Reseña: El Arcano y el Jilguero, de Ferran Varela

La prodigiosa imaginación de nuestro autor creó un país hermoso que se está destruyendo en una guerra perpetua. La gran extensión de los bosques, mares y altas cordilleras quedaron marcados por la batalla. En el centro de la misma, como una araña tejiendo su red, hay un Emperador con hambre de poder. Alguien atravesará los delicados hilos de esta red desgarrada por la guerra. Él debe tomar decisiones difíciles, los que no entienden solo ven la muerte y lo culpan. Su nombre es Mezen el Ariete. Aunque existe para causar dolor, acabamos encontrando justificación para sus actos atroces. No creáis todo lo que diga, en el fondo tiene sus propios planes… ¿Qué elegirías, sudor o sangre? Conoce el dolor del cuerpo y del alma como pocos seres humanos han conocido. Se ocupa de despellejar viva a la gente. Él es el Arcano del tormento al servicio del Emperador Thien Seedveen o eso nos va contando en primera persona en la historia. No es nada fácil ser alguien piadoso cuando debes torturar, y su capa la cosió de los rostros desollados que arrancó de sus dueños mientras aullaban. Pero un día conocerá a la joven huérfana Nara quién, sin embargo, no lo ve como un demonio, sino como un hombre…

En un mundo medieval vais a leer una hermosa historia de fantasía llena de aventuras con animales mitológicos, leyendas donde dioses y demonios mantendrán viva la superstición mientras se van perdiendo los orígenes de pueblos extinguidos. El autor no oculta en ningún momento el poso de este libro de acción y aventuras, su grito es una protesta contra las guerras. La manera en que el Emperador desplaza a la población recordará a lo que los rusos hicieron en su día en las repúblicas bálticas. ¿Quién hace ganar una guerra? ¿Los soldados? ¿La política por otros medios? Todo esto me trajo a la mente la famosa frase del general estadounidense Sherman que decía: “Sólo se oyen los alaridos de los moribundos llamando a sus madres, la guerra es el infierno”.

Con la increíble fuerza que les da a sus personajes principales, éstos tendrán que tirar de astucia, suerte y de sus tremendas ganas de vivir. Sentiremos en nuestra propia piel la corrupción, la sed de poder con esa diferencia de clases sociales que determinarán quién debe vivir o morir. Con una minuciosa descripción del mundo de Hann sin perder el más mínimo detalle ni siquiera cuando nos relata el sonido de un trueno en la noche:

El trueno retumba con fuerza. Su eco resuena rítmico. Aciago. Funesto.

Como un terremoto acompasado. Como un cascabel vibrando en la cola de una quimera.

Como un millar de tambores de asedio redoblándose a las puertas de Tirvo.

Ferran Varela invirtió su propia alma en este magnífico trabajo, dando a sus palabras una autenticidad que crea una nueva realidad. En ningún momento parece un país inventado. Un libro de fantasía con una dosis de sociedad real al igual que lo que vivimos actualmente. Con libros así, personajes que luchan por la vida, volvemos a tener fe en la humanidad. No soy un monstruo, se repetirá nuestro protagonista una y otra vez, pero será cuando en sus viajes vea el mal real sin resultado alguno. Y entonces entenderá quién es en verdad el verdadero monstruo. Porque nunca será lo mismo asesinato que misericordia. Un final emotivo y digno de ser recordado.

Una hermosa portada y un mapa interior acompañarán este magnífico libro español que como lectora sólo puedo sentirme orgullosa que cosas así se escriban en España. Aplaudo el libro, lo aplaudo mucho. Sí, sí y sí lo recomiendo.

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