Reseña: American Noir, de VVAA

americannoirMuy de vez en cuando salen libros (antologías en este caso) que en cuanto las lees, ellas solas se abren paso, buscan un hueco, en tu apretada biblioteca. Y no siempre son un monumento lleno de estrellas, un tomo grueso de cemento, nada de ellos significa que el tomo sea bueno. Lo normal es que no. Por muy famosos que contenga en su interior, nada tiene que ver. Pero hay otras como…

American Noir, que en cuanto se publican, se corre la voz, provocan una tercera edición en menos tiempo que lo que se tarda en cortar el papel higiénico cuando tienes prisa. Y no es para menos, porque aquí James Ellroy y Otto Penzler han seleccionado los mejores cuentos de género negro americano del siglo XX. En su mayoría inéditos. Escritores de renombre, pero autores que en este caso hacen honor a su fama con cada una de las historias. Destacan los textos de James M. Cain, David Goodis, mi maestro Jim Thompson, mi amada Patricia Highsmith, el propio Ellroy, o mi alabado autor del momento Dennis Lehane.

Es instructivo comparar a James Ellroy, James M. Cain, Jim Thompson o Highsmith con autores de novela negra de hoy en día. Verás el salto. Es normal. Son los grandes y su nombre se han grabado a fuego lento en el panteón de los grandes hace tiempo. ¿Estamos viviendo una época de oro de la novela negra? Yo diría que no. Aunque sí que es un tipo de literatura que vuelve a estar en boca de todos; nuevas y atrayentes historias, autores en el candelero (bastantes ingleses, nórdicos o incluso españoles) publican sus historias y el cine confía en dichos argumentos. Pero no, no es una edad de oro, aunque espero que sí que se recuerde con el paso del tiempo de que fue lo más parecido a una época dorada.

La idea es: está oscuro, el argumento me gusta, engancha, esto va a terminar mal y es probable que haya una mujer peligrosa en cuestión. Debe ser “noir”.

Un prólogo de Otto Penzler sobre la proveniencia del género. Una introducción de Ellroy de dos páginas sobre una labor generosa de los franceses por hacer que no se pierdan este tipo de historias y… American Noir comienza con un clásico que no deja ninguna esperanza bajo el sol. Pastorale (1928), de James M. Cain narra la vida de una pareja de enamorados dispuesta a deshacerse del marido molesto. En una línea similar, Para siempre jamás (1960), de Jim Thompson, pero con la atrayente zona malvada del ser humano al descubierto. Continua ahora una serie de relatos cortos, algo pulps, pero demasiado inhumanos, y sin miramientos. ¡Muere!, dijo la dama (19153), de Mike Spillane. Un profesional (1953), un relato dañino y bello a su vez, firmado por el -desde ya seguido por mí- David Goodis.

Lenta, lentamente al viento (1979) es una historia que ya había leído de Patricia Highsmith. No es de sus obras maestras, pero para quién no sepa de ella, sólo decir que con muy poco, esta autora “y sus gatos” creaban historias dolorosas por lo realistas que eran. Una frase en un juicio de Nixon lo desencadena todo. El giro no tarda en llegar.

Y la antología continúa, cada trama se mueve a la perfección, entre veinte y cuarenta páginas su desarrollo. Desde que no te tengo (1988), de James Ellroy, ideal para momentos tristes. Infiel (1997), de Joyce Carol Oates, una historia en la que cuesta meterse pero con una idea más que brillante. Demostrando que se puede profundizar en este género con un suave toque gótico. Una fuerte historia familiar de hijas que se preguntan lo que realmente le pasó a su madre. Como un hueso en la garganta (1998), de Block, una interesante escena.

Mención aparte para Quedarse sin perros (1999), de mi loado Dennis Lehane, autor de Mystic River, Desapareció una noche, Shutter Island, La Entrega; todas también películas. Una historia donde dos amigos de toda la vida se baten con el triste presente, y con los sucesos que “nadie puede evitar”. Los peores momentos vividos en Vietnam, la muerte junto a las cosas banales. A nuestro lado… y la de nuestros amigos. Un relato donde este autor ya apuntaba maneras. Relato que fue seleccionado para la antología de mejores historias americanas de misterio del año 2000.

El libro cierra con Cuando las mujeres salen a bailar (2002), de Elmore Leonard. Un cuento con la moraleja del cuidado que hay que tener con lo que se desea…, en ciertos momentos calientes del día, o la noche.

Aunque el género “noir” a menudo es descrito como películas en blanco y negro, e historias de los años 30, 40 y 50. Este titulazo demuestra que hoy en día lo consideramos una categoría con la que definir cualquier crueldad de unos personajes desesperados a la que se imantan terribles consecuencias. American Noir habla de ello. Grandes maestros reunidos con un fin común: que sea un crimen no tener este libro en tu biblioteca.

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