Reseña: Fuego, de Joe Hill

107Para mí, en estos momentos, Joe Hill es una de las voces más estimulantes de la literatura. De hecho, creo que ahora mismo incluso por delante de su padre, aunque este tenga detrás un legado difícil de cubrir. Como sea, lo cierto es que El traje del muerto me pareció sublime en su momento. Tiene pasajes de verdadero terror y en un punto de la novela hace un giro hacia el road movie que me encandiló. Luego llegó Cuernos, y lo digo siempre sin miedo alguno: es uno de los tres libros que me han sacado la lagrimilla en mi vida. Cuernos está guardado con infinito cariño en mi biblioteca, un libro a no olvidar y cuya adaptación cinematográfica, dentro de que Daniel Radcliffe hacía un buen papel, se quedaba sosa respecto a lo que contaba la novela. Cosas que pasan. Y hace unos años, Hill nos sorprendió a muchos con Nos4ra2, un libro que bien podría haber escrito su padre en sus años buenos, y que también me mantuvo atrapado durante toda la lectura. Otro librazo.

Comprenderéis entonces que le tuviera muchas, muchas ganas a Fuego.

Lo primero que quiero destacar es la edición. Nocturna se ha marcado una matrícula de honor en este aspecto. Tapa dura, calidades de primera y un conjunto que hace al libro casi una obra de arte. Que se nota en su peso. Por el amor de todos los dioses del universo, ¿de qué está hecho ese libro? ¿De acero?

Metiéndonos en faena, tengo que decir que evité leer cualquier cosa sobre la novela, incluida la sinopsis. Cuando me puse con la lectura, no tenía la menor idea de lo que me iba a encontrar. Y por ser sinceros con la verdad, tengo que reconocer que al principio me decepcionó. Venía tan emocionado, esperando otro Cuernos, otro Nos4ra2 u otro El traje del muerto, que al principió pensé que me había equivocado de libro. Y le iba comentando a mi mujer: “llevo cincuenta páginas y aún no sé de qué va”. “Llevo cien páginas y no sé qué me quiere contar”. “Llevo doscientas páginas y no tengo la menor idea de a dónde quiere ir”. ¿Entendéis mi desasosiego?

Ok, Fuego es… lo siento, se presta a este tipo de comentarios… como una buena hoguera. Hay que empezar despacio para que el fuego termine cogiendo buen volumen. Joe Hill planta su historia lento pero seguro, contando lo que quiere contar (y lo que más adelante será necesario haber contado, aunque puede que no te des cuenta en el momento), para que cuando llegue a donde quiere llegar, estés tan comprometido que no tengas posibilidad de escape. Para mí, el punto clave son esas primeras doscientas páginas. A partir de ahí, me enganchó y no me permitió pensar en otra cosa hasta terminarlo.

¿De qué va Fuego? Pues a ver, parte de la gracia (y lo digo ahora, habiendo terminado el libro) es no saber hacia dónde va. Así que me limitaré a explicar por encima el punto de partida. El mundo sucumbe bajo una epidemia que se transmite vorazmente y que hace arder a los infectados. Basicamente es eso. La novela comienza con la enfermera Willowes viendo a un hombre entrar en combustión espontanea a través de su ventana, y a partir de ahí, todo es historia. No, no voy a contaros más.

Me sorprende la traducción del título de la novela. En original es Fireman y aquí han optado por Fuego. Lo cierto es que el título original cambia ligeramente el foco de atención hacia un personaje concreto de la historia. No afecta, obviamente, pero me llama la atención esa decisión.

Creo que Hill tiene la misma asombrosa capacidad que tiene su padre para crear personajes humanos, de carácter, con fuerza para sostenerse por sí mismos y con los que resulta sencillo empatizar. Y también para crear otros a los que resulta sencillo temer. Y aquí de esos hay unos cuantos. Y curiosamente, y eso me gusta de la novela, aquellos a los que más hay que temer en este libro no son villanos terribles, sino personas con miedo que se dejan arrastrar. La Historia nos ha demostrado en múltiples ocasiones que la masa no siempre es buena cuando se deja llevar. Y Joe Hill se esfuerza en demostrarlo una vez más.

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