientos y sensaciones en el lector, la novela es de ritmo pausado. Un libro para sumergirse en él y dejarse llevar por lo que cuenta y cómo lo cuenta. No hay aquí avidez por pasar las páginas ni necesidad urgente de seguir avanzando. Abunda la melancolía, mucha, y la incesante opresión del paso del tiempo y los recuerdos que nos atenazan en nuestro día a día.

Los dos personajes están bien descritos y bien construidos. Otra cosa muy distinta es que consigas empatizar con ellos, pero eso dependerá más del tipo de persona que seas que de la labor del autor. Lo digo porque Andrés es condenadamente pesimista. En las partes que narra él todavía podemos encontrar resquicios que nos acerquen a aceptarle como personaje pero cuando nos encontramos en las partes de ella, a veces, tenemos la sensación de que es un tipo en exceso manipulador. Es parte de la gracia de la historia.

Dije al principio que tenía sentimientos encontrados con esta novela. No se deben al ritmo, puesto que en principio y si la historia me interesa el ritmo no me preocupa, hay libros para leer con velocidad y otros para degustar; tampoco por el hecho de que el personaje principal me haya caído mal. Lo que he llevado muy mal de este libro tiene más que ver con la edición. A ver, Pamiés cuida mucho las novelas que publica, de hecho siempre ha sido una cosa que me gusta de esta editorial. La calidad de los volúmenes es fantástica. Sin embargo, alguien en algún punto del proceso decidió que era buena idea dividir las partes que componen la historia de forma visual y todo el texto que proviene del libro escrito por ella está en cursiva. Y es mucho texto, de hecho me atrevería a decir que más de la mitad del libro. Y, en mi caso (no sé si es algo mío o al resto os pasará también), me resultaba incomodísimo leer tanto texto en cursiva. Hasta el punto en que había ratos en que dejaba el libro de lado porque me agotaba.

Quitando eso, una historia interesante y bien escrita. Si os gustan los dramas con suspense, no dudéis en ir a por La esfera del tiempo.

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