Reseña: Un Dios de Paredes Hambrientas, de Garrett Cook

Encerrado en yeso y pintura, mi omnipotencia reina…

Narrada en primera persona, ese Ser mezquino que se cree Dios, torturará a sus víctimas mientras os manipula a vosotros, los lectores. La sala en sombras, el armario vacío, el crujido en las escaleras… todas estas cosas las usa para controlarte. Utiliza ese miedo a su antojo, gozando, sintiendo como el frío recorre la columna vertebral y el corazón se detiene ante tanto terror. Ustedes pequeños seres mortales, seréis su entretenimiento. Él se sienta y espera aquí, en una casa hambrienta con una agenda oculta. Venid, adelante, compartiendo esa hospitalidad vais a canibalizar vuestra propia alma y beber de la desesperación. Una vez que crucéis el umbral, cuando os haya convertido en presos dentro de sus muros, abandonad toda esperanza. Seréis suyos para siempre.

Leed este libro con precaución, es lo primero que voy a deciros. Con esta historia, Garrett Cook se entrega a la depravación, a la crueldad y al horror en estado puro. Una historia de casa encantada contada desde la perspectiva de la entidad que la posee. Pensamos en casas como objetos inanimados que consiguen la personalidad a partir de los ocupantes. Chequead vuestros cerebros, olvidaos de todo lo que hayáis leído hasta ahora de mansiones poseídas. Esta casa no sólo vive, sino que tiene hambre de dolor, se agarra a las almas de las víctimas al igual que un niño tirando de las alas de una mosca, la casa busca entretenimiento a través de la tortura. Ni siquiera la muerte puede liberar a los habitantes, ya que incluso sus fantasmas se ven obligados a participar en el espectáculo macabro.

Un libro único, violento, muy descriptivo, con escenas muy realistas de sexo con tortura, llegando hasta el sadismo extremo. La casa se destaca como protagonista principal con una voz realista, escalofriante. Nuestro autor ha cruzado todos los límites con este libro, incluso yo diría que todas las leyes de la decencia conocida. Desde luego, no es apta para todos los lectores, es un libro repulsivo, con una violencia sexual que te hace sentir incómodo con los actos depravados. Aun así, tiene ese algo atrayente que te obliga a seguir leyendo. Su prosa suave tiene parte de la culpa de que no puedas dejar esa lectura incluso cuando lo que presenciamos es repulsivo. Porque él los repara de cualquier ensañamiento sexual, para que la próxima vez sea todavía peor. Espíritus encarcelados, atormentados, personas vivas, todos son manejados y utilizados por ese mal demoníaco al igual que marionetas, estando por tanto en un terror tan sobrenatural como psicológico. Pero nada es para siempre y la casa recibirá otra visita…

Este libro es peor que el Mal. Leedlo con precaución, y sobre todo no dejéis que esa maldita voz os termine influenciando. No apto para estómagos sensibles. Un tremendo libro que no sé hasta qué punto es sano tenerlo en nuestra biblioteca personal. Pero yo lo recomiendo, mucho, mucho, mucho.

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