Reseña: El Viaje de Marcel Grob, de Philippe Collin y Sébastien Goethals

La vida sigue tras el Salón del Cómic de Barcelona. ¿Y cómo sigue? Pues devorando-leyendo-disfrutando de buenas historias escritas en papel, como lo viene haciendo el ser humano desde que aquella chispa brotara en su cabeza y se volviera “algo” diferente al resto de seres vivos. Tan bueno como malo, pues es el mismo tipo éste con la inteligencia se volvió codicioso, dañino, inventor de guerras. Conseguir el poder, guerras que no solo afectan a su especie además, sino al resto de un planeta que NO LE PERTENECE. ¿Y por qué me pongo tan melodramático? Por que lo vivo, lo vivo y me indigno, especialmente cuando disfruto de una obra bien contada y que representa uno de los posibles muchos casos que se debieron dar durante la II Guerra Mundial. El Viaje de Marcel Grob, una de las últimas novedades de Ponent Mon, uno de esos tomos que nunca dejan indiferente.

Apasionado por la historia y por la temática (para algunos muy trillada) de la Segunda Guerra Mundial, cada poco me gusta inmiscuirme en una de muchas de esas tramas que se dieron; dónde si sabes buscar, siempre encontrarás una historia diferente o como en el caso de El Viaje de Marcel Grob también un modo de contarlo no visto anteriormente. La idea de contarle a un juez lo ocurrido se vuelve interesante, y además, en este caso, bien documentado. Es muy fácil juzgar después del hecho, no obstante, habría que ver a algunos en dichas situaciones y cómo actuarían si hubieran estado allí. Como lo estuvo Marcel Grob (ahora un anciano octogenario) intentando convencer a un tribunal, que pese a haber sido reclutado por las Waffen SS en junio de 1944, no se prestó voluntario para combatir.

Pero tampoco tuvo elección.

Insistir en que un joven e inocente soldado Grob (como otros muchos) no fue exactamente un criminal. Sino también una víctima en cierta manera. Como dijo alguien que conocí una vez que sabía de lo que hablaba, y no soportaba a los que gustan de dar lecciones: “El que nunca tuvo un arma en su sien, no puede hablar de lo que no sabe”. Marcel Grob, pese a todo, deberá convencer al tribunal de que no fue un criminal nazi. Entonces, se sumergirá de nuevo en sus dolorosos recuerdos, obligado a luchar en el seno de una de las divisiones más siniestras de las SS. Un viaje que le llevará de vuelta a Marzabotto, o mejor dicho a los confines del infierno…

Ponent Mon edita este genial álbum en el que perderte en una historia dramática por momentos. Un volumen de cubierta sólida, una trama de contexto histórico interesante. Un testimonio con el que se arriesga a la cárcel…, por los pocos años que le quedan por vivir. Un álbum que hizo mucho ruido en el país vecino por su tema. Philippe Collin y Sébastien Goethals a la más terrible de las últimas guerras que el mundo ha conocido. Y con la idea en mente de la incorporación más o menos forzada de los alsacianos al ejército alemán. Con unos dibujos además ideales para el género.

Uno de los cómics que estuvo bastante en el candelero, como os decía, a finales del año pasado pues el guionista (conocido columnista de France Inter) fue invitado al exitoso programa de TV francés Quotidien poco antes de la Navidad de 2018. Donde declaró que la historia de La Vida de Marcel Grob, en porcentaje muy alto, estaba basada en hechos reales. ¿Historia de trabajo o testimonio familiar? Que Collin desee rehabilitar la memoria de su tío abuelo era comprensible. Que el público en general esté interesado en ello, también. Grob se presenta como una víctima, pero está en el lector opinar sobre lo que acontece.

Después de haber leído este titulo asumo y añado, otro desasosegante peldaño a ese horrible acontecimiento en el que se sumergió nuestro mundo. Uno de los períodos más oscuros de nuestra historia. Para muchos el que más. Una obra bastante bien narrada. Por cierto, una historia dinámica, más que documental.

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