Reseña: La ventana alta, de Raymond Chandler

P326374.jpgPhil Marlowe es un bastardo inteligente que nunca puede beber lo suficiente y juega a la vida con una mano delante y otra detrás. Él no es un tipo duro, pero él habla despectivamente si le apetecea. Es un detective privado, y no es malo en lo que hace, porque se dedica a la búsqueda de la verdad, incluso cuando esa búsqueda le lleva fuera de la ley y en contra de los deseos de sus clientes. No es que sea curioso, es que no puede evitarlo. El nombre de Marlowe, probablemente, se le ocurrió a Chandler del personaje más famoso de Joseph Conrad, Chris Marlow, en El corazón de las tinieblas.

La ventana alta es el tercer caso de Marlowe. Este magnífico tipo que a todos cae bien y que sólo sabe decir que el mundo está lleno de bastardos. La vida de Phil Marlowe le lleva a navegar a través del corazón más oscuro de la depresión americana en la que estaba sumida Los Ángeles. Se topa con los principales testigos de los horrores de la cultura premoderna, y toma una copa brindando por ello. La bebida rara vez ayuda, pero así es Marlowe. En el caso de La ventana alta, Marlowe es contratado por una viuda rica llamada Murdock, a quién describen como “caballo de guerra”. La señora Murdock le exige recuperar una moneda valiosa, el doblón Brasher, una moneda inédita y muy valiosa. Pero a dicha loba también le gustaría que consiguiese que su hijo se divorcie de su esposa, una chica de clase muy inferior a los de su familia. La trama, como en la vida real, es complicada. Se trata de un chantaje. Conflictos sociales, morales, asuntos sexuales y cruces inesperados. Mujeres sonrojadas al atardecer.

A lo largo del libro, Marlowe pasa muy cerca de algunos asesinatos. Él hace preguntas acerca de los Murdocks y obtiene respuestas. Y nada de comentarios sobre estos bastardos le gusta.

La trama es compleja, pero engancha de una manera soberbia, de una forma que solo saben hacer los maestros. Lo que importa aquí es la escritura y ver lo bueno que era escribiendo Chandler. Uno de los mejores escritores de la historia, y pionero en utilizar el moderno inglés americano.

Pocos antes han escrito frases tan claras y descriptivas, conmovedoras, como lo hacia él. Ernest Hemingway fue uno de sus compañeros. Cormac McCarthy bebe lo mejor de su prosa. Raymond Chandler en sus escritos es muy ingenioso. Chandler podía escribir frases tan tremendas como: “Ella tenía una sonrisa que se sentía en mi bolsillo “, e irse de rositas.

Chandler también era un escritor lo suficientemente inteligente como para que las investigaciones de Marlowe tuvieran una gran profundidad psicológica. Marlowe probablemente no sabe lo que es la Psicología, pero para el personaje, el mero hecho de no saber, le empuja a averiguar el por qué. Se entera de todas estas cosas, porque es un buen detective. Y como un delantero de fútbol, sólo necesita estar en el lugar y en el momento adecuado para triunfar.

Los libros de Raymond Chandler mantienen un nivel alto todos. La mayoría son indispensables. Una colección muy curiosa y llevadera, la genial editorial DeBolsillo. Fáciles de adquirir, literatura buena para el populacho, libros que contienen misterios, asesinatos, gente demente, y también humilde, que ve como su vida se va al garete en un pis-pas.

Un buen trago. Las novelas de Chandler son un buen trago que no viene mal de vez en cuando.

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